jueves, 19 de febrero de 2009

Grand Paradiso, un clásico en los Alpes



Es una preciosa ascensión, algo devaluada a veces, al servir como preparación y aclimatación para la ascensión al Mont Blanc.

El viaje desde Chamonix hasta el valle de Aosta ya es en sí diferente a todo, desde el paso por el gran túnel que atraviesa el Mont Blanc desde Chamonix hasta Italia, como el propio valle de Aosta, como la subida hasta Valsavarenche donde dejamos el coche y comimos, hay un aparcamiento bastante grande en la localidad de Pont, después de comer tomamos el material y, en marcha, salimos después de comer hacia el Refugio Vittorio Enmanuelle, con cerca de 750 metros de desnivel y algo mas de dos horas y media de ascensión , enfrente del aparcamiento hay un río con un pequeño puente y, al cruzarlo empieza una ancha pista, muy bien marcada y continuamos el curso contrario del río en la dirección de sus aguas durante unos veinte minutos, para después, tomar una senda que asciende hacia nuestra izquierda, la subida zigzaguea, se retuerce pero gana rápidamente altura, al cabo de otros cuarenta y cinco minutos la vegetación de hayedos y abetos empieza a desaparecer, llegamos a una cascada donde descansamos un rato para después remontar lo que nos queda de subida, llegamos a un rellano a 2300 metros, aquí el comino se hace menos tortuoso y aparecen las pedreras, ya tenemos delante nuestra el Puntal de la Tresenta y Cieroforomo, pero el Grand Paradiso queda oculto y no lo veremos hasta iniciar la subida al día siguiente, seguimos, llegamos a un lago y, hay delante tenemos ya el refugio, nos desprendemos de las mochilas, tomamos habitación, muy buenas, máximo seis literas, baños limpios, una de las fachadas sirve de entrenamiento, la atención en el refugio muy buena, te sientes bien, eso sí no es nada barato, pero está bastante bien una vez colocado todo el equipo nos relajamos y descansamos fuera del refugio disfrutando del paisaje, hasta la hora de la cena, cena fantástica para ser en un refugio, recuerdo esa piernecita de cordero a la toscana, que delicia, charla con unos españoles que hoy no han podido hacer cumbre por la niebla, pero mañana lo intentarán otra vez, a ver si hay suerte y, a dormir, mañana será un día duro.

Levantada a las cuatro de la mañana, el ritual de preparación del equipo, como en todos los refugios todos a la vez después de un buen desayuno, frontales y crampones ya puestos, a pocos metro del refugio ya empieza la nieve, para que pararse después, nos los ponemos ya y poco después, aún de noche iniciamos la ascensión, con los frontales a pleno esfuerzo, no se ve nada, solo la típica fila de luces serpenteando delante y detrás, perfecto no hay perdida, donde van las luces es el camino, primero por una pedrera bastante incómoda, sobre todo por que llevamos ya los crampones y se mezcla nieve y piedras, desde luego todos los que vienen detrás de nosotros siguieron nuestra elección y vienen con los crampones, eso sí poco después vemos que hicimos una buena elección, empezamos a adelantar a los grupos que se paran a ponerse los crampones.

Poco después cruzamos el río y es en este punto donde empezamos a ascender y tomar una especie de montículo a nuestra derecho y seguir por el cerca de otra media hora, esta bien marcado con pisadas y algunos hitos que sobresalen de la nieve, la luz del amanecer empieza a iluminarnos y vemos como estamos llegando a un contrafuerte en frente nuestra, hay que ver un sendero que sale a nuestra izquierda y que asciende para salvar el contrafuerte, la subida es empinada pero se sube bien una vez arriba llegamos a un rellano donde, descansamos , comemos algo y sorpresa. al volver la vista atrás podemos admirar el Mont Blanc perfectamente iluminado por el sol de la amanecida, hoy tenemos suerte, no hay ni una nube, ni niebla, a ponerse crema solar que aquí pega, seguimos, alcanzamos una loma y vemos al frente la gran masa de hielo que cae como un río desde arriba, ya vemos el glaciar y el collado del Grand Paradiso, nuevo descanso, baritas energéticas por retomar fuerzas, nos encordamos en largo ya que aquí todo el recorrido es a través de hielo, es un glaciar, continuamos por el glaciar para remontarlo, con palas muy empinadas y grietas que impresionan, aunque el camino está bien marcado en el hielo y vemos gente delante y detrás, llegamos a los 3300 metros, salvamos varias palas para afrontar la parte baja del serac del Gran Paradiso, una pala mas empinada y, sin problemas llegamos al collado del Grand Paradiso a 3900 metros, sólo nos quedan otros 180 metros pero ya vamos despacio por la altura, muy despacio, para llevar bien la respiración.

Desde el collado, las vistas son inmensas y en frente vemos brillar la piedra de la Virgen del espolón final del Paradiso, admiramos el paisaje, nuevamente bebemos algo, comemos unas galletitas, hacemos unas fotos y seguimos penosamente hacia la cumbre, ahora subimos una pala de unos 120 metros, ya se hace dura, pero una vez salvada la misma aunque todavía queda un ratin para llegar, sólo hay que salvar otros 40 metros de desnivel, llegamos a la base de la cumbre, base por que la cumbre es esta, la Virgen está un poco más arriba, y dependiendo de la cantidad de gente, de las condiciones climatológicas, del estado de la nieve, etc.. puede ser peligroso subir, ya que la virgen se encuentra en un espolón rocoso, que hay que pasar y está muy expuesto y las caídas son mortales de necesidad, aunque la pared está equipada con anclajes para chapar con mosquetones y pasar la cuerda con seguridad, ha

cía buen tiempo pero había gente que decidió no pasar, una vez pasada la pared, dos metros de trepada y ya estás en la muy pequeña cumbre, fotos rápidas al lado de la Madonna y a bajar para dejar paso a otros que esperan y, en la base de la cumbre mas fotos de las limpias vistas de los Alpes en todas las direcciones.

La bajada por el mismo camino pero eso sí, con muchísimo cuidado y encordados y, al final que buenísimas cervecitas en el refugio Vittorio Enmanuelle, un pequeño descanso y, a por el coche donde llegamos casi anocheciendo, a conducir hasta Chamonix y una superhamburguesa de premio.