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jueves, 8 de febrero de 2018

El epílogo del Camino hasta Finisterre


Tenía mucha ilusión en hacer esta parte del  Camino, la época es mala, sin duda, lo he hecho en Febrero ya
que unos familiares me invitaron a la fiesta de San Blas en Pontevedra, así que terminada la fiesta me fui a Santiago de Compostela y comencé la ruta.

Mal tiempo, si, me ha pillado una de esas tormentas superanunciadas, bueno, pues nada, chubasqueros y a aguantar, el problema, sin duda es que este tramo me parece un añadido, pues porqué hay que seguir, vaya por delante que no hice ya el tramo hasta Muxía, porque eso si que ya me sonaba mal, pero desde luego la señalización aunque no mala, si menor que en la parte principal, en algún tramo cerca de Olveiroa, muy mal, me perdí, pero sobre todo la escasez de zonas de servicios y en este mes de febrero parece ser que es de vacaciones de todos los establecimientos, por ejemplo, desde el Alto Da Pena, hasta Olveiroa, sólo un bar que tenía bocadillos fríos, así más de 25 kms. en Olveiroa todo cerrado, salvo el albergue municipal, pero sin ningún sitio donde, al menos cenar caliente, en Fisterra, más del 50% de los sitios cerrados.

En fin, por parte de los hosteleros del Camino hay que pensar, no sólo en el negocio, sino en que los peregrinos, pocos o muchos, necesitan un servicio y las vacaciones de los locales pueden turnarse algo más. En fin, una solución podría ser un cartel que rece "EN FEBRERO EL CAMINO SE CIERRA POR VACACIONES".

La primera etapa hasta Negreira, no es larga, 21 kilómetros, la catedral está abierta pronto, visita al Apóstol y a comenzar el camino por la Rua Hortas, justo enfrente de la Catedral, en bajada, pocas indicaciones al principio y, como siempre, alguna indicación hecha para llevarte a algún local que, además, está cerrado, pero bueno, vuelta y a seguir. Etapa un poco rompepierna, algunas subidas y bajadas hasta llegar al Alto do Vento, bajada y vuelta a subir hasta el Alto do Mar, tampoco es tanto, pero no me deja de llover y se me hace algo más pesado por eso, a partir de aquí todo suave bajada hasta llegar al Ponte Maceira sobre el río Tambre que baja hasta arriba de agua, otra pequeña subida y hasta Negreira, todo cerrado, me cuesta encontrar alojamiento y cena, en fin ... merece la pena el paseo por la zona vieja de Negreira.

El decepcionante segundo día empieza por la noche en Negreira, desvío para pasar por delante del albergue municipal y todo en suave subida hasta llegar al Alto da Pena, menos mal que me paré a tomar algo, a partir de aquí todo cerrado hasta llegar a Olveiroa, las señalizaciones a partir del parque eólico en la zona de Bon Xesús bastante parcas, de hecho me perdí  y tuve que recuperar el camino a base de GPS, aconsejable llevar palos, alguna que otra sorpresa de perros que salen de fincas abiertas y a los que tuve que enfrentarme, una prueba más de que desde Santiago hasta Cee tienen aún una parca cultura del Camino, al llegar a Olveiroa nueva decepción, todo cerrado salvo el albergue municipal, que bien.

La tercera etapa un poco sasaina hasta llegar a Cee, aquí bien, el paso por Corcubión esta muy bien y las playas que te vas encontrando en el Camino, Estorde, Sardiñeiro, Talón, te alegran la vista, al final, en la primera vista hacia Finisterre, sales de la carretera, bajada por la Rua de Camilo José Cela hasta llegar a una plazuela con su monumento en la entrada a la playa de Finisterre, el recorrido hasta el pueblo, más lluvia y, desde el pueblo hasta el Faro, otros tres kilómetros largos, muy bien, fotos en el kilómetro 0, menos mal con esto de febrero, algo bueno, no hay aglomeraciones, bajada, cocidito gallego y vuelta a casa.







sábado, 7 de mayo de 2016

Edimburgo

Ya he llevado a cabo varios viajes a ciudades europeas basándome en una colección de guías de turismo de como conocer una determinada ciudad en 48 horas, Edimburgo es una de ellas y a por ello.

La verdad es que este tipo de viajes de hoy para mañana, además de conseguir unos precios de vuelos sorprendentemente baratos tienen el encanto de ser un poco a la aventura con la mochila, así que, a por ello.

En realidad han sido 4 días de viaje, uno para ir, hospedarme, salir a cenar, dos para patear Edimburgo y uno más para volver pronto, vuelta que podía haberla hecho en el tercer día, pero bueno.

He dividido el recorrido en cuatro recorridos, el primero por la ciudad vieja, todo un laberinto de callejones empedrados, con la visita al Castillo, merece la pena aunque no es barato, la Sala de la Corona, la explanada del Castillo, la capilla de Saint Margaret, Royal Mille, St. Mary's street, comida en uno de los chiringuitos de Grassmarket, barrio de lúgubre pasado y de cosmopolita actualidad y de múltiples terracillas a nada que sale un resquicio de sol (mejor para cenar, sobre todo en fin de semana) y, para bajar la comida (no me gustan nada las comidas británicas) paseo hasta una montañita volcánica (350 metros de desnivel, mucho viento arriba, unas fenomenales vistas de toda la ciudad), llamada Arthur's Seat, en el grande y céntrico Holyrood Park.

El segundo es por la Ciudad Vieja, junto al paseo de la mañana, tiendas de anticuarios a visitar, antiguas librerías, cementerios con buena carga morbosa, museos diferentes como el del bisturí, y al final, cena en otro chiringuito de Grassmarket, definitivamente mañana le daré a la comida italiana, la británica no me gusta nada, de nuevo un whisky en George Street.


Ya el segundo día, mi tercer paseo fue el centro, centro, los jardines de Princes Street, la Galería Nacional, todas las tiendas de Princes Street, el Fruit Market , la zona monumental de Calton Hill y sus miradores, el Parlamento escocés, comida en un italiano, los jardines botánicos, Stockbridge, hotel, ducha y a cenar, no quiero repetir italianos y recuerdo haber pasado por delante de un sitio llamada Café Andaluz, allá que me voy a cenar, camareros españoles, me recomiendan una tapa de patatas con una salsa, una ración de adobo y unos chopitos rebozados, vino y adelante, al terminar llamo a la camarera y se lo digo, mira, el mejor sitio de Edimburgo, sin duda, ahora bien, si en España ponéis este adobo y estos chopitos os detiene la Guardia Civil, por favor ...

En resumen, una bonita ciudad a visitar, algo triste con lluvia, no muy buena comida, pero bueno esto es así en toda Inglaterra, que le vamos a hacer.

Todos los días algo de lluvia, bueno esto es Escocia, este viaje puede ampliarse con un recorrido por las tierras altas, el lago Ness, etc., pero sólo planee ver la ciudad y objetivo conseguido.



martes, 27 de enero de 2015

Venecia en 48 horas

Sigo dándole caña a la colección de libros que compre hace dos años acerca de turismo rápido por ciudades europeas en 48 horas, esta vez le ha tocado el turno a Venecia, parada obligada cada vez que voy a esquiar a Dolomitas.

Al principio no te das cuenta, pero hay un momento en que eres consciente de que estás en una ciudad sin tráfico rodado, sólo los autobuses de línea que llegan a la ciudad, a la Piazzale Roma, además de la fenomenal red de transbordadoras municipales que representan el transporte colectivo.

Los hoteles deberían tener una estrella menos de la que indican, pero bueno son todos así, hay que saberlo es algo bastante normal en Italia, tomé uno cerca de la Plaza de San Marcos, una hora tarda el transbordador desde el aeropuerto hasta la parada de Plaza de San Marcos, por tanto lo primero que hice fue ir a la Galería de la Academia, quizá una de las pinacotecas mayores el mundo, no se ve en una tarde, sin duda, pero bueno no tenía más tiempo, pequeña caminata para llegar a la increíble Basílica de Santa María de la Salute, vuelta hasta el centro y a pasear por la Plaza de San Marcos (cafetito en el café Cuadri, imprescindible, pero cinco euros) y sus alrededores, plaza de San Marcos y su Basílica es curioso pero la Plaza de San Marcos es la única que lleva el apelativo Piazza, las restantes se denominan Campo, Palacio Ducal, Puente del Sospiri, la subida al Campanile, Torre dell´Orologio, Plaza de San Pedro, Puente Rialto, el más famoso de Venecia, y el paseo por sus estrechas callejuelas, cena temprana (espaguettis con almejas, para chuparse los dedos) y nuevo paseo por la Biblioteca Sansoviniana, Campanile, Opera, Arsenale, San Giorgio Maggiore, Santa Maria della Salute, Campo de Santa Margherita con su diario mercado matinal, Campo de San Nicolo con su iglesia, Campo de San Bernabé de forma rectangular, etc...

Al día siguiente empecé la mañana paseando por el mercado de la zona de Rialto zona de tiendas en la Strada Nuova,  y como no, paseíto por la comercial Vía Garibaldi llena de tiendas y bares, después tomé el vaporetto para ir a Cannaregio, en la zona norte del Gran Canal, bajada paseando hasta el gueto judío, después transbordador municipal desde San Zaccaría, cerca de Plaza de San Marcos hasta la Isla de Torcello, y visita a la Basílica de Santa María dell'Assunta.

De nuevo el transbordador hasta la isla de Murano y ver sus fabricas de cristal, desde aquí el transbordador al aeropuerto donde me esperaban los compañeros del Club Alpino para subir en el bus a Dolomitas, no tuve tiempo de visitar la isla de San Michele, sorprendente, una isla que es sólo un cementerio.

De nuevo el transbordador hasta la isla de Murano y ver sus fabricas de cristal, desde aquí el transbordador al aeropuerto donde me esperaban los compañeros del Club Alpino para subir en el bus a Dolomitas.


martes, 11 de noviembre de 2014

Por las calas de Ibiza

Es otra forma diferente de visitar Ibiza, recorrerse las innumerables calas a patita, trekkings bien señalizados algunos, poco o nada otros, pero con la posibilidad de descubrir sitios sorprendentes, de darte unos bañitos en solitario en los lugares más recónditos.

Puntos de salida e información tanto en el mismo Ibiza con Figueretes, Salinas, Caballets o desde Santa Eulalia a Cala Llonga, Sol d'enSerra, desde San Antonio hacia Caló d'en Moró, cala Gració, cala Gracioneta, cala Salada o por la zona d'en Xinxo, Pinet, Port des Torrent, Cala Bassa, Cala Comte, cala Corral, cala Tarida.

Una semana de sorpresas por el día y por la noche ibicenca, sin duda, no es necesario ir en el masificado agosto para pasarlo bien.



martes, 13 de mayo de 2014

El Camino de Santiago en bicicleta

Por fin, después de varios momentos en que pensaba en hacer el Camino de Santiago, tanto a pie como en bici, decidimos hacerlo en bici, nos organizamos para salir un domingo en tren  media distancia de Madrid a León, donde admiten bicicletas, aunque un número limitado, por lo que tuvimos que obtener el billete con tiempo, para la vuelta organizamos la facturación de lasbicicletas desde Santiago a través de Bicigrino y así volvernos en tren tranquilamente, es conveniente ver la web, donde encontraremosm todo tipo de descripciones, lista de albergues, talleres, etc.

Preparé la bici, revisión, compra de alforjas y un transportín y, por supuesto un estudio a fondo de los materiales a llevar, lo mínimo posible, y repartiéndonos herramientas, botiquín, etc. para no duplicar nada.

Bien, el domingo salimos en tren a mediodía, perfectos los colgantes donde enganchar las bicis en el tren, llegamos a León puntuales, un recorrido por el centro, Catedral, Barrio Húmedo, etc... en la bici, buscamos el albergue Ademar San Francisco de Asís, correcto, no había mucha gente, así que nos dieron una habitación para nosotros dos y nos fuimos a cenar a un sitio que nos recomendaron, El Abanico en pleno Barrio Húmedo, cene un fuerte bacalao al ajo arriero y lo pené toda la noche.

Las etapas, la primera nos llevará desde León hasta Santa Catalina de Somoza  diez kilómetros más allá del objetivo inicial que era Astorga, nos levantamos a las siete de la mañana, desayuno en una cafetería justo enfrente del albergue, paseíllo con la bici por San Isidoro, San Marcos y cruzamos el puente de San Marcos sobre el río Bernesga, justo a la izquierda del Hostal según lo vemos de frente, ya desde aquí muy buenas indicaciones del Camino de Santiago, llegamos a Virgen del Camino, pronto, muy pronto, tanto que no pudimos entrar.

En esta primera etapa, el camino discurre siempre pegado a la carretera nacional, así hasta llegar a Hospital de Orbigo, parada típica en un fenomenal sitio, no tiene perdida, se para todo el mundo allí, en pleno centro de la ciudad, refresco y a seguir, cruzamos el puente de piedras sobre el Orbigo.

Justo a la salida de Hospital de Orbigo, dos opciones bien indicadas, a la izquierda el camino transcurre pegado a la carretera, a la derecha hacia Villares de Orbigo, quizá sea mejor la opción de la izquierda para ir con la bicicleta, la que elegimos, posiblemente sea mejor para caminantes, una pedrera continua, con subidas y bajadas y con un error nuestro al equivocarnos, bueno media hora de ida y vuelta nos costó el despiste y una parada al encontrarnos con alguien que regala fruta a los peregrinos, así nos lo indicó, pero en realidad vive de la voluntad que se le deja. En fin, ambas opciones se juntan en el Crucero de San Toribio, abajo Astorga, nuestro objetivo de hoy, nos paramos a comer algo y decidimos seguir, aún no llueve, pero se anuncia lluvias por las tardes, lo que nos quitemos hoy no lo pedaleamos mañana , y la etapa, salvo la desviación por Villares e Orbigo, ha sido bastante plana, llegamos hasta Santa Catalina de Somoza a 975 metros de altura, desde Astorga por buenas pistas forestales, nos hemos quitado 170 metros de desnivel, aunque suave, pero nos los hemos quitado para mañana, nos paramos en el albergue El Caminante, muy bien, buena cena, buen albergue, las bicis bien guardadas, estiramientos y ducha.

Segunda etapa desde Santa Catalina de Somoza, hasta Villafranca del Bierzo, mientras que la etapa de ayer fue bastante llana, la de hoy ya es más dura por la subida a la Cruz del Ferro, desayunamos pronto, hoy hace frío por la mañana, cafetito en el primer pueblo, El Ganso, estamos ascendiendo desde el primer pedaleo, llegamos a Rabanal del Camino, típico pueblo de parada de peregrinos, desde aquí nos quedan 8,5 kilómetros de ascensión hasta la Cruz de Ferro, la hacemos por la carretera, la pista que va al lado de ella es una pedrera constante hasta llegar a Foncebadón, donde empiezan las rampas más duras, o sea plato pequeño piñón grande, al llegar a la Cruz es costumbre depositar una piedra y pedir un deseo, no conocíamos la costumbre, estamos a 1530 metros de altura, en el paso de la Maragatería a El Bierzo, comienza una bajada y creemos que ya se ha terminado lo duro de hoy, no, inmediatamente otro repecho de otros cien metros hasta Manjarín, bajada y fenomenal bocadillo en el Acebo, continuamos la bajada  hasta Molinaseca con su puente romano y sus típicas calles y desde allí ,llaneamos 8 kilómetros hasta Ponferrada y su castillo templario, la salida de Ponferrada es caótica, larga, fea, por una carretera con mucha circulación, hasta llegar a Cacabelos, que cruzamos por su calle principal, seguimos por carretera , una buena subida hasta Pieros, dos kilómetros más y nos salimos de la carretera para tomar un camino rompepiernas, constantes subidas y bajas hasta llegar a Villafranca del Bierzo, etapa dura, Villafranca una maravilla que visitar, dormimos en el albergue de la Piedra, buena cena en una terraza de la plaza Mayor a cubierto de la lluvia y a dormir.

La tercera etapa nos comenzó bajo la lluvia, desde Villafranca del Bierzo, en plena zona del Bierzo,  a 500 metros de altura, hasta Samos a 700 metros, la primera  parte, hasta Herrerías, se hace por la antigua carretera Nacional, eso sí, se ha hecho una separación muy segura entre la antigua carretera, con muy poca circulación, y la zona de peregrinos, Pereje, Trabadelo, La Portela, aquí abandonamos la carretera que nos llevaría hasta Piedrafita y tomamos un desvío hacia nuestra izquierda para realizar una bella y dura ascensión por Ambasmestas, Vega del Valcarce, Ruitelán, hasta llegar a Herrerías, más de 20 kilómetros siempre en subida hacia O'Cebreiro, desde donde aún nos quedan otros 12 para alcanzar los 1300 metros de altura de O'Cebreriro, a medio camino, en La Faba, un descanso para desayunar, en la cima parece que el tiempo ha mejorado algo, no nos llueve y hay algunos momentos de un reconfortante sol, pero alcanzamos el puerto, han sido 800 metros de desnivel, seguimos por la carretera, una suave bajada y subida hasta el Puerto de San Roque, bajada y ..., pues no, aún no, queda subir el Puerto del Poio a 1335 metros, aquí sí, aquí ya empieza la bajada hacia Triacastela, Fer tira por el camino paralelo a la carretera, yo me decido por la carretera, una larga y relajante bajada, en Triacastela comida y ¿qué hacemos, paramos o seguimos?, seguimos hasta Samos, 12 kilómetros más, merece la pena, una preciosidad de ciudad, no dormimos en el albergue municipal, en habitaciones de 70 personas, preferimos un albergue más pequeñito, justo enfrente, muy bueno, paseo por Samos, cena y a dormir.

Para la cuarta etapa hay que cargarse de fuerza y paciencia, dura, quizá la que más, de Samos a Melide, por un continuo sube y baja, salimos de Samos por la carretera para ir alternando caminos, paralelas con la carretera y tramos en carretera constantemente arriba y abajo hasta Sarria, cafetito  en el valle del Sarria y a subir, dura subida, todo por caminos hasta llegar a Parrocha donde por una fuerte bajada llegamos al puente sobre el río Miño en Portiomarín, pocas vistas, todo nublado y bajo la llovizna, a partir de aquí una durísima y constante subida por caminos bastante repletos de barro y de bastante pendiente hasta llegar a Hospital de la Cruz, nos paramos en el alto del

Rosario, donde nos paramos a meternos unos buenos macarrones y recuperar fuerzas, hacemos la bajada bajo la lluvia hasta Palas de Rei, nos paramos en uno de los muchos albergues que hay a su entrada y así nos libramos de una buena granizada, en duda estamos de quedarnos o seguir, al final decidimos seguir, en la bici ya están agotadas las pastillas de freno, los 15 kilómetros que nos quedan hasta Melide se hacen interminables, buen albergue, reparación de los frenos de la bicicleta, compra de nuevas zapatillas, las que llevamos han caducado, cena en el famoso Ezequiel, pulpo y bacalao a la gallega, exquisitos y a dormir.

Y nos llega la quinta y última etapa, Melide Santiago, 53 kilómetros  bajo la lluvia constante en un tupido bosque, en un constante sube y baja, en un constante rompepiernas, así hasta llegar a Arzúa, cafetito del día, esta vez con un estupendo bocata de tortilla con jamón y tomate y con una marcha matinal increíble, más sube y baja hasta llegar al borde del aeropuerto de Lavacolla, creemos que ya el final está cercano, aún queda el Monte do Gozo, llueve a fondo no hay visibilidad, seguimos a Santiago y llegamos a la Catedral, por fin, objetivo conseguido, llueve a cantaros, da igual, la satisfacción es total, gestionamos la credencial, gestionamos el envío de las bicis de vuelta a casa a través de Bicigrino, cena, tren nocturno y a casa.







domingo, 6 de abril de 2014

Lisboa y alrededores

Compré hace tiempo una colección de pequeños libros que se repartieron con El País, son guías de ciudades europeas a recorrer en 48 horas, son fenomenales, esta vez me ha tocado una escapada por Lisboa, esa ciudad a la que quien la visita vuelve una y otra vez y en la que siempre se descubre algo nuevo, y alrededores, bien, han sido más de 48 horas, pero he vuelto a recorrer tanto Lisboa, como Sintra, como Cascais, como Estoril o como Setúbal.

Lisboa, en la que para disfrutarla hay que hacerlo a pie, o en alguno de sus vetustuos tranvías, a pie en constante sube y baja debido a su orografía, es una ciudad situada entre siete colinas en la desembocadura del Tajo, irremediablemente hay que subir cuestas y escaleras empinadas constantemente para encontrarse con miradores con vistas excepcionales.

Mucha lluvia, muy mal tiempo, pero aún así, ha merecido la pena y las cenas en los sitios más típicos del Baixa o en el famoso Ramiro han merecido la pena.

Comencé el recorrido, como no, en su famosa plaza del Comercio, también conocida por los Lisboetas como Terreiro do Paço, punto de arranque tanto de día como de noche, con sus típicos tranvías, saliendo de la plaza por el Arco del Triunfo entramos en Rua Augusta para acceder al barrio de Baixa, por donde, enseguida llegamos a la calle Santa Justa con su espectacular elevador al barrio de Chiado, se sigue hasta la plaza de Figueira, un cafetito en la terraza del café Nicola y siguiendo a la adyacente plaza Rossio entrando en la estación de ferrocarril con sus dos sorprendentes puertas en forma de herradura, a la salida por la parte superior se llega a la plaza Carmo con su iglesia en restauración, al lado, la parte alta del elevador de Santa Justa, un fantástico mirador hacia la ciudad, hacia el castillo de San Jorge y hacia el estuario del Tajo.

Desde aquí, lo normal es bajar hacia Chiado, pero mejor un descanso, mañana se hará y cambio de dirección, me voy hacia la Plaza Restauradores y la Avenida Liberdade, una continuación de la plaza hasta llegar a la plaza Marqués de Pombal y subir el parque Eduardo VII con unas inmejorables vistas de la ciudad desde su parte superior.

Bajada por la avenida Liberdade para llegar a la plaza Alegría, paso obligado antes de entrar en el Jardín Botánico, ¡que variedad de palmeras!, seguir el paseo hasta la Plaza Príncipe Real, bajar por la Rua de Don Pedro V hasta llegar al Mirador de San Pedro con buenas vistas hacia el Castillo de San Jorge y el estuario del Tajo y desde aquí bajar hasta la Plaza Chiado con una visita a la Iglesia de San Roque, espectacular su interior, ya en la Plaza Chiado, a su izquierda sale la Rua Garret ( que tiene a su derecha el Teatro Nacional de San Carlos y el Ayuntamiento) con el café A Brasileira tan tradicional en Lisboa como pudiera serlo el Café Gijón en Madrid, cafetito y final del día turístico, por la noche aperitivito y cena en Alfama, ese espectacular bacalao.

El segundo día se inicia donde termina el primero, en la plaza Chiado que da nombre al barrio Chiado, de camino por la calle Loreto, típica de Lisboa con sus tranvías, hacia San Bento , desde aquí hacia la Basílica de Estrela y su jardín, bajada hacia el jardín Necesidades y su palacio con sus vistas hacia el puente 25 de Abril sobre el Tajo, recorrido costero por la Avenida 24 Julio hasta llegar a la plaza Comercio y seguidamente, por la costa, dejando a la derecha la Estación Marítima, vemos la Casa dos Bicos, por las callejuelas detrás suyo, ya en el Barrio de Alfama, la subida a la Catedral de Sé, las vistas desde el Mirador de Santa Luzia, el atestado de turistas Castillo de San Jorge, el Mirador de Graça, pero sobre todo el recorrido por sus callejones y escalinatas, sus barecitos donde tomar el aperitivo o donde comer un tentempie, desde allí en taxi hacia el Parque de las Naciones y cuidado, igual es una costumbre entre los taxistas de Lisboa, que casualidad, dos, ninguno tenía cambio al final del trayecto y, además, después de una discusión para que solucionasen su problema, ambos se equivocaron en el cambio, dándome de menos, bueno, anécdotas nada más.

Pero el Campo de las Naciones lisboeta merece la pena por ver como se ha aprovechado la estructura de una Expo para hacer un magnifico barrio residencial y, cómo no, la vista del mastodóntico puente de Vasco de Gama.

Otro día más para visitar Cascais y la zona de la Boca del Infierno, unos espectaculares acantilados, después de Cascais, Estoril, bueno es una zona residencial de playa como otras, y el día termina en Sintra, primer error, mejor ir en el tren de cercanías que sale desde Lisboa a Sintra, fui en coche y es un horror, no hay aparcamientos libres y los ¿vigilados? te  permiten un máximo de dos horas, con lo que la tensión de volver te impide disfrutar de la ciudad, de subir andando hasta el Castelo y el Palacio Da Pena, tuve que bajar corriendo, no puedes comer tranquilo, bueno, aún así, merece la pena.

Último día en Setubal y vuelta a España.


jueves, 2 de enero de 2014

Fin de año en Pineta


Fantástico fin de año en el refugio de Pineta, que bien se lo han montado, mucha nieve, buen ambiente, una fenomenal entrada a la cena compuesta de una cata de seis cervezas, la primera  de trigo, la segunda rubia suave, la tercera rubia amarga, la cuarta una tostada, la quinta muy tostada, la sexta  con jengibre, todas buenísimas y artesanas con diez tapas diferentes fenomenalmente preparadas, después la buena cena, postre y las uvas con champan al aire libre.
Después música y bailoteo.
Una salida y entrada de año diferente y sorprendente.

sábado, 6 de octubre de 2012

Las ciudades de Yunnan en China

Yunnan, una provincia al sur de China:

Kunming la capital, Dali, Lijiang, pero sobre todo ShangriLa, ciudades a las que se les está dando una total reconstrucción, ciudades que se están modernizando pero que están perdiendo un enorme atractivo que, en parte, aún conservan; ciudades en las que en aras de un floreciente turismo interior se está haciendo un tremendo destrozo en sus viejas zonas, valga como ejemplo la Old Town de Lijiang, patrimonio de la Humanidad que la Unesco está pensando en retirar, han convertido una reliquia en un bazar; un Stone Forest impresionante que han intentado solar para una mayor facilidad del turismo interior, haciendo que así pierda su principal atractivo salvaje.

Pero aún así, merecen la pena conocerse, eso sí, sabiendo los problemas y dificultades que vamos a encontrar, China en sí y Yunnan en particular son zonas muy difíciles para el foráneo que no viaja amparado por una agencia o guía, la falta de desconocimiento de cualquier idioma que no sea el Chino, la falta de intención de entender algo aunque sólo sea la técnica gestual, el que te llegues a considerar, para ellos, como un billete con piernas al que explotar como sea hacen que el viaje sea complicado. Consecuencia: muy poco turismo extranjero y mucho local. Una tremenda burocracia, por ejemplo, nos quedamos sin Yoanes (aquí se llaman RMB remembís), no puedes cambiar en cualquier banco, sólo en el Bank of China, hay que rellenar dos documentos, presentar el pasaporte y esperar al larguísimo tramite que el empleado de la ventanilla debe hacer, amén de contar el dinero que le das y el que te da una docena de veces, bueno no hay prisa.
Si empezamos con Kunming, la capital de Yunnan a 1950 metros de altura, cerca de cinco millones de habitantes y con su eterna primavera, donde llegamos a un increíblemente moderno, cómodo y práctico aeropuerto, no se andan con chiquitas, tiran el viejo y hacen uno nuevo por todo lo alto, bus y a la ciudad. Nuevo metro, nuevas y amplísimas avenidas,  autovías de circunvalación, tren desde el aeropuerto, una increíble, moderna y occidentalísima zona comercial con todas las marcas europeas, rascacielos de oficinas, zonas de viviendas modernas, hasta atascos, todo ello conviviendo con lo tradicional a visitar: el Green Lake, la Kunming Dragon Gate, el Kunming Golden Temple, el Bamboo Temple, el Jindian Park, el Black Dragon Pool, las pagodas, el el ..., es domingo queremos visitar la ciudad antigua , como esperábamos la están tirando y haciéndola nueva para convertirla en un bazar de tiendecitas pequeñas.
La noche es un espectáculo, todos los edificios modernos y los antiguos con una iluminación tremenda, es de agradecer que todos los indicadores escritos estén subtitulados en inglés.
Al día siguiente queremos conocer el STONE FOREST, ¡que tarea para conocer desde que estación salen los buses!, nos levantamos a las 6, a las 6:30 en la calle, taxi hasta la estación, joder, ya está todo el mundo en la calle, ¡que atascos!, casi dos horas de bus y llegamos.
Vale, parece disneylandia, el bus a un lado, zona de recepción, zona donde pagar los tickets, todo asfaltadito y decoradito, ¿Y?, ahora resulta que la STONE FOREST está a tres kilómetros, vale hay autobuses que te llevan ¡Anda, hay que pagarlos aparte por ser extranjero!, venga ya hombre, vámonos andando, llegamos en quince minutos, no llega a dos kilómetros, entramos y ¡que decepción!, una zona maravillosa, patrimonio de la humanidad a la que han puesto escaleritas, pasillitos, y más etceteras. pues que bien.
Salimos hacia Dali en Bus, muy lento, muy lento a pesar de ir por autovías muy buenas, en Dali queremos conocer su Old Town, decepcionante, no hay un sólo metro que no sea una tiendecita, además las Tres Pagodas, las vistas de las montañas cercanas, bonita ciudad, aconsejable llegar una tarde, ir a la Old Town a cenar y a verla y dedicar el día siguiente a recorrer la ciudad.
Nos vamos a Lijiang, a 2400 metros de altura, ¿tren o bus?, el tren tarda mucho, nos decidimos por el bus, es todo autovía, pero conducen muy lento, llegamos de noche y en un taxi nos vamos a Shuhe, una Old Town que han hecho artificial y que tiene bu

enos guesthouse, cena y a dormir.
Me levanto temprano y recorro Shuhe, que diferente con las tiendecitas cerradas y vacía, encantador, relajante.
En Lijiang su Old Town, enorme, muy comercial, cartelitos contra los japoneses su enemigo tradicional, hay que ver el Mufs Palace, el World Heritage Park, Black Dragon Pool, Sifang Square, sus parques, nos llueve como todos los días en Yunnan, es como una Galicia a lo grande.
Shangri La, la ciudad que mas deseaba conocer en este viaje no me defrauda en absoluto, esto ya es Tibet, es diferente, para imbuirse en ella hay que leer Horizontes Perdidos de James Hilton o ver la película de Frank Capra, antigua pero fascinante, la ciudad moderna, Zhongdian, con su Old Town, con sus plazas donde la gente hace gimnasia por las mañanas o baila por la noche y si ciudad antigua tibetana con su impresionante Songzanlin Monastery, brutal, enorme, te apetece recorrerlo una y otra vez.
Todo ello con un bonito trekking por Yunnan ....  y por los cañones del Yang Tsé 



lunes, 20 de agosto de 2012

De turismo por Turquía

Ankara, la capital de Turquía, la cuna del vino, dicen que de aquí salieron los viñedos, nuestro primer paso en este bonito viaje a un país sorprendente, aquí, en la Anatolia Central, patrimonio de la humanidad, comienza la actividad, poco tiempo tenemos, tenía ganas de visitar la Ciudadela, llamada el "Hisar", o sea el casco antiguo de la ciudad, con sus muchas galerías de arte y sus pequeños y fenomenales restaurantes, y poder dar un paseo en el que ver por fuera, las mezquitas de Haci Bayram, la de Aslanhane, la de Ahi Elvan y la de Yeni, que lástima no tener un día más para ver mejor esta bella ciudad, pero bueno no se puede ver todo.

Desde Ankara, de buena mañana salimos hacia la Capadocia, en unas cinco horas de bus, llegamos a Chavusín, junto a Goreme, en la Anatolia Central, nuestro verdadero punto de partida.
En el camino nos hemos detenido en el Salk Lake, 1665 kilómetros cuadrados de lago de sal por el que podemos caminar descalzos, te limpias todas las cositas que puedas tener en la planta del pie, está muy bien.

Después de comer comenzamos a andar a través del Red Valley o agujeros rojos por el valle de Kizilcukur, calor, mucho calor, bueno ya nos anunciaban que era, probablemente, el valle más caluroso de Turquía.
Sorpresa tras sorpresa, un bosque de chimeneas de piedra, y entre ellas, una pequeña iglesia con frescos acerca de la viticultura, probamos el vino, muy dulce y muy fuerte, seguimos andando hasta Pasabaglari, o el valle de los sacerdotes, donde llegamos ya hacia el anochecer, las fotos a la caída del sol son únicas, cena y a dormir, iluso de mí, el hotelito Green en Chavusín es fenomenal, muy agradable, pero sorpresa, es Ramadán y, a las 4:30 el cántico del mujaidín de turno que me despierta, a mí y a los patos de la granja que tengo debajo, los cuales despiertan al gallo de turno que, a su vez despierta a las ovejas, hasta que los perros de la granja se enfadan y, con sus ladridos imponen el silencio, que bien, a dormir, y de repente, otra vez, un ruido infernal, son las 5:30, decenas de globos repletos de turistas, justo al lado se elevan, con sus quemadores produciendo un ruido infernal ¡¡¡ quiero dooorrmiiiir !!!, no hay forma, me levanto y me bajo a desayunar.

El día se dedica al valle de Akvadi (el Valle Blanco o Valle del Amor) siguiendo un antiguo rio, con jardines de fruta, viñedos y formas rocosas llamadas "chimeneas de hadas", en poco más de tres horas llegamos a la ciudad de Uchisar, es el punto más elevado de la Capadocia con un impresionante castillo más parecido a un queso gruyere que a otra cosa, como en otros lugares que hemos ido viendo y que veremos, fueron los cristianos los que modelaron las estructuras trogloditas del entorno. En el interior del kale se empezaron a habilidad viviendas y otros estancias necesarias para su forma de vida y poder defenderse de los ataques árabes. A lo largo del tiempo, sus habitantes se extendieron alrededor del castillo, forjando la ciudad de Uçhisar. Durante la época otomana, Uçhisar fue el centro administrativo de la provincia. El declive de la ciudad se inició cuando Damad Ibrahim Pasa, un ministro del imperio otomano decidió arregló y lo trasladó la capital hacia Nevsehir. Para entrar en el kale, hay que pagar una entrada de unas 4TL (2 euros).

Muchas de las habitaciones y salas están conectadas con escaleras, túneles y pasajes. No se puede visitar la mayoría de ellas, debido a la erosión del tiempo y el mal estado de las dependencias. Arriba de todo, tenemos una magnífica panorámica en 360º de la Capadocia, en la ciudad podemos encontrar aparte de las tiendas de recuerdos, numerosos cafés y hoteles que aprovechan las rocas trogloditas.
Se acaba la visita a la Capadocia, dos horas de bus nos llegan a la zona de los Montes Taurus, comida en una casa particular, al pie del pico Demirkazik, con sus 3757 metros, el más alto de los Montes Taurus, que mal llevo eso de sentarme a comer en el suelo, a lo árabe, cuando te levantas te duelen todas las articulaciones de las piernas, pero la comida mereció la pena, ahora ya, andando y en otra caminatita de dos horas llegaremos al valle de Maden , con un desnivel de subida de unos 350 metros, en el camino nos encontramos con gente junto al río, es domingo, les hacen gracia nuestras vestimentas montañeras, son encantadores, nos regalan parte de sus frutas, uvas y ciruelas, desde aquí comenzará nuestro trekking de cuatro días por los Taurus, para terminar  en la ciudad de Kayseri, desde donde en bus nocturno llegaremos a Erzurum, para en otro bus llegar a Dogubeyazit, la ciudad montañera base para las ascensiones al Ararat.

Ciudad militar como pocas, las bases de tanques, sus zonas de preparación y su cercanía a las fronteras con Azarbayán impresionan un poco, pero bueno, una visita al palacio Ishak Pasa, ahora en restauración.
Cuatro días de actividad para subir al Ararat y, al bajar, bus hasta la ciudad de Van, pasando por el enorme lago Van y aquí tengo que hacer especial mención sobre Turquía, como está creciendo, Van es un ejemplo, después de un terrible terremoto, con más de 700 muertos, la ciudad se está levantando en plan moderno y práctico, en toda Turquía lo mismo, nuevas autovías en construcción que unen todas y cada una de las provincias, nuevas edificaciones, un exquisito cuidado de sus campos y mejorando el turismo.

Vuelo de Van a Estambul, moderna, limpia, muy occidental, y en la zona turística, limpieza, visito Santa Sofía, el palacio de Topkapi, los mercadillos, el impresionante Gran Bazar, el Bósforo y sus puentes, entre los que destaca el de Galata con sus decenas de restaurantitos (donde hay que discutir un poco los precios con los comerciales que te asaltan).


domingo, 18 de marzo de 2012

Dublín en 48 horas

¿Y por qué no?, conocer ciudades europeas en un par de días, bueno pues una alternativa, aquí va una, Dublín, una preciosa ciudad, gente amable y se puede conocer y disfrutar en dos días, vaya este recorrido como ejemplo:

Primera tarde, llegada más o menos puntual del vuelo desde Madrid, autobús al centro, buena información en el aeropuerto, no caro, 8€ y rápido, en treinta minutos en la puerta de mi hotel, dejo las cosas y salgo a patear, todo el recorrido en Dublín lo he hecho a pie, como alternativa hay un autobús turístico que te corre toda la ciudad con la opción, ya existente en otras ciudades, de irte bajando en cada sitio, visitarlo y volver a tomar otro de los autobuses del recorrido sin cargo adicional.
Esta primera noche me voy a la zona de Westmorland St, junto al Trinity College la universidad más antigua (fundada en 1592) y de más prestigio en Irlanda, donde hay buenas tiendas por si se quieren ir viendo las posibles compras y, allí mismo, el hedonista  barrio de Temple Bar con su tremenda vitalidad, primera Guinness del viaje, recorrido de la zona donde puedes encontrarte con sorpresas o puedes visitar la Gallery of Photography  y, por supuesto, cenar bien en el mismo Temple Bar, abierto las 24 horas y con música en vivo a cada momento, al sur del río Liffey o en cualquiera de los locales aledaños, todos con música en directo, entre ellos el Temple Bar Music Center.
Al día siguiente me apetece madrugar y me voy a empezar la jornada en el magnífico Phoenix Park, una preciosidad de 700 hectáreas al norte del Canal Royal, así hago tiempo, me voy al Kilmainhan (o sea la antigua cárcel por donde pasaron muchos de los líderes independistas irlandeses y que a día de hoy es un museo y como curiosidad, no olvidemos que en su zoo nació el famoso león de la Metro Goldwyn Mayer), antes de entrar desayuno en un pub justo enfrente de su entrada, todos los pubs son fenomenales y entro en el primer turno de recorrido, no muy de acuerdo con las explicaciones que nos dan, sobre todo con las comparativas, pero bueno mi nivel de inglés no me permite entablar una discusión, así que me callo aunque no otorgo. Desde allí, en un corto paseo me voy a conocer el IMMA (Hospital construido em 1680 como residencia para veteranos de guerra solteros y que ahora es el Irish Museum of Modern Art), pero está en obras, bueno, pues vale. Me apetece tomar un algo y conocer el famoso Brozen Head Pub y, ale ..., también en obras, vuelvo a cruzar el río y me voy a conocer el National Museum of Ireland, merece la pena, lástima que no me pueda detener lo suficiente en cada zona, pero sólo tengo dos días, en dirección, de nuevo hacia el centro, veo la bonita Saint Michan's Church (aquí en cada esquina hay una iglesia, entre anglicanas, protestantes, católicas, ... pero todas merecen la pena) y bajo para ver Four Courts.
Se me hace tarde para comer, a pesar de que mantengo mi horario español, así que cambio el orden y algo que tenía pensado para mañana lo hago ahora, me voy a conocer la Guinness Storehouse, una institución en Dublin, la degustación de su cerveza negra y, en su última planta, un precioso bar de cristal desde donde se divisa el todo Dublín, tardo en coger una mesa libre junto al cristal, un tentenpie, pero un buen rato contemplando la ciudad, además tengo la suerte de tener un día despejado.
Vuelvo a cruzar el Liffey y subo por Church Street hasta el King's Inn Park y de ahí, rápidamente llego al Dublín Writers Museum, merece la pena visitarlo, delante un jardín en memoria de las víctimas del terrorismo, un rápido paseo al cercano James Joyce Cultural Centre donde recorrer la historia de la literatura irlandesa y, donde hay que ver el 18 de Pa

rnell Square
y ya, ando por finalizada la jornada bajo hacia el Liffey por O'Connell co Street una de las calles más concurridas de Berlín y sigo andando hasta los Docks, donde ceno y tomo alguna nueva Guinness, ha sido un día muy pateado y el cansancio pasa factura.
Comienzo el día temprano visitando en primer lugar, el Saint Stephen's Green, bonito parque en el centro de la ciudad, continuo hacia el Dublín Castle, al lado la catedral  Cristiana, la visito y veo la cripta, me vuelvo y visito la catedral protestante de Saint Patrick's, de nuevo hacia el Saint Stephen's Park y, a su lado la comercial calle Grafton Street con todas las tiendas del centro de cualquier ciudad, esta calle me lleva hasta el Trinity College, que visito, bajo hasta Pearse Station  y subo por la avenida que centra la National Gallery, el National Museum y aquí doy por finalizado el viaje.
Bueno hay truco, yo me quedé una noche más y me fui a conocer, en el DART, el tren de cercanías, el cercano pueblo pesquero de Howth, merece la pena si se tiene tiempo.

martes, 13 de diciembre de 2011

Por el centro de la India

El recorrido por Rajastán, comenzó en un pequeño minibús desde Delhi, no pasábamos de 80 Km/h, velocidad ya alta en la India, pero es que las carreteras son infernales, tiempos de 6 horas para hacer 200 kilómetros.

Jaipur, la puerta de entrada a Rajastán,  la llamada ciudad rosa, así se engalanó para recibir al príncipe Eduardo, la primera visita fue en el Fuerte Amber, con la típica subida en elefantes, bueno es una experiencia más y arriba, quizá la visita más incomoda de todo el viaje por la tremenda cantidad de turistas dentro del fuerte, cantidad sólo superada en el Taj Mahal, pero teniendo en cuenta que el Taj Mahal  es un lugar de visita masiva del pueblo indú, el número de turistas aquí me pareció mayor si cabe.
En el palacio existente en el interior del Fuerte Amber me gustó sobremanera un pequeño salón llamado Salón de los Espejos, me imagino las danzas nocturnas con las velas reflejándose en los miles de espejitos.
Lo de las bodas en India es tremendo, la gente que tiene dinero se gasta verdaderas fortunas, en Delhi, en el hotel, al llegar había una boda y no nos dejaron subir a la habitación sino aceptábamos una invitación, son tremendamente amables, las bodas duran  como mínimo dos días, el primero es como una presentación y el segundo la boda. En el palacio de Jaipur todos los patios estaban preparados para una boda que, según nos dijeron, costaría cerca de 150.000€, bueno Jaipur es la capital de la plata, los joyeros de esta ciudad pueden estar entre los más ricos del planeta.
Me impresionó Jantar Mantar un increíble observatorio creado en el 1700, con diferencias horarias que no oscilan más allá de los 20 segundos. Visita obligada al Hawa Mahal, el edificio emblemático de Jaipur, es una lástima que en India , en la mayoría de los monumentos sólo se pueda ver el exterior, normalmente porque los interiores están abandonados.
Seguimos hacia Fatehpur Sikri, la ciudad fantasma, en el camino a Agra fundada por los mongoles.
En Agra la contaminación ya empieza a notarse en los pulmones, es muy difícil respirar bien, muy aconsejables las mascarillas a partir de aquí. ¿Qué decir del Taj Mahal?, impresionante, no se puede ver nada del interior, pero la sola visita del exterior ya es asombroso, estuve cerca de cuatro horas dando vueltas y más vueltas a su alrededor, hice cerca de 200 fotos, imposible elegir las mejores. ¿Qué decir de un monumento que es un mausoleo mongol construido por amor a su esposa?.
Y después, todavía en Agra la visita a su Fuerte Rojo.
Al día siguiente en tren desde Agra hacia Jhansi, dos horas y media en un atestado tren saliendo  de una estación atestada como es Agra, pero es una experiencia más, hay que vivirla.
En el camino, ya por la zona agraria de India dejo de ver miseria, la gente trabaja en los campos y en los pueblos, vive sin lujos pero sin miseria ¿porqué esa manía que tenemos de abandonar el campo e irnos a pasar penurias a las ciudades?.
Después del tren en una furgonetilla nos vamos hacia Orchaa, lo de las carreteras en India es brutal, imposible hacer treinta kilómetros en una hora.
Orchaa, una sorpresa, no figura en casi ninguna guía y es algo obligado de ver.
Khajuraho, el centro del Kama Sutra, quizá la zona más cuidada de India, que bonito, horas paseando entre sus templos contemplando las fachadas ¿para mi gusto?, no sabría que decidir si el Taj Mahal o Khajuraho, una preciosidad.
De aquí a Varanasi (Benarés) en avión, 45 minutos que serían más de siete horas en coche, buff. Y ya cuando llegas ves que estás en algo totalmente diferente, desde el primer momento que llegas a Varanasi se te encoje el corazón, el olor a basura y a contaminación, las medidas higiénicas de cualquier tipo, simplemente no existen, la mendicidad basándose en los niños es escalofriante, la contaminación del aire es tal que no puedes respirar, muy aconsejable llevar mascarilla, hay sitios donde los mendigos están ordenados en fila y, aún así, la cantidad de turistas es tremenda.
La fiesta Aarti, adoración a los elementos de la vida, agua, aire, espacio, suelo es diaria, merece la pena verla a pesar de la contaminación y la increíble masa de insectos voladores  de todo tipo que la orilla del agua, la suciedad y la luz atraen.
De amanecida no hay que dejar el paseo en barca de remos por el Ganges, pero preparado para lo que veremos, la ventaja es que en el amanecer disminuye algo (sólo un poco) la contaminación. Es bonito ver la salida del sol reflejada en el Ganges entre la bruma de la contaminación, es sorprendente ver a los Indúes dándose las abluciones rituales para limpiar sus pecados en el contaminadísimo río Ganges, pero es de locos que unos doscientos metros más arriba del río estén las cremaciones diarias, cremaciones junto al río, donde se echan después los restos que, en muchas ocasiones son más que cenizas flotando en el agua.
Con el corazón encogido sales del río paseas por los callejones y vuelves a un mundo de suciedad, contaminación, caos circulatorio y dejadez. Pero por la tarde me voy a un cine, quiero vivir la experiencia de ver una película de Bollywood, bueno las películas ya sabemos como son, pero el espectáculo de ver a la gente en plena película casi bailando y cantando merece la pena.
Así es India, un puro y duro contraste.
Las fotos de las ciudades del centro de la India ...

Fotos de Delhi ...

Las fotos de la tragedia de Leh ...

Imágenes, algunas de ellas no son agradables, de la forma de vida en la India ...

Un pequeño vídeo en la India.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

De turismo por Delhi

Nueva Delhi, una ciudad que como todo en la India, es puro contraste y espectáculo, la riqueza y la miseria conviviendo en su más dura distancia, desde increíbles hoteles con el Imperial a la cabeza, símbolo de la colonización británica, donde es obligado relajarse tomando un típico té en alguno de sus excelentes pubs o terrazas hasta la imagen de la gente durmiendo en las calles entre ratas y basura en el Viejo Delhi.

O vivir la disparidad entre sus muchos y espectaculares monumentos con la miseria y la mendicidad en sus entradas.

El choque de ver la mendicidad infantil, en muchas ocasiones con un niño más pequeño en sus brazos y, más de una vez, con el hermano mayor o el padre esperándolos en una esquina cercana, pero al tiempo, poder ver en todos los monumentos, museos, etc. a los colegios llevando a los alumnos a disfrutar de su cultura.
Pero también lo positivo y mucho como la increíble amabilidad de sus gentes, el circular en coche o en rickshow tanto a motor como a pedal y observar que, a pesar de la enorme intensidad circulatoria, nadie se estresa, nadie se ofende por nada.
La gran diversidad cultural y religiosa basada en un tremendo respeto y convivencia entre todos, híndus, musulmanes, sikhhijs, católicos, shadus, etc.
La tremenda contaminación de la ciudad, tanto en la zona vieja, quizá algo menos en la nueva.
La enorme variedad de sus comidas, eso sí, para estómagos fuertes y duros ¡¡¡todo es picante!!!.
Visita obligada para los turistas empedernidos y recomendable hacerla a tu aire, con una buena guía, negociando duro con los rickshow (atención, negociar antes el cuanto y en que moneda y comprometerles antes de subir a que lleven cambio, son especialistas en decirte al final que no tienen cambio), disfrutando de sus buenos bares en los hoteles, de buenos restaurantes y de buenos paseos (es una ciudad bastante segura a pesar de las apariencias) y paciencia, mucha paciencia con el acoso de los vendedores callejeros en todas partes y a cualquier hora.

martes, 26 de abril de 2011

Por la cordillera de Pirin en Bulgaria



Las montañas del Pirin, situadas en el suroeste de Bulgaria y declaradas Parque Nacional y Patrimonio de la Humanidad, son una auténtica maravilla, no es una cordillera de gran altura, su máximo pico, el Vihren , tiene una altura de 2914 metros, pero son muy alpinas.

Nosotros nos ubicamos en Bansko, como centro de las actividades de cada día, una turística ciudad dentro del valle de Razlog, centrada en el esquí y las actividades de montaña, buena gastronomía, buenos precios, bastantes hoteles, y los búlgaros no es que sean antipáticos como parece ser que se presume, pero tampoco se exceden en amabilidad.

Los objetivos del primer día eran el pico Polezhan de 2851 metros, partiendo de la estación de Borovetz y pasando por el refugio Bezbog ubicado a 2250 metros de altura y delante de un precioso lago con el mismo nombre y el Bezbog de 2649, enfrente del primero y accesibles ambos desde el mismo collado.

Empezamos el día en la estación de esquí de Borovetz, donde tomamos un telesilla, total por 10 levas (5 euros más o menos) nos quitamos los primeros metros de desnivel, era el último día abierto ya que las condiciones de la nieve en las pistas no eran muy adecuadas.

Un bonito refugio, el Bezbog, un chiringuito a unos metros, ya cerrado claro, y raquetas al pie y atravesamos el lago Bezbog justo al pie del chiringuito, al volver, a mi al menos, me daba un poco de así, al ver que la nieve se aguaba demasiado, estuve a punto de bordear el lago, pero bueno, lo atravesé, en fin, una vez atravesado el lago, la subida no es muy empinada hasta llegar al collado que divide las dos cimas, la del Polezhan a nuestra izquierda y la del Bezbog a nuestra derecha, a una altura de 2530 metros, decidimos subir primero la del Polezhan, dejamos raquetas, ponemos crampones, estamos solos y a subir por la arista, cuidadín ya que las cejas de nieve a nuestra derecha nos hacían separarnos bastante, la rampa final, ya más empinada, la subida no nos llevó más de cuatro horas con paraditas incluidas.

Bajamos de nuevo al collado y, directamente, todavía con los crampones puestos tiramos hacia la cima del Bezbog en otra media hora, fotos, un pequeño claro que nos permite hacer alguna foto del anterior Polezhan y poco más, bajada al collado, nos ponemos las raquetas y un poco de competición de bajada con raquetas, corriendo, arrastrándonos y cayéndonos, pero divertido.

Al final del día, bajamos al pueblo de Dobrinishte para tomar unos baños termales en unas instalaciones ya antiguas, con poca higiene, aunque bueno por el precio, una leva y media, es decir, algo menos de un euro poco más se puede p

edir.

Y al día siguiente, ascensión al Vihren, salimos de Bansko en el minubús, con dirección al parking de Banderitza, a 1800 metros de altura, desde aquí subimos , parte por las pistas de esquí, hacia el refugio de Vihren, a 1970 metros de altura, hay telesilla, pero no funciona y, además, no nos merece la pena, hay carreterilla, más bien una pista algo asfaltada, que sube hasta el refugio, pero está impracticable por la nieve, en suma, a pie para arriba.

Ya en la misma salida una buena fuente, con buen agua, nos permite llenar las botellas, raquetas y arriba, hacia el lago Hvoinato, a 2220 metros de altura, como está claro, cubierto de hielo y nieve, seguimos junto al cauce del río hacia el pico Hvoinato de 2600 metros de altura, subida empinada pero no difícil, bajada hundiéndonos en la nieve y pasando por bosques de pinos borrachos, llamados así por su inclinación con visita incluida al pino más viejo de Bulgaria, data del 1300.

Bonita ascensión al Vihren de 2914 metros de altura.

Las fotos de la actividad .... 

Fotos de turismo por Sófia .... 

lunes, 17 de enero de 2011

Un recorrido por la zona andina del desierto de Atacama


Ya conocía el desierto de Atacama pero por la zona de San Pedro de Atacama, ahora deseaba conocer más a fondo el desierto más árido del planeta y para ello había que irse hacia la zona de los Andes.

No me ha defraudado en absoluto, su paisaje, sus salares, sus termas, sus montañas, sus espectaculares anocheceres y amaneceres, el calor del día y el frío intenso de la noche.

La dureza de la vida en este desierto hace que día tras día el agotamiento del esfuerzo realizado sea mayor y el cansancio que se va acumulando te hace desistir de muchos objetivos, es un desgaste diario tremendo.

El vuelo a Santiago de Chile ( a través de Buenos Aires) lleno, como siempre en estas fechas, pero bueno, es inevitable, a la llegada a Santiago taxi al hotel, cena y a dormir, el segundo día lo dedico a conocer algunas zonas de Santiago que no conocía de anteriores viajes, la Avenida O´Higgins, Providencia, el centro histórico, la Casa de la Moneda, el Congreso, la Iglesia de San Francisco, la casa Colorada. la Plaza de Armas, la Catedral, el Mercado Central y sus parques, el O´Higgins, el Cerro de San Cristóbal, el Cerro Santa Lucía, y más que se me olvidan, una ciudad moderna, limpia, cómoda, me gusta.

Preparamos los dos 4x4 y salimos en dirección a Copiapó, 12 horas, los 4x4 muy cargados, sólo en agua cerca de 300 litros y nos faltó. Autovía hasta Coquimbo y después carretera, poco a poco el paisaje cambia el verde inicial al del desierto, dormimos en Copiapó, una pequeña ciudad agrícola que ahora está viviendo entre la aventura de los mineros y el Dakar que viene. Y al día siguiente se acabaron los hoteles, por las pistas de tierra del desierto llegamos a una especie de oasis, por un pequeño riachuelo que nace allí mismo, en la zona llamada Valle Chico, a algo más de 2800 metros de altura, vemos restos de animales muertos por los ataques de los pumas , cena y a dormir en las tiendas. Uno de los 4x4 se ha estropeado y hay que bajarlo a ver que le pasa, los demás nos quedamos, desayunamos y, primera paliza, un monte cercano con un desnivel de 750 metros a subir y, al bajar, pocas veces más tendremos esta opción, a lavarnos en el río.

Con los dos 4x4, de nuevo, salimos hacia la laguna Santa Rosa, a 3800 metros, espectacular, si el anochecer es esplendido viendo como la luna sale a través de las montañas, reflejándose en el lago, la noche es única, un cielo limpio que nos permite ver todas las estrellas posibles, las nebulosas, en fin un espectáculo y el amanecer es increíble, se escucha el silencio, los flamencos del lago aún duermen, las familias de guanacos se acercan a pasar el día en el lago, hasta un zorro se nos acerca a la cabañita que tenemos como refugio, poco a poco pierde el miedo hasta que como de nuestra mano. Estamos solos en el desierto, subimos al pico Maricunga (o Siete Hermanos), a 4900 metros, ¡lo que cuesta caminar a esa altura!, bajamos y, sorpresa, ha llegado otro 4x4 con unos mejicanos que tienen una escuela de buceo en la Riviera Maya y quieren batir el record de buceo en altura en una laguna desconocida que dicen está a 6300 metros, buena gente y buena amistad con ellos, volveremos a vernos en Cancún, sin duda.

El viaje hacia la Laguna Verde a través de un interminable desierto es, por árido y duro, encantador, allí a 4200 metros en sus estanquitos del agua caliente de las termas nos relajamos y ¡nos lavamos!, el color de la laguna y de su salar es brutal, una maravilla.

Nos hemos quedado casi sin agua, la ciudad más cercana es Copiapó, a siete horas en el 4x4, nos bajamos dos a comprar algo, no me lo puedo creer, atascos en Copiapó, ahhhh, claro es Navidad y el consumismo también ha llegado aquí.

El siguiente paso es llegar al refugio que se ha construido junto a los restos del antiguo, y quemado, refugio Murray, a 4350 metros de altura, mal, está mal conservado, abandonado, bueno, pasamos la Nochebuena con sorpresa, ¡tenemos jamón, paletilla, vino tinto chileno y champán!, un lujo en el desierto.

El día de Navidad lo celebramos subiéndonos Barracas Blancas, a 5700 metros.
Por la noche llega Elías, un burgalés que se está recorriendo el desierto en una bici, toma ya ..., se acaba de hacer un desnivel de cerca de dos mil metros en el día, está destrozado.

Al día siguiente, palizón, el pico-volcán de San Francisco, a 6086 metros, junto al paso fronterizo del mismo nombre entre Chile y Argentina, un secarral, una subida durísima de 1400 metros de desnivel, un pasito pa´alante y otro p´atras, volvemos reventados, no recuerdo ni que cenamos, ni siquiera si cenamos, se que me metí en el saco y me olvidé del mundo.

La subida al refugio ¿? de la Universidad de Atacama a 5200 metros, hundiéndote en la arena del desierto al andar, pero, al llegar allí y poner las tiendas, la arena te entra hasta en las cejas, el frío por la noche de quince grados negativos es agotador, ¿agua? ¿y eso que es?, a por cierto cerca de allí pasa un arroyuelo de color tierra, procedente del deshielo que no se puede tocar ¡tiene arsénico!. Al día siguiente, Rodrigo, uno de los mejicanos se baja, tiene principio de mal de altura, dice que intentará volver pero no lo hace, su compañero Fer, al día siguiente en la cabaña C. Tejos a 5900 metros, se marea, se cae al suelo y hay que ayudarle a bajar de inmediato, tiene principio de edema pulmonar.

La Nochevieja la paso en Laguna Verde junto a los controladores de la laguna y los Carabineros del puesto cercano, ¡hasta marisco para cenar!, vino, champán y baño nocturno en una de las termas ¿que mas se puede pedir?.

Para finalizar bajada hasta el pueblo costero de Caldera, con una maravilla al lado que es Bahía Inglesa, aguas transparentes sobre una finísima arena blanca.

Bueno, genial.