viernes, 24 de abril de 2009

Cabezo del Cervunal


Poder hacer montañismo en diario es un placer, poder subir una cumbre gozando de la posibilidad de pasar un día de relax total en una montaña sin tránsito alguno es algo maravilloso y esto no significa que seas antisocial es simplemente poder disfrutar de la paz de la montaña como alternativa a otras ascensiones donde la relación social es otra posibilidad adicional.

Si a esto le unimos un día maravilloso con un sol esplendido, una temperatura de primavera (no pasamos de veintipocos grados en toda la ascensión), una vegetación en todo su esplendor de primavera y una cantidad de nieve increíble en esta época del año, estamos hablando de una experiencia genial.

A las nueve de la mañana estaba en Arenas de San Pedro para recojer a Ricardo y a su simpatiquísima perra Luna (cada día mas montañera, ya hasta tiene sus pequeñas alforjas para llevar su comida, aunque a Ricardo le da pena verla con ellas y prefiere hacer él de sherpa de la comida de su perra).

Cafetito y en la furgoneta de Ricardo acortamos la pateada llegando hasta la Torreta, usada para vigilancia de incendios, junto a la que se encuentra el refugio vivac de La Sillita, pasamos Guisando a 765 metros de altitud del que Camilo José Cela dijo que era "quizá el pueblecito con mas bellas vistas de España", y por una pista llamada del Portezuelo, que hay al pasar el centro de información, bien indicada, llegamos allí.

Dejamos el coche, cargamos con las mochilas y comenzamos la pateada por la pista llamada la Cuerda de La Sillita con zonas de pendiente pero divisando desde un principio los Galayos, la cara sur de La Mira (2344 metros), la subida por la Apretura y divisando el refugio Victory (1984 metros) hasta terminar la pista donde empieza una empinada senda con hitos, pero poco pateada, por lo que a veces te sales de ella, no hay problema, porqué la primera cumbre es evidente, y simplemente buscándola, vuelves a meterte en la senda.

Así llegamos hasta el pico de Arbillas a 1595 metros de altura, donde nace el rio Arbillas que desemboca en el pantano del Rosarito, pantano que desde la cumbre se ve perfectamente al igual que Guisando, que Arenas de San Pedro incluso Monfragüe, allí nos paramos un rato después de hacer su pequeña trepadita, fotos y a seguir.

Bajada a través de los piornales y de los neveros, en los que a veces te hundías hasta la rodilla, hasta el Collado del Cervunal y, de nuevo a subir a través de neveros, piornales y pequeñas y constantes trepaditas hasta una antecima de la cumbre, un pequeño falso llano y una nueva subidita hasta el Cabezo del Cervunal a 2095 metros del altura, en la cumbre un gran mojón en el que nos hicimos las fotos de rigor, pero es que esta cumbre es como un observatorio en el centro de la parte sur de Gredos, a un lado Almanzor, Galana, etc... a otro La Mira, Los Galayos, y así sin parar.

Nos sentamos en un balcón sobre la Canal Lóbrega a comer, media hora de relax, Luna disfrutando de su comida y trepando a todos los riscos para divisar el horizonte y bajada de nuevo a Arenas, cervecita y a Madrid. Además para terminar de cuadrar un día perfecto, ni un sólo atasco ni al salir de Madrid por la mañana ni al volver por la noche por la bonita carretera de los pantanos.

Resumen, veinte minutos de coche desde Arenas de San Pedro, cuatro horas y cuarto para subir desde el refugio vivac de La Sillita, media hora de relax y comida, tres horas y cuarto para bajar a por el coche.