martes, 3 de febrero de 2009

ISLAND PEAK (ImjaTsé)




Pues como todo el mundo indica en sus reportajes y, por tanto yo también en el mio, en el año 1952, fue Eric Shipton quien, preparándose para intentar la ascensión al Everest, bautizó a esta montaña con el nombre de Island Peak, dicho e indicado, y es que, ciertamente, vista desde los alrededores de Dingboche parece realmente una isla entre un mar de hielos, pero además, cuando llegas a la cumbre, después de un gran esfuerzo te encuentras dentro de una isla en medio de los grandes colosos del Himalaya, Everest, Lhotse, Nuptse, Ama Dablan, etc...

Hicimos la aproximación, durante 12 días, desde Lukla a través del Valle del Khumbu y aclimatamos en el camino y con la bonita ascensión al KalaPatthar (5545 metros).

Llegamos al campo base de "nuestra objetivo", situada en la cara sur del Lhotse, una noche de pernocta al llegar, un día de descanso, aunque lo aprovechamos para hacer unas pequeñas subidas para mantener el tono muscular y mejorar la aclimatación.

La siguiente noche nos acostamos prontito en las tiendas, con un frío bastante especial.

A las dos de la mañana, Pasang, nuestro guía nepalí (cuatro cumbres en el Everest) nos despierta junto con nuestros queridos sherpas con un buen desayuno y nos toca salir del saco para ir hacia la cumbre.

Por delante nos queda una dura jornada con mas de 1000 metros de desnivel, 700 metros de pedrera de una morrena glaciar y otros algo mas de 300 metros de glaciar con una afilada arista al final.

Debido a la altura y al esfuerzo de los días anteriores, algunos del grupo deciden no intentarlo, además de nuestro amigo Oscar que ya se tuvo que dar la vuelta en Chukhung bajando hasta Namche Bazaar por el maldito mal de altura Algún otro no se encuentran con fuerza para levantarse y el mañico Paco decide a los pocos metros que se da la vuelta.

Los demás arrancamos, y antes de amanecer, algún otro se da la vuelta vencido por el frío. Cuando al primer paso de nieve dura, casi hielo, nos ponemos los crampones, cualquier esfuerzo, hasta el cramponarse es duro, la altura se deja notar y tenemos que parar constantemente para tomar aire.


Nos encordamos y llegamos hasta la tremenda y empinada, casi vertical, rampa lateral, nos preparamos para engancharnos con el puño jumar a la cuerda fija, pero cuando la veo me asusto, por Dios, si alguno se cae ¿aguantará esto?. Da igual, hay que seguir, para ello en la pared preparo los dos piolets y dejo el jumar sólo como un seguro más que voy arrastrando. La pared se hace interminable, me creo que nunca llegaré a la arista final, pero poco a poco, cada vez mas poco a poco, voy trepando, del grupo sólo quedamos tres, los últimos metros se me hacen eternos, pero al final llego a la arista, me aseguro y me tumbo en la nieve dura a descansar unos segundos y recuperar el resuello.

Miro desde la arista hacia abajo y veo las huellas de los aludes que se han producido anteriormente y, hacia arriba, la cumbre, allá, al final, casi otros ciento cincuenta metros de desnivel, pero al menos por la arista se va en pie, de los tramos de cuerda fija sigo sin fiarme un pelo de ella, aún así uso el jumar enganchado a través de la daisy a mi arnés.

Ultimo esfuerzo y, por fin en la cumbre, he llegado, 6189 metros de altura en el Himalaya y, de repente te das cuenta de lo que tienes a tu alrededor, colosos y mas colosos de mas de 8000 metros, da igual, hay que disfrutar del momento, las fotos de rigor y hacia abajo.

El tiempo se empieza a complicar y ahora nos toca concentrarnos para bajar con cuidado, despacio pero sin perder tiempo, como se dice siempre en la cumbre,

las celebraciones abajo y el éxito es cuando levantas la cerveza de celebración.

Bajamos toda la zona de hielo. nieve y grietas, haciendo foto tras foto de unos paisajes brutalmente maravillosos hasta que llegamos a la zona de pedrera. Bajando la misma, casi al final nos encontramos con Paco el mañico que ha subido unos metros para recibirnos y felicitarnos.

Paco el Cho Oyu nos espera, tenemos que prepararnos bien.

Mi idea era intentar bajar a Chukhung, imposible estoy cansadísimo, llego al campamento, comida caliente y, al poco tiempo sorprendente y fenomenalmente recuperado, es increíble el cansancio que te provoca la altura, pero bueno dormimos en la tienda de campaña y al día siguiente directo hasta Namche parando en Tengboche a disfrutar una vez mas del Monasterio, unas horas más y a por la reparadora ducha en el Yeti hotel de Namche Bazaar.