jueves, 4 de junio de 2009

Besiberri Norte y cresta de los Besiberris


Quedamos David y yo en Pont de Suert, donde dejamos uno de los coches, y en el otro subimos hasta la archiconocida presa de Cavallers a 1790 metros, aparcamos, mochilas al hombro, ¡¡¡pufff, como pesan!!! y ladeamos la presa de Cavallers hasta llegar a la pradera del Riumalo a 1840 metros, donde cruzamos los tres puentecitos de madera y comenzamos la pesada subida hacia el Besiberri Norte. Con lo que ha nevado, el deshielo es importante y nos damos dos, no deseadas, duchas pasando inevitablemente por debajo de las cascadas del deshielo por el erosionado torrente de Malavesina, barranco muy agreste aunque muy bien marcado con hitos, siempre viendo a nuestras espaldas la famosa Laguna Negra, a los pies del refugio Ventosa yCalvell  a 2215 metros de altura.

Así subimos hasta 2575 metros donde encontramos un magnífico lugar para hacer el vivac, podríamos haber subido algo más, pero se anuncian tormentas de evolución y preferimos acampar aquí, buen sitio, las nubes amenazan, preparamos el vivac viendo el precioso, aunque aún helado, embalse de Malavesina, cenamos y a dormir, a medianoche las nubes se han despejado y ver las estrellas desde el vivac es relajante.

Por la mañana, con los primeros rayos de sol de un despejadísimo día, café, unos bollitos que hemos subido desde Pont de Suert, dejamos los artilugios del vivac bien escondidos para no llevar tanto peso y comenzamos la subida.

Mucha, mucha nieve, pero afortunadamente esta durita, los crampones cumplen su función, llegamos hasta la piedra donde hace diez días me encaminé hacia el Besiberri Sur, nos acoplamos hacia las paredes de piedra que suben a nuestra derecha, la llamada brecha de Peyta a una altura de 2765 metros. Los hitos nos indican ascender por su izquierda hasta la base de la enorme mole que configura la torre del Besiberri Norte con sus últimos cien metros largos de desnivel.

Ascendemos por la cresta hasta su base. Paredes escarpadas y angostas y verticales chimeneas nos esperan. Estamos sobre los 2.900 metros de altitud.

Iniciamos la escalada por la primera chimenea, la que se encuentra un poco a la izquierda de la ascendente cresta del lado este del Besiberri. La roca es buena. En algunos lugares el itinerario no está, a pesar de los hitos, bien definido lo que hace que puedas meterte en líos. Cerca de los tres mil metros una pequeña brecha en la cresta nos muestra, a nuestros pies, el Lago de Mar con su bonita isla llamada Unhola, en medio, todo ello a unos 800 metros más abajo. Las escaladas de IIIº grado ya llegan a su final con la última chimenea, que nos deja en la angosta y afilada cima del Besiberri Norte a sus 3014 metros de altitud, cumbre formada por una serie de bloques con una pequeñita plataforma de arena, un buzón de recuerdos herrumbroso y una placa que recuerda algún triste episodio. La vista es magnífica, podemos admirar las Maladetas, el Punta Alta, los accesos al túnel de Viella, etc.

Fotos rápidas y típicas de la cumbre y de sus vistas. Dos horas y media de ascensión y vamos a comenzar el recorrido por la arista, hacia el Besiberri Centro o del Medio.

Comenzamos el descenso por la cresta de bloques, mediante flanqueos a tramos por senderitos y otros colgados del abismo, pero bueno, vamos llegando a la brecha Jaime Oliveras a 2.935 metros. En todo momento hay seguridad ya que hay buenos agarres para las manos y el granito es magnífico, después de destrepar pasos delicados y bastante expuestos llegamos a la brecha, y enfrente vemos un muro vertical de unos veinte metros que David abre con maestría, sin olvidarnos de que llevamos botas de treking y no pies de gato. Después cruzamos la brecha por el canto de una piedra afilada, apoyada en otra, con unos patios acojonantes, nos metemos en una placa con una fisura ciega pero con suficientes agarres y pocos apoyos para los pies de IV grado, hay una clavija para asegurar, dando un paso expuesto hacia la izquierda llegamos a una canal vertical pero con muy buenos agarres IIº hasta la cumbre.

Vamos cresteando por bloques, a ratos por la izquierda y a ratos por el filo de la cresta, destrepamos y se llega al primero de los rápeles, se trata de una corta canal de unos diez metros largos montado con dos cintajos en un bloque, bajamos, cruzamos un poco, pero ojo, allí es hielo puro, pero bueno, seguimos.

La bajada es complicadilla, palas muy verticales de nieve, pero poco a poco llegamos hasta donde dejamos los trastos de vivac, cargamos las mochilas a tope y, en lugar de bajar por el sendero marcado decidimos hacerlo por el nevero que recorre una muy buena parte de la bajada, así es más rápido, algún susto al pisar nieve que está por encima del río y que al hundirme tengo la gran suerte de pisar en roca, sino me voy p´abajo, que suele decirse.

Cervezas, siempre digo lo mismo, que bien saben después de hacerte una montaña como esta, llegada a Pont de Suert, coches y regreso.

Que dos fantásticos días, vivac, subidas, crestas, nieve, magnífico. La ascensión acumulada hasta la cima del Besiberri Norte es de 1315 metros, la actividad me parece de una dificultad alta (PD+)

Un video hecho con las fotos.