viernes, 31 de julio de 2009

El Naranjo de Bulnes


Fer describió su primera (digo primera porque estoy seguro de que haremos más por otras vías) ascensión al Naranjo como LA MAS BESTIA y sí, es cierto, subir la cumbre del Naranjo es bestial, para mí también ha sido la primera vez y las sensaciones que te produce es de un paso adelante en montañismo, es un deseo culminado, es un sueño conseguido, es un hito. En fin, espero volver más veces, repetir la vía Sur, la Directa de Los Martínez y hacer otras vías. Otras webs la describen como una variante de la vía Víctor, el padre de los guías de picos Alfonso y Tomás Martínez, quién realizó la tercera ascensión al Picu, posteriormente a las de Pidal-Cainejo (que espero sea nuestro próximo intento) y Schulze, se le conoce como el primer guía del Naranjo de Bulnes.

Es una preciosa vía, con buenos agarres en una pared que además es muy adherente y el trazado hace honor a su nombre, es muy directo, tan es así que si en la subida usamos cinco reuniones, en la bajada hicimos tres rápeles, saltándonos dos reuniones, la tercera y la primera.

Subimos al refugio de Urriellu desde Sotres la noche anterior.

El acceso desde el refugio de Urriellu es de, más o menos, una hora por la canal Celada. Nos encontramos ¡¡a finales de julio!! con un par de neveros que atravesamos con cuidadín, no llevábamos ni tan siquiera bastones para evitar peso, ya que empezamos a caminar muy pronto y fuimos abriendo vía, a eso sumarle que salimos con niebla y orbayando (hay que hablar un poco en asturianín).

Hay buenas reuniones y además, buen detalle, en cada una de ellas hay la posibilidad de meter rápidamente un reenvío.

El quinto tramo ya es más fácil y en el anfiteatro, hasta la pequeña arista cimera, las vistas son espectaculares pero nada comparado con la cumbre desde donde divisas todo el circo de Picos y, hasta el Curavacas. Me dijeron que podías ver el mar desde la cima pero no pudimos por las nubes, hacía fresquete en la cumbre y algo de viento, pero daba igual, habría estado horas contemplando los alrededores y sintiendo el placer de haber culminado un sueño.

Y en la cima la pequeña y preciosa imagen de Covadonga, ¿a quién molesta?, ¿porqué la han tirado ya tres veces?.

Después de la bajada rapelando, otra hora casi hasta el refugio, recoger el resto de cosas y, a Pandebano, Sotres y vuelta, con una sensación de relax, de haber alcanzado algo mas que una cima.

Pensaba poner una descripción de la subida, pero hay muchas en la web, prefiero poner sólo estos sentimientos y dejar como la mejor descripción la que hace Fer en su blog y que aquí copio:

Hace trillones de años el universo estaba vacío, silencioso y oscuro. Y quiso Dios crear la materia y la energía, y las puso en un recóndito lugar. Pasaron millones de años y quiso Dios que la materia se expandiera por el universo, creó las leyes físicas, y toda la materia explotó produciendo un estruendo casi infinito. Las partículas más simples, los quarks, empezaron a unirse para formar protones y neutrones. En su viaje, las partículas formaron los átomos más simples -hidrógeno, helio- después otros más grandes y por último moléculas. La materia siguió expandiéndose siglos y siglos.

Pasaron millones de años y la temperatura fue bajando. Los trozos de materia que desprendían energía formaron las estrellas y las que no lo hacía quedaron girando alrededor, formando planetas. Todo regido por las leyes físicas elementales creadas desde el principio. Pasaron millones de años y quiso Dios que uno de los planetas quedara a la distancia justa de su estrella para que el agua, un compuesto de hidrógeno y oxígeno, estuviera en estado líquido. En este planeta se formó una atmosfera y se dieron las condiciones para que se formaran los aminoácidos y más tarde seres elementales capaces de crecer y reproducirse. La vida nació en el planeta azul.

Pasaron millones de años y las especies fueron diversificándose. Unos -los animales- tenían un cerebro que controlaba los movimientos. Otros -las plantas- sin cerebro no podían moverse. Miles de mutaciones crearon diferencias haciendo que los seres mejor adaptados sobrevivieran mientras que los más débiles acababan por sucumbir. Todo crecía y evolucionaba según un plan bien escrito. Pasaron millones de años.

El planeta azul estaba casi acabado y Dios diseñó sus dos últimos proyectos. Por un lado faltaba un animal que dominara todo gracias a su inteligencia. Para este proyecto hizo Dios que una de las especies evolucionara más rápidamente, se hicieran cazadores, comieran más proteínas y su cerebro creciera muchísimo. Sus neuronas fueron interconectándose apareciendo la capacidad de pensar y rudimentos de lenguaje.

El otro proyecto sería un regalo para ese animal superior. Pasó Dios varios miles de años pensando qué regalarle a modo de bienvenida. ¿Otros bosques? ¿Otros mares? ¿Otras energías? No, ya había muchos. ¿Otros aromas? ¿Otros átomos? No, ya había demasiados.

Entonces se le ocurrió regalarle una piedra, una piedra distinta, la piedra más grande y bella, la piedra más bestia de la Tierra. Y creó Dios el Naranjo de Bulnes, también conocido comoPico Urriellu.

Había un problema: dónde colocarlo. ¿En una isla? ¿En un desierto? ¿Cerca del polo? Pasaron varios siglos hasta que Dios se decidió: lo pondría en un lugar escondido, que no se viera fácilmente, en lo que mucho después se llamaría Vega de Urriellu, en una región que mucho después se llamaría Asturias.

Y una vez todo estaba preparado, finalizó también el primer proyecto: el evolucionado animal era ya lo suficientemente inteligente así que Dios le dio el espíritu, que lo diferenciaría de todos los demás. Este animal -el hombre- sería desde ese momento el amo del planeta, capaz de amar y odiar, capaz de reír y llorar, capar de sorprenderse y sorprender, de hacer cosas buenas y también capaz de destrozar, herir, matar y hacer el mal.

Pasaron miles de años y ningún hombre había visto el Naranjo de Bulnes. Un día, un pastor de la zona -Homus Urriellus- fue con su rebaño a un valle nuevo para él y de repente lo vio: vio la gran mole caliza de color naranja y gris y quedó impresionado, casi aturdido. ¿Qué era aquello? Se acercó con miedo hasta la base, tocó con sus dos manos la pared y pensó: "Mis hijos o los hijos de mis hijos subirán a lo alto de esta piedra, la piedra más bestia de la Tierra".

Pasó mucho tiempo hasta que por fin el deseo de Homus Urriellus se cumplió y descendientes suyos subieron a la gran piedra. Desde entonces otros muchos lo han hecho también. Y lo mismo hace unos días en que otros tres descendientes del Urriellus -Miguel Ángel, Diego, Fer- subimos a la piedra más bestia de toda la Tierra.