martes, 27 de enero de 2015

Venecia en 48 horas

Sigo dándole caña a la colección de libros que compre hace dos años acerca de turismo rápido por ciudades europeas en 48 horas, esta vez le ha tocado el turno a Venecia, parada obligada cada vez que voy a esquiar a Dolomitas.

Al principio no te das cuenta, pero hay un momento en que eres consciente de que estás en una ciudad sin tráfico rodado, sólo los autobuses de línea que llegan a la ciudad, a la Piazzale Roma, además de la fenomenal red de transbordadoras municipales que representan el transporte colectivo.

Los hoteles deberían tener una estrella menos de la que indican, pero bueno son todos así, hay que saberlo, tomé uno cerca de la Plaza de San Marcos, una hora tarda el transbordador desde el aeropuerto hasta la parada de Plaza de San Marcos, por tanto lo primero que hice fue ir a la Galería de la Academia, quizá una de las pinacotecas mayores el mundo, no se ve en una tarde, sin duda, pero bueno no tenía más tiempo, pequeña caminata para llegar a la increíble Basílica de Santa María de la Salute, vuelta hasta el centro y a pasear por la Plaza de San Marcos (cafetito en el café Cuadri, imprescindible, pero cinco euros) y sus alrededores, plaza y Basílica de San Marcos, Palacio Ducal, la subida al Campanile, Plaza de San Pedro, Puente Rialto y el paseo por sus estrechas callejuelas, cena temprana (espaguettis con almejas, para chuparse los dedos) y nuevo paseo.

Al día siguiente empecé la mañana paseando por el mercado de la zona de Rialto, después tomé el vaporetto para ir a Cannaregio, en la zona norte del Gran Canal, bajada paseando hasta el gueto judío, después transbordador municipal desde San Zaccaría, cerca de Plaza de San Marcos hasta la Isla de Torcello, y visita a la Basílica de Santa María dell'Assunta.

De nuevo el transbordador hasta la isla de Murano y ver sus fabricas de cristal, desde aquí el transbordador al aeropuerto donde me esperaban los compañeros del Club Alpino para subir en el bus a Dolomitas.