martes, 19 de enero de 2010

Esquí en Cerler


¿Quién fue el que dijo aquello de que "si mis hijos no vienen a la montaña yo me iré un poco a sus aficiones"?, pues basado en eso organicé con mi hija mayor estas navidades una escapada a esquiar a Cerler, estación que no conocía, y allí, mi hija tuvo una feliz idea, contratar un monitor una hora cada mañana para nosotros dos, genial.

Ya, en Candanchú, los compañeros de esquí me aconsejaban que contratase un monitor, no olvido que lo poco que sé de esquiar lo aprendí de manera muy autodidacta y hace mucho tiempo, llevaba cerca de quince o más años sin esquiar, de hecho tenía hasta hace poco unos Fisher Cut70 como reliquia en mi trastero, así que he cumplido con sus recomendaciones.

Pues si, si me ha cambiado el estilo de esquí y la facilidad para hacerlo, jamás pensé en temas tales como hacer un descenso sin bastones, girar simplemente con el cambio de la mirada hacia el punto adonde deseas ir, girar simplemente con cargar el peso en las puntas de los dedos del pie que quieres dejar como exterior en el giro, etc. en suma que desde ahora mi semanita de esquí en Pirineos con mis hijos voy a intentar que sea una constante clásica todos los años.

Y ahora ya, ¿esquiando algo mejor?, pues a las pruebas me remito, este 2015, de nuevo en Cerler y ale, Gallinero, Ampriu, Rincón del Cielo, todas las pistas de la estación, azules, rojas y alguna que otra negra y disfrutando, y me encuentro con mi amigo Ángel, v arias bajadas por la mañana, nieve muy dura, casi todas las pistas para nosotros y ¿nos vamos a Batisielles?, vale, subimos en el telesilla de dos, charleta amigable ¿y que hace Pepito? ¿y que hace Luisito?, ¿que fue de menganitio?, llegamos arriba, seguimos en animada charla y al bajar del telesilla, por despiste mío, la parte trasera de mi tabla se engancha en la suya y ale, rodilla a freir esparragos, buena atención en Cerler y buen servicio de mi seguro que me ponen un conductor para bajarme a Madrid.