martes, 15 de diciembre de 2009

Una travesía por Noruega en esquís


Todo bien, todo bien, vuelo desde Madrid, retraso al salir, lo de Ryanair es especial, es lo aséptico por norma, los asientos no pueden echarse hacia atrás, quizá sea mejor así, no te dan ni un papel, todo hay que comprarlo y durante el viaje parece que estas en un mercadillo, constantemente intentando venderte cosas. Vale, es lo que hemos comprado, llegada a Moss Rysse (el segundo aeropuerto de Oslo) ya de noche, amanece mas allá de las nueve de la mañana y anochece a las tres de la tarde, frío intenso, mucho frío. Llego al Anker hostel en el centro, salgo a cenar a un turco, lo primero que encuentro, y a dormir, ya estoy cansado hoy.

Al final, al volver del trekking lo dedico al turismo por Oslo, destaca, desde luego el parque de esculturas Vigeland, impresionante, magnifico, sorprendente, es un excepcional parque basado en las esculturas de Gustav Vigeland, él diseñó también el conjunto arquitectónico del parque, más de 200 esculturas de bronce, granito y hierro forjado entre 1869 y1943, la obra de toda su vida al aire libre, es de lo mejor que he visto en Oslo, además de en mi album de fotos de turismo , se puede ver el parque en http://www.vigeland.museum.no/

Por lo demás, los precios en Oslo terribles, en un simple Friday´s, una cerveza pequeña, un plato de tallarines con salmón, SIN MAS .. treinta euros, manda eggssss ...., y aggghhh, un café tres euros en cualquier sitio.

Una ciudad tranquila, sin atascos, sin nervios, bonita en el centro, el Parlamento, la pista de hielo junto al Teatro Nacional, la Universidad, la Catedral, el Palacio Real, barrios elegantes como la zona del parque Vigeland, buenos transportes públicos, es conveniente obtener el Oslo Pass para usar el transporte público, si no es carísimo, y también permite acceder gratis a los museos. No hay tuneladoras ni superobras. Además la peninsula de Bigdoy donde están todos los museos y como colofón el bonito puerto de Oslo. Las zonas comerciales son buenas, pero muy caras, no merece la pena comprar nada.

En cuanto a la actividad en la nieve, el primer día de trekking desde Beitostolen, nevando todo el día, pero la ilusión puede con todo, al ser el primer día, tardamos en arrancar, que si este esqui no me vale, que si los bastones no hacen angulo de 90 grados, que si el pulka no sé engancharlo bien, pero bueno, al final salimos que es lo importante, el problema es que los días en Noruega en esta época del año son muy cortos, a las cuatro de la tarde ya es de noche.

Las caídas el primer día son constantes, no me hago con los esquíes con la ristra de piel de foca fija, en las bajadas sobre todo, ya que no se deslizan casi, además, al bajar, el pulka se me viene encima, caída tras caída, me obsesiono con ello y me desmoralizo un poco, pero milagro, en los días siguientes una o dos caídas a lo sumo, aprendes por intuición a llevarlo mejor. Pesado muy pesado ir tirando de un peso extra, bastante gordo además, durante cinco y seis horas, nos turnamos algo aunque alguno se escaquea, que le vamos a hacer, seguimos.

Parada cada mediodía para hacer un refrigerio, fotos constantemente aunque no del paisaje, no se ve nada y el primero y segundo dia se nos hace de noche antes de llegar, duro es el esquiar en la noche, nevandote en la cara y parando cada dos por tres para que el guia compruebe con el GPS.

Unos días se duerme en cabañas en las que los dueños dejan una pequeña zona libre, como sardinas en lata, pero bien, otros en tienda de campaña, montadas bajo la nevada, hundiéndote hasta la rodilla en cada paso en cuanto te quitas los esquíes y luego las cenas, el amigo Radhouan nos obsequia una de las noches con un fantástico cuscus de su cosecha particular y con una fenomenal explicación de la historia del cuscus y de como se prepara.

Iñaqui nos sorprende la primera noche sacando de su mochila UNA BOTELLA DE RIOJA, increíble, genial, buen ambiente.

Por las noches, a ver quien es el valiente que sale del saco si es necesario, nadie, todos aguantamos como jabatos y por las mañanas, a pesar de las ganas no se levanta nadie, que frío.
Atravesando lagos helados con los esquíes de travesía, pero sobre todo pasando por esas interminables zonas de nieve, la nieve que siempre soñé, no esas montañas nevadas de Gredos o de la Sierra de Guadarama, no esas subidas con nieve en Pirineo, no esos Alpes nevados en los que sales desde Chamonix por el asfalto y subes a un Mont Blanc perfecto de nieve, no, es ese interminable bosque de abedules nevado constantemente, o de abetos cubiertos por la nieve, praderas interminables de nieve, carreteras de nieve por las que los noruegos transitan como si tal cosa, espectacular.

Ultimo día, trekking con los trineos de perros de Lisa y Niclas que bonito, los perros son dóciles hasta la fantasía, cariñosos hasta la sorpresa, están deseando que quites el freno para empezar a correr de manera incansable, tanto si vas dentro del trineo abrigadito como si conduces el trineo es una experiencia a repetir, además fácil de llevar, te subes a los esquíes traseros del trineo, quitas el ancla, y sujetas bien, y en cuanto dejas de pisar el freno los perros dejan de ladrar, los seis al tiempo, es increíble empiezan a correr a un ritmo uniforme todos ellos, ¿como se puede educar así de bien a unos perros?. Lisa una española casada con un danés es la que lleva el tema, además cuida a sus preciosos tres niños y, para colmo nos prepara una excepcional cena de despedida el último día, queso marrón típico noruego, queso de roquefort español, un fantástico salmón noruego y de segundo, reno con pure, un postre de chocolates típico noruego y acompañado de unas fantásticas cervezas.

En suma un trekking con todos los ingredientes para ser fabuloso.

El resto de las fotos de la actividad.