domingo, 17 de octubre de 2010

San Lorenzo


Quería subir el Pico de San Lorenzo en la Rioja y conocer la sierra de la Demanda, fin de semana por tanto en la Rioja, en la zona inmediata a la sierra de la Demanda.

Santo Domingo de la Calzada debe su nombre a la calzada que el eremita Domingo, educado en el cercano Monasterio de Valvanera y después ayudante del legado papal Gregorio de Ostia, se encargó de mantener, mejorando la vieja calzada romana en el siglo XI, para así, facilitar la ruta de los peregrinos que se dirigían, a través del Camino Francés, hacia Santiago de Compostela. En memoria de aquel monje se alzó la preciosa catedral de Santo Domingo de la Calzada. Y todo en esta ciudad, los restaurantes, los dos paradores nacionales (el de Bernardo de Fresneda y el de Santo Domingo, que en principio fue el albergue de peregrinos), el actual albergue de peregrinos, el Centro de Interpretación del Camino, la Hospedería Cisterciense, etc., todo parece estar dedicado al Camino, no en vano es la parada más importante de la ruta jacobea entre Puente la Reina y León.

Visita obligada en la zona es la villa de San Millán de la Cogolla, donde los Monasterios de Yuso y Suso, cuna de la lengua española, han conseguido que la zona sea declarada Patrimonio de la Humanidad.

En el Monasterio de Yuso, además de una maravillosa hostería se encuentra ubicado el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española, no podemos obviar que fue aquí, en los Monasterios de Yuso y Suso donde nació la lengua española, como lo demuestra el descubrimiento en Yuso de las Glosas Emilianenses del siglo X, así como, según la tradición, Gonzalo de Berceo, en Suso, escribió los primeros poemas de la lengua española.

Y ya Ezcaray, pueblo típico de estación de esquí, pero bonito, desde donde salen innumerables senderos para recorrer la sierra de la Demanda, una larga cadena montañosa, al noroeste del sistema Ibérico, con varias cimas que superan los 2000 metros, San Millán en Burgos con 2131 metros y el objetivo de hoy, el San Lorenzo de 2271 metros.

Desde Ezcaray, saliendo por uno de los puentes que cruzan el río Oja (se dice que el nombre Rioja nace de río Oja, bueno es una frase mas), en dirección a Posadas hasta que a tres kilómetros nos encontramos una desviación que hacia la izquierda nos subirá al amplio aparcamiento de la estación de Valdezcaray en otros trece kilómetros de buena carretera.

Aparcamos aquí el coche y Jesús y yo, comenzamos a andar, solos, la temporada de esquí aún no ha comenzado y la niebla hace desestimar a la gente hacer actividad alguna por la zona, así que desde los 1530 metros de altura del parking de la estación empezamos a caminar.

Hay varias rutas que pueden hacerse, andando directamente desde Ezcaray atravesando el hayedo de Bonicaparra hacia la llamada campa de Sagastia a 1200 metros, desde aquí hasta el collado de Beneguerria a 1730 metros para llegar al collado de Ormazal y seguir al Portillo de Nestaza, encima de las pistas de esquí enlazando con la cuesta a la cima en unas cuatro horas y media en total. Otra opción es, desde el Monasterio de Valvanera, donde nace una ruta que nos lleva hasta el collado del Bierzo a 1520 metros de altura, y por la arista de los Pancrudo hasta el Cabeza Parda de 2119 metros y descender hasta la Portilla de Nestaza uniéndose con la opción anterior.

Nosotros, debido a la espesa niebla, decidimos tomar la pista que sale junto al parking y que inmediatamente deja el asfalto, y paso a paso (aunque nosotros, a pesar de la niebla nos salimos en diferentes ocasiones para acortar), alcanzaremos el final de los telesillas superiores, después de recorrer algo más de dos kilómetros y medio en menos de una hora hasta la cota de 1950 metros, detrás de la cabina final, en dirección sureste sale una senda que zigzaguenado nos llevará hasta la cima en cerca de dos horas.

La espesa niebla no nos permite casi ni distinguir los hitos cimeros, la placa a San Lorenzo, el vértice geodésico, el monumento de la Hermandad de Donantes de Sangre, por lo que intentar ver las cercanas sierras de Urbión y Moncayo se hace imposible, gracias a que Jesús se conoce al dedillo la zona bajamos en dirección sureste para faldear el pico hacia las puntas finales de los remontes de la estación de esquí y bajar siguiendo las pistas.

Es una visión dantesca observar, cuando no hay nieve, el deterioro que hacen estas instalaciones a la montaña.

Llegamos a los coches, no ha subido nadie mas y las instalaciones están cerradas a cal y canto, así que nos bajamos a tomar algo en Ezcaray.