lunes, 30 de marzo de 2009

Escalando en hielo


Hay quién me dice que por qué escalo, francamente, escalar bien es algo muy difícil, yo me considero un aprendiz básico y gracias, pero me encanta, disfruto escalando, en roca con cualquiera de sus opciones: bulder, rocódromo o clásica, y la otra opción hielo, me parece increíble poder trepar por una pared de hielo, pero al final lo haces, piolets, buenos crampones, golpes al hielo y aseguramiento con tornillos, genial, que fantástico día pasamos esta última fiesta de San José.

Nos fuimos a la Canal Roya, en el Valle de Tena, y por detrás de esa impresionante mole que es el Anayet, Jonás, Miguel y yo.

Estuvimos todo el día, dejamos el vehículo en el parking de la estación de esquí de Formigal, empezamos a subir por las pistas antes de que las abriesen y, a primera hora estábamos allí, un hielo fenomenal para escalar (según los que mas saben) y además casi estábamos solos en la pared, al llegar una pareja y antes de irnos llegaron dos miembros de la Guardia Civil de Montaña a practicar ¡que máquinas!, ¡como subían!, fijándote en ellos cuanto se aprende.

Bueno pues una primera subida de treinta metros, reunión, otros treinta de subida en un segundo tramo con lo que completamos la vía Opera Prima, bajada en rapel y vuelta a subir por otra vía, la Canal Roya Wall, justo al lado, nuevo rapel de bajada, fotos, a recoger los materiales y otra hora de vuelta hasta el coche.

Parece nada, pero me dolía todo, es un esfuerzo muy brusco pero imponente, descargas toda la adrenalina que lleves.

Pues eso a esperar mas hielo y volver a intentarlo.

domingo, 29 de marzo de 2009

La Galana, el otro pico de Gredos


Es la segunda cumbre en altura (2565 metros, 20 menos que el Almanzor) de todo el Sistema Central, pero al tiempo, no es la más visitada, sigue siéndolo su cumbre vecina, el Almanzor (la próxima vez, con mas tiempo, haremos la subida a La Galana y la cresta hasta el Almanzor para bajar desde él), sin embargo, su ascensión es para mí, mucho mas atractiva. Tiene las mejores vistas de Gredos y su ascensión, además de pasar por lugares solitarios, tiene de todo, palas entretenidas, pedreras, praderas y hasta una divertidísima trepada final, sin olvidar un desnivel importante desde La Plataforma, de 1300 metros, con una dificultad típica de un recorrido alpino y una duración estimable, en total de ocho a nueve horas.

Aparcamos el coche a primerísima hora en La Plataforma y comenzamos la subida por la empedrada Trocha Real. Después el atravesar el Prado de las Pozas, da lugar a tomar el aliento antes de la subida definitiva a Los Barrerones. Desde este fantástico mirador sobre el Circo de Gredos, continuamos por el amplio y cómodo camino que se dirige a la laguna Grande, que una vez bordeada, te deja sin dificultad alguna, en el refugio Elola. Parada, saludos, un tentempie, información de la situación, y a comenzar la verdadera ascensión.

Tomamos una senda marcada con hitos que parece dirigirse hacia la Hoya Antón en diagonal ascendente pero que, tras pasar unas praderas abrigadas entre grandes bloques, gira bruscamente a la derecha para entrar en la Canal de los Geógrafos. A media subida, hay un estrechamiento que pasamos justo por la derecha del cauce, teniendo que trepar unos metros.

Desde ahí fuimos rodeando por la base del Ameal de Pablo hasta salir a una portilla desde donde vimos el Almanzor a la izquierda y la depresión del Venteadero delante. Tras rodearla por la derecha, flanqueando el Ameal de Pablo, llegamos a las lagunas y continuamos por la propia Portilla del Venteadero. Una vez en la cresta, nos dirigimos por lo alto de la misma hacia la derecha por una cuerda ancha y pedregosa hasta alcanzar el pie de la Galana. Unos hitos nos llevan hasta la pirámide de grandes bloques que rodeamos por la izquierda para salir a un rellano junto a la Muesca de la Galana. Para acceder a la misma, destrepamos unos metros nivel II+ por una placa muy fisurada.

Desde la horcada, bajamos unos pocos metros por la vertiente derecha hasta un giro que permite, por el otro lado y trepando por él, salir a la arista sur de la Galana, alcanzando la cumbre mediante una trepada aérea y entretenida de grado III por grandes bloques. Al final, por una impresionante cornisa estrecha e inclinada se llega a la cumbre, que no es más que un bloque sin apenas espacio para sentarse, pero con unas magníficas vistas sobre Cinco Lagunas y el cordal del Ameal de Pablo.

Y la bajada, por el mismo camino, eso sí, con una parada en el Venteadero (que bien saben los bocadillos y el queso que llevó Ricardo), con el susto que se llevó Félix cuando una piedra que se les escapó a unos escaladores en el Ameal de Pablo estuvo a punto de alcanzarle y con el fenomenal bañito en la laguna Esmeralda antes de llegar al Elola, nueva paradita y hasta la próxima, eso sí si todo el recorrido se hace en el día, que larga se hace la vuelta por Los Barrerones.

martes, 24 de marzo de 2009

Peña Telera, un montañón


Que montañón, en la cara Norte de la sierra de la Partacua, 1500 metros de subida desde Piedrafita de Jaca, aunque los primeros 100 metros los hicimos en el coche al subir por una pista forestal hasta llegar al cercano parking junto al parque faunístico de la Cuniacha.

La ascensión la hicimos por el corredor de la Gran Diagonal, corredor que tiene una subida de 700 metros aproximádamente, con nos desniveles máximos del 60 al 65%, la media es del 45%, con algunos pasos de nivel IV a IV+ y catalogado desde luego como dificultad AD+.

El descenso lo llevamos a cano por el llamado Paso Horizontal al este hasta el collado que hay entre Peña Telera y Peña Cachivirizas y continuando la bajada hacia el este hasta llegar al paso.

Este es un flanqueo muy aéreo y muy expuesto, ya que en caso de que las condiciones de la nieve no sean perfectas es mejor ser evitado por su gran peligrosidad. Una vez pasado el paso se llega a un collado entre la Peña Cachivirizas y la Corona del Mallo desde el cual por rampas que no exceden los 45-50º nos lleva de nuevo hasta las inmediaciones del ibón de Piedrafita y de aquí a la pista forestal que nos deja en el aparcamiento. Hay otras opciones de bajada pero con rapeles aunque parece ser que están equipados. No bajamos por esas otras opciones así que sólo puedo dar la información recibida.

Los tiempos, bueno, en total once horas y media desde coche hasta coche, con una parada en la cumbre para un pequeño tentempie y las fotos de rigor, además de las paradas necesarias para quitarnos y ponernos crampones, arneses, encordarnos, etc..., en suma dos horas de aproximación a la subida, cuatro horas de subida por el corredor y el acceso a la cumbre, cinco horas de bajada y media hora de paradas.

La ruta en sí se inicia en Piedrafita de Jaca, en cuyo albergue hemos pasado todo el fenomenal puente de San José, como antes dije tomamos el coche hasta el parking próximo, nos ahorramos así cuatro kilómetros de pateo y un pequeño desnivel, seguimos andando por la pista después de ponernos botas y polainas, pasamos cerca del refugio vivac de Peña Telera, cercano a un bonito arroyo. Bordeamos el ibón de Piedrafita y accedemos a un gran cono de nieve que precede el corredor

Remontamos el cono de nieve y continuamos progresando por el inicio del corredor ancho y de unos 40º de inclinación con los restos de un gran alud reciente. Llegamos a un punto a partir del cual el corredor se vuelve mucho más estrecho y empinado. Poca gente nos encontramos, sólo dos cordadas de dos personas cada una de ellas, esto indica que la dificultad que presenta, a pesar del maravilloso día que tenemos, lo haga tan selectivo. Sabemos que hay algunos puntos con pitones para montar reuniones, pero no se ven, están cubiertos por la gran cantidad de nieve caída este año.

Llegamos a un punto en que el corredor se divide en dos ramales. Subimos por el ramal de la derecha, grado III, antes de flanquear a la izquierda para retomar de nuevo el evidente corredor.

Después, dos resaltes importantes hasta el final del corredor. Y se llega a una zona espectacular del final del corredor, llamada el Mirador que se atraviesa en diagonal, con unas vistas y un patio increíble, encontraremos un corto y delicado resalte de unos 5 metros que puede resultar delicado, con grado IV+, antes de llegar al collado, desde el collado de salida del corredor puede subirse a la cima principal a 2765 metros buscando la línea evidente.

Y ya en la cumbre el Vignemale, el Midi d'Ossau, Collarada, Balaitous, Palas, etc.. Fotos, abrazos, un pequeño refrigerio, frío, a pesar del sol, mucho viento, así que, abajo por la opción del Paso Horizontal.

Descenderemos hacia el este por el collado que hay entre Peña Telera y Peña Cachivirizas y continuamos la bajada hacia el este hasta llegar al paso conocido como Paso Horizontal. Es muy aéreo y muy expuesto, en caso de caída no hay posibilidad de detención, pero bueno, despacio y clavando los piolets en la lateral llegamos a un collado entre la Peña Cachivirizas y la Corona del Mallo desde donde, por rampas de unos 45-50º bajamos de nuevo hasta las inmediaciones del ibón de Piedrafita y de aquí a la pista forestal.

martes, 17 de marzo de 2009

Monte Perdido y pico Escaleras


En mi primer intento, un 15 de agosto, desde Nerín tomamos el autobús 4X4 que nos llevó hasta la Brecha de Arazas, donde empezamos a caminar hasta Cuello Gordo en la mañana y ya cerca de la cumbre tuve que darme la vuelta, de repente, una de las mayores tormentas de granizo que recuerdo, tuvimos que aguantar siete horas de descenso bajo una impresionante tormenta hasta llegar a Nerín.

La segunda vez, al año siguiente, si que conseguí hacer cumbre, eso si, con bastante niebla acompañándonos casi todo el camino.

Salimos de Torla a las cinco de la mañana, después de dormir en el refugio, en un 4X4 que nos llevó hasta Ciarracils a 2200 metros y, desde allí empezamos a caminar hasta el refugio de Goriz donde llegamos en una hora y media aproximadamente con unas espectaculares vistas del valle de Ordesa desde las alturas.

En Goriz un tentempié y a continuar, los primeros rayos de luz iluminan el Cilindro de Marboré, hace algo de frío lo que nos lleva a subir rápido para intentar así entrar en calor. Tenemos que superar un par de rampas con algo más de pendiente pasada la Ciudad de Piedra.Llegamos al lago helado, a su izquierda el Cilindro de Marboré, a su derecha el Perdido. Ahora únicamente queda afrontar la famosa y peligrosa rampa de La Escupidera, que con la fama y currículum que tiene da miedo sólo el oír su nombre. Inicialmente se sube una pala de nieve sin peligro, pero superada esta, avanzamos sobre una rampa totalmente inclinada sobre nuestro lado derecho, que en caso de resbalón nos llevaría a un precipicio de más de cien metros de caída. Así que prestamos la máxima atención y lo subimos poco a poco. Así llegamos al hombro donde ya se gira a la derecha salvando los últimos metros de desnivel hasta la cima.

Cumbre del Monte Perdido (3.355m), impresionantes vistas a pesar de la niebla que nos rodea, lo celebramos, fotos de rigor y comenzamos la bajada hacia el otro pico del día, el Pico Escaleras.

Descendemos desde la cumbre del Perdido por la llamada Vía de las Escaleras llegando rápidamente a la primera chimenea que hay que destrepar, la segunda mas adelante, aunque mas fácil en teoría, se nos complica algo mas al tener un saldo de agua, bueno tiramos de cuerda y nos mojamos un poco. La tercera no tiene problemas, una llanurita y una fácil subidita hasta Punta Escaleras donde tenemos una vista diferente de los Tres Sorores.

Nueva bajada hasta la Ciudad de Piedra y desde allí a Goriz, reponemos fuerzas y bajada a la pradera de Ordesa por las clavijas de Soaso junto a la Cola de Caballo y la larga, larguísima caminata hasta la pradera de Ordesa a tomar el autobús a Torla.

domingo, 15 de marzo de 2009

Belesar, un buen fin de semana en Gredos

Gredos era y, bueno aún sigue siéndolo en alguna medida, esa gran desconocida para mí, pero en estos dos últimos años he llevado a cabo una buena cantidad de actividades y cada vez me gusta más, tiene de todo, cercanía a mi casa, dificultades técnicas, montañas de buena dificultad, zonas de escalada en roca, en hielo, corredores, aristas, en fin todo lo que en montaña puede desearse.

La última actividad fue el pasado fin de semana de este Marzo del 2009 y fue excepcional, no hicimos lo que teníamos planeado, pero es igual, que gozada, pensábamos hacer desde Bohoyo hasta el refugio de Belesar el primer día y el segundo llegar al refugio Elola a través del collado del Venteadero y bajar a la plataforma y esto es lo que tuvimos que cambiar y volver a Bohoyo, no sin antes hacernos un par de cumbres.

Quedamos en Bohoyo con José María que es quien ya se conocía el camino y, por tanto, quién nos guiaría y así fue, arrancamos la subida con Jorge, Isabel (en plena forma), Periko (y sus rodillas), Edu, FJ, Paco y yo, dejamos los coches aparcados y arrancamos, cerca de 19 kilómetros de subida hasta el refugio de Belesar, al principio por caminos y, enseguida por nieve blanda que hacía muy dura la subida ya que constantemente nos hundíamos al andar, bueno dura para todos excepto para el máquina de José María, quien cada vez que le dejábamos abrir huella se nos iba, atrás se nos quedaban Periko y sus rodillas y FJ, llegamos al refugio ya casi de anochecida y ya había cuatro personas que habían retirado la nieve de la entrada ¡que cantidad de nieve!, el “refugio” si así se le puede llamar casi hundido, es una especia de choza donde, de mala manera pudimos pasar la noche los cuatro que ya habían llegado y nosotros, menos mal que el buen ambiente montañero predominó y nos hicimos hueco como pudimos.

La ruta la hicimos siguiendo con el coche, apenas entrados en el pueblo, nos desviamos hacia Navamediana, hay un puente sobre la Garganta del Bohoyo que nos referencia para en unos 500 metros más, tomar, hacia nuestra derecha, una pista de tierra hasta encontrar un panel informativo de la ruta, allí aparcamos, a 1160 metros de altura.

Empezamos a andar pasando una primera barrera canadiense para meternos entre un robledal, antes de llegar a la garganta propiamente dicha, ascendemos hacia la izquierda, pasamos dos curvas muy cerradas para enlazar con un sendero, llevamos algo menos de tres cuartos de hora de marcha.

Salimos del robledal, pasamos por delante del refugio de la Seca, para en unos minutos llegar a la Fuente de la Seca, pasamos después una puerta metálica y llegamos al refugio de la Redonda, otra fuente y llegamos a un amplio prado inclinado donde vemos el refugio de la Longuilla, seguimos el sendero hasta el refugio de Lanchón, ya a 1800 metros de altura, llevamos unas dos horas y tres cuartos de caminata. 

Seguimos, unos riscos nos hacen ganar altura po0r su izquierda, cruzamos el río de la garganta para subir por las losas graníticas. Después cruzamos de nuevo el río y llegamos a un buen pastizal, donde vemos, casi cubierto por la nieve el chozo del Belesar, estamos a 2140 metros de altura y hemos tardado unos minutos más de las cuatro horas.

La cena, espectacular, con el agua que obtuvimos en una cascadilla cercana (la fuente de los Serranos) José María llevó un cazo y un hornillo y preparó la sopa y la pasta, pobre, hasta tres veces los inútiles que estábamos a su alrededor dejamos derramar parte de nuestras sopas encima de él, paciencia tuvo de no terminar tirándonos el resto de las sopas a los demás. Charleta nocturna con los otros compañeros que nos indican que el Venteadero tiene malas cornisas de nieve con buen riesgo de aludes.

Después de la cena, a dormir, los cuatro que llegaron primero encima de dos repisas de madera y el resto apretados unos con otros en el suelo, pero aún así y todo, dormimos mejor de lo esperado, pocos ronquidos y la ausencia de otros ruidítos típicos facilitaron la labor.

A las seis y media de la mañana, diana y arriba, un precioso día soleado hizo que no necesitáramos los frontales al arrancar, la nieve esta muy bien, algo dura y nos ponemos los crampones. Llegamos al collado de Belesar, enfrente de la parte posterior de La Galana y vemos que la nieve forma peligrosas terrazas con el consiguiente riesgo de aludes, así que decidimos no cruzar hasta el Venteadero.

Por tanto Edu, Jorge y yo dejamos las mochilas antes del ascenso al Belesar, FJ se baja hacia el refugio y Periko e Isabel nos acompañan con sus mochilas hacia el pico del Belesar. Hacemos cumbre y mientras Periko e Isabel se van hacia el cercano Pico Meapoco, a donde ya han ido José María y Paco, nosotros nos bajamos a buscar a FJ a quién Jorge le ha indicado que nos espere dejándose ver, no le vemos y es que se ha bajado solo hasta el chozo del Belesar, bueno allí le vemos, nos juntamos con Periko e Isabel que ya bajan, comemos algo y empezamos la bajada. Enseguida vemos ya como José María y Paco llegan, los esperamos y bajamos.

Dura y larga bajada, en mi caso además, debido a la mala elección de botas que hice, creía que habría nieve desde mas abajo, me hacen unas buenas rozaduras , pero bueno son el pan nuestro de cada día, llegamos a los coches cada uno como puede, primero José María, lógico, después llego yo y, rápidamente, Isabel, después Jorge y Paco, como los últimos kilómetros de bajada discurren por una pista forestal, José María decide ir a buscarlos con el coche, en ese momento llega FJ y poco después José María baja con un destrozado Periko, Edu se niega a montar en el coche y baja con su mochila, si señor, así se hace.

Nos vamos hasta Hoyo del Espino con los coches y en el restaurante La Galana (¡que buen ambiente montañero!, allí nos encontramos con Jonás de TV+, con Raúl Lora, en fin hasta arriba), nos tomamos esa especie de mezcla de comida tardía, merienda y cena temprana y, claro consistente en los típicos huevos fritos con chorizo ¡viva el buen colesterol!.

Ver más fotos de la actividad.

jueves, 5 de marzo de 2009

Almanzor en Gredos


Como muchas otras veces, pisar una cumbre no se consigue en el primer intento y así me pasó también con el Almanzor, también llamado Plaza del Moro, Abi Amir Muhanmad (Almanzor) fue el primero en subirlo y por tanto, darle su nombre a este pico de leyenda.

La primera vez en invierno de 2008 lo intenté con mi amigo Ricardo que llevó a su perra Luna cuando aún era un poco cachorro, y después de subir el collado del Crampón y ya, cerca de la cumbre, en las últimas trepadas, la dejamos atada a una roca e intentamos la subida encordados, primero Ricardo que ya se conocía el camino y yo asegurando desde abajo, pero fue imposible, la perrita no dejaba de ladrar y temíamos que hasta pudiese ahogarse, por lo cual desistimos, bajada complicadilla por la pala de acceso al collado del Crampón por el estado de la nieve, al llevar yo mi cuerda de 60 metros. nos aseguramos en la primera parte de la bajada, es importante tener en cuenta que la bajada del collado del Crampón en verano es por una pedrera, pero en invierno es imprescindible el buen uso de crampones y piolets por su grado de desnivel.

La segunda, con algo de mejor tiempo, lo intenté en solitario y llegué a la cumbre.

Salí de casa a las cinco de la mañana con lo que a las siete estaba aparcando en la Plataforma a 1750 metros, mochila al hombro y caminata través de Los Barrerones a 2190 metros y después, bordeando la Laguna Grande (alguna vez anterior ya la atravesé pisando su superficie helada) hasta el refugio Elola a 1950 metros, donde ya no estaba Francis, saludos a Oscar, tentenpie y hacia arriba, hacia la cumbre a 2592 metros de altura, no sin antes admirar el magnífico Circo de Gredos.

Pocos, la verdad es que no subíamos muchos ese día, y coincidiendo conmigo sólo dos personas más, salimos del refugio y justo a su lado, en una pequeña esplanada, están unos indicadores de madera hacia el Almanzor, hacia La Galana, etc... Al principio la subida es cómoda por un camino bien señalizado con hitos, al frente tenemos el Cuchillar de las Navajas, a nuestra izquierda los Tres Hermanitos y la Portilla de los Machos. En poco mas de quince minutos estamos en otra esplanadita con varias charcas que se llenan con el agua de la Hoya del Ameal de Pablo. Dejamos a nuestra derecha el moro de la cuerda que separa la Hoya bdel Ameal y la Hoya Antón. Una enorme piedra aislada nos indicará que vamos por el buen camino. Enseguida los repechos que nos llevan hacia la Portilla Bermeja, a la que no llegaremos, no sólo son duros por el desnivel sino por la pedrera en que se convierten.

Llegamos al Nevero del Almanzor a 2270 metros de altura que antes permanecía todo el año, ahora sólo cuando en invierno nieva abundantemente. A su derecha sale la pala, aun más empinada y pedregosa que nos llevaría a la portilla del Crampón, dejando a nuestra izquierda la subida a la Portilla Bermeja.

Nosotros, sin embargo, subimos directos la pala izquierda hacia la Portilla Bermeja, pretendemos hacer en las zonas de cumbres una especie de ruta circular para contemplar mejor el Pico del Crampón y el Cuerno del Almanzor, en lugar de subir directos al collado del Crampón por su pala, vuelta por detrás, merece la pena, y llegada a la portilla del Crampón, trepada sencilla de grado II+ hasta la cima, fotos, buen día despejado, y como siempre asombrado por las vistas desde la cumbre, a un lado el Cuchillar de las Navajas, el Sagrao, el Casquerazo, Morezón etc. y al otro el Cuchillar de Ballesteros, La Galana, el Ameal de Pablo.

Destrepe y bajada por la pala de acceso directa a la portilla del Crampón, sin problemas llegada al refugio Elola, un caldito y de vuelta por el mismo camino.

Llegada a La Plataforma, que pesada se hace siempre la vuelta por los Barrerones, cambio de ropa en el coche y hacia Hoyos del Espino, me espera una suculenta cena con migas y huevos fritos con chorizo, me relamo imaginándolo, ha sido un día duro, con un recorrido agreste de 20 Kilómetros, pero me merece la pena, Gredos nunca me defrauda.

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Fotos de la ascensión por la Cara Norte.

domingo, 1 de marzo de 2009

Besiberri, costó conseguirlo


Llevo algún tiempo intentando escribir una crónica acerca del intento de subida al Besiberri en Septiembre del 2007 (una subida que me encantó a pesar de no hacer cumbre, pero que me ha dejado ese regustillo de querer volver a intentarlo) quiero redactarla y siempre que leo la crónica escrita en la web del grupo Haciendo Camino me doy cuenta de que es la mejor descripción de lo que nos pasó, así que me decido, venga va, copio lo allí escrito en la parte que corresponde al grupo que intentó la cumbre sur, dejo sin copiar lo referente a la cumbre norte y pondré más comentarios cuando la consiga subir, lo intentaré de nuevo.

La subida al Besiberri ha sido la primera ruta que Haciendo Camino organiza al Pirineo ilerdense. Esta montañota de dimensiones colosales está dentro del Parque Nacional de Aigüestortes, en su zona más al oeste, casi al límite con Huesca. Las dos formas normales de ascenderla son, por el valle Besiberri (por el oeste) y desde el embalse Cavallers (por el este).

Nosotros elegimos esta segunda opción. Para hacer la subida más ágil nos organizamos en dos grupos: uno que va a hacer el Besiberri Norte (3.015 m) y otro que va a hacer el Sur (3.024 m).

Y es que esta montaña tiene esas dos cumbres, separadas por una conocidísima arista de más de un kilómetro y algunos pasos de quitar el hipo. Ambas subidas son igual de exigentes en lo físico, pero en lo técnico la cumbre Norte es bastante más difícil. Vamos José María, Vincent, Carlos, Ángel F, Edu, Santi, Periko, Jorge, Isabel, Delfín, Miki y Fer. Nos hospedamos a pocos kilómetros del comienzo de la ruta, en el Hostal Pascual, en el Vall de Boí, Lérida, donde Ramón, Carmen y Sabina nos tratan de maravilla. Rápidamente nos enseñan nuestro nombre en catalán, como no podía ser menos: Fent Camí.

Sábado 30 de septiembre de 2006 desayunamos a las siete, algo tarde teniendo en cuenta la empresa que tenemos por delante.

Ramón ve en la tele la última previsión de tiempo para la zona y nos dice que el frente de nubes se desplaza hacia el oeste y el tiempo mejorará a lo largo del día. Ojalá acierte, porque la cosa no pinta demasiado bien.

Vamos en coche hasta el pie del embalseCavallers y poco antes de las ocho empezamos a andar. Fent Camí. Estamos a 1.740 m, con un día encapotado.

Hemos venido bien preparados con ropa de abrigo y agua, cuerdas, arneses, anillos de cinta, mosquetones, algún freno para asegurar y rapelar, GPS, pilas de repuesto, casco, mapas plastificados, frontales... todo lo que solemos llevar a este tipo de rutas, por lo que pueda pasar, que en alta montaña nunca se sabe.

Recorremos de sur a norte el inmenso embalse, lleno de agua. Kilómetro y medio por la orilla este. Ya en la cola giramos a la izquierda, cruzamos dos ríos por sendos puentes de madera y comenzamos la subida por el barranco del Riumalo, angosto valle con un arroyo cargado de agua y una sendita por la margen izquierda. Empieza a llover, fuerte, y nos ponemos ropa impermeable.

Subida empinada que hacemos a buen ritmo. En la cota 2.100 metros nos cruzamos con dos muchachotes que ya vienen de bajada. Nos dicen que pensaban hacer la arista, pero al haber tanta niebla sólo han llegado hasta el Estanyet de Malavesina y han preferido la retirada. Nos sorprende un poco, al ser tan temprano; será que más arriba se pone mucho peor. Nosotros seguimos avanzando como si tal cosa.

En la cota 2.250 metros el Riumalo se junta con otro arroyo que viene del suroeste, y es el punto elegido para separarnos los norteños (los que van a la cumbre Norte, Josema, Carlos y Vincent) de los sureños (los de la cumbre sur, es decir, los otros nueve). Despedidas efusivas, consejos mutuos de cuidarnos y cada grupo por su lado. (Pensábamos haber llevado unos walkies para estar comunicados ambos grupos, pero los olvidamos en los coches. Fallo tonto).

El otro grupo nos dirigimos hacia la cumbre sur, siguiendo el curso del arroyo. Llueve durante un buen rato y la niebla está cerrada. El GPS, hitos de piedra y el arroyo hace que no perdamos el rumbo. Unos 400 metros más adelante, en el momento de más lluvia, nos replanteamos la situación por si alguien quiere volverse a la vista de lo que estaba cayendo.

Jorge e Isabel no lo dudan. Delfín se apunta enseguida. Miki no sabe qué hacer pero al final se vuelve con ellos también. El resto continuamos.

Pasito a pasito vamos subiendo y algo antes de las doce ya estamos a más de 2.700 metros de altura. Hemos dejado a nuestra izquierda el arroyo y el tiempo mejora un poco. Lleva un rato sin llover y el viento mueve las nubes, de forma que a intervalos tenemos una visibilidad de doscientos o trescientos metros, y a ratos la visibilidad baja a cien metros. Nos fijamos como tiempo límite la una de la tarde para darnos la vuelta, estemos donde estemos.

Los hitos nos llevan cruzando una pedrera de bloques grandes que pasamos saltando de unos a otros. Avanzamos con lentitud. Llegamos a la cresta y en el GPS vemos que estamos justo encima del otro track, el que recorre la arista entre las cumbres. Es la una de la tarde pero al quedarnos únicamente doscientos metros en línea recta seguimos otro poco.

Llegamos a un nevero, con nieve muy blanda encima de piedras pequeñas, por lo que se avanza con dificultad al resbalar mucho. Ya por encima de los tres mil metros nos atascamos un poco en una trepada, y viendo que son la una y media, ya fuera del plazo previsto, decidimos dar media vuelta. Estamos a 3.006 m, a escasos veinte de la cumbre, pero no queremos que se nos eche la oscuridad encima.

Para evitar resbalones bajando la pala de nieve, sacamos la cuerda y nos ponemos los arneses. Montamos un anclaje con un anillo de cinta alrededor de una roca y bajamos asegurados. En la bajada vamos a seguir otro camino: no por la cresta sino por la vaguada del arroyo que nace del nevero.

Por debajo de los 2.800 metros ya no hay nada de nieve y el curso del arroyo es nuestra mejor referencia para el descenso. Muchos tramos andamos sobre piedras escuchando el ruido del agua bajo nuestros pies. Llegamos a un punto donde la inclinación aumenta y nos parece algo arriesgado bajar al estar la piedra mojada, por lo que decidimos montar un rápel, de unos veinte metros. Anclaje con un anillo de cinta alrededor de una piedra grande. Bajamos sin dificultad, en parte pisando la corriente de agua y en parte por el borde del río. Como ya venimos mojados, no nos importa y hasta nos divierte. Primero baja Periko, luego Santi, Edu y Ángel F, y Fer cierra el grupo. Seguidamente montamos otro rápel, ya que el terreno sigue igual de resbaladizo e inclinado. Este segundo -de unos quince metros- lo hacemos de una manera muy ágil. En ambos casos abandonamos el anillo de cinta y el maillón usado para el anclaje.

Seguimos bajando, rodeamos un estany por su orilla norte y llegamos a otro desnivel pronunciado, de unos doce metros. Lo más fácil -seguimos con los arneses puestos- es montar otro rápel, con el mismo sistema. En esta tercera ocasión la alternativa habría sido dar un rodeo grande, pero el rápel es lo más sencillo y rápido. También abandonamos el material del anclaje.

Por terreno ya más fácil avanzamos y nos juntamos con el camino que habíamos hecho a la subida. El tiempo ha mejorado y hace varias horas que no llueve. Llegamos al Riumalo y ya del tirón hasta abajo. Llegamos al embalse, donde han ido a esperarnos los norteños, lo recorremos de nuevo y llegamos a los coches cuando ya está oscureciendo.

De vuelta al hostal, llegamos cansados y contentos. Rica cena y larga charleta. Cada grupo cuenta al otro lo que ha hecho, las dificultades que ha tenido, por qué ninguno ha hecho cumbre, por qué los tres rápeles, lo que cada uno ha aprendido, y un montón de cosas más.


Y, al final, lo conseguí, una espinita menos

Viernes 15 de Mayo, fiesta de San Isidro en Madrid, a primera hora salimos hacia nuestro destino, el refugio Ventosa yCalvell  en la Alta Ribagorza a 2220 metros de altura, siete horas de conducir tranquilamente y en nuestra mente hacer un día el Pico Montardo de 2833 metros y el siguiente el Punta Alta de 3014 metros, para ello llegamos a los pies del embalse de Cavallers a 1700 metros, después de pasar Caldas de Boi, aparcamos los coches, cargamos con los petates y hacia el refugio, dos horas largas de ascensión, bien señalizada, atravesando riachuelos y arroyos tremendamente cargados por la gran cantidad de nieve que había caído, refugio ubicado por encima de la bonita laguna Negra.

Pero bueno los planes están para cambiarse y Periko nos indica que quiere hacer el Besiberri Norte, a mi no me parece buena idea, pero como estamos en grupo, a por ello y así, el primer día decidimos llevar a cabo la ilusión de Periko y dejar las otras opciones para otra vez.

Así lo hacemos y a las seis y media de la mañana, diana, a desayunar y a las siete en marcha, otros grupos salen delante de nosotros hacia el Besiberri Sur, en lugar de bajar hasta la cola del embalse de Cavallers pasamos por delante de la laguna de Travessani, bordeando las lagunas de los Monges y la de Tumeneia, según vamos subiendo, a mí sigue sin gustarme demasiado la idea, veo que en las crestas finales del Besiberri Norte, hay bastante nieve y hielo, llevamos una cuerda de 30 metros nada más, ya que la mía de 60 metros la dejamos en el coche porqué no pensábamos en hacer el Besiberri Norte, en las zonas altas del refugio la cantidad de nieve existente es muy grande y, por tanto, la aproximación lenta, en un momento nos encontramos con un agradabilísimo grupo de cinco personas de Rutas que nos dicen que van hacia el Besiberri Sur, pero que la gran vuelta que están dando es para hacer todo el circo anterior de los Besiberris, hablo con Periko y yo no veo factible cumbrear el norte hoy, así que decidimos que yo me uno al otro grupo y me voy hacia el Besiberri Sur y ellos (Periko, Albert y Edu) intentan hacer el norte, suerte compañeros, cuidadín y nos veremos en el refugio a la noche, nos comunicamos durante el resto del día por los walkis y así sabemos los unos de los otros.

En el camino, subida hacia el Besiberri Central, por una arista preciosa, lo dejamos a nuestra derecha y tomamos la arista que nos llevará a la base de la cumbre del Besiberri Sur, en plena arista nos detenemos porqué hay que hacer las fotos sí o sí, imprescindibles, que maravillas a un lado y a otro.

Llegando a la cumbre, veo, es una foto en mi mente, el punto exacto donde lo dejamos en septiembre del 2007, pensábamos en aquella ocasión que no nos quedaban más de una veintena de metros, por favor, es así, no nos quedaba nada mas, unos pocos metros más y nos hubiéramos encontrado con una anilla y un maillón fijos para poder rapelar en la bajada y enseguida la cumbre, pero bastante hicimos para nuestra poca experiencia en aquella ocasión y la tremenda lluvia y niebla que nos rodeaban, que buena decisión tomó Fer aquel día.

Bueno, llegada a la cumbre, y siempre se dice lo mismo que paisajes, no. en esta ocasión es diferente, las vistas, son, sencillamente impresionantes, pero hay que bajar que se nos acaba el tiempo, abrazos, emoción fotos y a descender.

En la bajada el güetre derecho se rompe y con la gran cantidad de nieve que hay y que ya está muy blanda me entra la nieve en la bota, siendo los pies casi al borde de la congelación, no paro de mover los dedos pero es una bajada interminable, nos salimos del camino tres veces, con lo que luego cuesta recuperarlo y la nieve está tan blanda que en una de las muchísimas veces que nos hundimos en ella, María José que se hunde hasta casi la cintura y el pie encajonado al fondo entre dos piedras, un buen rato para vaciar a su alrededor toda la nieve y poder liberarla.

Doce horas en total, con muy pocos descansos y llegada al refugio cuando ya ha empezado la cena, nos reciben con aplausos y una gran simpatía, mi pie derecho se recupera al quitar la bota empapada y los calcetines chorreantes.

Y el domingo, vuelta a Madrid, yo no puedo hacer nada sin güetres y sin crampones.

Qué gozada, por fin conseguí el Besiberri Sur, era una espínita muy, pero que muy clavada.