martes, 5 de abril de 2011

El Teide, desde la playa hasta el techo de España


Era una meta más, tenía ganas de ir, hace más de treinta años estuve en Tenerife y ahora deseaba hacerlo, pero la actividad tenía que endurecerse, así que decidí hacerlo desde la playa hasta el techo de España, la denominada ruta 0-4-0.


Lola, a quién conocí en Leh, lo había hecho, me animó y me dio sus vicisitudes y consejos, gracias Lola, me sirvieron perfectamente.

En base a ello, una semana antes a preparar todo, viaje, hotel, reserva en el refugio Altavista, permisos de entrada en la cima, bueno hay personas que me decían que no hacía falta pero quería llevarlo todo preparado. Salí el sábado a primera hora, a las ocho de la mañana ya estaba en playa del Socorro, a unos minutos de Puerto de la Cruz, comienzo de la actividad, las indicaciones que tenía eran de encontrar unas escaleras por las que subir, la primera en la frente: no las encontré por lado alguno, resultado, subí el corto tramo de carretera desde donde me dejó el taxi que tomé desde el hotel en Puerto de la Cruz, por cierto, taxista sorprendido y algo mosqueado hasta que se fue, buena pendiente ya desde el inicio hasta encontrar un túnel, que ya vi perfectamente al bajar, túnel que pasa por debajo de la carretera que lleva a Icod de los Vinos.

Unos metros por la carretera buscando una pista asfaltada que me llevaría hasta el cercano pueblo de Tigaiga (en realidad un barrio de Los Realejos), segunda en la frente: no encontré ninguna pista asfaltada, así que retrocedí, sin llegar a volver hasta el túnel y tomé una pista de tierra que, sorpresa, un poco más adelante se convierte en ¿asfaltada?, bueno lo definiré así, menos mal que no iba en coche.

El camino es empinado hasta llegar a Tigaiga, a 290 metros de altura, donde hacia la izquierda, tomé la calle principal, en realidad lo que antes sería una carretera que atraviesa el barrio-pueblo, y enseguida, encuentro a mi izquierda una capillita blanca llamada de la Cruz de Tigaiga, sigo la carretera-calle-principal en cuestión, y como a unos quinientos metros de casi subida, encuentro pintada de amarillo, la capilla de la Cruz del Serradero, justo a su derecha, según la miramos de frente, sale un empinado camino, asfaltado al principio y que se llama el Camino de las Vueltas de Icod el Alto.

Duro camino, por lo empinado, pero que sin pérdida, me lleva hasta la carretera que sube al barrio de El Lance, la carretera ha sido ampliada con un sendero peatonal bien protegido, por aquí llego al Mirador de El Lance en un cuarto de hora aproximadamente.

Aunque no es necesario llegar al mirador, unos veinte metros antes hay que cruzar y veo una pista por la que seguir el camino, yo si lo hice y merece la pena, bonitas vistas hacia el mar y una perfecta visión del camino que he subido.

Retrocedo a tomar la pista de tierra y matojos por donde se llegará sin problemas, se ve desde abajo, al Mirador de la Corona, ya desde el Mirador de El Lance, se distingue perfectamente por la enorme cantidad de antenas de TV y de telefonía que alberga, la subida sigue siendo empinada.

En el mirador veo un vértice geodésico pegado a un murete al que asomarse para ver el paisaje que voy dejando atrás, como continuación del murete sale una pista de tierra que continúo.

Hasta aquí he subido un desnivel de 750 metros en dos horas, pero a partir de aquí las pendientes se suavizan algo, la nueva pista tendrá varios cruces, como norma siempre debo ir por el camino paralelo al barranco a mi izquierda, siempre por el sendero más a la izquierda, siempre por el sendero más empinado, de tierra, hoy además con la humedad es muy, muy resbaladizo.

Entran caminos por la derecha que, inmediatamente, hacen una curva y vuelven a alejarse por la derecha, normalmente estos tramos se corresponden a la subida desde Icod el Alto que sube paralelo a la pista pero haciendo zig-zags para adaptarlo a vehículos de campo.

También me aparecerán indicaciones de nuevos caminos hacia mi izquierda, pero de los que veré claramente que inician descensos hacia el barranco.

Me meto en el inicio de las zonas de nubes perpetuas de la isla y, en breve veo un cartel que me indica la Fuente de Pedro, es la última fuente para reponer algo de agua, y enseguida, llego al llamado Asomadero, a una altura de cerca de 1100 metros habiendo tardado tres horas, se distingue por la enorme antena ubicada en la zona y que me sirve de guía en la subida.

Unas fotos hacia el barranco y sigo por la misma dirección por dónde venía, un falso llano y enseguida a seguir subiendo.

Sigo viendo pistas que me entran por la derecha y vuelven a desaparecer, tanto tramos de la ya mentado pista de Icod el Alto, cómo indicaciones de Vereda de los Junquillos, siempre hacia la izquierda, hacia lo más empinado y así llegaré a una pista.

Pista que cruza con un cartel que indica Pista Lolita, voy bien, y por ella, giro hacia la izquierda, siempre, insisto, hacia arriba.

Estoy atravesando un pinar, en su parte superior se ve que ha sufrido un incendio, pero los pinos son especiales, en los troncos quemados están creciendo nuevas ramas, así llego a un cruce de caminos, uno de ellos indica Pista de Tomás el Guarda y sale hacia mi derecha, no lo tomo, veo restos metálicos de una antigua caseta que se han convertido en un banco de descanso, por ahí sigo, estoy pasando por una zona en la que hacia atrás veo que he superado la zona de nubes perpetuas, al menos en las horas mañaneras, y que me dejan encima de un mar de nubes, pero de frente, ya veo, entre los pinos, la zona alta del Teide, estoy a algo más de 1500 metros de altura, llevo cuatro horas de subida constante y aún me queda atravesar el pinar, sigo eligiendo la opción del camino a la izquierda, siempre por pista.

En breve veo que salgo del bosque de pinos, a mi izquierda queda, separado con una baja cerca la separación del Parque Nacional, los pinos a la derecha y, despoblado de arboles a mi izquierda, sigo esta pista de separación que bordea el pinar, que queda a mi derecha, hasta ver que el camino se separa del pinar y sigue recto hacia una pequeña edificación blanca, la capilla del Fregel, al final del pinar, estoy a 2080 metros de altura, llevo más de cinco horas de marcha, y desde la capilla, el Teide en toda su magnitud, a mi izquierda, un poco más abajo la senda que viene desde el Portillo, de frente, ya sin arboles el llamado Llano de las Brujas, al fondo a la izquierda la Montaña Blanca, y destacando: el Teide, para mí, la mejor vista del Teide.

Bajo hacia el Llano de las Brujas a unirme con la senda procedente del Portillo, al principio terreno muy seco, poco más allá algo menos hasta llegar al comienzo de la subida a la Montaña Blanca, al poco de subir, por mi izquierda entra la pista que viene de la zona de la carretera al Teide, del aparcamiento de Montaña Blanca.

Se acabó el falso llano, nuevamente empieza la subida, suave al principio, en zig-zags, hasta llegar a los Huevos del Teide, rocas enormes procedentes de erupciones anteriores, espectacular el contraste entre estas rocas y la tierra rojiza, espectacular distinguir ríos de antigua lava de piedras negras que se enmarcan entre las tierras rojizas.

Una mirada atrás y veo que la montaña que quedaba a nuestra derecha, al venir, al dejar la capilla del Fregel es espectacular, se llama la Fortaleza y desde aquí se distingue perfectamente.

Sigo la pista y a las ocho horas, a una altura de 2720 metros, de frente piedra negra de lava, a la izquierda la pista que me llevaría a la cima de Montaña Blanca y a la derecha un empinado sendero, más estrecho, en cortos zig-zags que hay que acometer con calma, unos jóvenes alemanes me adelantaron hasta tres veces en la subida, a una marcha que parecía que se les acababa el mundo, cuando llegaron al Refugio Altavista, a 3260 metros de altura, iban cayéndose y me miraron como preguntándose como había llegado yo antes que ellos, simple, pasito a pasito, conociendo mi ritmo y sin parar.

Antes de iniciar la subida, la pesadez administrativa de siempre, algunos carteles indicando que se necesita un permiso especial si se quiere acceder a la cima del Teide.

Nueve horas y tres cuartos hace que empecé a andar, cada vez iba mejor, pero hasta aquí he llegado hoy, tengo plaza, diez euros que hay que pagar por adelantado, cuesta más la transferencia que lo que pagas, un bocadillo que he traído, no se puede cocinar, como máximo calentar algo.

Desayuno unos higos que subí desde el hotel, un poco de agua, aquí una botella cuesta 3€, y salgo a primera hora de la mañana continuando por la senda que subí, la cual continua por detrás del refugio, pronto un cruce de caminos, a la derecha el mirador de la Fortaleza, merece la pena perder unos minutos y pararse a verlo de nuevo, a la izquierda el teleférico y el acceso a la cima, enseguida el paso cortado por una cadena, en la que, a partir de las nueve, hay un guarda dedicado a controlar que lleves el permiso que, previamente debes sacar por Internet, antes de las nueve no está, se salta la cadena y ya está, sin problemas, pero que ganas de controlar todo ¿cuántas personas se pegan una paliza de diez horas de andar y reservan plaza en un refugio y lo pagan si no es para subir a la cima?, que ganas de controlar, controlar, prohibir y prohibir.

A partir de aquí, por el famoso sendero Telésforo Bravo, en media hora a la cima, cuesta subir, ya estamos en altura y sin aclimatación.

Tuve suerte en la cima, el sol de la mañana, pocas nubes, vistas hacia las Cañadas, vistas hacia las otras islas, fotos y fotos a 3718 metros de altura después de más de once horas de subida, casi sin paradas, la pateada para subir es de cerca de 28 kilómetros.

La bajada puede hacerse por el mismo sitio, no lo hice así, bajé andando hacia la zona del teleférico y me enganché con unas personas que conocí, en su coche y hasta el Puerto de la Cruz bastante más rápido, incluyendo un cafetito, que ya le tenía ganas.

Y cuando llego al hotel, en los folletos de la Oficina de Turismo leo que en competición han llegado a subir y bajar en siete horas y media, brutal.