jueves, 23 de agosto de 2012

Monte Ararat

Después de una paliza de autobuses desde los Montes Taurus llegamos a Dogubeyazit, típico pueblo de antesala de montaña, tiendas de artículos deportivos, hotelitos, restaurantes, cerca de 16000 habitantes, pero sobre todo marcado por la presencia de varios cuarteles y divisiones de tanques, estamos a pocos kilómetros de las fronteras con Azerbayan y con Irán, donde por cierto, nos avisan de que esta noche hubo un terremoto con varios fallecidos, nos vamos a un hotelito junto a la autovía (en Turquía están uniendo todas las provincias con autovías) y dedicamos la tarde a conocer el bonito palacio de Iskahpasa, aunque ahora está en restauración, cena y a dormir.

Las vistas del Ararat desde el hotel me recuerdan mucho al Kilimanjaro, es trata de un único monte en la zona formado de una actividad volcánica, tiene un único monte cercano, en el Kilimanjaro es el Meru, aquí el pequeño Ararat, ambos tienen un glaciar cimero y en ambos casos la cima es más o menos una llanura, en realidad la zona del antiguo cráter del volcán.

Por la mañana, desayuno en el hotel y, tranquilamente, en un bus nos metemos en la zona del Ararat, una planicie ascendente llena de rocas volcánicas,  poca, muy poca vegetación, el pequeño bus circula pegando saltos entre cada bache, de hecho se nos caen los petates del techo y, menos mal que lo vemos, tenemos que parar a recogerlos, en unas dos horas pasamos por un pequeño pueblecito llamado Eli, y unos metros más adelante, a una altura de 2200 metros, están esperando las mulas para cargar con toda la estructura, tiendas, petates, comida, etc..., así lo hacemos y comenzamos a andar hacia el campo base situado a 3200 metros de altura, vamos tranquilos, nos cruzamos con alguna tienda de nómadas, fotos en el camino y, en unas cuatro horas llegamos al campo base, entre piedras, incómodo, bueno, un lunch para esperar a la cena y me dedico a preparar la ropa y utensilios para la montaña. 

El día siguiente, para mi está mal planificado, dedicamos el día a subir hasta el campo de altura a 4200 metros, estar allí una hora o algo más para aclimatar y bajar, es buena idea, pero ya venía de hacer los Montes Taurus, constantemente a 3000 metros de media y habiendo subido a 3723, no era necesario en mi caso, se podría haber omitido este día, pero no le doy más importancia, es más si no se hubiera negado el guía y ser ya bastante tarde, hubiera intentado hacer cima hoy. Bajamos de nuevo al campo base, cena, charla y a dormir.

De nuevo, al día siguiente, hacia el campo de altura, tres horas, ahora las mulas también nos suben los utensilios necesarios arriba, se montan las tiendas de campaña entre piedras, imposible dormir, al menos descansar ya que a las dos de la mañana arriba. 

Día de cima, a las dos y media pasadas empezamos la subida, las primeras horas entre pedreras, la noche está despejada, hacia abajo veo las luces de Dogubeyazit, y hacia la cima la media luna de hoy, constantemente me paro a hacer fotos de las sombras nocturnas, amanece pronto, a las cinco de la mañana ya tenemos las primeras luces, las siluetas del pequeño Ararat, más adelante la sombra que emite el Ararat sobre la neblina inferior, frio, bastante frio, llegamos a la zona nevada, es puro hielo del viento y el frio, crampones y a seguir, el viento es cada vez más fuerte, calculamos que algo más arriba estará en los 70 - 80 Kms hora, subimos despacio, la subida es suave, fotos del glaciar, llegamos a la última pendiente que nos llevará a la cima, el viento es cada vez más fuerte, la sensación térmica cae por el viento y, por fin, la cima, 5137 metros de altura, no hay quien pare arriba, fotos hacia uno y otro lado, hacia el Ararat chico, hacia el glaciar, hacia todos los lados, pero enseguida, abajo.

Tres horas de bajada, después de cuatro y media de subida, desayuno en el campo de altura, descanso, recogemos las cosas para cargarlas en las mulas y bajar al campo base, bajamos en dos horas más ¿y ahora qué?, conciliábulo, nos quedamos esta noche en el campo base, a mi no me apetece una noche más en tienda de campaña, quiero una ducha, quiero una cena en mesa, quiero una camita en condiciones, no estoy cansado, al final la decisión es tirar abajo, se organiza que las mulas nos bajen las cosas y tres horas largas de bajada hasta cerca del pueblo de Eli, de nuevo el pequeño bus entre saltos por las piedras y, por fin al hotel, larga ducha, cena en restaurante y a dormir bien, al día siguiente de vuelta a Van y después a Estambul. 

Ararat, una subida técnicamente fácil pero que me apetecía mucho hacer, además de conocer Turquía que me ha sorprendido muy gratamente.