jueves, 26 de febrero de 2009

Mont Blanc, una cima obligada


Tres veces lo intenté, y al final lo conseguí, una montaña que siempre te guarda sorpresas con el tiempo. La primera vez, buen tiempo en Chamonix, imposible en la cumbre, quise subir por la ruta de los cuatromiles y no se podía seguir, solución, prácticas en la Mer de Glace.

Segunda intentona con HC y viento de más de cien kilómetros hora en la cumbre, nos vamos abajo y turismo por las ciudades de los alrededores, y es en la tercera intentona, en Agosto del 2008 con Africa y Luis cuando por fin lo conseguimos, aunque cambiando planes, como no podía ser de otra manera.

Fuimos en avión a Ginebra y ya, desde la ventanilla del avión me emocioné al ver la silueta del Mont Blanc en un día claro, Alpes, que espectacular cordillera. Alquilamos un vehículo y hacia Chamonix, nuestro centro de descanso en la Gite de la Tapia, muy bien. Aclimatación en Montenvers, en la Mer de Glace. Y en la plaza de Chamonix, en la información meteorológica, ¡no!, ¡otra vez no!, mala previsión de tiempo, no podremos subir el lunes, no por favor, no puede ser, tenemos reservadas plazas en el refugio de los Cósmicos la noche de domingo a lunes, queremos subir por los cuatromiles el lunes de madrugada, bueno, no hay problema, lo adelantamos y subimos el domingo, dormimos en Cósmicos la noche de sábado a domingo, pues tampoco, no puede ser, no hay plazas, no se puede subir, pues mira, da igual, subimos el sábado al refugio de Gouter, dormimos allí como podamos y hacemos la subida el domingo, ya, pero deberíamos aclimatar un poco más, no, no es posible, yo vengo bien desde Perú, así que lo intentamos como sea, ¿vale?.

Dicho y arriba, sábado por la mañana arrancamos desde el teleférico de Les Houches hacia el TMB del collado de Bellevue donde nos hacen la primera, venden tickets de más para el tren debido a la ingente cantidad de turistas que quieren subir hasta el Nido del Aguila a 2372 metros, y tenemos que esperar, casi una hora al siguiente, y cuando llega, subir apretados unos a otros con la consabida pelea para poder acceder y no quedarte esperando al próximo.

Bueno, subimos en el teleférico desde las Houches hasta Bellevue 1.790 metros, cargamos las mochilas, guetres y a patear por la pedrera hasta la antigua barraca forestal des Rognes a 2708 metros de altitud por una senda perfectamente marcada y hasta donde llegan algunos senderistas algo mas preparados, poco mas allá a su derecha sigue la subida hasta el refugio del Tete Rousse, a 3167 metros, con alguna pequeña y fácil trepadita, enfrente del refugio nos ponemos los crampones y seguimos por la arista Payot sin cruzar al refugio, no es necesario. Hasta llegar al Gran Corredor, también llamado La Bolera con su cable donde asegurarte y que hay que cruzar lo mas rápido posible por el peligro de desprendimiento de piedras, por eso se llama la bolera, los bolos son las personas, las piedras se oyen al caer, siempre y cuando que no esté el listillo de turno que no para de gritar y no deja atender bien a los sonidos de las piedras, además hay que dejarse paso uno a otros en ambas direcciones.

Y a partir de este momento, trepada tras trepada, algunas de grado II, en algunos momentos con cables para asegurarse, seguimos hasta el refugio del Gouter a 3817 metros. Lo peor de la ascensión, un refugio sucio, mal atendido, maloliente, atestado de gente (bueno, es el precio por saber que sea como sea, podrás pasar la noche), caro, mala cena y por turnos y el descanso, que no dormir, en el suelo debajo de las mesas, en los bancos, encima de las mesas. Bueno dormir, dormir, no hay forma de pegar ojo, pero al menos reposas hasta la hora del desayuno, allá como a la una de la madrugada, Dios mío, nunca vi nada igual, la gente en la ventanilla de los desayunos a empujón limpio, al final conseguimos los nuestros, bueno lo de desayuno es un decir, pero los comimos, nos preparamos para la subida, crampones, piolet, frontales, bien abrigados, nos encordamos y, a eso de la una y media hacia arriba los tres, primero Luis, en medio Afri y yo cerrando cuerda .

Lista de frontales, tranquilo Luis, despacio y llegaremos los primeros, algunos nos pasan, sobre todo en la engañosa bajadita que hay después de la primera rampa, muy bien, hasta luego, ya os esperaremos en la cumbre y así es, tan rápido como iban y poco a poco se van parando, a nuestro ritmo los vamos pasando.

Llegamos al Dome del Gouter a 4300 metros, donde empieza otra suave bajadita y vemos los frontales de los que suben por la ruta de los cuatromiles, pasamos el refugio Vallot y nos encaminamos hacia la arista de los Bosses, poca, muy poca gente tenemos ya delante, se han ido quedando atrás, siempre es así, hay que arrancar lento y llegarás rápido, y ya, llegamos a la arista final y, sin problemas, a la cumbre.

Esperaba mas de la cumbre en sí, pequeña y, casi un pasillito pero las vistas, que espectaculares, son únicas y máxime en un día despejado como el que nos vino en suerte, fotos, risas, objetivo cumplido y a andar el camino desandado, la bajada en las aristas presenta sus pequeñas dificultades ya que la gente que hemos adelantado está subiendo y, en montaña, la preferencia siempre es para el que sube, así que tienes que apartarte como puedas de la arista y dejar paso a los que suben, esto hay que hacerlo con mucho cuidado, las aristas del Mont Blanc no son excesivamente difíciles pero son pasos que no perdonan un sólo error, hay que tener mucho cuidado.

En la bajada llegamos de nuevo al Gouter, un pequeño descanso, unas barritas energéticas y a seguir bajando hasta llegar a Chamonix, ahí sí, en ese momento sí, objetivo cumplido y a celebrarlo con unas fenomenales hamburguesas.

Bueno, por fin lo conseguí, tres intentos pero merece la pena, claro que si.

Lo intentaré otra vez, pero por la ruta de los cuatromiles. Por cierto, una anecdota, la ruta normal por el lado italiano fue encontrada en el 1890 por Achille Ratti (Pio XI)

miércoles, 25 de febrero de 2009

algo de rocódromo


Es verdad que hemos ido a multitud de rocódromos en Madrid, al aire libre, cubiertos, hemos practicado escalada en sitios sorprendentes: la Cuesta de La Vega, el muro de Sanjenjo, ... hemos ido a zonas clásicas, Patones, Vellón, Telégrafo, 

... pero un día dijimos de ir a un roco que no conocíamos en San Sebastián de los Reyes y allá que nos fuimos Fer, Periko y yo, y nos encantó, nos encontramos con mis amigos de TV+ que estaban preparando su viaje a Noruega a escalar en hielo.

Sábado por la mañana, y al llegar lo vimos, zona para hacer algo de bulder, zona de travesías, zona de vías con cuerda de grados bajos 4, 4- y 4+, zonas mas exigentes, 5, 5+, sextos, con fisuras, con diedros, con volados, zonas de paredes de granito también con todos los niveles y bien equipadas, todo en deportiva, pero que bien nos lo pasamos, bueno yo en la quinta vía sufrí un pequeño tirón en el tríceps y no quise seguir por precaución, pero Fer y Periko le dieron con ganas, sobre todo en el granito.

Que bien pasamos el sábado toda la mañana, nos dio tiempo a volver a comer en casa a cada uno de nosotros después de pegamos unos buenos tirones de antebrazos, además tiene buenas zonas para correr al lado del polideportivo.

Repetiremos

lunes, 23 de febrero de 2009

Un día de esquí en Candanchú


El año pasado esquié un día y hacia, puff, ¿cuantos?, ¿veinte?, ¿dieciocho?, ¿quince años que no esquiaba?, un montón, pero bien me animé, mejor dicho, mis amigos de Haciendo Camino (que gran idea Periko) me animaron y allá que nos fuimos, bueno, yo con mis miedos ya que Periko según los correos, para mí y para mas gente estaba claro que lo único que habías encontrado en el albergue, (que gran labor haces con cada salida que organizas) era una habitación para las tres chicas, otra para Edu y su pareja y otra para nosotros tres, es decir Angelito Vámonos (así le llama Felix), tú y yo, pero además, la impresión que daba era que teníamos sólo una cama, bueno que le vamos a hacer, pero ya que tenía que irme a Pamplona y volvía antes, intenté buscar alguna anulación en algún hotel y encontré una en el Reno (buen precio y gente amable, para otra vez que vayamos, que espero que así sea), ergo me perdí mas de una juerguecita en el último piso del albergue, pero bueno así estábamos todos mas anchos.

Viernes noche, buena cena en el refugio y a dormir, y el sábado a levantarse pronto, subían en hordas ya a las ocho y cuarto de la mañana y por favor ¿porqué tienen que subir a las pistas con esa histeria? ¿no se puede ir mas relajado?, si se llega igual, parece que les va la vida. Bien, llegada al parking de Candanchú y a por los forfait del día y a empezar, como siempre me he perdido, no os veo a ninguno ¿donde estáis?, pues que bien, ya llegareis, empiezo a esquiar por las pistas verdes de la zona de la Pista Grande y de Debutantes y, poco a poco me voy familiarizando con la nieve, cada vez que bajo os busco y no os veo, hasta que, mas o menos pasadas las diez me encuentran Chus (que maravilla, que bien esquía) y Francis (como siempre, humillándo a los mortales, el tío lleva tres clases en Benasque y ya se tira por cualquier pista, pero bueno hay que acostumbrarse, así lo hace en escalada, en bici, en fin hijo a ver si te da por el mús, seguro que eres el mejor compañero posible). Al grano, ya con ellos seguí por algunas azules, como la Pista del Nido y alguna mas, hasta que aparecen los demás, Jorge va sobrado y estuvo los dos días dándome consejos y temas que debía corregir, gracias Jorge me han servido de mucho y lo noto, con ellos subimos Tortiellas (la zona azul) y la descendimos muy bien, Chus, Sonso y yo nos fuimos a otras azules (y alguna roja fácil) de la Pista Grande, hasta que bajamos a ver a Paco, el hombre allí en las zonas de Debutantes con gran voluntad, pero bueno aprende a la velocidad de los humanos, no como su hijo que no, no es humano, lo reitero, y en la otra pista de cinta estaban Periko, Edu, su novia y Marga, vamos a ver Periko se esquía de pie, no tumbado, es decir alguna vez levántate ya verás como es mejor, aparece Angel DD (que estilazo esquiando, parece que no hace nada) y con Chus, Sonso, Fran y Jorge (un poco después se nos une Isabel) nos vamos hasta el Tobazo, cruzamos hasta la Tuca Blanca, y por allí una bajada y otra y otra, hasta que en un momento que no los veo me digo ale a por la roja y me tiro por la roja de la Tuca Blanca, todo bien hasta que una vez mas, inconsciente de mí, me digo: y ahora una de fuera pista, dicho y hecho, según bajo veo abajo del todo a Francis y a Chus que me están esperando, grito a Francis que me ve y sigo bajando, ale, trozo de nieve dura en un pie y de blanda en el otro, demasiado para mí, caida y me dejo llevar mas de veinte metros hacia abajo, bueno de algo hay que reírse, me calzo esquís, unos chavales me bajan los bastones que se quedaron mas arriba y, a seguir (lo del fuera de pista lo dejo para mas adelante ¿vale?) y así todo el día, Angel DD corrigiendo a Francis, Jorge ayudándome a mí, Chus a Sonso, no paramos de subir y bajar hasta cerca de las cinco de la tarde (sólo el tiempo de un bocadillito), que gran día, un sol esplendido y una temperatura maravillosa.

Atasco para bajar a Villanúa, ducha y a cenar en Canfranc, que maravillosa sorpresa nos preparó Jorge, esas patatas a la aragonesa estaban que se salían y que fenomenal atención de sus amigos del restaurante y en medio de la cena Angel DD que recibe un SMS: el Madrid ganó 6 a 1 y el Barsa perdió, botellita, y a bajar, en pocos coches y todos/as apretaditos/as, a dormir que el domingo, de nuevo a las ocho arriba, y lo mismo, desde primera hora y hasta la una los de abajo, en la zona de Debutantes, Periko ya entendió que se esquía de pie (máxime cuando bajo Angel DD y se puso con ellos a ayudarles) y nosotros, de nuevo en la Tuca Blanca.

Viajecito fenomenal a Madrid, sin atascos y con un fenomenal bocata en el restaurante de carretera que hay en la gasolinera de subida a Monrepós.

Que fenomenales fines de semana cuando vas con un buen grupo de amigos.

jueves, 19 de febrero de 2009

Grand Paradiso, un clásico en los Alpes



Es una preciosa ascensión, algo devaluada a veces, al servir como preparación y aclimatación para la ascensión al Mont Blanc.

El viaje desde Chamonix hasta el valle de Aosta ya es en sí diferente a todo, desde el paso por el gran túnel que atraviesa el Mont Blanc desde Chamonix hasta Italia, como el propio valle de Aosta, como la subida hasta Valsavarenche donde dejamos el coche y comimos, hay un aparcamiento bastante grande en la localidad de Pont, después de comer tomamos el material y, en marcha, salimos después de comer hacia el Refugio Vittorio Enmanuelle, con cerca de 750 metros de desnivel y algo mas de dos horas y media de ascensión , enfrente del aparcamiento hay un río con un pequeño puente y, al cruzarlo empieza una ancha pista, muy bien marcada y continuamos el curso contrario del río en la dirección de sus aguas durante unos veinte minutos, para después, tomar una senda que asciende hacia nuestra izquierda, la subida zigzaguea, se retuerce pero gana rápidamente altura, al cabo de otros cuarenta y cinco minutos la vegetación de hayedos y abetos empieza a desaparecer, llegamos a una cascada donde descansamos un rato para después remontar lo que nos queda de subida, llegamos a un rellano a 2300 metros, aquí el comino se hace menos tortuoso y aparecen las pedreras, ya tenemos delante nuestra el Puntal de la Tresenta y Cieroforomo, pero el Grand Paradiso queda oculto y no lo veremos hasta iniciar la subida al día siguiente, seguimos, llegamos a un lago y, hay delante tenemos ya el refugio, nos desprendemos de las mochilas, tomamos habitación, muy buenas, máximo seis literas, baños limpios, una de las fachadas sirve de entrenamiento, la atención en el refugio muy buena, te sientes bien, eso sí no es nada barato, pero está bastante bien una vez colocado todo el equipo nos relajamos y descansamos fuera del refugio disfrutando del paisaje, hasta la hora de la cena, cena fantástica para ser en un refugio, recuerdo esa piernecita de cordero a la toscana, que delicia, charla con unos españoles que hoy no han podido hacer cumbre por la niebla, pero mañana lo intentarán otra vez, a ver si hay suerte y, a dormir, mañana será un día duro.

Levantada a las cuatro de la mañana, el ritual de preparación del equipo, como en todos los refugios todos a la vez después de un buen desayuno, frontales y crampones ya puestos, a pocos metro del refugio ya empieza la nieve, para que pararse después, nos los ponemos ya y poco después, aún de noche iniciamos la ascensión, con los frontales a pleno esfuerzo, no se ve nada, solo la típica fila de luces serpenteando delante y detrás, perfecto no hay perdida, donde van las luces es el camino, primero por una pedrera bastante incómoda, sobre todo por que llevamos ya los crampones y se mezcla nieve y piedras, desde luego todos los que vienen detrás de nosotros siguieron nuestra elección y vienen con los crampones, eso sí poco después vemos que hicimos una buena elección, empezamos a adelantar a los grupos que se paran a ponerse los crampones.

Poco después cruzamos el río y es en este punto donde empezamos a ascender y tomar una especie de montículo a nuestra derecho y seguir por el cerca de otra media hora, esta bien marcado con pisadas y algunos hitos que sobresalen de la nieve, la luz del amanecer empieza a iluminarnos y vemos como estamos llegando a un contrafuerte en frente nuestra, hay que ver un sendero que sale a nuestra izquierda y que asciende para salvar el contrafuerte, la subida es empinada pero se sube bien una vez arriba llegamos a un rellano donde, descansamos , comemos algo y sorpresa. al volver la vista atrás podemos admirar el Mont Blanc perfectamente iluminado por el sol de la amanecida, hoy tenemos suerte, no hay ni una nube, ni niebla, a ponerse crema solar que aquí pega, seguimos, alcanzamos una loma y vemos al frente la gran masa de hielo que cae como un río desde arriba, ya vemos el glaciar y el collado del Grand Paradiso, nuevo descanso, baritas energéticas por retomar fuerzas, nos encordamos en largo ya que aquí todo el recorrido es a través de hielo, es un glaciar, continuamos por el glaciar para remontarlo, con palas muy empinadas y grietas que impresionan, aunque el camino está bien marcado en el hielo y vemos gente delante y detrás, llegamos a los 3300 metros, salvamos varias palas para afrontar la parte baja del serac del Gran Paradiso, una pala mas empinada y, sin problemas llegamos al collado del Grand Paradiso a 3900 metros, sólo nos quedan otros 180 metros pero ya vamos despacio por la altura, muy despacio, para llevar bien la respiración.

Desde el collado, las vistas son inmensas y en frente vemos brillar la piedra de la Virgen del espolón final del Paradiso, admiramos el paisaje, nuevamente bebemos algo, comemos unas galletitas, hacemos unas fotos y seguimos penosamente hacia la cumbre, ahora subimos una pala de unos 120 metros, ya se hace dura, pero una vez salvada la misma aunque todavía queda un ratin para llegar, sólo hay que salvar otros 40 metros de desnivel, llegamos a la base de la cumbre, base por que la cumbre es esta, la Virgen está un poco más arriba, y dependiendo de la cantidad de gente, de las condiciones climatológicas, del estado de la nieve, etc.. puede ser peligroso subir, ya que la virgen se encuentra en un espolón rocoso, que hay que pasar y está muy expuesto y las caídas son mortales de necesidad, aunque la pared está equipada con anclajes para chapar con mosquetones y pasar la cuerda con seguridad, ha

cía buen tiempo pero había gente que decidió no pasar, una vez pasada la pared, dos metros de trepada y ya estás en la muy pequeña cumbre, fotos rápidas al lado de la Madonna y a bajar para dejar paso a otros que esperan y, en la base de la cumbre mas fotos de las limpias vistas de los Alpes en todas las direcciones.

La bajada por el mismo camino pero eso sí, con muchísimo cuidado y encordados y, al final que buenísimas cervecitas en el refugio Vittorio Enmanuelle, un pequeño descanso y, a por el coche donde llegamos casi anocheciendo, a conducir hasta Chamonix y una superhamburguesa de premio.



sábado, 14 de febrero de 2009

Mulhacén por el Alto del Chorrillo


Hablamos de la máxima cima de la península, por tanto es una cumbre obligada para cualquier montañero, en mi caso, así fue la primera vez que la subí, la segunda cumplía otra función que era la de aclimatar en altura una noche antes de hacer un intento en el Mont Blanc.

En mi segunda ascensión, ya que lo que pretendíamos era pasar la noche en altura para aclimatar, dejamos los coches en el área recreativa de la Hoya del Portillo, a unos 2.150 metros de altitud en la pista que sube de Capileira a la sierra.

Cuenta con aparcamiento y una barrera que impide el paso de vehículos más allá, subimos por la pista usando sus numerosos atajos, sobre todo los del cortafuegos, para así evitar el polvo de los autobuses que llegan hasta el alto del Chorrillo y disfrutar algo más entre pinos y a través de los amplios prados. Hicimos un desnivel total, en subida de 1330 metros, sin dificultad alguna por pistas y caminos y al pasar el alto del Chorrillo, a 2700 metros de altitud, dos horas largas desde la Hoya del Portillo, aquí se divisan, acercándonos un poco al mirador de Trevélez, unas inmejorables vistas del pueblo de Trevélez, seguimos por la pista y, pasando el Alto del Chorrillo, enseguida vemos a nuestra izquierda una desviación hacia el refugio de Poqueira, unos metros más y  tomamos una desviación hacia la derecha por un camino, más modesto pero muy amplio y cómodo, que remonta hacia el norte por la Loma del Tanto. Gira a la derecha y se ensancha hacia la cota de los 3.100 metros, donde se denomina como la Loma del Mulhacén. Continuando por la misma, alcanzamos un vértice de cota 3.400, llamado Mulhacén II o Chico en algunos mapas. Durante el camino en mas de una ocasión nos encontramos con grupos de cabras montesas.

A partir de este punto, se acaba el camino pero la cumbre está ya muy cerca y la alcanzamos caminando por lo alto de la cresta, ancha y regular, con bastantes hitos, formada por grandes bloques muy asentados.


Y en la cumbre, tres horas desde el Alto del Chorrillo, cinco horas de subida en total para los 14 kilómetros de distancia desde la Hoya del Portillo, con su preciosa capillita, con sus inmejorables vistas, desde sus 3480 metros de altura estás viendo el nacimiento del Genil, el mar, y si el día es limpio hasta la cordillera del Atlas en Marruecos, eso sí, en la cumbre mucha gente.

Bajamos por la pedrera que nos lleva hasta la Laguna de la Caldera para pasar la noche en el refugio vivac que existe a 3060 metros, y en la bajada las inmejorables vistas de la Alcazaba, de la cara norte del Mulhacen, etc..., como llegamos pronto pudimos elegir un poco de buena zona para dormir, y hacer una partidita de mus, pero a la noche el refugio estaba hasta la bandera de gente apretados unos contra otros.

Al día siguiente bajada directa y rápida por la pista, hasta los coches y un buen desayuno a media mañana en Capileira antes de emprender el retorno a Madrid.

Esta ascensión tiene otras dos alternativas, la primera, quizá la más común, desde Capileira pasando por el refugio Poqueira, llegar hasta el vivac de la Caldera y subida por la pedrera que hoy hemos bajado, esta actividad la he hecho en el 2014, y la otra desde Sierra Nevada, pasando por la base del Veleta en la Carihuela.

viernes, 6 de febrero de 2009

Perdiguero, nieve papa y bajada en helicóptero ...



Buenos y malos recuerdos de este Perdiguero, lo hicimos, la primera vez, con el grupo de Haciendo Camino como preparación para ascender el Mont Blanc, en esa primavera tan peligrosa y sorprendente en Pirineos, sorprendente hasta el extremo de que cuando subíamos nos encontramos con dos que bajaban haciendo esquí de travesía, nos gritan ¡¡¡Donde vais !!!, ¡¡¡ al Perdiguero !!!, ¡¡¡ Cuidado con al nieve que esta muy blanduzca !!!, ¡¡¡ Si y vosotros también con los esquís!!!, ¡¡¡ No os preocupéis, bajamos por Remuñé !!! Y, de repente, me digo, esa voz la conozco, ¡¡¡ Oye, tú no serás Jonás!!!!, ¡¡¡ si, anda y tú eres Ángel !!!, ¡¡¡ Si!!!, ¡¡¡ Que sorpresa, tened cuidado que la nieve está muy blanda !!! ...

Y dicho y hecho, hacemos cumbre y al bajar, metí la pierna entre dos piedras cubiertas por la nieve y averia, mis gritos se oian hasta en el ....., rápidamente Santi baja y me mira la pierna, me pone una rodillera, intento bajar pero no puedo, cada paso es un grito, sacamos una manta térmica y llamamos al 112 pidiendo un helicóptero, se quedan conmigo, no hay forma de que baje ninguno de los dos, que buenísimos compañeros, yo no soy capaz de seguir, hay otro accidente con un posible fallecido y nos dicen que tardaran, da igual, no puedo hacer nada, se quedan conmigo, ya estamos nerviosos, al final vemos al helicóptero, pero ellos a nosotros no, vuelta a llamarles, están son nuestras coordenadas, ellos dicen dejaros en paz de coordenadas, ¿donde estáis?, otra vez se lo decimos, enseguida vuelven, esta vez si nos ven, increíbles los chicos de la Guardia Civil, casi se tiran desde el helicóptero para ayudar, me toman en volandas, no, tus compañeros no caben en el helicóptero, pues entonces no, yo no bajo, sin ellos no bajo, se está haciendo de noche, y ellos enseguida no te preocupes, volvemos a por ellos, si, si en algún momento me he quejado por alguna multa en carretera, estos son diferentes, que gente mas encantadora, increíbles, me llevan a Benasque y si, claro que si, suben de inmediato a por mis compañeros y los bajan, enseguida están conmigo, bueno, una fisura en la cabeza del peroné un esguince de ligamentos y un desplazamiento del menisco, poco precio para la satisfacción de esa belleza de Pirineos y el conocer a gente tan encantadora como estos guardias civiles, mis felicitaciones, sois fantásticos.

Pero bueno, el relato, Periko, Santi, Albert, Kankis y yo partimos el día anterior hacia Pirineos, ya todo empezó de manera sorprendente el día anterior cuando practicando algo de rappel con Albert y Kankis nos dejamos el teléfono conectado y asustamos a Cristina con nuestras conversaciones, que si te dejas la cuerda atrás, que si te caes, etc..., simples conversaciones de prácticas pero que asustaron a la pobre Cristina al no saberlo.

Y al día siguiente, a las cinco de la mañana, arriba y hacia la cumbre, en la montaña siempre se debe comenzar muy pronto. Cuando la nieve aún es firme y los crampones agarran bien.

El pico Perdiguero es una cumbre de los Pirineos, situada entre Aragón y el Alto Garona, como frontera divisoria entre España y Francia. Su cumbre fue alcanzada por primera vez en 1817 por Friedrich Parrot. Tiene una altitud de 3.221 metros sobre el nivel del mar y su situación debe indicarse desde Benasque con un desnivel de recorrido de 1635 metros.

Ubicamos el punto de partida desde el puente de Literola (1585 metros) pasado el cruce hacia los baños de Benasque, esta excursión se realiza por un valle abierto y por senderos que nos llevan hasta collados superiores. En verano se encuentran pastores con grandes rebaños de ovejas.

Para llegar allí, desde Benasque tomamos la carretera en dirección norte, hacia los Llanos del Hospital, pero unos pocos kilómetros antes de llegar, encontramos la típica placa junto a la carretera que nos indica el puente sobre el barranco de Literola. Es desde este punto desde donde comenzamos la ascensión desde las cinco de la mañana, después de pasar la noche en Benasque.

Cruzamos la carretera y tomamos el sendero que, indicando dirección a la cabaña de Literola, asciende muy rápidamente entre bosques de avellanos y abetos por la margen izquierda del río Literola, eso sí, con la oscuridad nos perdemos un par de veces pero son cortados del camino que enseguida se reencuentran y, enseguida recuperamos el sendero. En pocos minutos, dirección Oeste, salimos del bosque, donde encontramos un sesteadero de ganado hecho a piedra. Una vez bordeada por la derecha, la cuesta se nos va moderando y siempre por la misma margen, alcanzamos la llamada cabaña del Llosero, a 1725 metros en unos veinte minutos, llegamos a un pequeño collado, a unos dos mil metros de altitud, son las ocho y media de la mañana y la nieve ya esta sopa, por ello los tiempos son muy lentos, merece la pena echar un vistazo atrás y contemplar el Circo de Cregüeña. Ahora, el camino llanea sin ganar altura hasta un cruce de barrancos donde se asienta una pequeña cabaña y refugio llamada cabaña del Forcallo. No llegamos a ella, y no cruzamos un puentecito que nos llevaría a ella, si es así, nos habremos equivocado un poco antes, hay que seguir por la margen izquierda del Literola.

Después de observarla desde arriba giramos a la derecha (Norte) y ayudándonos de una serie de zig-zags entramos en el barranco de Literola, que hace como una especie de S, entonces paso junto al pico Perdigueret y rápidamente ganamos altura, hay que tirar de piolet en algunas palas.

Desde este punto empezamos a ver, de nuevo, el pico Perdiguero, el objetivo de hoy, estaremos cerca de hacer la mitad del recorrido.

Un poco mas tarde el barranco se estrecha, donde muy pronto alcanzamos el ibonet de Literola a unos dos mil quinientos metros de altura aproximadamente, una pequeña llanura, especie de circo que atravesamos hasta el fondo, donde nos encontramos con Jonás y un acompañante que bajan haciendo esquí de fondo.. A partir de aquí el camino se vuelve a empinar bruscamente, por lo que tendremos que ascender por la margen derecha, por las piedras, subiendo por una canal muy empinada hasta alcanzar el contrafuerte, ya con crampones a pesar de que la nieve esta muy blanda, aquí Kanquis nos abandona, os espero abajo, bueno pues bien, la bajada es fácil así que no tenemos inconveniente en dejarle solo.

Una vez pasado este tramo, tomamos dirección hacia el Lago Blanco del Lliterola, a 2740 metros de altura, una vez pasado, el comienzo de una pedrera monstruosa cubierta de nieve, pero solo a medias.

Esta parte final de la subida, hasta el collado superior del Literola, a 3050 metros, se nos hace un poco eterna, después hemos de atravesar por hasta dos falsas cumbres.

Después de un rato llegamos a la parte final donde tenemos mucho cuidado, hay una delicada arista, por lo aéreo, que atravesar y por ultimo, una última cuestecilla que nos llevará a la cumbre del Perdiguero. En la cima, abrazos y felicitaciones entre el grupo, además de conseguir llegar a la cumbre, hace un día estupendo para saborear de las vistas: Bardamina, Posstes, Bachimala, Perdido y su glaciar, Aneto, Madaleta, en fin, Pirineos aquí y allá.

Fotos, descanso, Albert que baja como una moto, detrás bajo yo, un poco mas atrás Santi y Periko, hacia abajo y cuando llevamos unos doscientos metros de bajada, ale, el accidente descrito y, después del rescate del helicóptero, desde aquí mi mas cordial felicitación y abrazo a la Guardia Civil de montaña, ojalá que podamos seguir contando con ellos muchos, muchos años.

Ver más fotos de la primera ascensión

Ya, en el 2014 he decidido volver a subir este pico, y si es posible bajarlo por mis medios, y así lo he acometido, el ascenso es el mismo hasta los 2500 metros del Ibón de Literola, lo bordeo  por su margen izquierda y me dirijo hacia la pedrera que forma la muralla del Perdiguero, en esta ocasión, en vez de tirarme hacia mi derecha como la vez anterior, sigo de frente, siguiendo las indicaciones de puntos rojos, con dirección al collado de Ubago, collado que se junta con la ruta de subida desde el Refugio del Turmo, en el GR-11, es una subida empinada, hay que echar manos en varias ocasiones, al llegar al collado de Ubago,  siguiendo la intuición más que los posibles hitos, me desvío hacia mi derecha para alcanzar el collado Superior de Literola a 3050 metros, desde aquí la ascensión por la pedrera a la cima es común con la ascensión anterior, y la bajada la hago por donde subí en la vez anterior.

Los tiempos en esta ocasión son más reales, una hora y veinte minutos hasta la desviación a la Cabaña del Forcallo, a 2000 metros, , dos horas y cuarenta minutos hasta los 2500 metros del la Laguna de Literola, cuatro horas hasta los 3050 metros del Collado Superior del Literola y media hora larga hasta la cima, total cuatro horas y tres cuartos desde los 1585 metros donde dejé el coche en la carretera hasta los 3221 de la cima, la bajada me llevó tres horas y media largas.


martes, 3 de febrero de 2009

ISLAND PEAK (ImjaTsé)




Pues como todo el mundo indica en sus reportajes y, por tanto yo también en el mio, en el año 1952, fue Eric Shipton quien, preparándose para intentar la ascensión al Everest, bautizó a esta montaña con el nombre de Island Peak, dicho e indicado, y es que, ciertamente, vista desde los alrededores de Dingboche parece realmente una isla entre un mar de hielos, pero además, cuando llegas a la cumbre, después de un gran esfuerzo te encuentras dentro de una isla en medio de los grandes colosos del Himalaya, Everest, Lhotse, Nuptse, Ama Dablan, etc...

Hicimos la aproximación, durante 12 días, desde Lukla a través del Valle del Khumbu y aclimatamos en el camino y con la bonita ascensión al KalaPatthar (5545 metros).

Llegamos al campo base de "nuestra objetivo", situada en la cara sur del Lhotse, una noche de pernocta al llegar, un día de descanso, aunque lo aprovechamos para hacer unas pequeñas subidas para mantener el tono muscular y mejorar la aclimatación.

La siguiente noche nos acostamos prontito en las tiendas, con un frío bastante especial.

A las dos de la mañana, Pasang, nuestro guía nepalí (cuatro cumbres en el Everest) nos despierta junto con nuestros queridos sherpas con un buen desayuno y nos toca salir del saco para ir hacia la cumbre.

Por delante nos queda una dura jornada con mas de 1000 metros de desnivel, 700 metros de pedrera de una morrena glaciar y otros algo mas de 300 metros de glaciar con una afilada arista al final.

Debido a la altura y al esfuerzo de los días anteriores, algunos del grupo deciden no intentarlo, además de nuestro amigo Oscar que ya se tuvo que dar la vuelta en Chukhung bajando hasta Namche Bazaar por el maldito mal de altura Algún otro no se encuentran con fuerza para levantarse y el mañico Paco decide a los pocos metros que se da la vuelta.

Los demás arrancamos, y antes de amanecer, algún otro se da la vuelta vencido por el frío. Cuando al primer paso de nieve dura, casi hielo, nos ponemos los crampones, cualquier esfuerzo, hasta el cramponarse es duro, la altura se deja notar y tenemos que parar constantemente para tomar aire.


Nos encordamos y llegamos hasta la tremenda y empinada, casi vertical, rampa lateral, nos preparamos para engancharnos con el puño jumar a la cuerda fija, pero cuando la veo me asusto, por Dios, si alguno se cae ¿aguantará esto?. Da igual, hay que seguir, para ello en la pared preparo los dos piolets y dejo el jumar sólo como un seguro más que voy arrastrando. La pared se hace interminable, me creo que nunca llegaré a la arista final, pero poco a poco, cada vez mas poco a poco, voy trepando, del grupo sólo quedamos tres, los últimos metros se me hacen eternos, pero al final llego a la arista, me aseguro y me tumbo en la nieve dura a descansar unos segundos y recuperar el resuello.

Miro desde la arista hacia abajo y veo las huellas de los aludes que se han producido anteriormente y, hacia arriba, la cumbre, allá, al final, casi otros ciento cincuenta metros de desnivel, pero al menos por la arista se va en pie, de los tramos de cuerda fija sigo sin fiarme un pelo de ella, aún así uso el jumar enganchado a través de la daisy a mi arnés.

Ultimo esfuerzo y, por fin en la cumbre, he llegado, 6189 metros de altura en el Himalaya y, de repente te das cuenta de lo que tienes a tu alrededor, colosos y mas colosos de mas de 8000 metros, da igual, hay que disfrutar del momento, las fotos de rigor y hacia abajo.

El tiempo se empieza a complicar y ahora nos toca concentrarnos para bajar con cuidado, despacio pero sin perder tiempo, como se dice siempre en la cumbre,

las celebraciones abajo y el éxito es cuando levantas la cerveza de celebración.

Bajamos toda la zona de hielo. nieve y grietas, haciendo foto tras foto de unos paisajes brutalmente maravillosos hasta que llegamos a la zona de pedrera. Bajando la misma, casi al final nos encontramos con Paco el mañico que ha subido unos metros para recibirnos y felicitarnos.

Paco el Cho Oyu nos espera, tenemos que prepararnos bien.

Mi idea era intentar bajar a Chukhung, imposible estoy cansadísimo, llego al campamento, comida caliente y, al poco tiempo sorprendente y fenomenalmente recuperado, es increíble el cansancio que te provoca la altura, pero bueno dormimos en la tienda de campaña y al día siguiente directo hasta Namche parando en Tengboche a disfrutar una vez mas del Monasterio, unas horas más y a por la reparadora ducha en el Yeti hotel de Namche Bazaar.

lunes, 2 de febrero de 2009

Un recorrido por el valle del Khumbu en Nepal


Este magnífico trekking lo realizamos para poder ascender al Island Peak (Imja Tsé) de 6189 metros en Nepal, en otro apartado detallaré la ascensión en sí, ya que por su belleza y espectacularidad merece un relato por sí mismo.

Ruta que coincide en parte de su recorrido con el trekking del Everest, ver el croqui

Pero el viaje comenzó en ruta hacia Katmandú. El vuelo se hace pesado, con escala en Doha, menos mal que la Qatar nos dio un magnífico servicio durante todo el viaje.

Ya, al aterrizar en la capital de Nepal es increíble: parece que retrocedes cien años. Katmandú es una ciudad que enamora, tanto por sus gentes como por los contrastes culturales que se ven. Es llegar al magnífico hotel Yak&Yeti donde nos dan un maravilloso recibimiento, ocupar sus inmejorables habitaciones y, al salir a dar un paseo encontrarte con las enormes diferencias tanto de limpieza, como culturales, como de nivel de vida, pero es lo que es , en las calles, continuamente es como si te sintieras observado por los ojos de Buda que están por todas partes.

Y después de unos días conociendo la ciudad, sus barrios comerciales como el de Thamel y sus alrededores, la plaza Darbar, los templos como los de Swayanbhunath, Pashupatinath, la Stupa de Bodhnath, etc. tomamos una avioneta que nos llevó a Lukla a 2866 metros, con su " gran aeropuerto": una pista de aterrizaje en subida, y de despegue hacia abajo, que acaba en una pared vertical, ciudad donde se contratan guías, porteadores, yaks, etc., allí nuestro guía, el buen amigo Pasang (4 coronaciones del Everest) se encargó de preparar toda la logística de la ascensión manejándose como pez en el agua en ese caos que se forma todas las mañanas.

Y aquí comenzamos el trekking que, en una primera etapa nos llevará, por un verde camino (pasando por debajo del primer templo de oración que nos encontramos, después nos encontraríamos uno a la salida de cada pueblecito o bien las típicas ruedas de oración que hay que pasar siempre dejándolas a tu derecha) hasta Phakding 2652 metros donde pasamos nuestra primera noche en un fantástico lodge de la misma cadena Yeti para, al día siguiente partir ya hacia Namche Bazaar a 3440 metros, la ciudad mas importante del valle del Khumbu, donde pasamos un día más visitando Thame, Namche con sus mercados, con sus tiendas de material de montaña, baratas pero no muy fiables en cuanto a la calidad final de los artículos que allí puedas adquirir y con su gran cantidad de montañeros, unos hacia el Gokyo otros hacia el Everest, otros hacia el Island Peak, otros de trekking, otros ....

En la siguiente etapa partimos hacia Khumjung desviándonos a conocer el monasterio de Khunde y algo mas allá tenemos nuestra primera vista del Everest y el Lhotse pero, sin embargo y a pesar de su altura y su fama me quedo, sin duda, con la que para mí es la montaña mas bonita y espectacular que he visto, el Ama Dablan, montaña que, en todo el viaje pude contemplar desde todos los ángulos y la viese desde donde la viese siempre me ha fascinado. Que belleza de montaña.

Nuestra etapa siguiente, corta, nos lleva hasta Tengboche 3800 metros, atravesando varias veces el río por puentes colgantes a cual mas espectacular y móvil, el lodge donde nos hospedamos es el peor de todo el trekking pero a cambio, que maravilla, el monasterio de Tengboche se nos ofrece espectacular, podemos entrar a visitarlo y coincidimos con los rezos de los monjes, las vistas desde Tengboche en cualquier dirección, a cualquier hora, amanecer el día, al anochecer, en la penumbra, en fin, en cualquier momento son espectaculares. No paro de hacer fotografías, voy a quemar la cámara.

De Tengboche a Pangboche nos ofrece las mismas sensaciones, además de empezar a ver las obras de Hillary en forma de colegios, hospitales, etc...

Continuamos hasta Pheriche siempre con la presencia majestuosa del Ama Dablan y sus glaciares desde todas sus vertientes, en Pheriche al tener un día de descanso aprovechamos para hacer la colada en sus ríos antes de tomar camino hacia Lobuche que, con sus 4930 metros de altura nos ofrece una maravillosa aclimatación.


Al día siguiente subida al KalaPatthar con sus 5545 metros pasando por los campamentos de Gorak Shep y desde cuya cumbre se tienen las mejores vistas del Everest, del Lhotse, del Nuptse, del Pumori, del glaciar del Khumbu y, abajo, junto a uno de los glaciares del Everest, su campamento base, día, por desgracia, de un tremendo ajetreo, la noche anterior un alud en altura acabó con tres alpinistas italianos y tres sherpas. Y además mi amigo Oscar sufre su primer ataque del mal de altura, bajamos rápido y se le pasa pero le ha dado bastante fuerte, se le veía muy mala cara.


Después de hacer cumbre y pasar una noche mas en Lobuche, en realidad una especie de locura de montañeros subiendo y bajando hacia el Everest, bajamos hacia Dingboche, abandonando durante unos días el valle del Khumbu para acercarnos al Island Peak, Dingboche con buenos lodges, los típicos tenderetes de conexión vía satélite con internet y hasta sus pequeños garitos con mesas de billar.

Arrancamos hacia el campo base del Island Peak, pasamos por Chukhung, donde simplemente nos detenemos a comer algo, pero, otra vez a Oscar le ataca el mal de altura y se baja hasta Dingboche a recuperarse y después se irá hasta Namche Bazaar. El resto, al llegar al campo base a 5180 metros establecemos las tiendas de campaña, para pasar las siguientes noches, los dos días siguientes en el campo base nos sirven el primero para descansar y el siguiente para hacer cumbre, fantástica cumbre, preciosa, la tercera noche nos sirve de descanso y, al día siguiente retorno en largas etapas, la primera hasta Dingboche, la segunda a Namche Bazaar y en la tercera hasta Lukla donde tomamos el avión hacia Kathmandu, donde nos esperaba lo mas deseado después de un trekking, una larga, relajante y maravillosa ducha.

Dedicamos los pocos siguientes días a conocer las maravillosas ciudades de los alrededores como Patán, Bhaktapur, etc...

Las fotos del recorrido por el valle del Khumbu.

Las fotos de la posterior ascensión al Island Peak.

Las fotos del recorrido turístico por Nepal.