sábado, 23 de enero de 2010

El pico Margarita en Rwenzori, Uganda


Uganda,"la perla de África", como la denominó Winston Churchill, es el punto de encuentro de la sabana del este de África con el bosque del oeste de África. La increíble fauna y el fenomenal clima contribuyen al atractivo del país, afortunadamente aún, con una baja cota turística. No hay país en el mundo en el que se pueda pasar la mañana observando a los leones, campar en las llanuras, avistar chimpancés en el bosque por la tarde, navegar al día siguiente por los canales tropicales, donde se pueden ver hipopótamos y cocodrilos y luego ascender a las agrestes montañas existentes en el Rwenzori.

Desde la ventanilla del avión de la Egyptair, al divisar el aeropuerto de Entebbe con su impresionante ubicación ecuatorial en la orilla boscosa del inmenso lago Victoria, viene a mi memoria el famoso rescate llevado a cabo por tropas israelíes de un avión de Air France con más de 250 personas, secuestrado en julio de 1976 por los terroristas del Frente Popular para la Liberación de Palestina. Entebbe es una bonita ciudad a 35 Kms de la capital de Uganda, la caótica Kampala.

En la frontera de Uganda y el Congo se alza la cadena de montañas más legendaria e imponente de África. Escondidas, la mayor parte del año, en la bruma, los nativos la llaman Rwenzori, que significa “el lugar donde se hace la lluvia”, o según algunos, “la gran hoja donde hierven las nubes”, la mayor parte de esta zona está aún sin pisar por el hombre.

Llueve todo el año pero es mejor evitar las épocas de mayores lluvias, de finales de septiembre a noviembre y de marzo a mayo. En cualquier caso, su ya mágica existencia se vio encumbrada a leyenda en los mapas griegos donde figuraban como “las montañas de la Luna” siendo sus nevadas cumbres el mítico origen del Nilo. Su existencia fue tenida por pura fantasía durante dos mil años, hasta que a finales del siglo XIX, Stanley las divisó. En 1906 Luis de Saboya, duque de los Abruzos, fue el primer occidental, no sólo en visitarlas, sino que escaló algunas de sus cumbres.
Y es, desde Entebbe hasta Kasese, poco más de 300 kilómetros, poblado al pie del Rwenzori, donde nos llevamos la primera paliza, siete horas largas en un 4x4 por unas "carreteras" que cuando no están en obras están bacheadas al atravesar los poblados, poblados, que casi se unen unos con otros, interminable viaje y más aún, hasta que te acostumbras a la circulación por la izquierda.

En Kasese, sorprenden los "taxis", bicis con un sillín sobre la rueda trasera o pequeñas motos que habilitan la parte trasera del asiento para transportar a los pasajeros. Dormimos una noche, mas preocupados por los mosquitos nocturnos, impregnados de repelentes y entre las mosquiteras.

Aprovechamos el día siguiente para conocer el impresionante parque nacional Queen Elizabeth donde se concentra la principal reserva faunística del país, con poblados en sus entornos, sin cierre alguno, y en el mismísimo Ecuador.

El día de comienzo del trekking hacia el Pico Margarita comienza en Kasese, desde donde nos llevan en 4x4 hasta el poblado de Nyakalengija a 1615 metros, allí conocemos a nuestros dos compañeros alemanes y contactamos con los guías, cocinero, porteadores, etc. y, después de firmar los controles pertinentes, comenzamos a andar.

El camino por la jungla (el primero de los diferentes tipos de vegetación que nos encontraremos hasta los 2000 metros, para después seguir por el tipo de bosque montañoso, luego los bosques de bambú hasta llegar a la especifica zona afro-alpina de altura) se inicia de inmediato con el omnipresente barro, ya de salida la diferencia, botas de goma para el barro casi todos los días, botas a las que ninguno estamos habituados, pero bueno hay que hacerlo.

Llegamos al refugio Nyabitaba (aquí los refugios son muy básicos, la iluminación es con velas) a 2650 metros, primer día más de 1000 metros de desnivel en poco más de 5 horas, cena y tranquilidad, aquí siento la noche de manera espectacular, ¡se ven estrellas! no es como en Madrid, y bajo un silencio sobrecogedor, el escuchar a los animales de la selva te hace parte de la naturaleza.

Al día siguiente desde el refugio Nyabitaba nos damos la caminata hasta el refugio John Matte a sus 3.505 metros de altura. El camino es muy variado. Cruzamos el puente Kurt Shafer sobre el rio Mubuku, en Nyamileju. El barro hace que el trayecto sea mucho mas cansado que en otros trekkings, ademas constantemente hay pequeñas trepaditas, no, no es una caminata normal es muy, muy diferente, además los paisajes son tan sorprendentes que no paras de tirar de cámara, hoy han sido más de 6 horas de caminata.

Insisto en lo básico de los refugios, sin guardas, simplemente los guías, porteadores y cocineros lo abren y lo cierran a la salida. Al día siguiente, salimos hacia el refugio Bujuku a 3955 metros, justo por debajo del Paso Stuhlmann, en el camino divisamos por primera vez el glaciar y el pico Margarita, impresionante, agreste, bellísimo, el día de hoy es de enmarcar, ya no es sólo barro, son pantanos, en algunos pasos han tirado pequeños troncos que te obligan a hacer equilibrios para así no hundirte demasiado en el barro, bordeamos el lago Bujuku y dejamos ya, a nuestra derecha, el Pico Speke con sus 4890 metros y como no, con su propio glaciar, así llegamos hasta el Bujuku Hut a pasar la noche, hoy no ha sido un día excesivamente duro salvo por el barro, han sido poco más de 4 horas.

Nuevo día, ya en altura, etapa de poco más de 5 horas, subidas, bajadas, pasamos por el barranco Groundsel, por el paso Scott-Elliot a 4370 metros hasta llegar al Elena Hut a 4541 metros, al pie del pico Margarita, pequeño, dormimos apretaditos, frio, altura y, sobre todo duermo mal y me encuentro fatigado, no es normal, pero no, no es por el mal de altura, es porqué he estado tomando el Malarone para prevenir la malaria hasta ayer y me ha dejado sin defensas, subimos unos metros para aclimatar antes de cenar y a dormir.

A las cuatro de la mañana en pie, desayunos, arneses, frontales y ale, arriba. El principio de la ascensión es ya una trepada, sencilla pero con botas rígidas se complica un poquito más, además voy francamente mal, no me encuentro con fuerzas.

Que difícil es imaginar un glaciar en África, pero el del monte Margarita es, simplemente espectacular, caminas por una inmensidad blanca en constante movimiento, ¡50 metros por semana! que dejan grietas enormes, unas visibles y otras no, que tienes que sortear, avanzamos encordados y con mucha tensión. Despues de la primera parte del glaciar nos metemos en un terreno mixto con los crampones, nieve, hielo, rocas para entrar en lo mas duro de la ascensión hasta el collado existente entre el pico Alexandra y el Margarita, ambos espectaculares con sus zonas de hielo cayendo.

Antes de la cumbre, trepada de grado III+ con los crampones puestos, una diagonal y ya estamos en la antecima, una veintena de metros por rocas y llegas a la cima, ¡al fin la cumbre!, ¡lo conseguí!, francamente estoy agotado, el Malarone me ha dejado sin fuerzas pero llegué, llegué a alcanzar el pico Margarita a 5.109 metros, la tercera cima de África, bellísima la cumbre, bellísimo el entorno, fotos a un lado y a otro, el Alexandra, el Stanley, el Irene, el Speek, todos con su glaciar, espectacular, mucho viento en la cima, venga para abajo que como dicen los que saben algo de montañismo la cumbre sólo es la mitad del camino.

La primera parte de bajada rapel con la cuerda de los alemanes, llevo reverso y mejor debería haberme traido un ocho pero bueno, venga, abajo, luego la pendiente de bajada es bastante acusada y el cansancio de días y días y de la subida de hoy no ayuda precisamente, afortunadamente los crampones muerden bien el hielo. Bajo agotado y en algunos momentos tengo que pararme, ademas, sustito en el glaciar, un guía se caé en una grieta, afortunadamente se queda en el borde y sale rápido.

Paramos en el Elena Hut, han sido cerca de 6 horas de ascenso y casi 3 de descenso, José no lo ha intentado se quedó en el refugio, el maldito mal de altura, comemos algo, descansamos y tiramos hacia el refugio Kitandara a 4.027 metros, no descenderemos por la zona que subimos sino que haremos un trekking circular hasta las lagunas Kitandara (3 horas), espectacular, son dos lagunas impresionantes, y en la segunda, el refugio, no paro de ver el anochecer, estoy cansado, quiero dormir pero prefiero ver el espectáculo de la laguna, que bonito anochecer, creo que, por su entorno, éste es el refugio más bonito en el que he parado alguna vez.

Al día siguiente pienso que será relajado y de bajada, nada de eso, primero una subida de doscientos metros hasta el Paso Freshfield en Bujongolo y luego ya bajada con varios desniveles hasta el refugio Guy Yeoman a 3480 metros de altura, 6 horas de pateada. La bajada el día posterior desde el refugio Guy Yeoman hasta el Nyabitaba Hut se hace por un camino complicadísimo, menos mal que no nos llueve hoy, si lo hiciese habría que bajar constantemente asegurandonos con cuerdas, muy deslizante en algunos tramos. No paramos y seguimos hasta Nyakalengija, fotos, primera cerveza en muchos días, abrazos y despedida de los guías y, sorpresa, a Jocas, uno de los guías, le anuncian que acaba de tener su primera hija, emocionante, se abraza a todos y me pregunta el nombre de mi primera hija, cuando se lo digo me dice que su hija se llamará igual, que gente mas maravillosa.

Dormimos en Kasese y, al día siguiente, otras siete horas por las infernales carreteras de Uganda hasta Kampala con sus 7 colinas, sus enormes mezquitas, preciosos templos hindúes y su caos circulatorio con ríos de gente entre motos, bicis, miniautobuses y, después del agobio a hacer un poco de tiempo junto al lago Victoria, para tomar el avión en Entebbe.

Que bonito, que gran viaje, que gran trekking, dificilillo ehhh, que gran ascensión, más técnica de lo que pensaba y que impresionantes paisajes en un bellisimo Uganda, que buenos recuerdos me traigo.

Ver mas fotos del trekking y de la ascensión.

martes, 19 de enero de 2010

Esquí en Cerler


¿Quién fue el que dijo aquello de que "si mis hijos no vienen a la montaña yo me iré un poco a sus aficiones"?, pues basado en eso organicé con mi hija mayor estas navidades una escapada a esquiar a Cerler, estación que no conocía, y allí, mi hija tuvo una feliz idea, contratar un monitor una hora cada mañana para nosotros dos, genial.

Ya, en Candanchú, los compañeros de esquí me aconsejaban que contratase un monitor, no olvido que lo poco que sé de esquiar lo aprendí de manera muy autodidacta y hace mucho tiempo, llevaba cerca de quince o más años sin esquiar, de hecho tenía hasta hace poco unos Fisher Cut70 como reliquia en mi trastero, así que he cumplido con sus recomendaciones.

Pues si, si me ha cambiado el estilo de esquí y la facilidad para hacerlo, jamás pensé en temas tales como hacer un descenso sin bastones, girar simplemente con el cambio de la mirada hacia el punto adonde deseas ir, girar simplemente con cargar el peso en las puntas de los dedos del pie que quieres dejar como exterior en el giro, etc. en suma que desde ahora mi semanita de esquí en Pirineos con mis hijos voy a intentar que sea una constante clásica todos los años.

Y ahora ya, ¿esquiando algo mejor?, pues a las pruebas me remito, este 2015, de nuevo en Cerler y ale, Gallinero, Ampriu, Rincón del Cielo, todas las pistas de la estación, azules, rojas y alguna que otra negra y disfrutando, y me encuentro con mi amigo Ángel, v arias bajadas por la mañana, nieve muy dura, casi todas las pistas para nosotros y ¿nos vamos a Batisielles?, vale, subimos en el telesilla de dos, charleta amigable ¿y que hace Pepito? ¿y que hace Luisito?, ¿que fue de menganitio?, llegamos arriba, seguimos en animada charla y al bajar del telesilla, por despiste mío, la parte trasera de mi tabla se engancha en la suya y ale, rodilla a freir esparragos, buena atención en Cerler y buen servicio de mi seguro que me ponen un conductor para bajarme a Madrid.


lunes, 11 de enero de 2010

Corriendo voy


Todo empezó el pasado mes de Diciembre, fui una mañana a la Casa de Campo a entrenar, hay un circuito de mantenimiento precioso, eso sí, como siempre una vez hecho, totalmente abandonado por quién le corresponda, pero bueno, a lo que íbamos, al llegar me encontré una enorme cantidad de gente y ni un sólo sitio donde poder aparcar, después de caer en la trampa de haber entrado y no poder salir conseguí encontrar una plaza de aparcamiento de una persona que salía, pues aquí me quedo hasta que esto termine y entonces vi que salía una carrera con un montón de miles de personas, en concreto la Akiles, 10 Kms., no tengo otra cosa que hacer voy a salir al final y así fue, hubo un momento que llevaba la ambulancia de cola detrás de mi, que vergüenza, me retiro, pero no, en ese momento comenzó la subida al cerro de Garavitas y empecé a adelantar gente, eso me animó y sobre todo el perder de vista a la ambulancia, llegué a la meta y calculé que lo había hecho en unos 59 minutos, bien.

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Así que en el gimnasio me apunte a un club de corredores que tienen montado desde hace tiempo y empecé a entrenar con ellos martes y jueves, por ejemplo con series de 5 minutos corriendo, dos rápido 1 muy rápido y uno de recuperación, me encantó.
Dicho y hecho me fui solito a ver si podía hacer el circuito del Monte del Pardo que he intentado hacer (alguna vez lo conseguí) con Ángel y Félix ¡¡¡ y yo solito lo conseguí !!!.
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Con los del Gimnasio me apunté a la San Silvestre de 2009, que buen ambiente, que cantidad de agua y de granizo, pero que bien, allí quedé con Fer y Santi, Fer, claro, se lo machacó en 39 minutos, Santi en 50 y yo, sin dorsal, en 57, eso me anima.


Y me apunté, esta vez con dorsal, en los 10 Kms del Ciudad de Valencia y allá que me fui este domingo, me apunte en los de menos de 60 minutos y salí con unas fieras que desde el principio le daban como locos, res
ultado, me desfondé, primera lección, y tuve que parar, lo que me hizo perder una porrada de tiempo, me recuperé, seguí, y claro, los primeros 5 kms en casi 35 minutos, pero lo que me animó es que los 5 últimos me los comí en 28 minutos, adelantando a alguno de los fieras que salieron conmigo y llegando a meta con fuerzas como para seguir.


Amenaza nevada en la carretera, cojo rápido el coche y para Madrid sin parar, a ver si evito la nevada, la evité y aquí estoy, en casa analizando como hacerlo mejor la próxima vez.
Vale, pues otra afición mas para el cuerpo, sin abandonar las demás eso sí, la bici en cuanto que Félix se recupere de su espalda no la dejo y la montaña por supuesto que tampoco, ya estoy planificando mis próximas actividades de este año.