martes, 26 de abril de 2011

Por la cordillera de Pirin en Bulgaria



Las montañas del Pirin, situadas en el suroeste de Bulgaria y declaradas Parque Nacional y Patrimonio de la Humanidad, son una auténtica maravilla, no es una cordillera de gran altura, su máximo pico, el Vihren , tiene una altura de 2914 metros, pero son muy alpinas.

Nosotros nos ubicamos en Bansko, como centro de las actividades de cada día, una turística ciudad dentro del valle de Razlog, centrada en el esquí y las actividades de montaña, buena gastronomía, buenos precios, bastantes hoteles, y los búlgaros no es que sean antipáticos como parece ser que se presume, pero tampoco se exceden en amabilidad.

Los objetivos del primer día eran el pico Polezhan de 2851 metros, partiendo de la estación de Borovetz y pasando por el refugio Bezbog ubicado a 2250 metros de altura y delante de un precioso lago con el mismo nombre y el Bezbog de 2649, enfrente del primero y accesibles ambos desde el mismo collado.

Empezamos el día en la estación de esquí de Borovetz, donde tomamos un telesilla, total por 10 levas (5 euros más o menos) nos quitamos los primeros metros de desnivel, era el último día abierto ya que las condiciones de la nieve en las pistas no eran muy adecuadas.

Un bonito refugio, el Bezbog, un chiringuito a unos metros, ya cerrado claro, y raquetas al pie y atravesamos el lago Bezbog justo al pie del chiringuito, al volver, a mi al menos, me daba un poco de así, al ver que la nieve se aguaba demasiado, estuve a punto de bordear el lago, pero bueno, lo atravesé, en fin, una vez atravesado el lago, la subida no es muy empinada hasta llegar al collado que divide las dos cimas, la del Polezhan a nuestra izquierda y la del Bezbog a nuestra derecha, a una altura de 2530 metros, decidimos subir primero la del Polezhan, dejamos raquetas, ponemos crampones, estamos solos y a subir por la arista, cuidadín ya que las cejas de nieve a nuestra derecha nos hacían separarnos bastante, la rampa final, ya más empinada, la subida no nos llevó más de cuatro horas con paraditas incluidas.

Bajamos de nuevo al collado y, directamente, todavía con los crampones puestos tiramos hacia la cima del Bezbog en otra media hora, fotos, un pequeño claro que nos permite hacer alguna foto del anterior Polezhan y poco más, bajada al collado, nos ponemos las raquetas y un poco de competición de bajada con raquetas, corriendo, arrastrándonos y cayéndonos, pero divertido.

Al final del día, bajamos al pueblo de Dobrinishte para tomar unos baños termales en unas instalaciones ya antiguas, con poca higiene, aunque bueno por el precio, una leva y media, es decir, algo menos de un euro poco más se puede pedir.

Y al día siguiente, ascensión al Vihren, salimos de Bansko en el minubús, con dirección al parking de Banderitza, a 1800 metros de altura, desde aquí subimos , parte por las pistas de esquí, hacia el refugio de Vihren, a 1970 metros de altura, hay telesilla, pero no funciona y, además, no nos merece la pena, hay carreterilla, más bien una pista algo asfaltada, que sube hasta el refugio, pero está impracticable por la nieve, en suma, a pie para arriba.

Ya en la misma salida una buena fuente, con buen agua, nos permite llenar las botellas, raquetas y arriba, hacia el lago Hvoinato, a 2220 metros de altura, como está claro, cubierto de hielo y nieve, seguimos junto al cauce del río hacia el pico Hvoinato de 2600 metros de altura, subida empinada pero no difícil, bajada hundiéndonos en la nieve y pasando por bosques de pinos borrachos, llamados así por su inclinación con visita incluida al pino más viejo de Bulgaria, data del 1300.

Bonita ascensión al Vihren de 2914 metros de altura.

Las fotos de la actividad.

Fotos de turismo por Sófia.

domingo, 24 de abril de 2011

Las montañas de Rila en Bulgaria



Todo el plan empezó a retrasarse ya, desde el aeropuerto de Madrid, quizá muy justa la planificación, salir el sábado de Madrid en Wizzair para dormir en Gobedartsi, el avión se retrasó dos horas desde Madrid, total que entre el retraso del avión, el traslado en minibús desde el aeropuerto, el pararnos en una oficina (casino) de cambio de euros por levas, hizo que llegáramos al hotel Iskar en Gobedartsi a las seis de la mañana (hora búlgara), no, no podríamos salir temprano hacia las montañas de Rila, así que nos levantamos a las once de la mañana y, primera sorpresa, un fantástico desayuno típico con su pastel de hojaldre con queso y los famosos yogures naturales búlgaros.

Al minibús, a empezar a conocer las cordilleras búlgaras.

Rila es, junto con Pirin y los Balcanes una de las tres principales cordilleras búlgaras, empezamos en la zona de la estación de esquí de Borovest, a 1300 metros de altura, nieve, mucha nieve, muy blandita, niebla, la niebla que desde hace unos meses me persigue en casi todas las actividades, subimos hasta el punto intermedio de Markudjit a 2365 metros, donde en las fechas de apertura de la estación de esquí llega la góndola de la estación.

Llegamos al refugio Musala a 2380 metros de altura con un interín de otros 250 metros de bajada y vuelta a subir, fotos del refugio y de las antiguas construcciones ya desechas, un tentempié, aunque aún me sobraba con el fenomenal desayuno y seguir subiendo hasta el refugio Everest a 2725 metros de altura, cerca del Ledeno Ezero (Lago Helado), allí durante unos minutos se despeja un poco el cielo y nos permite hacer alguna foto del pico Musala, nuestro primer objetivo, y del cercano Irichek, con su bonita arista equipada en alguna zona con cuerdas fijas y con un refugio en su cima, pero no es posible, hemos empezado tarde a caminar y, aunque el grupo se ve fuerte, no hay tiempo, media vuelta y un descenso hasta el minibús, que nos lleva hasta el hotel Iskar, el mismo nombre que el río que atraviesa el valle.

Qué lástima el mal tiempo, no nos ha permitido disfrutar de las bellísimas vistas de este parque natural, de todas formas algo más de 19 kilómetros de pateada.

Cena y sorpresa, un grupo de música local, coloquialmente denominado como los abuelos del lugar (pero que marcha) nos montan unos bailes típicos después de la cena, que agradable sorpresa. A dormir que mañana espera otro duro día.

Y el segundo día a Malyovitsa, un duro pico de 2729 metros de altura, desde la estación de Malyovitsa a 1710 metros, o sea 1000 metros de desnivel otra vez, pero lo malo es el tiempo, malo, malo de solemnidad, ventisca, niebla, nubes bajas, nieve blanda, la subida se hace pesada ya hasta el refugio Malyovitsa a 1950 metros, con las raquetas desde el inicio, seguimos en las mismas circunstancias hasta una segunda terraza a 2200 metros donde nos encontramos con tétrica imagen de dos bulders repletos de placas por los montañeros fallecidos en estas montaña y continuamos con las raquetas hasta el helado lago Elenino a 2430 metros, duras rampas desde aquí, crampones y piolet hasta alcanzar en cuatro horas y media la cima, vale me lo creo, fotos, abrazos, felicitaciones pero no se ve nada, nada en absoluto y además no puedes asomarte un poco por las enormes cejas de nieve, bajada y una fenomenal cena con un plato típico, el Guiouvech, sorprendente.

El tercer día, imposible, queremos hacer los Siete Lagos, pero es imposible, se anuncia como el peor día, decisión, turismo, nos vamos a conocer el Monasterio de Rila, impresionante, fundado por San Juan de Rila en el siglo X. Está situado en la zona occidental de Bulgaria a unos 120 kilómetros de Sófia, en el valle del río Rila (Rilski).

El templo es un símbolo para los búlgaros en su resistencia hacia el yugo turco.

Después de la visita al monasterio nos vamos a la zona de Pirin, en realidad un cambio de días, al volver de Pirin nos hacemos la subida a los Siete Lagos, pero ya con buen tiempo y sol, sol que nos quema a todos, desde los 1550 metros, en Panichishte, donde nos deja el minibús, subimos los 700 metros de desnivel hasta los 2225 metros del refugio de Siete Lagos atravesando unos bosques de una belleza asombrosa, la vista de cada uno de los lagos, lagos formados por los desechos glaciares y, cada uno, a diferente altura, tanto desde el refugio como en la empinadísima subida, viendo los lagos a un lado y a otro, hasta llegar a la cima del pico Verdé a 2600 metros es, simplemente, espectacular, no paro de hacer fotos de cada rincón, la subida durísima con un desnivel acumulado de 1250 metros.

Los lagos, el Inferior de 11 metros de profundidad, el Pescado del Lago de 2,5 metros, el Trébol de 6,5 metros, el Doble de 27,5 metros, el Riñón de 28 metros, el Ojo de 37,5 y, el primero, la Lágrima de 4,5 metros.

Después una bajada, por la otra vertiente, al principio con las vistas a la cara norte del Pico Malyovitsa y después entre un bosque en el que piensas que en algún momento te aparecen los gnomos y entre constantes huellas de la fauna del bosque, bajada de 1700 metros hasta llegar a donde nos espera el minibús, ya a las siete de la tarde para llevarnos hasta Sófia.

Las fotos de la actividad.


jueves, 14 de abril de 2011

Vía Alta Ruta (D) en La Maliciosa


La primera vía que hago en las paredes de La Maliciosa, y me ha gustado, hay más vías y habrá que hacerlas poco a poco, la zona es bonita, salvo por el problema de la distancia desde donde dejamos los coches, hora y media larga, pero bueno.

Así que sin madrugar mucho nos vamos a la Barranca, dejamos los coches y cruzamos la primera presa.

La subida hacia la Cuerda de los Almorchones. Llegamos al Peñotillo Alto y hay que bordearlo para dirigirse a las paredes de la Maliciosa, hacia el Tubo de Todos, nosotros hicimos una variante que fue subir a la cima del Peñotillo (o Maliciosa Menor), no la conocía, hicimos cima y bajamos para seguir el camino bordeando La Maliciosa y dejando a nuestra derecha unas fenomenales vistas de La Pedriza hasta llegar a La Canal de Todos, en su principio se anuncia una fuente, yo no la vi, si que vi un nevero que creaba un riachuelillo y me imagino que eso es la llamada fuente, coincide además que en mis notas me decían que desde la fuente hasta el arranque de la vía hay unos cincuenta metros y si, coincidió con lo que hicimos.

Tomamos una especie de canalizo, muy evidente, con tendencia hacia la izquierda, a poco de iniciarlo vemos un clavo en el que se hace el primer reenvío, se sigue hasta llegar debajo de un muro desplomado en el que hicimos la reunión, yo creo que el paso que define la vía está a mitad de este primer largo, un paso de grado V en el que hay que buscar bien los apoyos, el resto puede tratarse como grado III+, aunque se complica algo por la suciedad de la vía.

Para hacer el segundo largo (IV), salimos hacia nuestra derecha y comenzamos una especie de muro desplomado que hace una especie de diedro a su derecha con buenas presas, enseguida se llega a unas repisas, otro desplome, una especie de chimenea y una especie de terrazas donde hacer la segunda reunión.

El tercer largo se lleva a cabo por el muro (V), salimos a una terraza y se sigue por un puro a nuestra izquierda, en unos diez metros de fisura llegamos a la zona de la reunión, vemos un clavo en el muro donde instalamos el reenvío.

El cuarto largo (III/IV-) es una travesía hacia nuestra izquierda, de unos diez metros, hasta una arista con un bloque visible desde la reunión, bordeamos la arista y pasamos un bloque en la misma arista, pasado el cual se hace la cuarta reunión.

A partir de aquí, lo que definiríamos como el quinto largo es un terreno ya fácil, con algún hito y que nos lleva a la cima de La Maliciosa, ya sin gatos.

El material que usamos fueron cuatro empotradores del 1, 2, 3 y 4 y tres fisureros.

Dos horas largas para llegar a la vía y la vía en si la hicimos en poco más de una hora, más unos veinte minutos de la travesía hasta la cima, se nos dio todo bien.

La bajada la hicimos por la pala normal de ascensión a La Maliciosa entre la Bola del Mundo y La Maliciosa, hacia el Pluviometro, en algo menos de dos horas.


martes, 5 de abril de 2011

El Teide, desde la playa hasta el techo de España


Era una meta más, tenía ganas de ir, hace más de treinta años estuve en Tenerife y ahora deseaba hacerlo, pero la actividad tenía que endurecerse, así que decidí hacerlo desde la playa hasta el techo de España, la denominada ruta 0-4-0.


Lola, a quién conocí en Leh, lo había hecho, me animó y me dio sus vicisitudes y consejos, gracias Lola, me sirvieron perfectamente.

En base a ello, una semana antes a preparar todo, viaje, hotel, reserva en el refugio Altavista, permisos de entrada en la cima, bueno hay personas que me decían que no hacía falta pero quería llevarlo todo preparado. Salí el sábado a primera hora, a las ocho de la mañana ya estaba en playa del Socorro, a unos minutos de Puerto de la Cruz, comienzo de la actividad, las indicaciones que tenía eran de encontrar unas escaleras por las que subir, la primera en la frente: no las encontré por lado alguno, resultado, subí el corto tramo de carretera desde donde me dejó el taxi que tomé desde el hotel en Puerto de la Cruz, por cierto, taxista sorprendido y algo mosqueado hasta que se fue, buena pendiente ya desde el inicio hasta encontrar un túnel, que ya vi perfectamente al bajar, túnel que pasa por debajo de la carretera que lleva a Icod de los Vinos.

Unos metros por la carretera buscando una pista asfaltada que me llevaría hasta el cercano pueblo de Tigaiga (en realidad un barrio de Los Realejos), segunda en la frente: no encontré ninguna pista asfaltada, así que retrocedí, sin llegar a volver hasta el túnel y tomé una pista de tierra que, sorpresa, un poco más adelante se convierte en ¿asfaltada?, bueno lo definiré así, menos mal que no iba en coche.

El camino es empinado hasta llegar a Tigaiga, a 290 metros de altura, donde hacia la izquierda, tomé la calle principal, en realidad lo que antes sería una carretera que atraviesa el barrio-pueblo, y enseguida, encuentro a mi izquierda una capillita blanca llamada de la Cruz de Tigaiga, sigo la carretera-calle-principal en cuestión, y como a unos quinientos metros de casi subida, encuentro pintada de amarillo, la capilla de la Cruz del Serradero, justo a su derecha, según la miramos de frente, sale un empinado camino, asfaltado al principio y que se llama el Camino de las Vueltas de Icod el Alto.

Duro camino, por lo empinado, pero que sin pérdida, me lleva hasta la carretera que sube al barrio de El Lance, la carretera ha sido ampliada con un sendero peatonal bien protegido, por aquí llego al Mirador de El Lance en un cuarto de hora aproximadamente.

Aunque no es necesario llegar al mirador, unos veinte metros antes hay que cruzar y veo una pista por la que seguir el camino, yo si lo hice y merece la pena, bonitas vistas hacia el mar y una perfecta visión del camino que he subido.

Retrocedo a tomar la pista de tierra y matojos por donde se llegará sin problemas, se ve desde abajo, al Mirador de la Corona, ya desde el Mirador de El Lance, se distingue perfectamente por la enorme cantidad de antenas de TV y de telefonía que alberga, la subida sigue siendo empinada.

En el mirador veo un vértice geodésico pegado a un murete al que asomarse para ver el paisaje que voy dejando atrás, como continuación del murete sale una pista de tierra que continúo.

Hasta aquí he subido un desnivel de 750 metros en dos horas, pero a partir de aquí las pendientes se suavizan algo, la nueva pista tendrá varios cruces, como norma siempre debo ir por el camino paralelo al barranco a mi izquierda, siempre por el sendero más a la izquierda, siempre por el sendero más empinado, de tierra, hoy además con la humedad es muy, muy resbaladizo.

Entran caminos por la derecha que, inmediatamente, hacen una curva y vuelven a alejarse por la derecha, normalmente estos tramos se corresponden a la subida desde Icod el Alto que sube paralelo a la pista pero haciendo zig-zags para adaptarlo a vehículos de campo.

También me aparecerán indicaciones de nuevos caminos hacia mi izquierda, pero de los que veré claramente que inician descensos hacia el barranco.

Me meto en el inicio de las zonas de nubes perpetuas de la isla y, en breve veo un cartel que me indica la Fuente de Pedro, es la última fuente para reponer algo de agua, y enseguida, llego al llamado Asomadero, a una altura de cerca de 1100 metros habiendo tardado tres horas, se distingue por la enorme antena ubicada en la zona y que me sirve de guía en la subida.

Unas fotos hacia el barranco y sigo por la misma dirección por dónde venía, un falso llano y enseguida a seguir subiendo.

Sigo viendo pistas que me entran por la derecha y vuelven a desaparecer, tanto tramos de la ya mentado pista de Icod el Alto, cómo indicaciones de Vereda de los Junquillos, siempre hacia la izquierda, hacia lo más empinado y así llegaré a una pista.

Pista que cruza con un cartel que indica Pista Lolita, voy bien, y por ella, giro hacia la izquierda, siempre, insisto, hacia arriba.

Estoy atravesando un pinar, en su parte superior se ve que ha sufrido un incendio, pero los pinos son especiales, en los troncos quemados están creciendo nuevas ramas, así llego a un cruce de caminos, uno de ellos indica Pista de Tomás el Guarda y sale hacia mi derecha, no lo tomo, veo restos metálicos de una antigua caseta que se han convertido en un banco de descanso, por ahí sigo, estoy pasando por una zona en la que hacia atrás veo que he superado la zona de nubes perpetuas, al menos en las horas mañaneras, y que me dejan encima de un mar de nubes, pero de frente, ya veo, entre los pinos, la zona alta del Teide, estoy a algo más de 1500 metros de altura, llevo cuatro horas de subida constante y aún me queda atravesar el pinar, sigo eligiendo la opción del camino a la izquierda, siempre por pista.

En breve veo que salgo del bosque de pinos, a mi izquierda queda, separado con una baja cerca la separación del Parque Nacional, los pinos a la derecha y, despoblado de arboles a mi izquierda, sigo esta pista de separación que bordea el pinar, que queda a mi derecha, hasta ver que el camino se separa del pinar y sigue recto hacia una pequeña edificación blanca, la capilla del Fregel, al final del pinar, estoy a 2080 metros de altura, llevo más de cinco horas de marcha, y desde la capilla, el Teide en toda su magnitud, a mi izquierda, un poco más abajo la senda que viene desde el Portillo, de frente, ya sin arboles el llamado Llano de las Brujas, al fondo a la izquierda la Montaña Blanca, y destacando: el Teide, para mí, la mejor vista del Teide.

Bajo hacia el Llano de las Brujas a unirme con la senda procedente del Portillo, al principio terreno muy seco, poco más allá algo menos hasta llegar al comienzo de la subida a la Montaña Blanca, al poco de subir, por mi izquierda entra la pista que viene de la zona de la carretera al Teide, del aparcamiento de Montaña Blanca.

Se acabó el falso llano, nuevamente empieza la subida, suave al principio, en zig-zags, hasta llegar a los Huevos del Teide, rocas enormes procedentes de erupciones anteriores, espectacular el contraste entre estas rocas y la tierra rojiza, espectacular distinguir ríos de antigua lava de piedras negras que se enmarcan entre las tierras rojizas.

Una mirada atrás y veo que la montaña que quedaba a nuestra derecha, al venir, al dejar la capilla del Fregel es espectacular, se llama la Fortaleza y desde aquí se distingue perfectamente.

Sigo la pista y a las ocho horas, a una altura de 2720 metros, de frente piedra negra de lava, a la izquierda la pista que me llevaría a la cima de Montaña Blanca y a la derecha un empinado sendero, más estrecho, en cortos zig-zags que hay que acometer con calma, unos jóvenes alemanes me adelantaron hasta tres veces en la subida, a una marcha que parecía que se les acababa el mundo, cuando llegaron al Refugio Altavista, a 3260 metros de altura, iban cayéndose y me miraron como preguntándose como había llegado yo antes que ellos, simple, pasito a pasito, conociendo mi ritmo y sin parar.

Antes de iniciar la subida, la pesadez administrativa de siempre, algunos carteles indicando que se necesita un permiso especial si se quiere acceder a la cima del Teide.

Nueve horas y tres cuartos hace que empecé a andar, cada vez iba mejor, pero hasta aquí he llegado hoy, tengo plaza, diez euros que hay que pagar por adelantado, cuesta más la transferencia que lo que pagas, un bocadillo que he traído, no se puede cocinar, como máximo calentar algo.

Desayuno unos higos que subí desde el hotel, un poco de agua, aquí una botella cuesta 3€, y salgo a primera hora de la mañana continuando por la senda que subí, la cual continua por detrás del refugio, pronto un cruce de caminos, a la derecha el mirador de la Fortaleza, merece la pena perder unos minutos y pararse a verlo de nuevo, a la izquierda el teleférico y el acceso a la cima, enseguida el paso cortado por una cadena, en la que, a partir de las nueve, hay un guarda dedicado a controlar que lleves el permiso que, previamente debes sacar por Internet, antes de las nueve no está, se salta la cadena y ya está, sin problemas, pero que ganas de controlar todo ¿cuántas personas se pegan una paliza de diez horas de andar y reservan plaza en un refugio y lo pagan si no es para subir a la cima?, que ganas de controlar, controlar, prohibir y prohibir.

A partir de aquí, por el famoso sendero Telésforo Bravo, en media hora a la cima, cuesta subir, ya estamos en altura y sin aclimatación.

Tuve suerte en la cima, el sol de la mañana, pocas nubes, vistas hacia las Cañadas, vistas hacia las otras islas, fotos y fotos a 3718 metros de altura después de más de once horas de subida, casi sin paradas, la pateada para subir es de cerca de 28 kilómetros.

La bajada puede hacerse por el mismo sitio, no lo hice así, bajé andando hacia la zona del teleférico y me enganché con unas personas que conocí, en su coche y hasta el Puerto de la Cruz bastante más rápido, incluyendo un cafetito, que ya le tenía ganas.

Y cuando llego al hotel, en los folletos de la Oficina de Turismo leo que en competición han llegado a subir y bajar en siete horas y media, brutal.