domingo, 2 de agosto de 2020

Cancho de La Cabeza desde Patones de Arriba

No me gusta nada Patones de Arriba, no como en cuanto a su arquitectura negra, es bonito, pero lo veo como un pueblo de restaurantitos, donde “venga, coma, pague y adiós”, es mi opinión. Subimos desde Patones de Abajo, carretera de curvas, pasamos por debajo del Acueducto de Isabel II y, enseguida, a la izquierda un aparcamiento, mejor dejar el coche ahí, de frente, hacia el pueblo que está a menos de 200 metros, dirección prohibida, hacia la derecha “Sólo para vehículos autorizados”, al final, cuando volvimos a mediodía, todos los vehículos de los visitant
es aparcados como buenamente pueden, desagradable.

También se puede dejar el coche en los aparcamientos de Patones de Abajo, más o menos un kilómetro lineal, con unos cien metros de desnivel por la llamada Senda del Barranco.

Esta actividad de hoy, en plena Sierra de Ayllón, desde los 834 metros de altura, tomamos en dirección al pueblo y, en pocos metros, hacia la izquierda, hacia abajo, una pista forestal estrecha que baja hasta el Arroyo de Patones, seguimos hacia el antiguo lavadero, en realidad se va dejando el pueblo a nuestra derecha, se le bordea, enseguida las marcas rojas y blancas de GR 300 “Senda del Genaro”, GR que con 70 kilómetros de recorrido y un desnivel acumulado de 2160 metros rodea el embalse de El Atazar y las indicaciones de la misma Senda del Genaro, en suma, ruta evidente y bien indicada, por la cual se sigue, en suave ascenso, entre jaras, aquí se denomina como jara pringosa y doy fe de que es un nombre apropiado y matorral bajo,

Siempre junto al arroyo, en momentos por la margen derecha, en momentos por la margen izquierda, abundante vegetación, siempre en subida suave, la vegetación se va despejando, estamos en pleno verano, ni gota de agua y calor del bueno, la senda se empina hasta llegar al collado de La Braña, entre Cabeza de Peña Alta, a nuestra izquierda y la Braña Grande de 1180 metros de altura a nuestra derecha, amplia pista cortafuegos y, de frente, las primeras vistas del embalse de El Atazar, poco más abajo la carretera que viene desde El Berrueco hacia la presa de El Atazar, llevamos poco más de una hora de andada.

Primera ascensión, repecho corto pero empinado, a la cima de la Braña Grande, la primera, merecen la pena las vistas.

Se sigue por la pista cortafuegos, bajada (hay una desviación a la derecha que no se toma) y nueva subida hasta un segundo cerro con un bonito mirador y con vistas al vértice geodésico del Cancho, nueva bajada por el cortafuegos forestal y de nuevo subida, subida que se va estrechando hasta convertirse, ya cerca de la cima en un estrecho sendero.

Ya en la bonita cima a sus 1265 metros de altura, fotos, buenas vistas, tentempié, llevamos alrededor de una hora y tres cuartos, más las paradas.

Seguimos por el otro lado de la cima, enseguida un cruce de caminos, de frente hacia el pueblo de El Atazar y, hacia la derecha, la bajada a Patones de Arriba, estamos haciendo una ruta circular, buenas indicaciones en cada cruce, poca o nula sombra, nada de agua, bajamos junto al arroyo de las Cuevas, seco, hasta llegar al pueblo de Patones de Arriba por el otro extremo al que salimos, cerveza  y a comer a Torrelaguna.

Total un recorrido circular y fácil de algo más de cuatro horas, paradas incluidas, algo menos de once kilómetros y medio y 496 metros de desnivel total acumulado.

Ver las fotos de la actividad …  


jueves, 27 de febrero de 2020

Pico del Águila en Sierra de Ayllón



 Pues parece como si en cada sierra tuviese que existir una montaña denominada Peña o Pico del Águila, ya la conocí en la zona del Valle de La Fuenfría y (http://afgrun.blogspot.com/2012/05/pena-del-aguila.html) y, ahora, esta nueva cima en la Sierra de Ayllón, en la Serranía de El Cardoso.

Iniciamos la actividad desde una pequeña y escondida aldea, Peñalba de la Sierra, al pie del Pico del Lobo, una bonita subida que ya hice enmarcada en la actividad del Pico Más Alto deCada Comunidad.

Una actividad lejana para hacerla en el día, autopista de Burgos hasta Buitrago del Lozoya, parada para un cafetito y tomamos la M-132, para pasar por Prádena del Rincón, el Puerto de la Hiruela … carretera muy sinuosa con magníficas vistas, la olvidada, afortunadamente, sierra norte de Guadalajara, tomamos la GU-187 y hacia Peñalba de la Sierra, curioso pueblo, cuatro habitantes censados, pertenece a Guadalajara pero tiene el código postal de Madrid, bueno de hecho estos pueblos tienen todos los servicios desde Madrid a pesar de ser de Guadalajara, curioso este tema de las “autonomías”, y a 1275 metros de altura.

Paramos unos kilómetros antes de Peñalba, aunque ya se ve a nuestra derecha, en un cruce con una pista forestal que sale hacia nuestra izquierda, punto obligado si quieres subir al fantástico rincón del mirador que supone el Rocín de Ayllón con sus 2015 metros de altura, por la pista forestal, sin pérdida, en un único cruce con otra pista tomamos la senda de nuestra derecha, fantásticas vistas hacia Santuy, hacia el Ocejón, una hora larga de pateada, una cerrada curva de la pista hacia la izquierda y, de frente nuestro el Pico del Águila, aproximación fácil, de unos 140 metros de desnivel, sin hitos, sin señales, sin camino, pero con el objetivo justo enfrente, un pequeño bosque nos cierra el paso, le bordeamos por su izquierda y, la sorpresa, unos divertidísimos trepes para alcanzar la cima y su vértice geodésico, fenomenales vistas, el Pico del Lobo, Ocejón, Rocín de Ayllón, Santuy, etc …, pero sobre todo una sierra olvidada, que bien, naturaleza a tope.

La bajada hacia el valle del el Arroyo del Cañamar, a trocha, a través de un fantástico bosque de robles centenarios, con algunos de ellos de formas espectaculares, hasta alcanzar el Arroyo de Cañamar, a 1227 metros de altura.

No volvemos a Peñalba de la Sierra, tomamos, por la margen izquierda del río, una senda que nos va, en suave descenso y sin pérdida, acercando hasta el mirador de la cascada de Peñalba o del Cañamar (algo menos de dos kilómetros), hemos bajado unos veinte o veinticinco metros, no, no es cierto, no se ve la cascada, se ve el impresionante balcón, pero nada más, antes de llegar al mirador hay una senda que, en pronunciado descenso sale hacia la parte baja del río, para bajar cerca de 200 metros, terreno de fuerte pendiente, húmedo y resbaladizo, con algunas, no muy seguras cuerdas de asidero, te dan más seguridad mental que verdadera, abajo, las vistas de una cascada de cerca de 15 metros, con agua todo el año y que, en verano invita en la poza hecha por la cascada a un buen baño en total y absoluta soledad.

Sin contar el paseo a la cascada, una suave actividad con una ascensión de 285 metros y un descenso de cerca de 500 metros, con cerca 16 kilómetros de pateada y en unas cinco horas de actividad.




jueves, 20 de febrero de 2020

Los Llanillos en La Pedriza



 Los Llanillos, no es una cima, no es una pradera, no es una zona perfectamente definida, en fin es una sucesión de zonas más o menos planas pero que configuran una ruta circular por nuestra Pedriza, con unas preciosas vistas en todo su recorrido.

Sorprende más aún, el hecho de que en algunas publicaciones de los años 30, por ejemplo en la Declaración de Sitio de Interés Natural, se indique que en La Pedriza “el arbolado, simplemente, no existe”, o sea un paisaje de pura roca, sin embargo es una visión que cambió radicalmente en la postguerra civil, cuando se llevó a cabo una masiva repoblación de pino resinero por toda la zona, resultado, una zona más en las cercanías de Madrid por donde poder pasear en los días más calurosos del julio madrileño.

Así pues, aparcamiento en Canto Cochino (1025 metros), bajada hasta la pasarela sobre el río Manzanares, giro hacia la izquierda, marcas amarillas y blancas (PR-M-1), bajo el tupido bosque de pino subida suave al principio, zona paralela al río Manzanares, nos despegamos del río hacia el NorEste, dejamos a nuestra derecha el representativo Cáliz, a 1278 metros de altura, en algún momento nos hemos salido del camino señalizado, a nuestra izquierda vemos el cauce del Arroyo del Risco, ale a volver, la senda es ancha, llegamos a una zona de pequeños zig-zag y, en poco más de una hora ya estamos en el Collado del Cabrón, a 1305 metros de altura, no esperemos vistas desde este collado, todo son pinos.

A nuestra derecha una senda que nos bajaría hacia los Llanos del Peluca, hacia la izquierda, hacia el Norte otra senda que nos llevaría hacia el Carro del Diablo y, hacia el NorEste, al principio un poco a la izquierda, la senda que tomamos, a partir de aquí subida suave, riscos a los que encaramarse para hacer innumerables fotos, hacia el Collado de la Dehesilla que nos deja, a nuestra derecha el macizo de La Pedriza Anterior y hacia la izquierda el macizo de la Pedriza Posterior, las vistas hacia Los Pinganillos, La Muela, El Pájaro, las Dos Torres, espectacular, la senda gira hacia el NorOeste para hacer una circular hacia el Este.

En poco más de dos horas estamos en la altura máxima de hoy, 1525 metros, comenzamos la bajada, suave, entre espesos pinares y, bajo mi opinión, que cantidad de chorradas y prohibiciones se están haciendo en la Sierra de Guadarrama, toda la bajada rodeada de troncos de pinos que paralelamente van marcando el camino, que guay, que guay … en fin, así hasta llegar a Cuatro Caminos (1425 metros), bueno ahora tres, una nueva prohibición, de frente está prohibido, igual que todos los cartelitos de “zona de escalada limitada” que nos han puesto.

Nos hemos incorporado al PR-M2, lo que ya, en la parte baja se conoce como la Autopista de La Pedriza, dejamos a nuestra izquierda el puente de Prado Poyos sobre el arroyo de la Ventana, poco más abajo, en la zona de los Llanos del Peluca, otra pasarela, ahora sobre el Arroyo de la Majadilla que nos cruzaría al Refugio Giner.

Seguimos la bajada, a nuestra izquierda la charca Kinderlan, algún día me detendré unos minutos para encontrar el chozo Kinderlan.

Pasarela sobre el Manzanares y subidita a Cantio Cochino, ¿cervecita?, vaya todo cerrado en diario. En resumen, una distancia de algo más de once kilómetros, un desnivel lineal en subida y bajada de unos 510 metros, aunque el acumulado llega a los 630 en subida y cuatro horas de preciosa caminata.




sábado, 8 de febrero de 2020

Cancho Porrón desde Mataelpino


Cancho Porrón, al pie de La Maliciosa, un fantástico mirador de La Pedriza con 1685 metros de altitud, subida que he incluido varias veces al hacer la ruta desde Quebrantaherraduras a La Maliciosa  por la Cuerda de Los Porrones o por la Cuerda del Hilo, en esta ocasión desde Mataelpino (945 metros de altitud).

Dejamos los coches en el centro de Mataelpino, tiene varias zonas de aparcamiento libre, desde allí salimos atravesando algunas calles hasta encontrar una primera pista de tierra. En poco más de 300 metros hay, hacia nuestra izquierda, una vía pecuaria, con vistas hacia La Maliciosa.

Pocos minutos y llegamos a una pista de tierra hacia la derecha, hasta un cruce de caminos, que nos invita a tomar el central, quizá el menos evidente.

Cruzamos, varias veces, sobre el arroyuelo de las Callejas, llegamos a una verde vereda, pequeña pero muy agradable, la cruzamos y, de frente, hacia nuestra derecha, hacia arriba, ahora en más empinada subida, a veces bordeando cercas metálicas, hasta llegar a la majada de Los Palones, ya hemos superado los 1200 metros, llegamos a la zona de la Majada de Los Patones, volvemos a cruzar el Arroyo de Las Callejas, estamos a 1510 metros de altura, venos el collado arriba con el Cancho Porrón en el frente, a nuestra izquierda el Macizo de La Maliciosa y Maliciosa Baja, así subimos hasta llegar a la Cuerda de Los Porrones (PR-M-16), nos salimos de ella hacia nuestra derecha para hacer una trepadita al Cancho Porrón, por su pared sur, fotos, bajada, y ahora por la senda de la Cuerda del Hilo y a seguir.

Con vistas a la zona del Ventisquero de la Contesa y siempre con las fenomenales vistas de todos los riscos de La Pedriza, pasamos junto al Cancho de Las Porras,  por el Collado de los Vaqueros, Collado de Las Loberas, bordeamos Peña Blanca, Collado de Valdehalcones, hemos bajado hasta un par de metros por debajo de los 1400 metros, descansito y, junto al collado la Cruz del Mierlo, ¿filósofo o pastor?, bueno una leyenda de alguien que rescató a una aristócrata que fue secuestrada por una banda de bandoleros llamada Los Peseteros (nombrecito), y comenzamos a bajar hacia la Ermita de San Isidro, bajada empinada, sendas angostas que a veces son difíciles de seguir, no hay que perder los pocos hitos, Canto del Horno, Barranco del Robledillo, cruzamos el Arroyo del Robledillo, en la bajada la fuente del Mierlo, el chozo del Mierlo, en fin, varias referencias al personaje en cuestión. Nos cruzamos con varios grupos de cabras hasta llegar a un enlace con otra ruta que ya hicimos en su día, la ruta de las clavijas, cruzamos una puerta metálica y bajamos en pocos metros a la Ermita, con una buena fuente y a seguir por el GR durante cerca de tres kilómetros, en constante y suave subida hasta Mataelpino.

Una actividad de cerca de cinco horas, con 695 metros de desnivel positivo acumulado y 750 de descenso total y una distancia de algo más de catorce kilómetros y medio, algo más de cinco horas de actividad, la subida y la bajada están, más o menos señalizadas con hitos y el cordal superior, Cuerda de los Porrones con franjas de PR, en cuanto a la parte inferior, desde la Ermita de San Isidro hasta Mataelpino, es parte del GR-10



lunes, 13 de enero de 2020

Cerro del Moño de la Tía Andrea



El cerro del Moño de la Tía Andrea a 1689 metros de altitud en los Montes Carpetanos, también conocido como la Silla del Rey ya que allí se encuentra un asiento excavado en la roca desde donde se cuenta que Carlos III observaba, tal y como hacía Felipe II hacia El Escorial, como se desarrollaban las obras del Palacio, situado en las cercanías de la Granja de San Ildefonso, bueno también es conocido como el Asiento de Asís.

Fue el Rey Felipe V quién ordenó diseñar tanto el palacio como los jardines que reprodujeran algo a los de Versalles, y así se creó esta ciudad cercana a la Ermita de San Ildefonso al norte del macizo de Peñalara y en una altitud de 1190 metros. En la actualidad tiene 26 fuentes, una gran colección de estatuas y jarrones ornamentales en los jardines, cerca de diez mil árboles de diferentes especies algunas traídas de fuera.

Aparcamiento en una zona de parking, sobre todo para camiones, detrás de la Real Fábrica de Cristales de La Granja y del IES Peñalara, comenzamos la actividad subiendo por el Paseo de Santa Isabel, enfrente del IES Peñalara, bordeamos la Plaza de Toros y comenzamos la subida, ya por campo, por una senda que deja a nuestra derecha el muro de piedra que nos separa del Paseo del Molinillo que más adelante se llamará Camino de la Silla del Rey y de zonas emblemáticas como la Casa de Las Flores, un par de pasarelas y pronto el camino se separa algo del muro de piedra para volver a juntarse, separarse y juntarse, el camino se empina, pedrera y hacia arriba.

En menos de media hora en la explanada de la Fuente del Montañero, inmejorables vistas de la cara NorOeste de Peñalara y penosas vistas hacia los incendios del verano de 2019, hacia nuestra derecha sale la senda a seguir, suave subida, poco a poco nos vamos acercando al Arroyo Cameros, lo cruzamos para seguir por su margen izquierda, ahora por pista forestal, pocos minutos y estamos en la zona del Pinar de Oquendo, cruzamos el puente del Vado de Oquendo, estamos en una zona de explotación forestal, bueno, yo creía que en Parques Naci9onales no podría haber explotaciones privadas … ¿Qué pasa aquí?, hacia nuestra derecha empieza una pista, muy removida por las orugas de la explotación maderera, fuerte subida, a veces con zonas heladas, estamos en Enero.

Llegamos al collado que, en una pronunciada curva, hace la pista asfaltada, estamos a 1631 metros de altitud, en una zona que sirve como descargadero de troncos, coincidente con el PR-15,  en la misma curva, hacia nuestra derecha sale una pista muy pedrera, en ascensión, con unas fenomenales vistas hacia atrás, hacia la cara NorOeste de Peñalara, subida de no más de diez minutos, de unos 400 metros de distancia.

No hay buenas vistas desde la misma cima, la vegetación de pinos es fuerte.

Bajada de nuevo al collado y ahora toca bajar ¿por el camino de subida?, hora y media como máximo, pero … quiero conocer la zona de La Chorranca, las cascadas del Arroyo de Peñalara  y la Cueva del Monje, así que, por la pista hacia mi derecha con dirección a la Pradera del Navalhorno en el pueblo de Valsaín, a 1186 metros de altitud.

Una actividad con un desnivel acumulado positivo y negativo, si se lleva a cabo por la misma ruta en ida y vuelta, de 640 metros y con unos 11 kilómetros de pateada.



lunes, 6 de enero de 2020

El collado del Cabrón y El Tolmo




El Collado del Cabrón, una ruta fácil, circular y que hoy he completado con una visita al Tolmo, el nombrecito se debe simplemente a las cabras y sus machos que, de siempre pastaron en la Sierra del Guadarrama.

Una ruta circular, con arranque y final en Canto Cochino, el sitio base de muchas rutas en La Pedriza, ruta que he seguido en el sentido de las agujas del reloj, una primera parte hasta el mismo Collado del Cabrón que ya he hecho en actividades como, por ejemplo, laIntegral de La Pedriza, bajo desde el aparcamiento de Canto Cochino hacia el río Manzanares, cruzo el puente zigzagueante (La Pasarela a 1027 metros de altura) sobre el río, giro a la izquierda y continúo remontando por el Manzanares, por su margen izquierda, suave subida, siempre en paralelo hasta que, antes de llegar al Vivero, detrás de él está la Charca Verde y remontando por el Arroyo de los Riscos, ahora la ruta se empina, siempre con el Arroyo de los riscos a nuestro lado, bien por la margen izquierda o por la derecha, lo cruzamos más de una vez, a veces por senda, a veces un poco a trocha, pero siempre con loa referencia del arroyo, así hasta enlazar con el PR-M1 (marcas amarillas y blancas), por el que también podríamos haber subida, pero es más atractivo por la orilla del río Manzanares, enseguida llego, tras algunos zig-zags, a los 1303 metros del Collado del Cabrón, fotos y, a seguir.
Hacia la izquierda el PR-M1 me llevaría hacia El Pajarito, en el centro baja una senda que luego se uniría con la que voy a tomar y, es la de más a la derecha, por donde bajo en continuos zig-zags hacia los Llanos del Peluca, hasta la pasarela que cruza por encima del Arroyo de La Majadilla, al borde del PR-M2 (la conocida como autopista de La Pedriza), una praderita que cruzo, una subidita y, enseguida, el Refugio Giner de Los Ríos, a su lado la Fuente de Pedro Acuña y, por aquí, subida por una senda muy evidente para alcanzar los 1258 metros de El Tolmo, esa piedra redonda, quizá una de las más representativas de La Pedriza.
Aquí finalizo mi actividad del día, así que bajada de nuevo al Giner, cruzo la pasarela y, por la autopista de La Pedriza (PR-M1), ancha y, sin pérdida, hasta la pasarela sobre el río Manzanares de acceso a Canto Cochino.

Unos huevos fritos con chorizo,  mmmuuummmm …,, suave actividad y bonita.

Sin contar el paseíto hasta el Tolmo, cincuenta minutos ida y vuelta y, más o menos unos 120 metros de desnivel positivo y negativo, la circular al Collado del Cabrón se puede hacer en algo menos de tres horas, con un desnivel tanto en subida como en bajada de 380 metros y sin dificultad técnica alguna.



miércoles, 1 de enero de 2020

El Yelmo por la Senda Maeso y la cueva del Ave María


Ese clásico de la Pedriza, en subida clásica desde Canto Cochino o desde El Tranco, o en escalada como cuando lo ascendí por la Vía Hermosilla, ahora me ha tocado por la Senda Maeso desde Manzanares el Real, una preciosa actividad, por un lado la divertida Senda Maeso (también llamada Trocha del Alcornocal o Senda de la Rinconada), pateada y nombrada por Antonio Maeso y, por el otro, la bajada hacia el Tranco hasta la Pradera de Las Carboneras para volver por el GR-10 hasta la Senda Maeso, una preciosa y divertida circular que recorre parte de dos de las tres zonas en que se divide La Pedriza, El Alcornocal y La Pedriza Anterior.

Dejé el coche aparcado en el nuevo parking gratuito que el Ayuntamiento de Manzanares ha habilitado en la parte baja, genial, como Cercedilla, a ver si aprenden otros pueblos, esto atrae más visitas.

Por ello arranqué la jornada a 908 metros de altura y, a través del pueblo, cafetito incluido hasta llegar a la Senda Maeso, subí a la Plaza del Ayuntamiento y, desde allí, por la derecha de la misma (según llegué), sale la calle Panaderos, peatonal y con vistas hacia el Yelmo desde su inicio, en subida suave hasta llegar a una glorieta con cruce de varias calles y el paso por encima del Arroyo Cortecero, que por aquí está canalizado, de frente sale la calle Risco en subida empinada y haciendo una especie de “ese”, no es una calle larga y, en pocos minutos se llega a su final con una placa de giro hacia la derecha para salir por la primera calle (calle de Las Peñas) que, a continuación, sale hacia la izquierda (Los Llanos), esta calle con algún descenso y subida me hace, a su final, girar hacia la derecha, bordeando así una urbanización de chalets unifamiliares que se distingue por su constancia en indicar que todos los aparcamientos de esa calle, en su zona, son “propiedad privada”, para volver a meterme por la primera a la izquierda (Menendez Pidal), ya asfaltada como calle semipeatonal, por aquí sigo hasta su final, con un murete por donde empieza la Senda Maeso, más o menos media hora desde el aparcamiento en la parte baja de Manzanares El Real, estoy a 1010 metros de altura, hasta aquí se puede llegar también con coche, en alguna de las calles me he encontrado con alguna señal de franjas blancas y amarillas que continuaran por toda la Senda Maeso.

Senda empinada, muy bien señalizada como PR-M-1, entre jaras, en cortos zig-zags y revueltas, dejando a mi izquierda El Alcornocal de 1136 metros, hasta llegar al Collado del Alcornocal, a 1118 metros, donde merece la pena hacer una vista atrás, con las vistas hacia Manzanares el Real, El Castillo, el, ahora semivacío, embalse de Santillana y, al fondo, Madrid. Estas vistas las iré viendo en repetidas ocasiones donde me pare en alguna roca saliente, incluso con buenas vistas, en algún momento, hacia mi izquierda, hacia El Tranco.

Al pasar el Collado del Alcornocal hay un brusco giro hacia la izquierda entre dos peñas y la pista se hace bastante llana, llego al collado de la Cueva, a 1122 metros, hacia mi derecha las praderas del Hueco del Paredón, se termina el giro hacia la izquierda, vuelta a girar hacia la subida y en un par de metros diviso hacia mi izquierda una casi imperceptible sendita que me deja en pocos metros en una pradera, a mi izquierda las vistas hacia Manzanares y a mi derecha una lancha pedrera a la que me acerco y que bordeo, paso una especie de corral de piedras y una como puertecita en la roca y, en pocos metros, la poco marcada senda me deja en la base de la Cueva del Ave María, unas rocas a esquivar y ya estoy en ella, descubierta a principios del siglo XX por los que después fundaron la sociedad Peñalara, fotos y vuelta a la Senda Maeso, mi objetivo de hoy, merece la pena este desvío de la ruta que no me demora más de quince o veinte minutos entre ida y vuelta y parada a hacer fotos.


Una corta subida, enseguida camino llano hasta llegar al risco del Caracol, a mi derecha, estoy a 1190 metros, sigo hasta el risco de las Mozas, un par de curvas, un par de trepaditas, enseguida llego a la zona de La Gran Cañada, a mi izquierda, por donde cruza el GR-10, poco visible por aquí, llevo una hora y media desde el inicio, estoy a 1285 metros de altura, sigo por la senda, curvas, riscos y, en unos diez minutos, a 1395 metros, un llanito, hacia la derecha sigo por la Senda Maeso hasta llegar a la zona de La Rinconada a 1550 metros de altura, he dejado a mi derecha los riscos de La Lechuza y de las Cinco Fisuras, una pequeña bajada, una especie de pradera y la Senda sigue de frente, mientras que. Hacia mi izquierda ya veo la cima de El Yelmo, nuevos pequeños riscos, de frente veo la zona de riscos que anteceden al Collado de la Dehesilla y la Pedriza Posterior y que dejará a la derecha el Risco del Acebo y Las Cuatro Damas, la Senda Maeso sigue de frente, pero yo giro hacia la izquierda después de los riscos, estoy a 1570 metros de altura, ahora ya solo hay hitos y la senda es poco evidente, pero el objetivo, el collado que me llevará a la pradera del Yelmo es muy claro, poco a poco la senda es más ancha y ya, en el collado, a mi derecha el Rompeolas, y el Yelmo (1717 metros de altura), con la zona de la fisura que conduce a la cima hacia mi derecha, hacia la parte SurEste del Yelmo.

La subida clásica a El Yelmo, una senda bien evidente, a veces varias que se unen y se separan, en pocos minutos ya estamos en la parte trasera de El Yelmo, las trepaditas entre rocas, el paso por debajo del tunelillo bajo las piedras y ya, enseguida la grieta final, cuidadín, a veces puedes pasarla , uno a uno, no caben dos por mucho que te lo propongas, si alguien baja no subas y viceversa, y otras veces no puedes pasarla, ya hay alguien (o alguiena) que se cree por encima de sus posibilidades, se atasca, no sabe que hacer y bloquea el paso, en fin ya me ha pasado alguna vez de darme la vuelta.

Vuelvo a la pradera de El Yelmo (delante de la cara Sur de El Yelmo), contemplo las cordadas de escaladores por las diferentes vías y me voy hacia la bajada, la maraña de caminos es amplia, el de más a la derecha es el que hay que seguir, contemplo todas las vías de escalada del Yelmo a mi derecha, lo sobrepaso, ya en bajada, para alcanzar la última praderilla, aquí tomo la senda un poco más a la izquierda, la de la derecha baja hacia Canto Cochino, esta está señalizada con franjas blancas y amarillas y, en poco menos de tres cuartos de hora me lleva por la bajada de las Carboneras hacia la praderilla del mismo nombre.

Aquí el cruce con el GR-10, lo tomo hacia la izquierda, por la Gran Cañada en menos de un kilómetro de suave subida me lleva a los 1327 metros del Collado de La Pedriza, ahora suave bajada y, poco más de un kilómetro me cruzo de nuevo con la Senda Maeso que, ahora tomo en bajada para, en media hora larga, llegar a las estribaciones de Manzanares el Real.




viernes, 20 de diciembre de 2019

Caminito del Rey y Peña del Convento




Por el río Guadalhorce, uno de los más importantes de la cuenca del Sur, ríos que nacen todos ellos en la Penibética, ríos de longitud corta y de desnivel grande, así el Guadalhorce atraviesa zonas calcáreas que erosiona en estrechas y profundas hendiduras, uno de ellos es el Desfiladero de Los Gaitanes, con paredes muy juntas y muy verticales, por ello se hicieron varias presas para garantizar el suministro de agua a Málaga.

El Rey Alfonso XIII inauguró una impresionante pasarela que sirvió para el mantenimiento de la obra y de ello nació el llamado Caminito del Rey, Caminito del Rey genial en su momento, con zonas de escalada espectaculares, pero ahora, oooohhh, alguna mente preclara y, quizá, algo oportunista decidió hacer una pasarela muy moderna, muy  turística, y que ha llevdo a hacer todo tipo de prohibiciones … prohibición de escalar, prohibición de acceder a esa zona sin pagar ¿estamos en una zona de monte público?, en fin un cirquete montado a costa de nuestros impuestos y para beneficio de ¿¿¿???, diez euros la entrada, reservas a través de Internet con más espacio que para asistir a una ópera, en fin …

Bueno el Caminito en sí, se inicia en la zona desde Ardales, ahora se hace en una sola dirección, cortado el acceso por cualquier otro lugar, personas de asistencia ¿o vigilancia? En diferentes puntos del recorrido, etc … cerca de tres kilómetros desde el Centro de Visitantes, la espera para que te den el paso y el numerito del casco y el protector, una pasarela inicial de, más o menos, un kilómetro, otra zona sin pasarela y la parte final de pasarela y puente de las fotos típicas del Caminito, un total de poco más de cinco kilómetros hasta llegar a la zona de Renfe de la Estación del Chorro, también se puede llegar por este lado y tomar el autobús lanzadera.

En suma, merece la pena verlo a pesar de que todo o casi todo me suena a chanchullete bien orquestado.

Menos mal que, antes de patear el Caminito del Rey, hicimos otra actividad que me gustó muchos más, la subida al Pico del Convento, en plena Sierra del Almorchón, marcha que iniciamos en la misma zona del Centro de Interpretación del Caminito, atravesamos un tunelito, corto pero angosto, recomendable linterna o frontal, pista al principio en constante ascenso, buenas vistas en el camino hacia el embalse del Conde de Guadalhorce o de Ardales.

Los últimos tramos son por sendero que se va difuminando y empinando poco a poco, pero siempre con el Pico del Convento frente a nosotros, los últimos pasos son una bonita trepadita y las vistas desde la cima, sobre todo a los pasos del Caminito del Rey son espectaculares.





miércoles, 11 de diciembre de 2019

Antequera y El Torcal



 ¿Viajar en coche?, ¿en tren?, cada vez más voy dejando de usar el coche y me decanto por otros medios, pero cada vez que lo intento tengo alguna decepción, en esta ocasión, buen trayecto en el Altaria, pero la ubicación de la estación, a varios Kilómetros de la ciudad deja muchas lagunas en su efectividad.

Ya en Antequera, a cincuenta kilómetros de Málaga, una bella ciudad, en el norte, fuera de la zona de playas, ciudad grande con algo más de cuarenta mil habitantes, la idea es hacer desde aquí varias actividades de montaña o naturaleza, hoy su famoso Torcal también se puede ver el Caminito del Rey (), el Dolmen de Menga, la Peña de los Enamorados, o Peña del Indio, el nacimiento del Río de la Villa, la Laguna de la Fuente de Piedra …

En suma, un fin de semana completo ya sólo con Antequera y bien ocupado si a ello le añadimos el Caminito del Rey ()

Y en la ciudad, la Iglesia de los Remedios, el Convento de Las Descalzas, el Portichuelo, la Alcazaba, la Real Colegiata de Santa María La Mayor, pasear por los Jardines del Tío Pepe, subir al Mirador de Las Almenillas.

El Torcal de Antequera, una reserva natural única en Europa, al sur de Antequera y en medio de las Sierras Béticas, declarado Sitio Natural de Interés Nacional en 1929 y recalificado como Parque Natural en 1978, un conjunto de piedras calizas, con más de 200 millones de años y sus abismos que crean unos impresionantes paisajes y con su observatorio astronómico desde donde se puede observar el sol como en ningún otro sitio en España.

A poco de salir de Antequera queda, bien indicado, el nacimiento del río de La Villa que manda sus aguas al Guadalhorce, si, el río del Caminito del Rey, una carretera con muchas curvas, empinada, nos lleva en algo menos de una hora hasta la zona del Torcal de Antequera, abajo, aparcamientos donde dejar los coches y a subir en los autobuses lanzadera, un negociete más.

En el Torcal Alto, varios trekings fáciles, rutas de no más de tres horas, bien indicadas, a veces, sobre todo en días de fiestas muy concurridas, pero todas con unas vistas espectaculares, iniciamos y terminamos a 1220 metros de altura y los desniveles acumulados no pasan de los cien metros.

Como dato, el famoso tornillo, la imagen del Torcal, está al otro lado de las pistas de caminata, a, más o menos, diez minutos de la zona de aparcamiento superior, junto al Centro de Visitantes, merece la pena ir a verlo.
Al terminar alguna de las rutas es muy recomendable irse al mirador de Las Ventanillas, junto al Centro de Visitantes, espectaculares vistas.

En fin, una actividad muy turística que merece la pena llevar a cabo.


domingo, 24 de noviembre de 2019

Saltos del Nervión y cascada del Gujuli


Vitoria, un buen fin de semana con distintas opciones, además de disfrutar de la ciudad, o zona de montañas, como cuando subí al Aitxuri en el proyecto del Pico más Alto de Cada Comunidad, o a visitar cascadas, o mejor dicho zonas de cascadas, en las cercanías de Vitoria, en esta ocasión con el Monumento Natural de Santiago, el Salto del Nervión (Río Délika) y la Cascada del Gujuli o Goiuri (río Oiardo).

Mi primer destino en esta ocasión, ha sido el Salto del Nervión, por la carretera A2625 desde Miranda de Ebro, en dirección al pueblo de Orduña y, poco antes de llegar al puerto, hacia la derecha, perfectamente indicado, la zona de acceso del Monte de Santiago, a poco de pasar el pueblo de Berberana, justo en el borde entre las provincias de Álava, Vizcaya y Burgos, un primer aparcamiento, junto a la carretera, es más cómodo seguir por la pista forestal denominada como PR-BU-49 unos kilómetros, hay un primer aparcamiento ya en la pista en el que no aparco, sigo y, en la zona del último aparcamiento, a unos nueve kilómetros y medio de la carretera, ya no se puede seguir más con los coches, lo dejo y sigo andando, en la misma zona de los aparcamientos varias sendas bien indicadas, el centro de interpretación de la zona y la pista que sale hacia el Salto del Nervión, ya en zona alavesa, a un poco más de dos kilómetros después de dejar el coche, lo primero que nos encontramos a pocos metros del centro de interpretación es el llamado monumento a Santiago con las ruinas del Monasterio de Langériz, consistente en unas ruinas a la izquierda de la pista forestal y, ya casi al final de la misma, la zona de La Lobera de Santiago, un sitio interesante y que se trata de unos muretes de piedra que van haciendo una especie de embudo y que, en medio kilómetro más o menos termina en una especie de foso donde caían los lobos acosados, hay una serie de estatuas que semejan el tipo de caza.

Pasamos la zona de La Lobera, sigue la pista, ya hemos salido de la zona boscosa, enfrente el barranco del Nervión, llegamos al mirador encima del pozo del salto, en esta ocasión no hay agua, hablo con el encargado del centro de información que me indica que no es frecuente el que haya agua, la zona freática es muy corta, no más de veinte kilómetros, y el tipo de roca muy porosa hacen que el agua de lluvia se vaya en pocos días después de épocas de lluvia, pero eso sí, cuando lo consigues ver es espectacular, en cualquier caso la zona merece la pena, es un salto espectacular con una caída de más de 220 metros hacia el llamado Hoyo Nuevo, la de más desnivel de España.

Me voy a comer a Orduña, a 275 metros de altura, bajando por el puerto del mismo nombre de 900 metros con unas curvas y unas vistas espectaculares y después por la carretera A2521 que sale de Orduña hacia Vitoria, subiendo el puerto de La Barrerilla de 645 metros, en unos catorce kilómetros, en la carretera que va de Orduña a Murguía, unos 30 kilómetros antes de Vitoria, se encuentra el pueblo de Gujuli y dejamos el coche en una zona de aparcamiento junto a la cascada, andamos cerca de un cuarto de hora por un camino fácil y bien marcado hasta un mirador enfrente de la cascada.

Una cascada que, como muchas otras, cuenta con su tópica y típica leyenda.






sábado, 9 de noviembre de 2019

Sahara marroquí


Sin duda el inicio parte de Ouarzazate (en berever “sin ruido”) al sur del Alto Atlas la puerta de entrada y salida del Sahara en sus inicios zona de paso y estancia de las caravanas, a donde llegamos por carretera, por la impresionante carretera que atraviesa el Alto Atlas, sobre todo por el paso de T´Zi N´Tichka de 2260 metros, ya en Ouarzazate, la que los marroquíes quieren denominar como el Hollywood africano y con cierta razón, lugar de famosos rodajes, como Gladiator, los Diez Mandamientos, Cleopatra o como algún capítulo de la serie Juego de Tronos (bueno, esta serie se ha rodado ya en medio mundo) tiene unos estudios visitables Atlas Studios,  a 1150 metros de altura.

En las cercanías de Ouarzazate una de las mayores plantas de energía termosolar que ha sido construida por empresas españolas.

Así que, desde Ouarzazate, la visita a la Kasbah de Ait Ben Haddou, quizá una de las mejor conservadas de Marruecos y, también, Patrimonio de la Humanidad y, desde allí, para ir entrando en calor, un corto trekking de ocho kilómetros por el valle del río Ounila, yo lo hubiese alargado, de vuelta hasta la ciudad de Ouarzazate, pero bueno, se podría hacer de noche.

Enfrente de los estudios, saliendo de Ouarzazate, una suave caminata por el valle palmeral y la actividad sigue por la Kasbah de Taourirt, la mayor de Marruecos, las kasbahs y los ksar son antiguas fortalezas o castillos medievales construidas con adobe y barro con torres que servían para la defensa, rodeadas de palmerales que se constituían en grandes comunidades bereveres agrarias.

Y ya, después de pasar el llamado Anti Atlas, llegamos al impresionante y mágico Valle del Draa, quizá el más extenso y productivo del sur de Marruecos, con sus enormes plantaciones de palmeras, de higueras, de granadas. Una sucesión de palmerales, kasbahs y aldeas bereveres entre Agdz y Zagora con el monte Tajín de fondo, el Draa río que nace del Alto Atlas.

El recorrido termina en la laberíntica Kasbah de Tamgounelt con todas sus casas conectadas entre sí para hacer que las calles no reciban el calor del sol y el Ksar, en un promontorio muy panorámico, también con la montaña Tajín al fondo.

En Merzouga (Erg Chebbi, Erg significa extensión de dunas móviles), donde se encuentra el típico y tópico campamento de jaimas bereveres, que tienen hasta baño y fiesta nocturna hasta ya entrada la noche, instalado en las dunas del desierto de Merzouga paisaje mágico bajo el sol, dunas que cambian de color, del rosa al dorado o al rojo según la hora del día, a ver, no es más que un hotel de telas, que hasta tiene alfombras encima de la arena del desierto y cuyo mérito fundamental es contemplar el atardecer y, por la noche, gracias a un cielo sin contaminación lumínica, poder contemplar las estrellas.

Siguiendo por el desierto de Merzouga, con dunas que, en algunos casos sobrepasan el centenar de metros de altura, después del tipismo del “paseo” en camellos llegamos al poblado de Hassi Labied un antiguo centro de comercio de caravanas, con la particularidad de tener un palmeral que está creado y cuidado por sus habitantes y que se mantiene por las aguas que fluyen de debajo de las dunas.

El poblado de los negros, Khemliya, conocido así por estar habitado por los antiguos esclavos Gnawa, bueno tienen el tipismo de sus cánticos mientras te tomas un té magrebí y una típica pizza berever.

Otro tipismo más consiste en la subida a la Gran Duna de Merzouga a lomos de un dromedario y contemplar el anochecer.

La fascinante ciudad de Rissani en el valle de Tafilalt, que fue la primera ciudad imperial de Marruecos, con un impresionante y muy turístico mercado diario, merece la pena contemplar la puerta de entrada a la ciudad.

Las impresionantes y profundas gargantas rocosas del Toldra, con sus impresionantes barrancos de hasta 300 metros de paredes, aquí se encuentran las mejoras zonas de escalada en roca de Marruecos, para llegar a ellas ocho kilómetros de pateada, con 490 metros de desnivel tanto positivo como negativo, merece la pena visitar también la Pequeña Garganta saliendo y volviendo desde/hasta el pueblo de Togcha.

Tinerhir, a quince kilómetros de la Garganta del Todra, desde donde damos un sencillo paseo por el Palmeral de Skoura, con más de 700.000 palmeras, plantado en el siglo XII por el sultán almohade Yaqub-al-Mansur, el contraste del verdor dentro de la árida meseta que es el bajo valle del Qued Dades, para ir después a la Kasbah Amridil, quizá la mejor conservada del sur del Atlas.

El valle del Imlil, donde ya pase una noche, en la ciudad de Imlil, paso obligado para subir al famoso Toubkal, valle por el que se atraviesa por varias aldeas bereveres.



martes, 5 de noviembre de 2019

Marrakech


La ciudad roja, todas sus construcciones en terracota, 1.200.o000 habitantes, siempre ha sido una ciudad de paso hacia otras actividades, primero en la subida al Toubkal, años después me ha servido también como punto de inicio y final en un precioso recorrido por el Desierto del Sahara ().

Una ciudad en el que toda su actividad parte, termina o se ve participada por la famosa plaza de Jemaa el Fnaa (“reunión de los muertos”), plaza que ha sido declarada Patrimonio de la Unesco, que merece la pena visitar sobre todo al atardecer cuando se convierte en un hervidero de gentes y rodeada de la antigua Medina, 650 hectáreas, con sus callejuelas con todo tipo de tiendas, sobre todo con los típicos artesanos curtidores del cuero y con los zocos en la zona norte que se merecen al menos una tarde entera de pateo.

En mi primer viaje a Marraquech dormí, bueno dormir es un decir, en el famoso entre los mochileros, hotel Alí junto a la plaza de Jemaa el Fnaa y como no, los paseos por la plaza viendo a los contadores de cuentos, a los encantadores de serpientes y, por supuesto, cenar algún pincho de cordero o algún plato de cuscús.

Empecé la visita a la Medina por una de las diez puertas de la antigua muralla, la histórica puerta de granito azul de Bab Agnaou, caminando por la Kasbah, merece la pena visitar  las tumbas Saadies con tres grupos, las tumbas infantiles, son sólo las lápidas externas, el pabellón femenino y la sala de los reyes, con unos artesonados magníficos, paseos hasta llegar al café de El Badii, junto a las ruinas del palacio del mismo nombre (el incomparable, inspirado en la Alhambra de Granada) y donde tomar mi primer té a la menta de la visita, seguida de paseo alrededor del Palacio Real (Dar El Makhzen), después La Mellah, el gueto judío, una ciudad en sí misma, la Sinagoga de Lazama y, claro, un paseo por los zocos de la Medina.

Como no, con la Mezquita de la Koutoubia del siglo XII y su espectacular minarete de 77 metros de altura que lo hermana con la Giralda de Sevilla y junto a la Koutoubia hay que ver la tumba de Fátima Zohra

Merece la pena la visita a El Palacio de Bahía, con sus más de tres hectáreas de jardines, pero sobre todo con sus techos y sus artesonados.

Como no, también, a partir de las once de mañana la entrada es libre para visitar el famoso hotel de La Mamounia y sus jardines.

Y ya, de paseo por jardines, espectacular el Jardín de La Menara con sus cien hectáreas, con su inmenso estanque del siglo XII y con sus cerca de diez hectáreas de palmeral.

Si nuestro tiempo nos lo permite, en mi primer viaje si lo tuve, merece la pena adentrarnos en  el Marraquech moderno, fuera de las murallas del antiguo y de su Medina, donde todo gira alrededor de la Avenida Mohammed V.



lunes, 7 de octubre de 2019

El Elefantito por la Senda Maeso


Dejé el coche aparcado en el nuevo parking gratuito que el Ayuntamiento de Manzanares ha habilitado en la parte baja, genial, como Cercedilla, a ver si aprenden otros pueblos, esto atrae más visitas.

Por ello arranqué la jornada a 908 metros de altura y, a través del pueblo, cafetito incluido hasta llegar a la Senda Maeso, subí a la Plaza del Ayuntamiento y, desde allí, por la derecha de la misma (según llegué), sale la calle Panaderos, peatonal y con vistas hacia el Yelmo desde su inicio, en subida suave hasta llegar a una glorieta con cruce de varias calles y el paso por encima del Arroyo Cortecero, que por aquí está canalizado, de frente sale la calle Risco en subida empinada y haciendo una especie de “ese”, no es una calle larga y, en pocos minutos se llega a su final con una placa de giro hacia la derecha para salir por la primera calle (calle de Las Peñas) que, a continuación, sale hacia la izquierda (Los Llanos), esta calle con algún descenso y subida me hace, a su final, girar hacia la derecha, bordeando así una urbanización de chalets unifamiliares que se distingue por su constancia en indicar que todos los aparcamientos de esa calle, en su zona, son “propiedad privada”, para volver a meterme por la primera a la izquierda (Menéndez Pidal), ya asfaltada como calle semipeatonal, por aquí sigo hasta su final, con un murete por donde empieza la Senda Maeso, más o menos media hora desde el aparcamiento en la parte baja de Manzanares El Real, estoy a 1010 metros de altura, hasta aquí se puede llegar también con coche, en alguna de las calles me he encontrado con alguna señal de franjas blancas y amarillas que continuaran por toda la Senda Maeso.

La Senda Maeso que se enmarca en parte de dos de las tres zonas en que se divide La Pedriza, El Alcornocal y La Pedriza Anterior.

Senda empinada, muy bien señalizada como PR-M-1, entre jaras, en cortos zig-zags y revueltas, dejando a mi izquierda El Alcornocal de 1136 metros, hasta llegar al Collado del Alcornocal, a 1118 metros, donde merece la pena hacer una vista atrás, con las vistas hacia Manzanares el Real, El Castillo, el, ahora semivacío, embalse de Santillana y, al fondo, Madrid. Estas vistas las iré viendo en repetidas ocasiones donde me pare en alguna roca saliente, incluso con buenas vistas, en algún momento, hacia mi izquierda, hacia El Tranco.

Al pasar el Collado del Alcornocal hay un brusco giro hacia la izquierda entre dos peñas y la pista se hace bastante llana, llego al collado de la Cueva, a 1122 metros, hacia mi derecha las praderas del Hueco del Paredón, una corta subida, enseguida camino llano hasta llegar al risco del Caracol, a mi derecha, estoy a 1190 metros, sigo hasta el risco de las Mozas, un par de curvas, un par de trepaditas, enseguida llego a la zona de La Gran Cañada, a mi izquierda, por donde cruza el GR-10, poco visible por aquí, llevo una hora y media desde el inicio, estoy a 1285 metros de altura, sigo por la senda, curvas, riscos y, en unos diez minutos, a 1395 metros, un llanito, hacia la derecha sigue la Senda Maeso que abandono, ahora la señalización es con hitos escasos, con una senda angosta, a veces evidente, a veces algo menos (hay que ir con atención), a mi derecha dejo La Pirámide de 1462 metros, enseguida veo la silueta, desde aquí menos característica del Elefantito de 1425 metros de altura, la senda sigue por su izquierda, pero yo bajo algo para verlo bien por la derecha, fotos y continúo la bajada, por mi izquierda se me une la senda que bordea al Elefantito por su izquierda, este descenso, el de Las Cerradillas, en bajada tiene pasos complicadillos, en uno de ellos tengo un patinazo sin más consecuencias, sigo la bajada por la Acebeda de Las Cerradillas hasta llegar a la Pradera de las Carboneras, en su confluencia con el GR-10 ¿izquierda para retomar la Senda Meso en bajada después de subir al Collado de La Pedriza, o hacia la derecha hacia el Tranco?, segunda opción y tomo la bajada directa a El Tranco (940 metros), siempre tomando la opción de hacia la derecha y señales amarillas y blancas, llego a El Tranco y callejeo en paralelo al río Manzanares hasta llegar al aparcamiento.


viernes, 4 de octubre de 2019

Ruinas de Casarás desde el Puente de La Cantina


Ya antes he conocido las ruinasde Casarás, sobre todo, desde la zona de Las Dehesas, ahora toca desde la otra vertiente, desde la zona de Valsaín, y a eso vamos.

Hemos quedado en Navacerrada, bajamos a los aparcamientos que, junto al río Eresma, a 1350 metros de altura y una vez pasadas las Siete Revueltas en la bajada hacia Segovia por la CL601 en su kilómetro 17, existen junto al puente de La Cantina, en la de más abajo está la Fuente de La Canaleja o de La Cantina, a una y otra vertiente del río Eresma y que se constituyen en una fenomenal plataforma de inicio de numerosas actividades de senderismo por la zona de los montes de Valsaín.

Cruzamos la carretera, pasamos una puerta giratoria y tomamos la llamada Senda de Las Pesquerías que, en pocos metros de senda, nos lleva a la pista forestal asfaltada que viene desde una curva, un poco más arriba de la carretera, y que está señalizada como GR-10.1, por donde seguimos, en suave ascenso, con el Arroyo Minguete a nuestra derecha y, en  algo menos de  veinte minutos desde la salida cruzamos un puente sobre el arroyo del Telégrafo, donde se une con el arroyo Minguete, seguimos por la pista semiasfaltada hasta que, a algo menos del kilómetro y medio de pista recorrida (poco más de veinte minutos desde el arranque), hay que tomar una decisión, o subimos por la pista asfaltada y bajamos por la de tierra o subimos por la de tierra a la derecha y bajamos por la asfaltada, esta es la decisión que tomamos, la desviación hacia la derecha, casi paralela a la pista semiasfaltada, por donde, al final, bajaremos, nos desviamos a la derecha, cruzamos un arroyuelo y seguimos por la opción central nada más cruzarlo, la opción que tiene algún hito, suave subida al principio, pero subida muy empinada el resto del tiempo hasta alcanzar el Alto de la divisoria de Las Berceas, a partir de aquí, valla de alambres ¿para qué? la bordeamos y seguimos hasta llegar a la pradera de Navalviento, donde al final de la misma, la senda gira unos metros hacia nuestra derecha, por esta zona la senda está poco evidente, y llegamos a una desviación hacia la izquierda, llamada Carril del Gallo, que tomamos hasta volver a enlazar con la pista asfaltada GR-10.1 que tomamos hacia nuestra izquierda, para llegar a la amplia Pradera de La Venta en hora y media escasa desde que salimos donde están las ruinas de las antiguas capillas, seguimos por ella hasta que nos deja en la zona de la Fuente de La Reina en otros cinco minutos, por aquí la pista ya es de grada y estamos a tres kilómetros y medio del Puerto de La Fuenfria.

Fotos en la Fuente de la Reina (o de la Fuenfria o Fuente Fria), por donde ya pasamos, con poca parada, cuando hicimos en bicicleta desde Cercedilla a Segovia, seguimos, en suave ascenso por la pista de grada que va en dirección al Puerto de La Fuenfria, un par de puentes y una pronunciada curva hacia la derecha de la pista, donde la abandonamos hacia nuestra derecha para, inmediatamente ver las ruinas de Casarás o Casa Eraso, como es normal fotos y un ratito de contemplación y lecturas de su historia

Vuelta atrás, por la pista de grada, estamos en la Calzada Romana, y llegamos a la  zona de la Fuente de La Reina, hacia nuestra derecha, bien señalizado, la pista asfaltada que, en constante descenso nos llevará de nuevo a la Fuente de La Canaleja en el Puente de la Cantina.

Resumiendo, actividad, más o menos circular, de 13,98 kilómetros que nos ha llevado tres horas y treinta y cuatro minutos, con un tiempo real en movimiento de 2:43, resultado una velocidad media de 5,1 kilómetros hora (le hemos dado caña teniendo en cuenta el desnivel en la subida), unos desniveles de 454 metros acumulados tanto en subida como en bajada, desde los 1305 metros del arranque hasta los 1685 metros de altura máxima, bonita actividad, con buena temperatura entre los maravillosos pinares de Valsaín en el término municipal de La Granja.



martes, 1 de octubre de 2019

Ruinas de Casarás por Las Dehesas desde Cercedilla


Cada vez uso menos el coche, cada vez que voy a la Fuenfría me siento mejor en el transporte público, tardo más que en el coche, por supuesto, pero es más relajado.

Así que, tren hasta Villalba, un cuarto de hora de espera para el tren a Cercedilla y, desde la misma estación empiezo la actividad.

Estación de Cercedilla, Las Dehesas, Calzada Borbónica, Puerto de la Fuenfría, bajada a las Ruinas de Casarás, vuelta al Puerto de La Fuenfría, bajada por el Camino Viejo de Segovia hasta el Hospital de La Fuenfría y bajada hasta la estación de Cercedilla, comida mientras espero al tren y vuelta en el tren, total cinco horas y media de actividad, con una altura máxima de 1792 metros en el puerto de La Fuenfria y mínima de 1158 en la estación de Renfe de Cercedilla, un desnivel acumulado de 725 metros

El único sitio abierto para tomar un cafetito mañanero es la estación, así que allí lo tomo, salgo de la estación y comienzo a andar hacia las Dehesas, los primeros metros por la empinada calle que me lleva hasta la M966, estrecha y llena de coches aparcados , incómoda pero es un muy corto tramo, enseguida, de frente la carretera que me lleva a las Dehesas, con una cómoda acera en la parte derecha de la subida, suave empinada, una buena fuente a pocos cientos de metros de empezar (unos diez minutos), siempre cojo agua allí,  me gusta, no hay indicación alguna de su potabilidad, pero aún la sobrevivo, o sea que no será tan mala.

En media hora, más o menos llego al inicio de la Calzada Romana, pasando el Centro de Visitantes de la Sierra, indicada con círculos verdes, sigo por la Calzada Romana, dejando la incómoda carretera a mi izquierda hasta dejar atrás todas las zonas der los aparcamientos de Majavilán, el restaurante Cirilo, los aparcamientos de las piscinas y de las instalaciones de aventuras de las Berceas, por cierto aparcamientos por encima del paso de la Histórica Calzada Romana ¿dçonde está Patrimonio?, etc…

Una hora desde la estación, estoy al pie del Puente romano del Descalzo, lo paso y enseguida una cerca con puerta peatonal que, de frente me hace seguir por la Calzada Borbónica con señalizada con círculos blancos, no tiene pérdida, muy evidente, mucha pedrera y llego, en hora y cuarto larga desde la estación a los Corralitos con su emblemático mural, por detrás del mural cruzo la Carretera de la República viendo hacia mi izquierda los restos del Chalet de Peñalara,  y sigo por la evidente pedrera, con sus círculos blancos y coincidente con el Camino de Santiago, en constante subida, y dejando a mi derecha el Arroyo de la Fuenfria.

En hora y media larga llego al Puente de En medio, la subida gira hacia la derecha y, en una pronunciada curva hacia la izquierda se cruza con la Calzada Romana, con sus típicos señalizadores metálicos.

El último tramo de la subida es sobre un corto y empinado talud terroso, en un total de dos horas largas he llegado al Puerto de la Fuenfría, cruce de caminos de la Sierra de Guadarrama pequeño descanso y algo de fruta, la Calzada Borbónica se acaba aquí, yo sigo por la Calzada Romana, que sale hacia la izquierda, pero dejando a mi izquierda la subida a Cerro Minguete y, poco más a la izquierda la Calle Alta, aquí llamada Vereda del Infante, ahora es suave bajada, por la Calzada, ya en vertiente segoviana al pie del Montón de Trigo, paso una barrera y sigo en suave bajada, cruzo el arroyo Minguete en cinco minutos desde el Puerto de la Fuenfria, la bajada por la Calzada continúa, cruzo varios arroyuelos hasta encontrarme con una pronunciada curva hacia mi izquierda, dejo la calzada para continuar por una suave loma hasta encontrar en, unos cien metros las Ruinas de Casarás, media hora larga desde el Puerto de La Fuenfría, son tres kilómetros y medio de distancia, estoy a 1711 metros de altura, fotos hacia los valles de Valsaín y vuelta por el mismo camino hasta el Puerto de la Fuenfria, ahora es suave subida y se hace hasta el Puerto en otra media hora.

Ya en el puerto la bajada ¿por dónde?, pues decido usar el Camino Viejo de Segovia que se inicia nada más girar a tomar la Calle Alta (Vereda del Infante), a una decena de metros del Puerto de la Fuenfría, bajada muy pronunciada que ya hice hace tiempo en bicicleta, desde Cercedilla hasta Segovia,  al principio, pedreras y tierras que escurren, cuidadin, en cinco minutos el Camino roza, dejándolo a mi izquierda con la Calzada Romana que aquí hace una de sus curvas.

Sigo siempre con buenas vistas hacia el Valle de la Fuenfria, con indicaciones de PR (rayas blancas y amarillas), estoy en el PR-M-30, en poco menos de un cuarto de hora desde el puerto llego a la Fuente de Doña María y cruzo sobre un puentecito el Arroyo Picaros, un segundo puente sobre otro arroyuelo, bajadas suaves pero continuas, sendas muy bien señalizadas y evidentes hasta cruzársenos por nuestra derecha la bajada del Poyal de la Garganta que viene del Collado de Marichiva, ahora las señales se juntan hasta el final con círculos rojos, en cincuenta minutos, más o menos, de bajada dejo a mi izquierda la Residencia Lucas Olarzabal, para enseguida llegar a la esplanada que conozco como Plaza de España, hacia mi derecha sigue el PR, hacia la izquierda con círculos rojos me deja en la parte trasera del Hospital de la Fuenfria, lo bordeo dejándolo a mi derecha, llego a su puerta principal y, de frente sigue la bajada que, en diez minutos escasos desde Plaza de España, me deja en el Centro de interpretación, final (o inicio) del Camino Viejo de Segovia, una hora de bajada desde el Puerto de La Fuenfria, me queda media hora larga para llegar por la M966 hasta la estación.

Las ruinas de Casarás o Casa de Eraso, construida por Gaspar de La Vega en 1566 como palacete de descanso para hacer más sencillo el viaje de los reyes desde El Escorial hasta La Granja y que terminó abandonada en el siglo XVII al construirse el paso por el Puerto de Navacerrada.

Comer, tren y volver, día perfecto