domingo, 28 de junio de 2009

Carriata Cilindro de Marboré


Preciosa actividad que nos llevó a admirar más aún, si cabe, el maravilloso valle de Ordesa.

Noche del viernes a sábado, después de la paliza en coche desde Madrid a Torla, cena y reparador sueño en el albergue de Torla, al día siguiente no era necesario madrugar, así que dedicamos parte de la mañana a la compra de comidas y algún que otro material o ropa que nos faltaba.

Automóviles hasta el aparcamiento en la pradera de Ordesa, a 1350 metros de altura, preparación de mochilas, revisión del material y a andar, primero retrocediendo hacia una construcción, Casa Oliván, de donde arranca el sendero que sube hacia el circo de Carriata, el objetivo fue subir por Carriata y sus famosas clavijas también llamadas de Salarons y hacer el recorrido superior (la alternativa es hacer el recorrido por la Faja de las Flores, pero con el suelo mojado tiene bastante peligro de resbalones) hasta el refugio de Goriz.

Para ello tomamos esta senda que nos llevará ganando altura a través del bosque. Pasamos un refugio hecho con troncos y, poco a poco, se va viendo entre el pinar, las paredes del circo de Carriata, nuestro destino; se termina el bosque y un indicador hacia nuestra derecha nos señala la senda que nos llevaría al circo de Cotatuero y sus clavijas por la Faja Racún; cruzamos el circo hasta la base del Tozal del Mallo y sus 2255 metros de altura.

Fotos, un descansito, giramos hacia el Este y, tirando de manos en más de una ocasión, llegamos a las paredes del Circo de Carriata o de Salarons, hay otra opción de subida por el llamado paso de la Fajeta, pero nosotros tiramos por las clavijas y, enseguida, estamos en la parte superior del circo, continuamos hasta un pequeño collado donde comienza la Faja de las Flores, hacia nuestra derecha.

Un pequeño descenso que nos lleva  a la zona de Aguas Tuertas, desde donde ascendemos al collado del Pilón, después de remontar la ribera Catuarta, indicado con un gran hito de piedras, hoy casi cubierto por la nieve en su totalidad, detrás en un hueco entre las nubes el Taillón, otra planicie, la llamada Plana de Narciso o de San Fertús, cruzándola llegamos al collado del Descargador por donde pasé en el Tour del Monte Perdido, otro suave descenso por la planicie de Millaris, para después ascender al collado del mismo nombre, para unirnos a la ruta del Monte Perdido y una alternativa del GR-11 descenso directo a la Faja Luenga y al refugio de Goriz, a 2160 metros de altura, después de cruzar el Barranco de Goriz, como siempre jugándotela cuando trae tanto caudal, con lo poco que les costaría hacer un simple paso a los de Goriz, en fin.


A sido una buena pateada, mucha, muchísima lluvia en la subida y arriba, mucha, muchísima nieve, por debajo y por encima, llegamos al refugio de Goriz a 2200 metros de altura después de no sé cuantas horas de pateada, empapados. Sin problemas, fotos, cambio de ropa, cena, y a dormir en el refugio.

Domingo en la mañana temprano, desayuno, dejamos cosas en el refugio de Goritz y arriba, hacia el Cilindro y sus 3325 metros de altura, 1109 metros de desnivel acumulado total para hoy, con una distancia de diez kilómetros y medio, al principio hasta el Lago Helado, a 2980 metros de altura y en dos horas largas desde el refugio de Goriz, cerca de ochocientos metros de desnivel, con alguna pequeña trepadita, aquí, hacia nuestra derecha el Monte Perdido y su famosa Escupidera, a nuestra izquierda la ascensión al Cilindro, empezando con una pala que, en algunos momentos llega a los 40º o 45º durante, más o menos, 300 metros de desnivel, no es un corredor complicado, hasta llegar al punto especial de esta ascensión, el hombro o brecha SO del Cilindro, un corredor de algo más de 25 metros, yo diría que de grado III, con una reunión equipada arriba, (unos metros más allá de la base del cuello hay otro pero que no está equipado y es, quizá, algo más largo)  Fer tira el primero, monta la reunión, por tanto imprescindible o dos cuerdas de 30 o una de 60, una primera reunión nos puede llevar a equivocación ya que te lleva hacia la derecha, una vez pasado este punto nos queda el lomo del Cilindro, al principio amplio, después con algunos tramos aéreos y, casi al final, una compacta roca de unos 4 o 5 metros de altura, quizá de grado II, pero que necesitan de la cuerda, una vez más, para destreparlo al volver, hemos tardado cerca de tres horas y media desde el refugio.

Desde su cima destaco las vistas hacia el Lago de Marboré y el paso de Tucarroya, así como el glaciar del Perdido y el valle de Pineta

La vuelta se hace por el mismo punto con la bajada en rápel del cuello que habíamos trepado hasta llegar al collado debajo del cuello, la bajada por la rampa nos propició un susto, yo me caí y me costó bastante autodetenerme con el piolet.

Bajada al refugio de Goritz, agua, un pequeño descanso, tomar el material que habíamos dejado en la mañana; seguimos el descenso usando el camino normal de ascenso, por la señalización hacia las clavijas de Soaso para bajar por el camino que nos lleva hasta la base de la cascada de la Cola de Caballo, cabecera del Valle de Ordesa, desde aquí un largo, aunque cómodo descenso, por un muy evidente camino, por la margen derecha del río hasta llegar a las Gradas de Soaso, nos metemos entre el hayedo (a nuestra derecha quedará el camino que baja desde las clavijas de Cotatuero), llegamos a los miradores de las cascadas de la Cueva del Estrecho, después a la del Chordonal y así continuamos la ruta de descenso por la cómoda pista forestal, GR-11 de Bujaruelo a Goriz) hasta llegar a la pradera de Ordesa donde dejamos el coche.

Y como siempre, en la vuelta a Madrid, parada para tomarnos esos reparadores huevos fritos con chorizo.



viernes, 26 de junio de 2009

Pico del Nevero y Via de las Terrazas


El Pico del Nevero, con sus 2200 metros de altura, es una de las montañas clásicas y más emblemáticas de la Sierra de Guadarrama, desde cuya cima podremos admirar impresionantes vistas del Valle del Río Lozoya y el Pico de Peñalara. Pero, sobre todo, atravesaremos uno de los pinares mejor conservados de la sierra.

Félix y yo, en una de esas salidas que nos hacemos entre semana, ventajas de estar jubilados, dejamos el coche en lo alto del Puerto de Navafría, al comenzar la bajada yendo desde Lozoya, a 1.775 metros, junto al gran refugio que se ve perfectamente a la izquierda de la carretera.

Junto al refugio parte una pista, ancha y de grava. En el principio del recorrido la pista es muy horizontal, inclusive tiene algunos desniveles de bajada. En apenas algo más de kilómetro y medio desde el inicio de la ruta, vimos a nuestra derecha el gran mirador de Navalcollado, desde el que nos nos hicimos buena idea de la extensión del pinar de Navafría. Continuamos por la pista y un poco más adelante, vimos, hacia nuestra izquierda un amplio y evidente camino de tierra y piedrecillas, que tomamos abandonando la pista. A poco de tomar el nuevo camino, este se bifurca en una Y griega, tomamos la desviación a la izquierda que, además vemos que es la de subida. En este camino el ascenso se endurece un poco.

Una hora mas tarde, aproximadamente, salimos del bosque después de hacer la parte mas dura del recorrido. Nos adentramos en un terreno muy despejado de vegetación. Ignoramos los caminos que parten hacia nuestra izquierda, y llegamos al collado de

l Alto del Puerto. Vimos dos pequeñas cumbres a nuestra derecha que ignoramos y seguimos rectos, en un terreno de escasa pendiente.

Poco más allá, tomamos una pista a la derecha, con débiles marcas de vehículos todo terreno, que, dejando a nuestra izquierda las ruinas de las trincheras de la guerra, nos llevan directamente a una meseta que es la fácil cumbre del Pico del Nevero. Cumbre que no presenta gran relieve y que se encuentra muy definida por las ruinas de un corral de piedra y, al lado, se encuentra el vértice geodésico del pico, resultado, dos horas y cuarto en subir y hora y cuarto en bajar, mas las paradas que hagamos.

Acercándonos al borde este, podremos disfrutar de excelentes vistas del valle de Lozoya, con el embalse de Pinilla abajo, y unas bonitas lagunas de montaña que en verano pueden estar secas.

Y es justo esta pared desde las lagunas, a las que se accede desde el collado del Alto del Puerto, hacia su izquierda por una valla de piedras, donde nosotros le pusimos la chispa de la subida, una bonita escalada que comienza en grado IV+ y que, aunque baja la graduación en algún momento, no hay que fiarse ya que es piedra muy degradada, conviene meter buenos seguros, la hicimos en dos largos a pesar de que en el esquema adjunto figuran más. Hay que llevar friends y demás material ya que es una vía totalmente desequipada.

En suma un muy bonito día.

lunes, 22 de junio de 2009

San Pedro de Atacama ¿Desierto o paraíso para la vista?


¿Que decir?, vengo atónito de lo que he visto en el desierto de Atacama ¿que puedo destacar? ¿Las Lagunas Cejar? ¿las vistas de los Andes antes de empezar las nevadas en las cumbres del Licáncabur, del Sairecabur, del Láscar, del ...?, ¿hablo de los pueblecitos como Machuca, como Toconao, como Socaire, como el propio San Pedro?, ¿o de los valles como la Cordillera de la Sal, como el valle de la Muerte, como el valle de la Luna?, ¿o de las lagunas Cejar o Miscanti o Miñiques?, ¿quizá de los salares?, ¿de los flamencos?.

Han sido unos días increíbles, eso sí, que nadie espere comodidades, frío, frío intenso en las noches y calor, mucho calor en los días, polvo en las calles, restaurantes básicos y sitios para dormir con lo indispensable (por ponerlos bien). Se trata de un entorno mochilero y no turístico, aunque, a veces los indígenas se disparan con los precios a niveles de turismo de maletas de marca, pero bueno, debe ser que a veces no controlan los límites. Pero a mí me ha merecido la pena, pensaba hacer alguna ascensión por la zona, y al final no tuve ni tiempo.

jueves, 4 de junio de 2009

Besiberri Norte y cresta de los Besiberris


Quedamos David y yo en Pont de Suert, donde dejamos uno de los coches, y en el otro subimos hasta la archiconocida presa de Cavallers a 1790 metros, aparcamos, mochilas al hombro, ¡¡¡pufff, como pesan!!! y ladeamos la presa de Cavallers hasta llegar a la pradera del Riumalo a 1840 metros, donde cruzamos los tres puentecitos de madera y comenzamos la pesada subida hacia el Besiberri Norte. Con lo que ha nevado, el deshielo es importante y nos damos dos, no deseadas, duchas pasando inevitablemente por debajo de las cascadas del deshielo por el erosionado torrente de Malavesina, barranco muy agreste aunque muy bien marcado con hitos, siempre viendo a nuestras espaldas la famosa Laguna Negra, a los pies del refugio Ventosa yCalvell  a 2215 metros de altura.

Así subimos hasta 2575 metros donde encontramos un magnífico lugar para hacer el vivac, podríamos haber subido algo más, pero se anuncian tormentas de evolución y preferimos acampar aquí, buen sitio, las nubes amenazan, preparamos el vivac viendo el precioso, aunque aún helado, embalse de Malavesina, cenamos y a dormir, a medianoche las nubes se han despejado y ver las estrellas desde el vivac es relajante.

Por la mañana, con los primeros rayos de sol de un despejadísimo día, café, unos bollitos que hemos subido desde Pont de Suert, dejamos los artilugios del vivac bien escondidos para no llevar tanto peso y comenzamos la subida.

Mucha, mucha nieve, pero afortunadamente esta durita, los crampones cumplen su función, llegamos hasta la piedra donde hace diez días me encaminé hacia el Besiberri Sur, nos acoplamos hacia las paredes de piedra que suben a nuestra derecha, la llamada brecha de Peyta a una altura de 2765 metros. Los hitos nos indican ascender por su izquierda hasta la base de la enorme mole que configura la torre del Besiberri Norte con sus últimos cien metros largos de desnivel.

Ascendemos por la cresta hasta su base. Paredes escarpadas y angostas y verticales chimeneas nos esperan. Estamos sobre los 2.900 metros de altitud.

Iniciamos la escalada por la primera chimenea, la que se encuentra un poco a la izquierda de la ascendente cresta del lado este del Besiberri. La roca es buena. En algunos lugares el itinerario no está, a pesar de los hitos, bien definido lo que hace que puedas meterte en líos. Cerca de los tres mil metros una pequeña brecha en la cresta nos muestra, a nuestros pies, el Lago de Mar con su bonita isla llamada Unhola, en medio, todo ello a unos 800 metros más abajo. Las escaladas de IIIº grado ya llegan a su final con la última chimenea, que nos deja en la angosta y afilada cima del Besiberri Norte a sus 3014 metros de altitud, cumbre formada por una serie de bloques con una pequeñita plataforma de arena, un buzón de recuerdos herrumbroso y una placa que recuerda algún triste episodio. La vista es magnífica, podemos admirar las Maladetas, el Punta Alta, los accesos al túnel de Viella, etc.

Fotos rápidas y típicas de la cumbre y de sus vistas. Dos horas y media de ascensión y vamos a comenzar el recorrido por la arista, hacia el Besiberri Centro o del Medio.

Comenzamos el descenso por la cresta de bloques, mediante flanqueos a tramos por senderitos y otros colgados del abismo, pero bueno, vamos llegando a la brecha Jaime Oliveras a 2.935 metros. En todo momento hay seguridad ya que hay buenos agarres para las manos y el granito es magnífico, después de destrepar pasos delicados y bastante expuestos llegamos a la brecha, y enfrente vemos un muro vertical de unos veinte metros que David abre con maestría, sin olvidarnos de que llevamos botas de treking y no pies de gato. Después cruzamos la brecha por el canto de una piedra afilada, apoyada en otra, con unos patios acojonantes, nos metemos en una placa con una fisura ciega pero con suficientes agarres y pocos apoyos para los pies de IV grado, hay una clavija para asegurar, dando un paso expuesto hacia la izquierda llegamos a una canal vertical pero con muy buenos agarres IIº hasta la cumbre.

Vamos cresteando por bloques, a ratos por la izquierda y a ratos por el filo de la cresta, destrepamos y se llega al primero de los rápeles, se trata de una corta canal de unos diez metros largos montado con dos cintajos en un bloque, bajamos, cruzamos un poco, pero ojo, allí es hielo puro, pero bueno, seguimos.

La bajada es complicadilla, palas muy verticales de nieve, pero poco a poco llegamos hasta donde dejamos los trastos de vivac, cargamos las mochilas a tope y, en lugar de bajar por el sendero marcado decidimos hacerlo por el nevero que recorre una muy buena parte de la bajada, así es más rápido, algún susto al pisar nieve que está por encima del río y que al hundirme tengo la gran suerte de pisar en roca, sino me voy p´abajo, que suele decirse.

Cervezas, siempre digo lo mismo, que bien saben después de hacerte una montaña como esta, llegada a Pont de Suert, coches y regreso.

Que dos fantásticos días, vivac, subidas, crestas, nieve, magnífico. La ascensión acumulada hasta la cima del Besiberri Norte es de 1315 metros, la actividad me parece de una dificultad alta (PD+)

Un video hecho con las fotos.