lunes, 20 de agosto de 2012

De turismo por Turquía

Ankara, la capital de Turquía, la cuna del vino, dicen que de aquí salieron los viñedos, nuestro primer paso en este bonito viaje a un país sorprendente, aquí, en la Anatolia Central, patrimonio de la humanidad, comienza la actividad, poco tiempo tenemos, tenía ganas de visitar la Ciudadela, llamada el "Hisar", o sea el casco antiguo de la ciudad, con sus muchas galerías de arte y sus pequeños y fenomenales restaurantes, y poder dar un paseo en el que ver por fuera, las mezquitas de Haci Bayram, la de Aslanhane, la de Ahi Elvan y la de Yeni, que lástima no tener un día más para ver mejor esta bella ciudad, pero bueno no se puede ver todo.

Desde Ankara, de buena mañana salimos hacia la Capadocia, en unas cinco horas de bus, llegamos a Chavusín, junto a Goreme, en la Anatolia Central, nuestro verdadero punto de partida.
En el camino nos hemos detenido en el Salk Lake, 1665 kilómetros cuadrados de lago de sal por el que podemos caminar descalzos, te limpias todas las cositas que puedas tener en la planta del pie, está muy bien.

Después de comer comenzamos a andar a través del Red Valley o agujeros rojos por el valle de Kizilcukur, calor, mucho calor, bueno ya nos anunciaban que era, probablemente, el valle más caluroso de Turquía.
Sorpresa tras sorpresa, un bosque de chimeneas de piedra, y entre ellas, una pequeña iglesia con frescos acerca de la viticultura, probamos el vino, muy dulce y muy fuerte, seguimos andando hasta Pasabaglari, o el valle de los sacerdotes, donde llegamos ya hacia el anochecer, las fotos a la caída del sol son únicas, cena y a dormir, iluso de mí, el hotelito Green en Chavusín es fenomenal, muy agradable, pero sorpresa, es Ramadán y, a las 4:30 el cántico del mujaidín de turno que me despierta, a mí y a los patos de la granja que tengo debajo, los cuales despiertan al gallo de turno que, a su vez despierta a las ovejas, hasta que los perros de la granja se enfadan y, con sus ladridos imponen el silencio, que bien, a dormir, y de repente, otra vez, un ruido infernal, son las 5:30, decenas de globos repletos de turistas, justo al lado se elevan, con sus quemadores produciendo un ruido infernal ¡¡¡ quiero dooorrmiiiir !!!, no hay forma, me levanto y me bajo a desayunar.

El día se dedica al valle de Akvadi (el Valle Blanco o Valle del Amor) siguiendo un antiguo rio, con jardines de fruta, viñedos y formas rocosas llamadas "chimeneas de hadas", en poco más de tres horas llegamos a la ciudad de Uchisar, es el punto más elevado de la Capadocia con un impresionante castillo más parecido a un queso gruyere que a otra cosa, como en otros lugares que hemos ido viendo y que veremos, fueron los cristianos los que modelaron las estructuras trogloditas del entorno. En el interior del kale se empezaron a habilidad viviendas y otros estancias necesarias para su forma de vida y poder defenderse de los ataques árabes. A lo largo del tiempo, sus habitantes se extendieron alrededor del castillo, forjando la ciudad de Uçhisar. Durante la época otomana, Uçhisar fue el centro administrativo de la provincia. El declive de la ciudad se inició cuando Damad Ibrahim Pasa, un ministro del imperio otomano decidió arregló y lo trasladó la capital hacia Nevsehir. Para entrar en el kale, hay que pagar una entrada de unas 4TL (2 euros).

Muchas de las habitaciones y salas están conectadas con escaleras, túneles y pasajes. No se puede visitar la mayoría de ellas, debido a la erosión del tiempo y el mal estado de las dependencias. Arriba de todo, tenemos una magnífica panorámica en 360º de la Capadocia, en la ciudad podemos encontrar aparte de las tiendas de recuerdos, numerosos cafés y hoteles que aprovechan las rocas trogloditas.
Se acaba la visita a la Capadocia, dos horas de bus nos llegan a la zona de los Montes Taurus, comida en una casa particular, al pie del pico Demirkazik, con sus 3757 metros, el más alto de los Montes Taurus, que mal llevo eso de sentarme a comer en el suelo, a lo árabe, cuando te levantas te duelen todas las articulaciones de las piernas, pero la comida mereció la pena, ahora ya, andando y en otra caminatita de dos horas llegaremos al valle de Maden , con un desnivel de subida de unos 350 metros, en el camino nos encontramos con gente junto al río, es domingo, les hacen gracia nuestras vestimentas montañeras, son encantadores, nos regalan parte de sus frutas, uvas y ciruelas, desde aquí comenzará nuestro trekking de cuatro días por los Taurus, para terminar  en la ciudad de Kayseri, desde donde en bus nocturno llegaremos a Erzurum, para en otro bus llegar a Dogubeyazit, la ciudad montañera base para las ascensiones al Ararat.

Ciudad militar como pocas, las bases de tanques, sus zonas de preparación y su cercanía a las fronteras con Azarbayán impresionan un poco, pero bueno, una visita al palacio Ishak Pasa, ahora en restauración.
Cuatro días de actividad para subir al Ararat y, al bajar, bus hasta la ciudad de Van, pasando por el enorme lago Van y aquí tengo que hacer especial mención sobre Turquía, como está creciendo, Van es un ejemplo, después de un terrible terremoto, con más de 700 muertos, la ciudad se está levantando en plan moderno y práctico, en toda Turquía lo mismo, nuevas autovías en construcción que unen todas y cada una de las provincias, nuevas edificaciones, un exquisito cuidado de sus campos y mejorando el turismo.

Vuelo de Van a Estambul, moderna, limpia, muy occidental, y en la zona turística, limpieza, visito Santa Sofía, el palacio de Topkapi, los mercadillos, el impresionante Gran Bazar, el Bósforo y sus puentes, entre los que destaca el de Galata con sus decenas de restaurantitos (donde hay que discutir un poco los precios con los comerciales que te asaltan).