sábado, 28 de enero de 2012

Yelmo en la Pedriza

El Yelmo  con sus  1717 metros de altura, esa preciosidad situada justo encima de Manzanares el Real, cuna del deporte de montaña de Madrid, ¿cuántas veces hemos paseado por sus praderas o hemos subido sus laderas?, siempre me seguirá apeteciendo ir allí y esta vez por el sitio más clásico, pero por el que yo nunca había subido, por la chimenea de la cara noreste.

Así que dejamos el coche en el aparcamiento de Canto Cochino, cruzamos el Manzanares por el zigzagueante puente de madera que hay debajo del aparcamiento, giramos a nuestra derecha para acceder a la pradera, cruzamos de nuevo otro puentecito, giramos hacia la izquierda, con dirección al Ref. Giner y, enseguida, una bifurcación a la derecha en dura pendiente desde el inicio.
Continuamos la ascensión para dejar a nuestra derecha el Mirador del Tranco por la senda de la Gran Cañada que nos llevará hasta el Collado de la Encina después de la fuerte pendiente de casi un kilómetro de las Carboneras que se toma tirando hacia la izquierda, hacia arriba en cualquier duda.
Llegamos así a la pradera del Yelmo y, como siempre que paso delante de esa inmensa mole de piedra hay que admirarla. Rodeamos el Yelmo por el evidente camino, a veces con exceso de hitos, a veces sin hitos, a veces con muchas bifurcaciones, pero siempre rodeando la montaña. Ya en una altura de 1650 metros nos encontramos en frente de un pequeño valle que nos lleva hacia la chimenea de acceso a la cima, aquí los hitos te hacen hacer algún zigzag en la subida.
La chimenea, muy estrecha en algunos puntos, hay que pasarla de lado y empujando con la espalda en la roca para ir ascendiendo, son unos treinta metros que hay que pelear. Al final de la misma, hacia nuestra derecha vemos el vértice geodésico de la cima, el día es frio pero despejado, fotos en todas direcciones, un pequeño descanso y hacia abajo, para descender hay un par de chimeneas antes de la que nos ha permitido subir, conviene no equivocarse en descender por ellas ya que nos llevarían a algún pequeño enmarronamiento si no llevamos cuerda.
La bajada se debe hacer por el mismo camino de bajada, nosotros lo hicimos siguiendo  la circular del Yelmo y es un camino muy bonito y señalizado con puntos purpura pero que se pierde con frecuencia.
Bien un recorrido que, con los descansos, las fotos y la baja forma en que estoy ahora tardamos un total de cerca de cinco horas.