sábado, 29 de junio de 2013

Carlit


El Carlit, con una altitud de 1921 metros, el techo de los Pirineos Orientales  y con un ambiente más alpino que muchos tres miles, una ascensión que puede hacerse desde dos vertientes, o desde el Lago Lanós que es la que nosotros hicimos o desde Les Bouillouses que es a donde nosotros bajamos.
Todo comenzó como una etapa más de la Transpirenaica, el proyecto inicial era bordear el lago Lanós y pasar por debajo del Carlit, pero al final la etapa de la Transpirenaica se convirtió en la ascensión al Carlit por su cara Norte y bajada por la clásica, la cara Sur, este ascenso también podría hacerse en el caso de no estar haciendo la Transpirenaica, desde el Refugio de Bésines.
Habíamos pasado la noche en una agradable Gite d´etape en L' Hopitalet Prés L' Andorre, en plena Cerdaña francesa, tomamos un taxi hasta cerca de Porta de Puymorens, (en Porta hay un albergue donde es recomendable dormir si se está haciendo la Transpirenaica, ahí termina una etapa y puede empezarse esta sin tomar taxis) en  una curva, en la cota de los 1680 metros, donde comienza un sendero bien marcado que faldea la montaña del Pico de Font Vive en suave ascensión, a nuestra derecha, por debajo de nuestro camino, vamos dejando varios laguitos, entre ellos el embalse de Passets, con su pequeña central hidroeléctrica, está a unos 1700 metros de altitud, o el siguiente el Lac de Font Vive, ya a 1930 metros de altura, nosotros unos 200 metros más alto, giramos hacia nuestra izquierda, con unas espectaculares vistas hacia los lagos y el embalse del lago de Lanós, ya a la vista, llegamos a él en poco menos de dos horas desde donde nos dejaron los taxis, cruzamos por delante del muro del embalse, a 2200 metros de altura, un pequeño giro hacia nuestra izquierda y estamos al nivel del lago Lanós.
En otros quince minutos vemos el refugiete del Guimbarde, a 2260 metros de altura, y continuamos hacia el Este, volvemos a coincidir con las marcas del HRP durante un pequeño rato, el objetivo, el inconfundible Carlit, es evidente de frente a nosotros, en su base encontramos el Lago de Fourats a 2457 metros de altura, llevamos dos horas y media de camino.
Entre la pedrera por la que debemos subir descubrimos los hitos que marcan el mejor sendero de subida, empinado, haciendo zetas, muy descompuesto, a veces das un pasito adelante y otro atrás, cada vez más vertical, ¿60% o más?, me recuerda a la Cara Norte del Espigüete, quizá esta , a veces, algo más vertical.
Termina el corredor, una especie de plataforma con un sendero muy bien marcado que, hacia nuestra derecha, nos lleva a la cima, tras continuar por una pequeña cornisa.
Hemos subido solos, y al llegar a la cima, un montón de gente que sube desde les Bouillouses, da igual, fotos, formidable paisaje hacia el Oeste se vislumbra el macizo de La Maladeta, hacia el Este el enorme conjunto de pequeñas lagunas conocido como el Desierto del Carlit, un tentempie y abajo.
Iniciamos el descenso por esta otra alternativa, además la ruta, digamos normal o, al menos, la más concurrida para esta cima, una ruta de bajada que, en algunos puntos, exige el uso de las manos en los destrepes que nos encontramos.
Descenso bien indicado, con buenos hitos y las marcas del HRP, sorteando los distintos lagos que nos vamos encontrando hasta llegar a la Bullosa o el lago de Les Bouillouses, a una altura de 2020 metros en dos horas y media desde la cima, noche en el Refugio de Boullou a 2005 metros de altura.
También podemos descender hasta Font Romeu en coche, si hemos llegado hasta aquí para hacer sólo esta cima.
 

 

miércoles, 19 de junio de 2013

La ruta de las Cabras a la Peña del Mediodía en La Pedriza


La Peña del Mediodía por la ruta de las Cabras, corta pero divertidísima actividad, 400 metros de desnivel, desde los 943 de la Ermita de San Isidro, en las cercanías de El Boalo, donde dejamos aparcado el coche, hasta los 1368 de la cima, tres horas de ida y vuelta, con paraditas para hacer fotos y ver las zonas de escalada en las inmediaciones de la actividad y dar algunas vueltas a la peña de la cima hasta encontrar la subida más fácil para luego bajarla.
El acceso no tiene pérdida, a la salida de El Boalo, en una rotonda en la carretera que viene desde Mataelpino a donde hemos llegado desde el centro de El Boalo, aquí se llama la Avenida de los Prados, por donde seguimos hacia la derecha, hasta llegar a la primera calle que sale hacia nuestra izquierda, se llama calle Vallejuelo, después se llama calle de la Cañada y, al final, se convierte en una pista de tierra que nos lleva, coincidiendo esta cañada real durante unos metros, con el camino de Santiago madrileño, hasta la Ermita de San Isidro, patrón de El Boalo, donde nos encontraremos con una buena fuente.
Nuestra intención es conocer la Senda de las Cabras y sus zonas de clavijas y ver las zonas de escalada deportiva que hay en la zona, llegar hasta la cima de la Peña del Mediodía y continuar por la Cuerda de los Porrones hasta La Maliciosa, pero la lluvia que vemos cae en La Maliciosa y que viene hacia nosotros aconseja que, al terminar la Peña del Mediodía, media vuelta y a casa.
Salimos desde detrás, por la derecha (Este) de la Ermita de San Isidro, un camino que, al poco parece haber sido empedrado, enseguida un camino que nos cruza, nosotros seguimos rectos, un viejo somier hace las veces de una cancela, a partir de aquí el camino se empina, hay algunos hitos, no muchos en la primera parte, mas frecuentes un poco más arriba, alguna vez hay alguna pintura blanca, poquitas, el camino hace poco evidente en algún tramo, pero enseguida se recupera.
En media hora escasa hemos llegado a un punto en el que, a 1085 metros de altura, nos desviamos un poquito a la izquierda, pegados a las paredes y vemos estas vías de escalada deportiva, volvemos unos metros al camino de hoy, a  1174 metros, en menos de tres cuartos de hora desde la cima, una mole de piedra nos sirve como referencia, llegamos a una zona ahora llana, dejando a nuestra izquierda las paredes de la Peña del Mediodía, una especie de hombro que recorremos hacia el Este, algunos metros en suave descenso hasta que, en  poco menos de una hora, incluyendo la paradita en la zona de escalada que descubrimos y, a 1234 metros de altura, la primera grata sorpresa, el lobo que persigue a la cabra, estamos llegando a la primera zona de clavijas.
Dos tramos de clavijas, cortitos pero divertidos separados por una pequeña repisa y en una peña, la inscripción del nombre de la ruta: 2005 Ruta de las Cabras.
La subida se suaviza poco a poco y llegamos a una especie de pradera  desde donde ya divisamos perfectamente el Yelmo y el embalse de Manzanares el Real
La cima, a 1345 metros de altura, para llegar hasta la misma, los caminos se han perdido. no vemos indicaciones, intentamos la subida por varios puntos, pensando sobre todo en el descenso, no es difícil cuando, al final, encuentras la acertada.
Las vistas desde la cima son espectaculares, la Cuerda de los Porrones hasta la Maliciosa, el Yelmo, etc...
Podríamos haber continuado unos pocos minutos por la Sierra de los Porrones hasta el Collado de Valdehalcones para ver la cruz del Mierlo, no lo hicimos, la lluvia se acercaba desde La Maliciosa, otro día.

 

domingo, 16 de junio de 2013

La Esfinge de La Pedriza


Un día más por la Pedriza, buscando sitios nuevos, y la verdad es que no conocía la zona de La Esfinge, un sitio nuevo, un fenomenal día.
Hemos llegado a Canto Cochino a las 9 después de un formidable atasco para llegar a Moralzarzal, nada, una maquina de limpieza de los bordes de la carretera trabajando en la hora punta en lugar de poder esperarse una horita, ¿qué más les da que la gente llegue tarde al trabajo? , en fin
Es difícil reconocer su silueta, un poco complicado en ese maremagnum de rocas y de agujas, pero cuando se ve, la Esfinge es especial, pocos riscos de la Pedriza de Manzanares tienen ese encanto cuando te encuentras entre sus cañones. No sólo es su rotunda silueta, sino el silencio y la sensación de soledad que encuentras entre las piedras de este risco que se apoya en la línea de cumbres que remata el circo de la Pedriza, y que se encuentra justo al noroeste del collado de la Ventana, la más amplia depresión de esta inmensa herradura de granito que marca los límites de La Pedriza. Al contrario que en otras cumbres de esta misma zona, donde hay que hacer un cierto ejercicio de imaginación para ver lo que dice que es su nombre, la Esfinge resulta inconfundible.
Alcanzar las bases de este risco es acceder a uno de los rincones más apartados y sorprendentes de la Sierra de Guadarrama. El camino para llegar allí es duro, esforzado y, a veces un poco técnico, aunque el paso por unos rincones y parajes de enorme belleza, hace que el recorrido sea agradecido.
Bien, la ruta, como muchas otras en La Pedriza, se inicia en Canto Cochino, bajamos al aparcamiento inferior, cruzamos la pasarela sobre el río Manzanares, situada al final del citado aparcamiento inferior. En la otra orilla, giramos a nuestra izquierda por una zona donde unas piedras parecen una especie de losado del suelo (que manera de intentar poner pasillos al campo) y tomamos el sendero que, hacia la izquierda, rodea la finca de la Casa de Oficios y alcanza un pequeño claro entre los árboles, enseguida unos carteles nos señalan el rumbo la Autopista de la Pedriza, que en unos 25 minutos nos lleva a una bifurcación, unos metros antes de alcanzar un puentecillo de madera que permitiría cruzar el arroyo de la Dehesilla para acceder a las rutas hacia el Collado de la Dehesilla y al Refugio Giner, no hay que cruzar la pasarela, nosotros si lo hacemos para hacer unas fotos desde el Refugio Giner, por ello, en vez de seguir por el camino de la derecha, debemos tomar el que, hacia la izquierda asciende un trecho empinado; es el acceso al Circo de La Pedriza. El camino sigue un corto tramo plano hasta que alcanza las cercanías del arroyo de Los pollos a nuestra derecha. Después de un breve zigzag a la derecha de una gran piedra, queda a pocos metros de las aguas. El sendero sigue ascendiendo a mano izquierda. Hay que abandonarlo en este punto y descender al cercano arroyo para cruzarlo por un vado de troncos. También antes de este cruce nos habremos encontrado, a 1250 metros de altura con la desviación hacia El Pájaro en algo menos de una hora.
Ya estamos en la otra orilla,  el camino sigue directo un trecho bastante vertical, enseguida dejando a la izquierda paralelo al arroyo. Medio kilómetro más adelante se alcanza un gran bloque de forma cúbica. El camino gira a la derecha y empieza a remontar una larga pendiente con sucesivos zigzagueos.A mitad de la subida se alcanzan las proximidades del arroyo de la Ventana, continuando el ascenso manteniéndolo a nuestra izquierda.
El bosque cerrado por el que hemos transitado hasta ahora, se aclara, hasta que prácticamente desaparece. Esto permite contemplar una amplia panorámica del circo de la Pedriza, Cuerda Larga y La Maliciosa. Justo al norte, a nuestra izquierda, los peñascos de El Cocodrilo y Las Nieves. Por la ladera recubierta de gayuba, la senda salva con idas y venidas más cortas el último tramo que es algo más empinado. Finalmente, amaina la cuesta alcanzándose la enorme pradera que es el Collado de la Ventana, hemos llegado en poco más de dos horas y media con la vista a un lado de los impresionantes Canchos de la Herrada.
Seguimos hasta el centro del mismo collado para empalmar con un visible camino que transita por la línea de cumbres dirección Norte-Sur. Tomamos rumbo hacia nuestra izquierda, rumbo al murallón del Cerro del Nevazo. El sendero gira a la izquierda, Este, para ir bordeando el roquedo. Enseguida se distingue en la esquina de las peñas una afilada aguja. Es el Puro. El camino pasa a sus pies y con un corto ascenso, se desemboca en la parte superior del callejón de las Abejas. Abajo a la izquierda se contemplan las sombrías vertientes nortes del risco de Las Nieves y El Cocodrilo. El tramo que sigue es el más complicado de la excursión.
Trepando entre los bloques, echando manos mas de una vez, el camino gira hacia el norte, embocándose en un pequeño túnel por cuyo interior hay que pasar para superar el paso. Ya encima de este pasaje, el camino alcanza una zona más cómoda. Algo más adelante, inicia un corto descenso que le lleva a una estrecha canal situada bajo una aguja de formas redondeadas. Descendemos por ella unos metros hasta que el sendero gira y se encarama a un hombro a mano derecha.
Este paso permite alcanzar la parte superior del callejón de la Esfinge, giramos a la derecha, Este y remontamos la empinada canal, ya con la rotunda silueta en el horizonte, unos doscientos metros más arriba. Alcanzamos su base, solo queda el retorno, que puede hacerse por el camino de la ida o por el empinado callejón de las Abejas, que es la opción que tomamos, hasta su final donde se empalma con el sendero que nos llevó al collado de la Ventana en la subida.
Han sido seis horas escasas de actividad incluyendo paradas, hemos hecho cerca de trece kilómetros entre la ida y la vuelta pero con un desnivel de unos 925 metros desde los 1027 metros de Canto Cochino hasta los 1949 de La Esfinge.