lunes, 17 de mayo de 2010

Yúzhu y turisteo por China


Para ir, 12 horas de avión entre unas cosas y otras hasta Pekín, dos horas de escala, eso si cambiando las mochilas de vuelo a pesar de haber obtenido en Madrid las dos tarjetas de embarque, otras cerca de tres horas de Pekín a Xining, recogida de los equipajes y en 4X4 al Centro de Alto Rendimiento que se hizo para las Olimpiadas. Que lujo, que grandiosidad, aquí lo hacen todo, no a lo grande, sino a lo bestia, es brutal todo.

En el camino desde el aeropuerto hasta el C.A.R., casi otra hora y media, vemos como se construye una superciudad, barrios que se tiran para hacer bosques junto a la ciudad, montañas peladas que se están reforestando llevando riego hasta allí, grandes rascacielos en el centro. No me extraña que China se este convirtiendo o se haya convertido ya en la primera potencia mundial, sorprende los pocos medios con que, aparentemente, hacen estas magnas obras, pero como me han comentado aquí, si se hiciera con tecnología no se crearía mano de obra, en fin son formas de ver las cosas y todas respetables, esto es una cultura cien por cien diferente que te impacta y te atrae.

Estamos ya a 2.400 metros de altura, hacemos un monte cercano de unos cuatrocientos metros para ir aclimatando, y sobre todo, para estirar las piernas, que después del día de hoy, mañana, nos esperan otros mil kilómetros en el desierto. Quedamos a las ocho de la mañana y entre unas cosas y otras salimos a las diez, en el camino, debido al cansancio de los que iban en moto, más paradas de las normales, casi dos horas para comer, parada por una multa a uno de los 4X4, en fin que, en lugar de llegar a una altura de 4000 metros y hacer campamento, nos detenemos en Golmud a 2800 metros, cena en un chiringuito, y terrible, en China todas las comidas pican y pican hasta hacerte que los labios se hinchen, horrible, LA es picante, PULA es no picante, pero dai igual como lo pidas, siempre pica.

El camino del día es precioso, atravesando el desierto de Gobi hacia la zona tibetana, viendo el mayor lago salado del mundo, el Qinghai a 3250 metros de altura, paralelos a la brutal obra del tren de Pekín a Lhasa, con pasos de 4700 metros de altitud.

Al día siguiente, de nuevo salida tarde, y por tanto no hay parada a 4000 metros, seguimos por el fantasmagórico desierto con las primeras vistas de la cordillera del Kunlum y el Yúzhu , atravesamos el collado de Kunlum a 4767 metros de altura y, claro, llegada tarde a la zona del campo base a 5025 metros de altitud. Con un viento brutal, todas las tardes a la misma hora, montamos el campamento y a cenar, no hay tiempo para la comida.

La noche es horrible, el palo del mal de altura me da en toda su magnitud, hemos subido de 2800 metros a 5025 de golpe, mal, muy mal, dolor de cabeza, vómitos y, ya por la noche, hasta sangrado por la nariz, me levanto a pedir medicina para evitar el Edemox tan pronto, además de las cuatro aspirinas que ya llevo en el cuerpo, por la mañana subimos al glaciar del Yúzhu, vale ¿y esto?, cada cual por su lado, no sé, yo siempre he creído que en la montaña se hace todo en común o se separan grupos, pero no cada persona por su lado sin comentario alguno, en fin, deben ser las nuevas técnicas.

Sigo mal y decido bajar al campo base, en el camino me encuentro con Marc, literalmente tirado en una piedra por el mal de altura, le ayudo a llegare al campo base, final, nos bajamos unos cuantos, yo doy por terminada la ascensión al Yúzhu, entre el mal de altura y la anarquía esto no me gusta, en 4x4 hasta Golmud, y desde allí tren a Xining.

Me quedo una noche en Xining, capital de la provincia de Qinghai-Tibet con más de dos millones de habitantes, y durante el día visito la ciudad, moderna y amplia, el monasterio musulman y el monasterio tibetano de Kumbum.

El viaje a Shanghai desde Xining, tras una buena madrugada, a las cinco y media, los taxis en China son baratos pero hay que vigilarles que pongan el taxímetro en todos los casos, vuelo hasta Xi´An, bocata en el aeropuerto y nuevo vuelo hasta Pudong en Shanghai (tiene dos enormes aeropuertos), desde allí con el MagLev Train que, a 400 Kmh, te deja en el centro de Shanghai en 8 minutos.

Shanghai esta dividida por el río Huangpu en dos ciudades, Pudong donde se encuentra la Torre Perla de la TV y la zona de negocios y Puxi, zona comercial. Al escuchar que tiene más de 20 millones de habitantes me hacía la idea de unos monumentales atascos, ni caso, una circulación perfecta, sin nervios, que maravilla. Bueno, no en vano compite con Hong Kong por convertirse en la capital económica de China.

En Shanghai, una ciudad moderna, pero, al decir moderna, quiero decir que se ha tirado todo, o casi todo lo antiguo, salvo ciertos monumentos y la ciudad se ha hecho de nuevo, reliquias clásicas como el Tong Chung que se ha convertido en el Herbs Store conservando, eso si en todos los casos, como mínimo, las fachadas; el clásico Shanghai Classical Hotel; el exotico Nan Xiang o el Lubolang o el Mid Lake se han convertido en restaurantes de altísimo nivel; edificios como el Shanghai First, el Lao Fengxiang o el Lao Miao se han convertido en palacios de la joyería; el Yu Garden o el Confucian Temple han pasado a ser fabulosos resorts visitables. Los centros comerciales son increíbles, calles como diez veces nuestra madrileña Preciados, reciben desde primeras horas de la mañana auténticas riadas de gentes, y por las noches, abiertos hasta las diez, con la increíble iluminación de los anuncios, pasear por sus calles, a pesar de la infinidad de vendedores de relojes y otras cosas que te acosan constantemente, es una auténtica delicia. Culturalmente teatros antiguos como el Huangpu, el Shanghai Concert Hall o el modernísimo estatal. Y a los centros comerciales tipo grandes almacenes como el Samsung o el Shanghai NO 1, se les unen los específicos como el dedicado específicamente a la alimentación o a los dulces o a los juguetes de niños.

Las riberas del río, sirviendo ambas de vista de la contraria, tanto de día como de noche con la impresionante iluminación de todos sus edificios al tiempo de la perfecta limpieza de sus calles, o de la gran sensación de seguridad, hacen que el pasear sea relajante.

Y no nos olvidemos de la coincidencia con la Expo, es sábado, me estoy quedando sin yoanes, salgo a dar un paseo junto al río, al rato tomo un taxi y a la Expo, cola para sacar los tickets, las taquillas aun cerradas, a las 09:00 en punto, puntísimo, se levantan las puertas de todas las taquillas al unísono y, sorpresa, los chinitos que están delante de mi me invitan a que pase el primero, soy extranjero y tienen esa amabilidad, me da vergüenza, pero lo hacen con su mejor intención así que lo acepto encantado. Ale 20 euracos la entrada y adentro, Dios mío, soy de los primeros y ya en los primeros estands hay colas de treinta minutos, bueno da igual, paseo por la expo, entro en los estands que no tienen cola de gente y tomo el ferry que te pasa de uno a otro lado de la Expo. Sigo viendo estands, y por fin llego al de España, hay la consiguiente cola pero a un lado pone literalmente Bar de Tapas ooohhhhh, adentro, fenomenal, lo sirve Larrumbe, esto pinta bien, un riojita please, no, no tenemos rioja, antes de que me caiga la lagrima pertinente me dicen, pero tenemos un Ribera, aaahhhhh, venga, uno y según me lo ponen, a mi lado Carlos Herrera con todo su equipo, a los que escucho mas de una mañana en el famoso Herrera en la Onda, me cuentan que han estado haciendo el programa ayer desde Shanghai y que luego se vuelven y tú que haces por aquí, vale y entre charla y charla (que agradables son) el Larrumbe venga a traerles tapas y tapas, joerrrr, así no hay quien mantenga la línea.

Terminamos y consigo entrar en el pabellón español. lo siento, soy español y después de días fuera de mi país ver una fantástica proyección mural (enorme) de escenas de España, con un sonido espectacular, escuchar el Viva San Fermín atronar con las escenas de las fiestas, o ver la Giralda, o la Plaza Mayor de Madrid, o a Nadal dándole a la bola y retumbando cada vez que conecta un raquetazo, o a Gasol botando la bola entre un oooohhh de admiración de todos los chinos que abarrotan el pabellón y que se quedan boquiabiertos cuando de la oscuridad del pabellón surge una bailarina que nos deja babeando, caray se me puso la carne de gallina, lo siento, cuanto mas viajo mas me gusta mi tierra, Por favor, Carlos, aunque yo lo pregunte, si nos volvemos a ver en algún otro país otra vez, no me digas nada acerca de si en España a bajado el Ibex o no, prefiero sentir lo anterior.

El único pero a ponerle a Shanghai sería lo poco que hablan inglés, y es la ciudad en que más se habla, pero aún así la comunicación es algo difícil, pero superable.

Llegada a Pekín, son dos ambientes totalmente opuestos, la zona turística en la plaza de Tian Anmen y sus alrededores y las zonas de negocios y los barrios totalmente occidentalizados, visitas lo típico, la Ciudad Prohibida, el Jingshan Park, la plaza de Tian Anmen, el Mausoleo de Mao, el Temple of Heaven y su parque, los Jutones, la Gran Muralla, vas de compras al Silk Market y al Pearl Market, donde ves que llevan a los turistas en autobuses, pero al final me gusta más el visitar los barrios y sus parques, donde ves a la gente disfrutando, haciendo coros, bailes, gimnasias, te invitan a sus juegos, son encantadores.

Resultado no conseguí el Yúzhu, pero no me ha importado en absoluto, he disfrutado de un recorrido por un país que me ha encantado y, por si me quedaba poco, nuevo viaje en el 2012, esta vez con el objetivo de visitar la provincia de Yunnan y hacer un trekking por la zona de la Tiger Leaping Gorge y del Haba, aprovechando para hacer una nueva visita por Pekín y recorrer zonas que no había visitado antes, como la Gran Muralla, como el nuevo barrio comercial de Quianmen Dajie, resultado de tirar el viejo y adecuarlo para la anterior olimpiada, el Beihai Park, el Templo Lama, el Templo de Confucio y, todo ello, por el impresionante y moderno metro de Pekín.

Ver mas fotos de la estancia del 2010 y del Yuzhu.

Fotos de la nueva estancia en Pekín en 2012.