jueves, 26 de febrero de 2009

Mont Blanc, una cima obligada


Tres veces lo intenté, y al final lo conseguí, una montaña que siempre te guarda sorpresas con el tiempo. La primera vez, buen tiempo en Chamonix, imposible en la cumbre, quise subir por la ruta de los cuatromiles y no se podía seguir, solución, prácticas en la Mer de Glace.

Segunda intentona con HC y viento de más de cien kilómetros hora en la cumbre, nos vamos abajo y turismo por las ciudades de los alrededores, y es en la tercera intentona, en Agosto del 2008 con Africa y Luis cuando por fin lo conseguimos, aunque cambiando planes, como no podía ser de otra manera.

Fuimos en avión a Ginebra y ya, desde la ventanilla del avión me emocioné al ver la silueta del Mont Blanc en un día claro, Alpes, que espectacular cordillera. Alquilamos un vehículo y hacia Chamonix, nuestro centro de descanso en la Gite de la Tapia, muy bien. Aclimatación en Montenvers, en la Mer de Glace. Y en la plaza de Chamonix, en la información meteorológica, ¡no!, ¡otra vez no!, mala previsión de tiempo, no podremos subir el lunes, no por favor, no puede ser, tenemos reservadas plazas en el refugio de los Cósmicos la noche de domingo a lunes, queremos subir por los cuatromiles el lunes de madrugada, bueno, no hay problema, lo adelantamos y subimos el domingo, dormimos en Cósmicos la noche de sábado a domingo, pues tampoco, no puede ser, no hay plazas, no se puede subir, pues mira, da igual, subimos el sábado al refugio de Gouter, dormimos allí como podamos y hacemos la subida el domingo, ya, pero deberíamos aclimatar un poco más, no, no es posible, yo vengo bien desde Perú, así que lo intentamos como sea, ¿vale?.

Dicho y arriba, sábado por la mañana arrancamos desde el teleférico de Les Houches hacia el TMB del collado de Bellevue donde nos hacen la primera, venden tickets de más para el tren debido a la ingente cantidad de turistas que quieren subir hasta el

Nido del Aguila a 2372 metros, y tenemos que esperar, casi una hora al siguiente, y cuando llega, subir apretados unos a otros con la consabida pelea para poder acceder y no quedarte esperando al próximo.

Bueno, subimos en el teleférico desde las Houches hasta Bellevue 1.790 metros, cargamos las mochilas, guetres y a patear por la pedrera hasta la antigua barraca forestal des Rognes a 2708 metros de altitud por una senda perfectamente marcada y hasta donde llegan algunos senderistas algo mas preparados, poco mas allá a su derecha sigue la subida hasta el refugio del Tete Rousse, a 3167 metros, con alguna pequeña y fácil trepadita, enfrente del refugio nos ponemos los crampones y seguimos por la arista Payot sin cruzar al refugio, no es necesario. Hasta llegar al Gran Corredor, también llamado La Bolera con su cable donde asegurarte y que hay que cruzar lo mas rápido posible por el peligro de desprendimiento de piedras, por eso se llama la bolera, los bolos son las personas, las piedras se oyen al caer, siempre y cuando que no esté el listillo de turno que no para de gritar y no deja atender bien a los sonidos de las piedras, además hay que dejarse paso uno a otros en ambas direcciones.

Y a partir de este momento, trepada tras trepada, algunas de grado II, en algunos momentos con cables para asegurarse, seguimos hasta el refugio del Gouter a 3817 metros. Lo peor de la ascensión, un refugio sucio, mal atendido, maloliente, atestado de gente (bueno, es el precio por saber que sea como sea, podrás pasar la noche), caro, mala cena y por turnos y el descanso, que no dormir, en el suelo debajo de las mesas, en los bancos, encima de las mesas. Bueno dormir, dormir, no hay forma de pegar ojo, pero al menos reposas hasta la hora del desayuno, allá como a la una de la madrugada, Dios mío, nunca vi nada igual, la gente en la ventanilla de los desayunos a empujón limpio, al final conseguimos los nuestros, bueno lo de desayuno es un decir, pero los comimos, nos preparamos para la subida, crampones, piolet, frontales, bien abrigados, nos encordamos y, a eso de la una y media hacia arriba los tres, primero Luis, en medio Afri y yo cerrando cuerda .

Lista de frontales, tranquilo Luis, despacio y llegaremos los primeros, algunos nos pasan, sobre todo en la engañosa bajadita que hay después de la primera rampa, muy bien, hasta luego, ya os esperaremos en la cumbre y así es, tan rápido como iban y poco a poco se van parando, a nuestro ritmo los vamos pasando.

Llegamos al Dome del Gouter a 4300 metros, donde empieza otra suave bajadita y vemos los frontales de los que suben por la ruta de los cuatromiles, pasamos el refugio Vallot y nos encaminamos hacia la arista de los Bosses, poca, muy poca gente tenemos ya delante, se han ido quedando atrás, siempre es así, hay que arrancar lento y llegarás rápido, y ya, llegamos a la arista final y, sin problemas, a la cumbre.

Esperaba mas de la cumbre en sí, pequeña y, casi un pasillito pero las vistas, que espectaculares, son únicas y máxime en un día despejado como el que nos vino en suerte, fotos, risas, objetivo cumplido y a andar el camino desandado, la bajada en las aristas presenta sus pequeñas dificultades ya que la gente que hemos adelantado está subiendo y, en montaña, la preferencia siempre es para el que sube, así que tienes que apartarte como puedas de la arista y dejar paso a los que suben, esto hay que hacerlo con mucho cuidado, las aristas del Mont Blanc no son excesivamente difíciles pero son pasos que no perdonan un sólo error, hay que tener mucho cuidado.

En la bajada llegamos de nuevo al Gouter, un pequeño descanso, unas barritas energéticas y a seguir bajando hasta llegar a Chamonix, ahí sí, en ese momento sí, objetivo cumplido y a celebrarlo con unas fenomenales hamburguesas.

Bueno, por fin lo conseguí, tres intentos pero merece la pena, claro que si.

Lo intentaré otra vez, pero por la ruta de los cuatromiles. Por cierto, una anecdota, la ruta normal por el lado italiano fue encontrada en el 1890 por Achille Ratti (Pio XI)


miércoles, 25 de febrero de 2009

algo de rocódromo


Es verdad que hemos ido a multitud de rocódromos en Madrid, al aire libre, cubiertos, hemos practicado escalada en sitios sorprendentes: la Cuesta de La Vega, el muro de Sanjenjo, ... hemos ido a zonas clásicas, Patones, Vellón, Telégrafo, 

... pero un día dijimos de ir a un roco que no conocíamos en San Sebastián de los Reyes y allá que nos fuimos Fer, Periko y yo, y nos encantó, nos encontramos con mis amigos de TV+ que estaban preparando su viaje a Noruega a escalar en hielo.

Sábado por la mañana, y al llegar lo vimos, zona para hacer algo de bulder, zona de travesías, zona de vías con cuerda de grados bajos 4, 4- y 4+, zonas mas exigentes, 5, 5+, sextos, con fisuras, con diedros, con volados, zonas de paredes de granito también con todos los niveles y bien equipadas, todo en deportiva, pero que bien nos lo pasamos, bueno yo en la quinta vía sufrí un pequeño tirón en el tríceps y no quise seguir por precaución, pero Fer y Periko le dieron con ganas, sobre todo en el granito.

Que bien pasamos el sábado toda la mañana, nos dio tiempo a volver a comer en casa a cada uno de nosotros después de pegamos unos buenos tirones de antebrazos, además tiene buenas zonas para correr al lado del polideportivo.

Repetiremos

lunes, 23 de febrero de 2009

Un día de esquí en Candanchú


El año pasado esquié un día y hacia, puff, ¿cuantos?, ¿veinte?, ¿dieciocho?, ¿quince años que no esquiaba?, un montón, pero bien me animé, mejor dicho, mis amigos de Haciendo Camino (que gran idea Periko) me animaron y allá que nos fuimos, bueno, yo con mis miedos ya que Periko según los correos, para mí y para mas gente estaba claro que lo único que habías encontrado en el albergue, (que gran labor haces con cada salida que organizas) era una habitación para las tres chicas, otra para Edu y su pareja y otra para nosotros tres, es decir Angelito Vámonos (así le llama Felix), tú y yo, pero además, la impresión que daba era que teníamos sólo una cama, bueno que le vamos a hacer, pero ya que tenía que irme a Pamplona y volvía antes, intenté buscar alguna anulación en algún hotel y encontré una en el Reno (buen precio y gente amable, para otra vez que vayamos, que espero que así sea), ergo me perdí mas de una juerguecita en el último piso del albergue, pero bueno así estábamos todos mas anchos.

Viernes noche, buena cena en el refugio y a dormir, y el sábado a levantarse pronto, subían en hordas ya a las ocho y cuarto de la mañana y por favor ¿porqué tienen que subir a las pistas con esa histeria? ¿no se puede ir mas relajado?, si se llega igual, parece que les va la vida. Bien, llegada al parking de Candanchú y a por los forfait del día y a empezar, como siempre me he perdido, no os veo a ninguno ¿donde estáis?, pues que bien, ya llegareis, empiezo a esquiar por las pistas verdes de la zona de la Pista Grande y de Debutantes y, poco a poco me voy familiarizando con la nieve, cada vez que bajo os busco y no os veo, hasta que, mas o menos pasadas las diez me encuentran Chus (que maravilla, que bien esquía) y Francis (como siempre, humillándo a los mortales, el tío lleva tres clases en Benasque y ya se tira por cualquier pista, pero bueno hay que acostumbrarse, así lo hace en escalada, en bici, en fin hijo a ver si te da por el mús, seguro que eres el mejor compañero posible). Al grano, ya con ellos seguí por algunas azules, como la Pista del Nido y alguna mas, hasta que aparecen los demás, Jorge va sobrado y estuvo los dos días dándome consejos y temas que debía corregir, gracias Jorge me han servido de mucho y lo noto, con ellos subimos Tortiellas (la zona azul) y la descendimos muy bien, Chus, Sonso y yo nos fuimos a otras azules (y alguna roja fácil) de la Pista Grande, hasta que bajamos a ver a Paco, el hombre allí en las zonas de Debutantes con gran voluntad, pero bueno aprende a la velocidad de los humanos, no como su hijo que no, no es humano, lo reitero, y en la otra pista de cinta estaban Periko, Edu, su novia y Marga, vamos a ver Periko se esquía de pie, no tumbado, es decir alguna vez levántate ya verás como es mejor, aparece Angel DD (que estilazo esquiando, parece que no hace nada) y con Chus, Sonso, Fran y Jorge (un poco después se nos une Isabel) nos vamos hasta el Tobazo, cruzamos hasta la Tuca Blanca, y por allí una bajada y otra y otra, hasta que en un momento que no los veo me digo ale a por la roja y me tiro por la roja de la Tuca Blanca, todo bien hasta que una vez mas, inconsciente de mí, me digo: y ahora una de fuera pista, dicho y hecho, según bajo veo abajo del todo a Francis y a Chus que me están esperando, grito a Francis que me ve y sigo bajando, ale, trozo de nieve dura en un pie y de blanda en el otro, demasiado para mí, caida y me dejo llevar mas de veinte metros hacia abajo, bueno de algo hay que reírse, me calzo esquís, unos chavales me bajan los bastones que se quedaron mas arriba y, a seguir (lo del fuera de pista lo dejo para mas adelante ¿vale?) y así todo el día, Angel DD corrigiendo a Francis, Jorge ayudándome a mí, Chus a Sonso, no paramos de subir y bajar hasta cerca de las cinco de la tarde (sólo el tiempo de un bocadillito), que gran día, un sol esplendido y una temperatura maravillosa.

Atasco para bajar a Villanúa, ducha y a cenar en Canfranc, que maravillosa sorpresa nos preparó Jorge, esas patatas a la aragonesa estaban que se salían y que fenomenal atención de sus amigos del restaurante y en medio de la cena Angel DD que recibe un SMS: el Madrid ganó 6 a 1 y el Barsa perdió, botellita, y a bajar, en pocos coches y todos/as apretaditos/as, a dormir que el domingo, de nuevo a las ocho arriba, y lo mismo, desde primera hora y hasta la una los de abajo, en la zona de Debutantes, Periko ya entendió que se esquía de pie (máxime cuando bajo Angel DD y se puso con ellos a ayudarles) y nosotros, de nuevo en la Tuca Blanca.

Viajecito fenomenal a Madrid, sin atascos y con un fenomenal bocata en el restaurante de carretera que hay en la gasolinera de subida a Monrepós.

Que fenomenales fines de semana cuando vas con un buen grupo de amigos.

jueves, 19 de febrero de 2009

Grand Paradiso, un clásico en los Alpes



Es una preciosa ascensión, algo devaluada a veces, al servir como preparación y aclimatación para la ascensión al Mont Blanc.

El viaje desde Chamonix hasta el valle de Aosta ya es en sí diferente a todo, desde el paso por el gran túnel que atraviesa el Mont Blanc desde Chamonix hasta Italia, como el propio valle de Aosta, como la subida hasta Valsavarenche donde dejamos el coche y comimos, hay un aparcamiento bastante grande en la localidad de Pont, después de comer tomamos el material y, en marcha, salimos después de comer hacia el Refugio Vittorio Enmanuelle, con cerca de 750 metros de desnivel y algo mas de dos horas y media de ascensión , enfrente del aparcamiento hay un río con un pequeño puente y, al cruzarlo empieza una ancha pista, muy bien marcada y continuamos el curso contrario del río en la dirección de sus aguas durante unos veinte minutos, para después, tomar una senda que asciende hacia nuestra izquierda, la subida zigzaguea, se retuerce pero gana rápidamente altura, al cabo de otros cuarenta y cinco minutos la vegetación de hayedos y abetos empieza a desaparecer, llegamos a una cascada donde descansamos un rato para después remontar lo que nos queda de subida, llegamos a un rellano a 2300 metros, aquí el comino se hace menos tortuoso y aparecen las pedreras, ya tenemos delante nuestra el Puntal de la Tresenta y Cieroforomo, pero el Grand Paradiso queda oculto y no lo veremos hasta iniciar la subida al día siguiente, seguimos, llegamos a un lago y, hay delante tenemos ya el refugio, nos desprendemos de las mochilas, tomamos habitación, muy buenas, máximo seis literas, baños limpios, una de las fachadas sirve de entrenamiento, la atención en el refugio muy buena, te sientes bien, eso sí no es nada barato, pero está bastante bien una vez colocado todo el equipo nos relajamos y descansamos fuera del refugio disfrutando del paisaje, hasta la hora de la cena, cena fantástica para ser en un refugio, recuerdo esa piernecita de cordero a la toscana, que delicia, charla con unos españoles que hoy no han podido hacer cumbre por la niebla, pero mañana lo intentarán otra vez, a ver si hay suerte y, a dormir, mañana será un día duro.

Levantada a las cuatro de la mañana, el ritual de preparación del equipo, como en todos los refugios todos a la vez después de un buen desayuno, frontales y crampones ya puestos, a pocos metro del refugio ya empieza la nieve, para que pararse después, nos los ponemos ya y poco después, aún de noche iniciamos la ascensión, con los frontales a pleno esfuerzo, no se ve nada, solo la típica fila de luces serpenteando delante y detrás, perfecto no hay perdida, donde van las luces es el camino, primero por una pedrera bastante incómoda, sobre todo por que llevamos ya los crampones y se mezcla nieve y piedras, desde luego todos los que vienen detrás de nosotros siguieron nuestra elección y vienen con los crampones, eso sí poco después vemos que hicimos una buena elección, empezamos a adelantar a los grupos que se paran a ponerse los crampones.

Poco después cruzamos el río y es en este punto donde empezamos a ascender y tomar una especie de montículo a nuestra derecho y seguir por el cerca de otra media hora, esta bien marcado con pisadas y algunos hitos que sobresalen de la nieve, la luz del amanecer empieza a iluminarnos y vemos como estamos llegando a un contrafuerte en frente nuestra, hay que ver un sendero que sale a nuestra izquierda y que asciende para salvar el contrafuerte, la subida es empinada pero se sube bien una vez arriba llegamos a un rellano donde, descansamos , comemos algo y sorpresa. al volver la vista atrás podemos admirar el Mont Blanc perfectamente iluminado por el sol de la amanecida, hoy tenemos suerte, no hay ni una nube, ni niebla, a ponerse crema solar que aquí pega, seguimos, alcanzamos una loma y vemos al frente la gran masa de hielo que cae como un río desde arriba, ya vemos el glaciar y el collado del Grand Paradiso, nuevo descanso, baritas energéticas por retomar fuerzas, nos encordamos en largo ya que aquí todo el recorrido es a través de hielo, es un glaciar, continuamos por el glaciar para remontarlo, con palas muy empinadas y grietas que impresionan, aunque el camino está bien marcado en el hielo y vemos gente delante y detrás, llegamos a los 3300 metros, salvamos varias palas para afrontar la parte baja del serac del Gran Paradiso, una pala mas empinada y, sin problemas llegamos al collado del Grand Paradiso a 3900 metros, sólo nos quedan otros 180 metros pero ya vamos despacio por la altura, muy despacio, para llevar bien la respiración.

Desde el collado, las vistas son inmensas y en frente vemos brillar la piedra de la Virgen del espolón final del Paradiso, admiramos el paisaje, nuevamente bebemos algo, comemos unas galletitas, hacemos unas fotos y seguimos penosamente hacia la cumbre, ahora subimos una pala de unos 120 metros, ya se hace dura, pero una vez salvada la misma aunque todavía queda un ratin para llegar, sólo hay que salvar otros 40 metros de desnivel, llegamos a la base de la cumbre, base por que la cumbre es esta, la Virgen está un poco más arriba, y dependiendo de la cantidad de gente, de las condiciones climatológicas, del estado de la nieve, etc.. puede ser peligroso subir, ya que la virgen se encuentra en un espolón rocoso, que hay que pasar y está muy expuesto y las caídas son mortales de necesidad, aunque la pared está equipada con anclajes para chapar con mosquetones y pasar la cuerda con seguridad, ha

cía buen tiempo pero había gente que decidió no pasar, una vez pasada la pared, dos metros de trepada y ya estás en la muy pequeña cumbre, fotos rápidas al lado de la Madonna y a bajar para dejar paso a otros que esperan y, en la base de la cumbre mas fotos de las limpias vistas de los Alpes en todas las direcciones.

La bajada por el mismo camino pero eso sí, con muchísimo cuidado y encordados y, al final que buenísimas cervecitas en el refugio Vittorio Enmanuelle, un pequeño descanso y, a por el coche donde llegamos casi anocheciendo, a conducir hasta Chamonix y una superhamburguesa de premio.



sábado, 14 de febrero de 2009

Mulhacén por el Alto del Chorrillo


Hablamos de la máxima cima de la península, por tanto es una cumbre obligada para cualquier montañero, en mi caso, así fue la primera vez que la subí, la segunda cumplía otra función que era la de aclimatar en altura una noche antes de hacer un intento en el Mont Blanc.

En mi segunda ascensión, ya que lo que pretendíamos era pasar la noche en altura para aclimatar, dejamos los coches en el área recreativa de la Hoya del Portillo, a unos 2.150 metros de altitud en la pista que sube de Capileira a la sierra.

Cuenta con aparcamiento y una barrera que impide el paso de vehículos más allá, subimos por la pista usando sus numerosos atajos, sobre todo los del cortafuegos, para así evitar el polvo de los autobuses que llegan hasta el alto del Chorrillo y disfrutar algo más entre pinos y a través de los amplios prados. Hicimos un desnivel total, en subida de 1330 metros, sin dificultad alguna por pistas y caminos y al pasar el alto del Chorrillo, a 2700 metros de altitud, dos horas largas desde la Hoya del Portillo, aquí se divisan, acercándonos un poco al mirador de Trevélez, unas inmejorables vistas del pueblo de Trevélez, seguimos por la pista y, pasando el Alto del Chorrillo, enseguida vemos a nuestra izquierda una desviación hacia el refugio de Poqueira, unos metros más y  tomamos una desviación hacia la derecha por un camino, más modesto pero muy amplio y cómodo, que remonta hacia el norte por la Loma del Tanto. Gira a la derecha y se ensancha hacia la cota de los 3.100 metros, donde se denomina como la Loma del Mulhacén. Continuando por la misma, alcanzamos un vértice de cota 3.400, llamado Mulhacén II o Chico en algunos mapas. Durante el camino en mas de una ocasión nos encontramos con grupos de cabras montesas.

A partir de este punto, se acaba el camino pero la cumbre está ya muy cerca y la alcanzamos caminando por lo alto de la cresta, ancha y regular, con bastantes hitos, formada por grandes bloques muy asentados.


Y en la cumbre, tres horas desde el Alto del Chorrillo, cinco horas de subida en total para los 14 kilómetros de distancia desde la Hoya del Portillo, con su preciosa capillita, con sus inmejorables vistas, desde sus 3480 metros de altura estás viendo el nacimiento del Genil, el mar, y si el día es limpio hasta la cordillera del Atlas en Marruecos, eso sí, en la cumbre mucha gente.

Bajamos por la pedrera que nos lleva hasta la Laguna de la Caldera para pasar la noche en el refugio vivac que existe a 3060 metros, y en la bajada las inmejorables vistas de la Alcazaba, de la cara norte del Mulhacen, etc..., como llegamos pronto pudimos elegir un poco de buena zona para dormir, y hacer una partidita de mus, pero a la noche el refugio estaba hasta la bandera de gente apretados unos contra otros.

Al día siguiente bajada directa y rápida por la pista, hasta los coches y un buen desayuno a media mañana en Capileira antes de emprender el retorno a Madrid.

Esta ascensión tiene otras dos alternativas, la primera, quizá la más común, desde Capileira pasando por el refugio Poqueira, llegar hasta el vivac de la Caldera y subida por la pedrera que hoy hemos bajado, esta actividad la he hecho en el 2014, y la otra desde Sierra Nevada, pasando por la base del Veleta en la Carihuela.

viernes, 6 de febrero de 2009

Perdiguero, nieve papa y bajada en helicóptero ...



Buenos y malos recuerdos de este Perdiguero, lo hicimos, la primera vez, con el grupo de Haciendo Camino como preparación para ascender el Mont Blanc, en esa primavera tan peligrosa y sorprendente en Pirineos, sorprendente hasta el extremo de que cuando subíamos nos encontramos con dos que bajaban haciendo esquí de travesía, nos gritan ¡¡¡Donde vais !!!, ¡¡¡ al Perdiguero !!!, ¡¡¡ Cuidado con al nieve que esta muy blanduzca !!!, ¡¡¡ Si y vosotros también con los esquís!!!, ¡¡¡ No os preocupéis, bajamos por Remuñé !!! Y, de repente, me digo, esa voz la conozco, ¡¡¡ Oye, tú no serás Jonás!!!!, ¡¡¡ si, anda y tú eres Ángel !!!, ¡¡¡ Si!!!, ¡¡¡ Que sorpresa, tened cuidado que la nieve está muy blanda !!! ...

Y dicho y hecho, hacemos cumbre y al bajar, metí la pierna entre dos piedras cubiertas por la nieve y averia, mis gritos se oian hasta en el ....., rápidamente Santi baja y me mira la pierna, me pone una rodillera, intento bajar pero no puedo, cada paso es un grito, sacamos una manta térmica y llamamos al 112 pidiendo un helicóptero, se quedan conmigo, no hay forma de que baje ninguno de los dos, que buenísimos compañeros, yo no soy capaz de seguir, hay otro accidente con un posible fallecido y nos dicen que tardaran, da igual, no puedo hacer nada, se quedan conmigo, ya estamos nerviosos, al final vemos al helicóptero, pero ellos a nosotros no, vuelta a llamarles, están son nuestras coordenadas, ellos dicen dejaros en paz de coordenadas, ¿donde estáis?, otra vez se lo decimos, enseguida vuelven, esta vez si nos ven, increíbles los chicos de la Guardia Civil, casi se tiran desde el helicóptero para ayudar, me toman en volandas, no, tus compañeros no caben en el helicóptero, pues entonces no, yo no bajo, sin ellos no bajo, se está haciendo de noche, y ellos enseguida no te preocupes, volvemos a por ellos, si, si en algún momento me he quejado por alguna multa en carretera, estos son diferentes, que gente mas encantadora, increíbles, me llevan a Benasque y si, claro que si, suben de inmediato a por mis compañeros y los bajan, enseguida están conmigo, bueno, una fisura en la cabeza del peroné un esguince de ligamentos y un desplazamiento del menisco, poco precio para la satisfacción de esa belleza de Pirineos y el conocer a gente tan encantadora como estos guardias civiles, mis felicitaciones, sois fantásticos.

Pero bueno, el relato, Periko, Santi, Albert, Kankis y yo partimos el día anterior hacia Pirineos, ya todo empezó de manera sorprendente el día anterior cuando practicando algo de rappel con Albert y Kankis nos dejamos el teléfono conectado y asustamos a Cristina con nuestras conversaciones, que si te dejas la cuerda atrás, que si te caes, etc..., simples conversaciones de prácticas pero que asustaron a la pobre Cristina al no saberlo.

Y al día siguiente, a las cinco de la mañana, arriba y hacia la cumbre, en la montaña siempre se debe comenzar muy pronto. Cuando la nieve aún es firme y los crampones agarran bien.

El pico Perdiguero es una cumbre de los Pirineos, situada entre Aragón y el Alto Garona, como frontera divisoria entre España y Francia. Su cumbre fue alcanzada por primera vez en 1817 por Friedrich Parrot. Tiene una altitud de 3.221 metros sobre el nivel del mar y su situación debe indicarse desde Benasque con un desnivel de recorrido de 1635 metros.

Ubicamos el punto de partida desde el puente de Literola (1585 metros) pasado el cruce hacia los baños de Benasque, esta excursión se realiza por un valle abierto y por senderos que nos llevan hasta collados superiores. En verano se encuentran pastores con grandes rebaños de ovejas.

Para llegar allí, desde Benasque tomamos la carretera en dirección norte, hacia los Llanos del Hospital, pero unos pocos kilómetros antes de llegar, encontramos la típica placa junto a la carretera que nos indica el puente sobre el barranco de Literola. Es desde este punto desde donde comenzamos la ascensión desde las cinco de la mañana, después de pasar la noche en Benasque.

Cruzamos la carretera y tomamos el sendero que, indicando dirección a la cabaña de Literola, asciende muy rápidamente entre bosques de avellanos y abetos por la margen izquierda del río Literola, eso sí, con la oscuridad nos perdemos un par de veces pero son cortados del camino que enseguida se reencuentran y, enseguida recuperamos el sendero. En pocos minutos, dirección Oeste, salimos del bosque, donde encontramos un sesteadero de ganado hecho a piedra. Una vez bordeada por la derecha, la cuesta se nos va moderando y siempre por la misma margen, alcanzamos la llamada cabaña del Llosero, a 1725 metros en unos veinte minutos, llegamos a un pequeño collado, a unos dos mil metros de altitud, son las ocho y media de la mañana y la nieve ya esta sopa, por ello los tiempos son muy lentos, merece la pena echar un vistazo atrás y contemplar el Circo de Cregüeña. Ahora, el camino llanea sin ganar altura hasta un cruce de barrancos donde se asienta una pequeña cabaña y refugio llamada cabaña del Forcallo. No llegamos a ella, y no cruzamos un puentecito que nos llevaría a ella, si es así, nos habremos equivocado un poco antes, hay que seguir por la margen izquierda del Literola.

Después de observarla desde arriba giramos a la derecha (Norte) y ayudándonos de una serie de zig-zags entramos en el barranco de Literola, que hace como una especie de S, entonces paso junto al pico Perdigueret y rápidamente ganamos altura, hay que tirar de piolet en algunas palas.

Desde este punto empezamos a ver, de nuevo, el pico Perdiguero, el objetivo de hoy, estaremos cerca de hacer la mitad del recorrido.

Un poco mas tarde el barranco se estrecha, donde muy pronto alcanzamos el ibonet de Literola a unos dos mil quinientos metros de altura aproximadamente, una pequeña llanura, especie de circo que atravesamos hasta el fondo, donde nos encontramos con Jonás y un acompañante que bajan haciendo esquí de fondo.. A partir de aquí el camino se vuelve a empinar bruscamente, por lo que tendremos que ascender por la margen derecha, por las piedras, subiendo por una canal muy empinada hasta alcanzar el contrafuerte, ya con crampones a pesar de que la nieve esta muy blanda, aquí Kanquis nos abandona, os espero abajo, bueno pues bien, la bajada es fácil así que no tenemos inconveniente en dejarle solo.

Una vez pasado este tramo, tomamos dirección hacia el Lago Blanco del Lliterola, a 2740 metros de altura, una vez pasado, el comienzo de una pedrera monstruosa cubierta de nieve, pero solo a medias.

Esta parte final de la subida, hasta el collado superior del Literola, a 3050 metros, se nos hace un poco eterna, después hemos de atravesar por hasta dos falsas cumbres.

Después de un rato llegamos a la parte final donde tenemos mucho cuidado, hay una delicada arista, por lo aéreo, que atravesar y por ultimo, una última cuestecilla que nos llevará a la cumbre del Perdiguero. En la cima, abrazos y felicitaciones entre el grupo, además de conseguir llegar a la cumbre, hace un día estupendo para saborear de las vistas: Bardamina, Posstes, Bachimala, Perdido y su glaciar, Aneto, Madaleta, en fin, Pirineos aquí y allá.

Fotos, descanso, Albert que baja como una moto, detrás bajo yo, un poco mas atrás Santi y Periko, hacia abajo y cuando llevamos unos doscientos metros de bajada, ale, el accidente descrito y, después del rescate del helicóptero, desde aquí mi mas cordial felicitación y abrazo a la Guardia Civil de montaña, ojalá que podamos seguir contando con ellos muchos, muchos años.

Ver más fotos de la primera ascensión

Ya, en el 2014 he decidido volver a subir este pico, y si es posible bajarlo por mis medios, y así lo he acometido, el ascenso es el mismo hasta los 2500 metros del Ibón de Literola, lo bordeo  por su margen izquierda y me dirijo hacia la pedrera que forma la muralla del Perdiguero, en esta ocasión, en vez de tirarme hacia mi derecha como la vez anterior, sigo de frente, siguiendo las indicaciones de puntos rojos, con dirección al collado de Ubago, collado que se junta con la ruta de subida desde el Refugio del Turmo, en el GR-11, es una subida empinada, hay que echar manos en varias ocasiones, al llegar al collado de Ubago,  siguiendo la intuición más que los posibles hitos, me desvío hacia mi derecha para alcanzar el collado Superior de Literola a 3050 metros, desde aquí la ascensión por la pedrera a la cima es común con la ascensión anterior, y la bajada la hago por donde subí en la vez anterior.

Los tiempos en esta ocasión son más reales, una hora y veinte minutos hasta la desviación a la Cabaña del Forcallo, a 2000 metros, , dos horas y cuarenta minutos hasta los 2500 metros del la Laguna de Literola, cuatro horas hasta los 3050 metros del Collado Superior del Literola y media hora larga hasta la cima, total cuatro horas y tres cuartos desde los 1585 metros donde dejé el coche en la carretera hasta los 3221 de la cima, la bajada me llevó tres horas y media largas.


martes, 3 de febrero de 2009

ISLAND PEAK (ImjaTsé)


Pues como todo el mundo indica en sus reportajes y, por tanto yo también en el mio, en el año 1952, fue Eric Shipton quien, preparándose para intentar la ascensión al Everest, bautizó a esta montaña con el nombre de Island Peak, dicho e indicado, y es que, ciertamente, vista desde los alrededores de Dingboche parece realmente una isla entre un mar de hielos, pero además, cuando llegas a la cumbre, después de un gran esfuerzo te encuentras dentro de una isla en medio de los grandes colosos del Himalaya, Everest, Lhotse, Nuptse, Ama Dablan, etc...

Hicimos la aproximación, durante 12 días, desde Lukla a través del Valle del Khumbu y aclimatamos en el camino y con la bonita ascensión al KalaPatthar (5545 metros).

Llegamos al campo base de "nuestra objetivo", situada en la cara sur del Lhotse, una noche de pernocta al llegar, un día de descanso, aunque lo aprovechamos para hacer unas pequeñas subidas para mantener el tono muscular y mejorar la aclimatación.

La siguiente noche nos acostamos prontito en las tiendas, con un frío bastante especial.

A las dos de la mañana, Pasang, nuestro guía nepalí (cuatro cumbres en el Everest) nos despierta junto con nuestros queridos sherpas con un buen desayuno y nos toca salir del saco para ir hacia la cumbre.

Por delante nos queda una dura jornada con mas de 1000 metros de desnivel, 700 metros de pedrera de una morrena glaciar y otros algo mas de 300 metros de glaciar con una afilada arista al final.

Debido a la altura y al esfuerzo de los días anteriores, algunos del grupo deciden no intentarlo, además de nuestro amigo Oscar que ya se tuvo que dar la vuelta en Chukhung bajando hasta Namche Bazaar por el maldito mal de altura, algún otro no se encuentran con fuerza para levantarse y el mañico Paco decide a los pocos metros que se da la vuelta.

Los demás arrancamos, y antes de amanecer, algún otro se da la vuelta vencido por el frío. Cuando al primer paso de nieve dura, casi hielo, nos ponemos los crampones, cualquier esfuerzo, hasta el cramponarse es duro, la altura se deja notar y tenemos que parar constantemente para tomar aire.


Nos encordamos y llegamos hasta la tremenda y empinada, casi vertical, rampa lateral, nos preparamos para engancharnos con el puño jumar a la cuerda fija, pero cuando la veo me asusto, por Dios, si alguno se cae ¿aguantará esto?. Da igual, hay que seguir, para ello en la pared preparo los dos piolets y dejo el jumar sólo como un seguro más que voy arrastrando. La pared se hace interminable, me creo que nunca llegaré a la arista final, pero poco a poco, cada vez mas poco a poco, voy trepando, del grupo sólo quedamos tres, los últimos metros se me hacen eternos, pero al final llego a la arista, me aseguro y me tumbo en la nieve dura a descansar unos segundos y recuperar el resuello.

Miro desde la arista hacia abajo y veo las huellas de los aludes que se han producido anteriormente y, hacia arriba, la cumbre, allá, al final, casi otros ciento cincuenta metros de desnivel, pero al menos por la arista se va en pie, de los tramos de cuerda fija sigo sin fiarme un pelo de ella, aún así uso el jumar enganchado a través de la daisy a mi arnés.

Ultimo esfuerzo y, por fin en la cumbre, he llegado, 6189 metros de altura en el Himalaya y, de repente te das cuenta de lo que tienes a tu alrededor, colosos y mas colosos de mas de 8000 metros, da igual, hay que disfrutar del momento, las fotos de rigor y hacia abajo.

El tiempo se empieza a complicar y ahora nos toca concentrarnos para bajar con cuidado, despacio pero sin perder tiempo, como se dice siempre en la cumbre,

las celebraciones abajo y el éxito es cuando levantas la cerveza de celebración.

Bajamos toda la zona de hielo. nieve y grietas, haciendo foto tras foto de unos paisajes brutalmente maravillosos hasta que llegamos a la zona de pedrera. Bajando la misma, casi al final nos encontramos con Paco el mañico que ha subido unos metros para recibirnos y felicitarnos.

Paco el Cho Oyu nos espera, tenemos que prepararnos bien.

Mi idea era intentar bajar a Chukhung, imposible estoy cansadísimo, llego al campamento, comida caliente y, al poco tiempo sorprendente y fenomenalmente recuperado, es increíble el cansancio que te provoca la altura, pero bueno dormimos en la tienda de campaña y al día siguiente directo hasta Namche parando en Tengboche a disfrutar una vez mas del Monasterio, unas horas más y a por la reparadora ducha en el Yeti hotel de Namche Bazaar.




lunes, 2 de febrero de 2009

Un recorrido por el valle del Khumbu en Nepal


Este magnífico trekking lo realizamos para poder ascender al Island Peak (Imja Tsé) de 6189 metros en Nepal, en otro apartado detallaré la ascensión en sí, ya que por su belleza y espectacularidad merece un relato por sí mismo.

Ruta que coincide en parte de su recorrido con el trekking del Everest, ver el croquis .

Pero el viaje comenzó en ruta hacia Katmandú. El vuelo se hace pesado, con escala en Doha, menos mal que la Qatar nos dio un magnífico servicio durante todo el viaje.

Ya, al aterrizar en la capital de Nepal es increíble: parece que retrocedes cien años. Katmandú es una ciudad que enamora, tanto por sus gentes como por los contrastes culturales que se ven. Es llegar al magnífico hotel Yak&Yeti donde nos dan un maravilloso recibimiento, ocupar sus inmejorables habitaciones y, al salir a dar un paseo encontrarte con las enormes diferencias tanto de limpieza, como culturales, como de nivel de vida, pero es lo que es , en las calles, continuamente es como si te sintieras observado por los ojos de Buda que están por todas partes.

Y después de unos días conociendo la ciudad, sus barrios comerciales como el de Thamel y sus alrededores, la plaza Darbar, los templos como los de Swayanbhunath, Pashupatinath, la Stupa de Bodhnath, etc. tomamos una avioneta que nos llevó a Lukla a 2866 metros, con su " gran aeropuerto": una pista de aterrizaje en subida, y de despegue hacia abajo, que acaba en una pared vertical, ciudad donde se contratan guías, porteadores, yaks, etc., allí nuestro guía, el buen amigo Pasang (4 coronaciones del Everest) se encargó de preparar toda la logística de la ascensión manejándose como pez en el agua en ese caos que se forma todas las mañanas.

Y aquí comenzamos el trekking que, en una primera etapa nos llevará, por un verde camino (pasando por debajo del primer templo de oración que nos encontramos, después nos encontraríamos uno a la salida de cada pueblecito o bien las típicas ruedas de oración que hay que pasar siempre dejándolas a tu derecha) hasta Phakding 2652 metros donde pasamos nuestra primera noche en un fantástico lodge de la misma cadena Yeti para, al día siguiente partir ya hacia Namche Bazaar a 3440 metros, la ciudad mas importante del valle del Khumbu, donde pasamos un día más visitando Thame, Namche con sus mercados, con sus tiendas de material de montaña, baratas pero no muy fiables en cuanto a la calidad final de los artículos que allí puedas adquirir y con su gran cantidad de montañeros, unos hacia el Gokyo otros hacia el Everest, otros hacia el Island Peak, otros de trekking, otros ....

En la siguiente etapa partimos hacia Khumjung desviándonos a conocer el monasterio de Khunde y algo mas allá tenemos nuestra primera vista del Everest y el Lhotse pero, sin embargo y a pesar de su altura y su fama me quedo, sin duda, con la que para mí es la montaña mas bonita y espectacular que he visto, el Ama Dablan, montaña que, en todo el viaje pude contemplar desde todos los ángulos y la viese desde donde la viese siempre me ha fascinado. Que belleza de montaña.

Nuestra etapa siguiente, corta, nos lleva hasta Tengboche 3800 metros, atravesando varias veces el río por puentes colgantes a cual mas espectacular y móvil, el lodge donde nos hospedamos es el peor de todo el trekking pero a cambio, que maravilla, el monasterio de Tengboche se nos ofrece espectacular, podemos entrar a visitarlo y coincidimos con los rezos de los monjes, las vistas desde Tengboche en cualquier dirección, a cualquier hora, amanecer el día, al anochecer, en la penumbra, en fin, en cualquier momento son espectaculares. No paro de hacer fotografías, voy a quemar la cámara.

De Tengboche a Pangboche nos ofrece las mismas sensaciones, además de empezar a ver las obras de Hillary en forma de colegios, hospitales, etc...

Continuamos hasta Pheriche siempre con la presencia majestuosa del Ama Dablan y sus glaciares desde todas sus vertientes, en Pheriche al tener un día de descanso aprovechamos para hacer la colada en sus ríos antes de tomar camino hacia Lobuche que, con sus 4930 metros de altura nos ofrece una maravillosa aclimatación.


Al día siguiente subida al KalaPatthar con sus 5545 metros pasando por los campamentos de Gorak Shep y desde cuya cumbre se tienen las mejores vistas del Everest, del Lhotse, del Nuptse, del Pumori, del glaciar del Khumbu y, abajo, junto a uno de los glaciares del Everest, su campamento base, día, por desgracia, de un tremendo ajetreo, la noche anterior un alud en altura acabó con tres alpinistas italianos y tres sherpas. Y además mi amigo Oscar sufre su primer ataque del mal de altura, bajamos rápido y se le pasa pero le ha dado bastante fuerte, se le veía muy mala cara.

Después de hacer cumbre y pasar una noche mas en Lobuche, en realidad una especie de locura de montañeros subiendo y bajando hacia el Everest, bajamos hacia Dingboche, abandonando durante unos días el valle del Khumbu para acercarnos al Island Peak, Dingboche con buenos lodges, los típicos tenderetes de conexión vía satélite con internet y hasta sus pequeños garitos con mesas de billar.

Arrancamos hacia el campo base del Island Peak, pasamos por Chukhung, donde simplemente nos detenemos a comer algo, pero, otra vez a Oscar le ataca el mal de altura y se baja hasta Dingboche a recuperarse y después se irá hasta Namche Bazaar. El resto, al llegar al campo base a 5180 metros establecemos las tiendas de campaña, para pasar las siguientes noches, los dos días siguientes en el campo base nos sirven el primero para descansar y el siguiente para hacer cumbre, fantástica cumbre, preciosa, la tercera noche nos sirve de descanso y, al día siguiente retorno en largas etapas, la primera hasta Dingboche, la segunda a Namche Bazaar y en la tercera hasta Lukla donde tomamos el avión hacia Kathmandu, donde nos esperaba lo mas deseado después de un trekking, una larga, relajante y maravillosa ducha.

Dedicamos los pocos siguientes días a conocer las maravillosas ciudades de los alrededores como Patán, Bhaktapur, etc...

Las fotos del recorrido por el valle del Khumbu ..


Las fotos de la posterior ascensión al Island Peak ... 

Las fotos del recorrido turístico por Nepal.


sábado, 31 de enero de 2009

La Mesa de los Tres Reyes


Dos veces lo intenté y a la segunda, con mi amigo Alfonso lo conseguimos, no es una subida de alta dificultad pero, la primera vez no lo culminamos y la segunda, para bajar tuvimos serias dificultades ya que nevó en días anteriores y después, el fuerte viento, dejo capas de hielo que nos obligaron a tirar de cordinos en mas de una ocasión en los aledaños de la cumbre.

La primera vez subí con mis amigos del grupo de Haciendo Camino y, cerca de la cumbre tuvimos un pequeño percance, Angel el navarrico se clavó la pala del piolet en el antebrazo haciéndose una herida espectacular y le llevamos a la clínica en Navarra, ya después y al ver que no representaba mas problema nos fuimos a esquiar a Candanchú, la segunda vez hicimos cumbre sin mayor problema.
La mesa de los Tres Reyes (2450 metros) es el techo de Navarra y el mas alto pico desde el Cantábrico, su dificultad puede definirse como media y, con niebla es muy difícil orientarse en medio de las grandes planicies que hay pasado el collado de Linza (donde se puede tomar la subida hacia otra montaña espectacular el Petrechema) y, en la pirámide cimera hay que tener cuidado con las placas de hielo que se quedan si después de una nevada sopla el habitual fuerte viento de lo zona, por lo demás presenta una pequeña trepada que no reviste una gran dificultad, el desnivel que se vence desde el refugio de Linza es de aproximadamente 1110 metros y la duración media total se aproxima a las seis horas.

La mejor época para hacer esta subida está entre junio y octubre

Para acceder a este itinerario demos tomar el desvío que, desde Jaca, sube hacia el Roncal e Isaba, llegaremos hasta el camping de Zurita, desde donde, siguiendo la pista, sin nieve puede irse perfectamente con cualquier vehículo, llegaremos hasta el refugio de Linza (19 kilómetros desde Isaba), con un perfecto aparcamiento y atendido perfectamente por unos amabilísimos refugieros.

Por la mañana temprano saldremos desde el refugio, por un camino perfectamente definido a su derecha que va cogiendo altura por la denomina loma del Sobrante hasta llegar al collado de Linza, a 1900 metros de altura, en más o menos una hora quince minutos, aquí el camino se bifurca con dos opciones, hacia nuestra derecha el Petrechema y, hacia la izquierda nuestro camino que nos llevará hasta la hoya de la Solana, bien señalizado, pero que enseguida nos llevará a unos contrafuertes rocosos hacia el nuevo collado en el que hay que prestar mucha atención a los hitos. Pasaremos sin problemas un caótico lapiaz y, enseguida nos aparecerá un pequeño valle que nos acerca a un collado (2300 metros) entre el Mouscaté 2230 metros) y el Budoguía (2367 metros), desde donde ya veremos la pirámide final de la Mesa de los Tres Reyes a la que subiremos, primero en diagonal hacia la izquierda (camino perfectamente señalizado) y donde veremos enseguida el corredor que desemboca en la cima.

En la cumbre dos sorpresas, un castillo en miniatura y una imagen (muchas veces caída por el viento) de San Francisco Javier y, desde la cumbre, el circo de Lescún, Larra, etc...

La subida puede haberse hecho en unas tres horas y media y, en la bajada, al final, si el suelo está húmedo atención con el desagradable barro que, en los tramos finales, se pega en las botas y que nos proporcionará mas de una culetada por los patinazos.

Las fotos de la actividad.

lunes, 26 de enero de 2009

Lukla, aterriza como puedas, ¡o despega!

Lukla es la puerta de acceso a la gran montaña nepalí, allí, en un frenético trasiego de personas, mochilas y todo tipo de petates llegan todas las mañanas unas decenas de avionetas de las que se baja una docena de pasajeros y a las que antes de terminar se suben otros tantos, mezclándose las pertenencias de los que llegan con las de los que vuelven y sin que casi existan errores ¿milagroso?. Las pequeñas salas del aeropuerto sirven para contactar con guías, porteadores, etc...

La pista está inclinada desde la montaña hacia el barranco, para así facilitar el aterrizaje y el despegue, genial, una pista de 450 metros de longitud a 2850 metros de altura ...

Ver fotos de Kathmandú y Lukla

Desde el interior del ¿avión?, aterrizando ...

miércoles, 7 de enero de 2009

Aconcagua: frío, viento, el desierto en la altura


Medio primero y segundo día, 24 horas de viaje, justas, desde mi casa en Pozuelo hasta el hotel en Mendoza. Qué cansancio. Pero bueno, es lo esperado.

He hecho los dos vuelos con Aerolíneas Argentinas. El vuelo desde Madrid a Buenos Aires, puntual, más los veinte minutos de rodadura por las pistas de Barajas, maldurmiendo en turista, qué mala cena y qué peor desayuno. Llegada a Buenos Aires en doce horas y media, media hora de espera a la bolsa y viaje a Aeroparque, el otro aeropuerto. Increíble: TRECE DÓLARES UN COLECTIVO; hace un año, el mismo TRES DOLARES Y PICO. Estos argentinos cuando se lanzan, se lanzan. Eso sí, me he parado en el centro de Buenos Aires a tomar un capuchino, es una ciudad única, maravillosa, cada día me gusta más, tiene una vida especial. Hora y media de vuelo a Mendoza con cuarenta minutos de retraso. Mendoza, espectacular, una ciudad tranquila, perfectamente habitable (1.500.000 de habitantes), con una particularidad: la increíble canalización de aguas por acequias en todas las calles, creadas por sus fundadores los indios huarpe, lo que le da una frondosidad de arboles en todo momento. Es más, no se puede cortar ni un árbol, antes se cambia la ubicación de un posible edificio que talar un árbol. Unos parques preciosos, ni un solo atasco y, a 900 metros de altura, una temperatura en verano (ahora) de 28 grados e inviernos nada fríos.

Para más, coincido con la llegada del Dakar a esta misma ciudad. He visitado el parque cerrado y mañana no los veré salir ya que parten a las cuatro de la mañana y quiero dormir algo.

Nos hemos reunido con el guía para repasar el material y planear la ascensión y he cenado un asado de tira, qué maravilla. Bueno, me voy a dormir, que mañana tengo que ir a pagar los permisos de ascensión.

Tercer día dedicado en su mañana a las últimas compras y, sobre todo, a pasar los complicados trámites de los permisos de ascensión por el Aconcagua. Una vamos a decir no mala noticia: al llegar nos informamos de que cuatro andinistas italianos y su guía habían muerto en una grieta. Al final, después de 48 horas han rescatado a tres, dentro de lo malo... Mañana partimos a Penitentes, allí estaremos un día.

4º día: Previsto para llegar a la estación de esquí de Penitentes desde Mendoza, en un pequeño colectivo de montaña, viejo como él solo.

Después de 2 horas de viaje llegamos a Uspallata, un pueblo que estuvo destinado al tren con Chile y ahora se dedica a la gente que accede a los Andes. Al salir de este pueblo vemos el último árbol que nos encontraremos en el resto del viaje, compramos agua y llegamos a la estación de esquí de Penitentes, donde dejo una bolsa con las cosas que no usaré en la ascensión. Comemos y, para aclimatar, subo por las pistas de esquí (ahora sin nieve) hasta los 3200 metros, me quedo un rato arriba y bajo a dormir. Nos llegan las noticias de que ha muerto un inglés de un infarto cerca de la cumbre del Aconcagua.

5º día: Salimos de la estación de esquí de Penitentes a 2950 metros en 4x4 hacia el control de entrada a la zona del Aconcagua, pasamos por el Puente del Inca, otra estación de esquí que, al igual que en Penitentes parece esos típicos sitios de las películas americanas en las que en pleno desierto ves una larga carretera transitada por enormes camiones y donde hay una gasolinera, un motel y poco más, además del viento. Después de registrarnos en el control de los rangers de Horcones comenzamos a andar hacia el campamento de Confluencia a 3400 metros, donde pasaremos nuestra primera noche en tienda de campaña. El primer puente por el que pasamos sirvió para el rodaje de parte de la película "Siete años en el Tibet"<7>.

Los horcones, que dan nombre a esta zona, son unos pequeños pajarillos con el pecho amarillo o rojizo que inclusive se posan por tu mano para comer las miguillas que les des, simpatiquísimos.

En Confluencia, después de una corta caminata, comemos y colocamos las tiendas. Necesito andar algo más y me doy una caminata de unas dos horas con Jarno, un jovencísimo y fuerte compañero de viaje que pocos días después cumpliría sus 23 años. Después a estirar.

6º día: Dentro de la aclimatación a la altura y de los días qu

e estaremos en el Campamento de Confluencia nos iremos por la ruta alternativa hasta Plaza de Francia (4050 metros de altura), desde donde hay unas excelentes vistas de la pared sur del Aconcagua. Es inigualable, desértico (es la montaña más desértica que he conocido), pero de una grandeza excepcional. Todo es grande, todo es inmenso y destaco la coloración: es como un arcoiris de piedras, verdes, ocres, marrones, blancas... Después el glaciar sur del Aconcagua y, como todo, inmenso. Volvemos a Confluencia, no hay cobertura, sólo las típicas conexiones con Internet vía satélite, desde donde te quieren dar el gran palo, me niego. ¿Para cuándo pondrán unas antenas de telefonía móvil que no cuestan tanto y quitan a estos especuladores?

7º día: Dejamos Confluencia y la simpatiquísima Verónica, una chica encantadora que nos ha preparado unas cenas y comidas buenísimas y nos vamos a Plaza de Mulas a 4350 metros. Más de 7 horas hacia arriba pasando por lo que llaman Playa Ancha, que no es más que un tremendo pedregal producido por las aguas del deshielo de los glaciares del Aconcagua y donde el sol aplana a cualquiera. Pero sin embargo, tiene un encanto especial con el enorme arcoiris de colores de las piedras.

Llegamos a Cuesta Brava. Son doscientos metros de desnivel antes de llegar a Plaza de Mulas, donde se han despeñado algunas mulas y donde algunos argentinos la denominan la cuesta de la madre que... Pero bueno, llegamos, comemos y a descansar.

8º día: Aclimatación en Plaza de Mulas (Campo Base) y descanso, al tiempo de pasar el pertinente control médico: todo NO bien, es decir, tensión 128-75, pulsaciones 66, oxigenación en altura 89%, pero una imponente bronquitis con placas en la garganta hacen que me den fortísimos antibióticos (me destrozan, me agotan). Para mantener subo los primeros 200 metros del acceso a campo 1 y me voy a un refugio cercano al campamento, donde en el comedor encuentro la banderita de HC que dejó José María. Al lado de Xouxou pongo mis iniciales y hago la foto de rigor.

Las noches se empiezan a hacer interminables dentro de la tienda de campaña. Se cena muy pronto, hacia las ocho, y se desayuna muy tarde, mas allá de las ocho y media. A eso sumemos los cinco litros de agua que hay que beber al día (potabilizada del río cercano) y nos dará la cantidad de veces que hay que salir de la tienda en las noches.

9º día: Para aclimatar subimos al cercano Cerro Bonete, 5004 metros, que es una pedrera en toda su longitud. Salimos del campo base hacia el refugio y hacia su derecha sale un empinadísimo camino, muy resbaladizo, atravesamos varias zonas de penitentes (esa forma tan peculiar de producirse el deshielo en la zona andina) alcanzamos su cumbre en 3 horas largas. Eso sí, según subimos cada vez vemos mejores y más impresionantes detalles de la cara oeste del Aconcagua.

La última parte de la ascensión es algo mas expuesta y hay que tirar un poco de manos, pero siempre dentro de unos niveles de facilidad. Al llegar a la cumbre, el Aconcagua a un lado, a otro el Catedral, el Dedos, el Tolosa, innumerables...

Nos dividimos en grupos y en el primero, divertidísimo, bajamos deslizándonos por las pedreras y corriendo, en 1 hora y 10 minutos. A lavar la ropa y a prepararnos para mañana.

10º día: Para preparar la subida final subimos hacia el campo 1, cargados con la primera parte del material a instalar. Me sigue doliendo la garganta, la mucosidad es constante, he vuelto a ir al médico del Campo Base que me dice siga con los antibióticos, me da por pensar que no me van a dejar subir, pero bueno.

Cargamos las mochilas hasta arriba y comenzamos a andar. Subida dura al principio y al final y algo más suave en el intermedio. Llegamos, comemos, montamos los materiales y tiendas que llevamos y alguno propone llegar hasta la cota de los 5000 antes de bajar. Dicho y hecho. Delante de nosotros suben 3 miembros del ejército a unos 100-150 metros. De repente un grito brutal y una persona, solitaria, que se cae: una gran piedra desprendida le alcanza en el pecho. Pela, nuestro guía nos pide permiso para ir a ayudarle, cómo no, por supuesto; eso sí, llevamos un médico en el grupo que en momento alguno se ha ofrecido a ayudar a nadie y que aquí tampoco lo hace. Le ayudan a respirar, un soldado saca una camilla plegable y deciden bajarle, el Pela baja ayudando, alguno toma la mochila del herido y la baja, nosotros nos bajamos por otro camino también de piedras. A unos 100 metros del campo base el herido fallece. El médico ¿dónde está? El Pela me abraza al ver que estoy a punto de saltar. Las dos caras de la humanidad.

11º día: Sin olvidar el anterior, descanso y aclimatación en el campo base. Preparamos las mochilas para mañana, separando lo que necesitamos en altura y lo que dejamos aquí. Vuelvo al médico por la tarde y me dice que aún no estoy bien curado, pero que, si quiero, puedo intentar subir, pero que recuerde la cantidad de fuerzas perdidas con la bronquitis.

A la tarde y, como todos los días en el campo base, nos cae una copiosa nevada que deja un precioso paisaje pero un frío increíble. Al dormir dejo el reloj fuera del saco para ver la temperatura y alcanzamos los 7 negativos dentro de la tienda.

12º día en que empezamos la ascensión, ya desde campo base hasta campo 1 (Canadá) a 4950 metros, es decir 600 metros de desnivel, llegamos, instalamos el resto del equipaje, yo llevo mi tienda ya que es individual, 5 kilos y medio más y aquí ya cambia mas aún la forma de estar, no desayunamos hasta las nueve y media que sale el sol y cenamos hacia las seis de la tarde, el resto en la tienda, por falta de cuidado he dejado la bolsita de pilas de repuesto, al dormir, fuera de mi saco y se han descargado, o sea que no puedo usar el frontal para leer algo y tengo que conservarlo como pueda, hasta el final, que largas se hacen las noches.

13º día: Frío, frío intenso por la noche, el guía nos dice que más de lo normal. Desayunamos y vamos hacia el campo 2 a 5425 metros (Nido de Cóndores), con 16.5 kilos en la espalda. Mucho viento en la subida y cada vez cuesta más cualquier esfuerzo. Los pasito a pasito que vamos dando son agotadores.

Por cierto, una más y van... ¿qué pasa este año? Sigue sin aparecer el andinista francés que está desaparecido desde hace unos días, es desmoralizante.

Lavar los cacharros de l

a comida con nieve, hervir nieve para tener agua, instalar las tiendas sobre nieve y por las mañanas quitar la que las ha cubierto, en fin tareas habituales.

Una chica americana, Catherine, que se baja ya, nos regala un pequeño ajedrez de bolsillo que lleva y al que le falta un alfil de las blancas ¡qué maravilla!, César (el peruano) y yo nos frotamos las manos: podemos jugar con algo.

14º día: Subimos a campo 3 (Cólera, 5950 metros, hay otro al lado que se llama Berlín). Por radio nos anuncian que el tiempo arriba no será excesivamente ventoso pero que las temperaturas estarán 20 grados negativos y que las ventanas de tiempo despejado no serán superiores a unas pocas horas. Instalamos el campo 3 y a dormir horas y horas.

15º día: No se puede subir a cumbre, todo el día en campo 3 Cólera. Sigue nevando, mañana veremos.

16º día: A las 4 de la mañana Ulises nos dice que por radio le han indicado que hay una ventana de buen tiempo para subir. Está todo nevado pero podremos intentarlo. Me levanto con las placas de la garganta sangrando. El médico, ¡ohhh!, me mira, tengo algunas décimas de fiebre, pero voy. Subo bien pero hay un momento ya, en los 6600 metros, en que la mente me abandona, no me da más fuerzas, y si la mente no te empuja, el cuerpo no hace nada y me decido a no seguir. No sé, han pasado tantas cosas que la ilusión de hacer cumbre me ha abandonado, me da igual hacerla que no. ¿Necesito el ego de decir que he hecho cumbre? Pues no lo sé, pero ahora mismo quiero bajar. Los poquísimos que quedan en la subida me dicen que siga, que estoy fuerte, que puedo hacerlo, pero es que NO QUIERO SEGUIIIIR..., pero bueno, al final subida hacia un pequeño collado para después llegar hasta Piedras Negras a 6200 metros de altitud, otro repecho que lleva hasta el ¿refugio? De Independencia, en muy mal estado, a 6400 metros, aquí confluye la otra ruta por el Glaciar de Los Polacos, enseguida la Puerta del Viento, donde a veces es imposible seguir, una suave caminata hasta llegar a La Canaleta a 6650 metros, un descanso y a alimentarse un poco, La Canaleta con su 40% de desnivel y con el peligro de piedras que caigan de los que van delante, al final, el llamado El Filo que nos deja en la amplia cima final del Aconcagua

Bajada hasta campo 3 y, a pesar de que los quedaron en campo 3 me lo desaconsejan, digo que me voy, que me bajo, que tengo cuatro objetivos: una ducha de media hora, un bife de chorizo con una botella de malbec, una terraza tranquila y unas sábanas limpias con un buen colchón. Algunos se juntan a mí y con toda la carga de siempre, mis famosos 16,5 

kilos, tiro hacia abajo, hacia el campo base. En la bajada me encuentro con Óscar el californiano-mejicano. Llegamos bajo una copiosa nevada y nos instalamos. Él no hizo cumbre se tuvo que bajar seguido por unos italianos que ya no sabían ni dónde estaban y qué estaban pensando en hacer una gruta y quedarse a dormir.

17º día: Óscar y yo tiramos hacia la civilización, recogemos el resto de nuestras pertenencias, nos enteramos de que un rumano con el que coincidimos pierde los diez dedos de los pies, congelados, bajamos la cuesta Brava, llegamos al campamento de Confluencia con la mejor sonrisa de Verónica que nos prepara bebida y unos sandwiches. Seguimos andando hasta el control de los rangers, donde nos espera un 4x4 que nos lleva hasta Mendoza, y a cumplir mis cuatro sueños.

Y la cuestión es ¿lo he disfrutado?...

Ver más fotos de la actividad ... 

Jbel Toubkal, una pedrera en el Atlas



El Jbel Toubkal, con sus 4.167 metros, es la cima más alta de África del Norte. Creo que es la cumbre más espectacular de Marruecos, dentro del mayor desierto del mundo, el Sahara, a 200 kilómetros de la costa, este macizo montañoso de origen volcánico, denominado Ahaggar por los Tuareg.

He sentido una enorme satisfacción al pisar la cumbre más alta del Atlas, espero repetirla en invierno o en primavera, no hay que olvidar que es algo más de cuatro mil metros y se notan tanto en el mal de altura en montaña, como en la fatiga, en que las rampas y pedreras son bastante fuertes, o en el intenso frío que se siente al hacer cumbre. El viaje comenzó en Marrakech, ciudad capaz de sorprender a cualquiera de muy grata manera a pesar del caos circulatorio y de la impresionante diferencia de clases que sufre. Vivir un día y una noche la vida de esa increíble plaza de Jemaa El Fna es una experiencia única. El ambiente nocturno, la música de los timbales y yembés rodeándote y la alegría que te envuelve hace de la noche en esta ciudad un lugar irrepetible. La misma sensación te invade al pasar una noche en el famoso Hotel Ali, donde se respira un ambiente mochilero único y donde si no tienes mucha idea de cómo organizarte una expedición por el Atlas o hacia el Toubkal, puedes tener seguro que encontrarás la ayuda necesaria. Allí contacté con el guía con el que subí al Toubkal, y puedo decir que por 140 € del año 2006, no se puede pedir más: taxi desde Marrakech a Imlil, ida y vuelta (70 kilómetros), guía durante dos días, una mula y un mulero (que para ellos es fundamental por todo lo que llevan), el pago del refugio y la comida, agua, cenas, desayunos y té de los dos días. ¡Ojo!, se ofenden si intentas llevar tú algo, ellos se encargan de todo, no te dejan ni que les ayudes; a veces piensas que más que un guía llevas un mayordomo.

Comenzamos la subida a las seis de la mañana en un taxi desde Marrakech a Imlil por la carretera de Tahanaoute con parada en los mercados de Asni para comprar la comida que el guía necesitaba y que, por supuesto ya estaban incluidas en lo ya pagado. Llegamos a Imlil, pueblo dedicado casi íntegramente al Atlas. Si lo deseas, en lugar de contactar con los guías en Marrakech puedes hacerlo desde aquí directamente e inclusive se pueden contratar por Internet. Más sorpresas en Imlil, aldea sin nada de nada: hay dos cibercafés y todos los guías tienen su propio correo electrónico.

Si se hace el viaje en coche propio hay que tener en cuenta que en estas carreteras no suelen caber dos, por lo que ambos se salen un poco de la carretera. Al llegar a Imlil se puede dejar el coche en la plaza (lo llaman 'parking'), donde hay un guarda que duerme en su coche y que te cobra unos pocos dirhams al día por cuidártelo. Y comenzamos la aproximación al refugio Louis Neltner desde Imlil (1.740 mts). El sendero, al principio, es una polvorienta pista por la que sube algún automóvil hasta el pueblecito de Amroud, a unos mil novecientos metros de altitud. La vista hacia el sur es magnífica, distinguiéndose las numerosas aldeas que se alzan en las cercanías de Imlil; al fondo, las montañas donde están las pistas de esquí de Oukaimeden. Fue en Amroud donde el guía me dio la primera sorpresa: me invitó a pasar a su casa donde me prepararon un té a la menta magnífico y una ración de farina, una mezcla de higos y todo tipo de dátiles en polvo. Fantástico, como admirable es la maravillosa cultura familiar que tienen, se entiende que asuman la falta de medios económicos que, desde luego, no echan en falta por la increíble unión familiar de todos ellos.

A partir de Amroud el camino desciende un poco hasta un muy amplio cauce de piedras de un río por el que baja un hilillo de agua en verano pero que debe ser impresionante en época de lluvias fuertes. Al pasar las últimas casas de Amroud comienza la subida a la izquierda por un camino muy bien marcado; no tiene pérdida porque a cien metros (lineales, no de altura) veremos un gran pozo de agua y sus canalizaciones. 

Ascenderemos progresivamente hasta llegar a una aldea bereber llamada Sidi Chamarouch (a unos 2.300 metros de altura) y que se distingue por tener en el centro una enorme piedra pintada de blanco. 

Históricamente es un lugar de peregrinación, aunque hoy en día es un pequeño mercadillo de recuerdos (alfombras y otros objetos artesanales) que pueden salirte, si no tienes mucho cuidado, más caros que en el propio mercadillo de Marrakech. Hay algo sorprendente: ellos no tienen acceso a poder comprar equipo de montaña, guantes, cortavientos, crampones, etcétera, por lo que te piden el trueque al cambio; hay gente que se paga todos los recuerdos con prendas usadas que desea tirar y que al descenso lo cambia una vez pactado en el ascenso consiguiendo así aminorar el peso de la vuelta.

Aquí tuve mi segunda sorpresa con el guía: mientras que miraba las tiendecitas me preparó un suculento cuscús y allí mismo comí fenomenalmente, en mesa y caliente. Saliendo de Sidi Chamarouch comienza una fuerte subida en zigzag aproximadamente a la mitad del trayecto. A partir de aquí el camino va ganando altura siguiendo unas veces más cerca y otras más separado el riachuelo que dejamos en Sidi Chamarouch y que nace en una pequeña cascada pasando cien metros del refugio Neltner del Toubkal (3.207 metros), al que se llega sin pérdida por el camino, que está muy marcado. Lo primero que sorprende del refugio es la cantidad de tiendas de campaña que hay a su alrededor, y que siempre te encuentres con las típicas jaimas magrebíes de las excursiones de treking alrededor del Atlas y, además, puedes llevarte la sorpresa de encontrar un grupo de malagueñas haciendo dicho treking que, desde luego, pusieron la nota de alegría en la noche del refugio.


El refugio me llamó la atención por su gran limpieza, en las habitaciones, en los baños, en las duchas... Está perfectamente equipado aunque sorprende que no tiene cobertores en las camas, por lo que es obligado llevar saco. En mi caso no lo llevaba, pero, ¡oh sorpresa!, el guía también había pensado en eso y en la mula llevaba uno adicional para mí. A las 4:30 de la mañana me dijo el guía que tendríamos que salir. La verdad es que me pareció muy pronto y cuando me levanté vi que el resto de los guías ya estaban haciendo los desayunos a los expedicionarios y entonces me di cuenta del porqué de la hora, ¡estamos en Ramadán! y ellos no pueden comer ni beber a partir de que despunte el alba.  Desayunamos y arrancamos con los frontales encendidos, por detrás del refugio donde encontramos la pequeña cascada donde nace el río que baja hasta Sidi Chamarouch y donde empieza una subida muy empinada y que, al tiempo, es un gran canchal, pero la verdad es que la subida hasta el pico no representa ninguna dificultad técnica, simplemente pedreras de todos los tipos y tamaños, muy resbaladizas y muy empinadas. Lo que más sorprende son los enormes hitos que marcan el sendero y que en unos casos están muy juntos y en otros no los ves desde uno al siguiente, pero el camino está muy bien pateado y en verano se ve sin problemas. Enseguida vemos el collado Tizi n'Toubkal, de 3.971 metros. Y a la derecha vemos al Toubkal Oeste, de 4.030 metros, también llamado el Toubkal pequeño, una cima en la que, vista desde el Toubkal, se distinguen tres senderos de gente que ha hecho su muy fácil subida y que, desde luego, no merece la pena, ya que lo que se ve desde allí ya lo ves desde el Toubkal grande.

Siguiendo el camino a la izquierda vemos la impresionante imagen del Jbel Toubkal desde la cara norte, muy aérea. Seguimos el camino ya con un fortísimo viento y sólo con esa dificultad, (además de la que representa en sí la altura, que se nota de verdad y tienes que ir parándote de vez en cuando y desde luego andando más despacio de lo normal), cumbreamos el Jbel Toubkal, de 4.167 metros. Desde el refugio hemos tardado tres horas y media. Arriba es increíble, un artefacto horrible en forma de cono metálico con los nombres de algunos de los que han subido no consigue desmerecer la impresionante vista del Atlas a todos los lados.

Tuve un fantástico día de sol y mirases hacia donde mirases te quedabas impresionado de la magnitud que en cada montaña te encuentras. Sólo el terrible viento helado te hacía pensar en comenzar la bajada. Por hacernos una idea, Imlil está a 1.740 metros de altura y se distinguía desde la cumbre, increíble.

La bajado, por supuesto, por el mismo sitio, ya que el guía me indicó que podíamos bajar por una cresta más difícil pero muy bonita, que al final terminaba en el mismo camino pero que no lo aconsejaba en un día con tanto viento. Así que ¡hala! pedreras resbaladizas para abajo para en la misma jornada descender 2.500 metros, desde la cumbre hasta Imlil. Casi ocho horas de descenso y sufrimiento de los cuádriceps.