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lunes, 17 de enero de 2011

Un recorrido por la zona andina del desierto de Atacama


Ya conocía el desierto de Atacama pero por la zona de San Pedro de Atacama, ahora deseaba conocer más a fondo el desierto más árido del planeta y para ello había que irse hacia la zona de los Andes.

No me ha defraudado en absoluto, su paisaje, sus salares, sus termas, sus montañas, sus espectaculares anocheceres y amaneceres, el calor del día y el frío intenso de la noche.

La dureza de la vida en este desierto hace que día tras día el agotamiento del esfuerzo realizado sea mayor y el cansancio que se va acumulando te hace desistir de muchos objetivos, es un desgaste diario tremendo.

El vuelo a Santiago de Chile ( a través de Buenos Aires) lleno, como siempre en estas fechas, pero bueno, es inevitable, a la llegada a Santiago taxi al hotel, cena y a dormir, el segundo día lo dedico a conocer algunas zonas de Santiago que no conocía de anteriores viajes, la Avenida O´Higgins, Providencia, el centro histórico, la Casa de la Moneda, el Congreso, la Iglesia de San Francisco, la casa Colorada. la Plaza de Armas, la Catedral, el Mercado Central y sus parques, el O´Higgins, el Cerro de San Cristóbal, el Cerro Santa Lucía, y más que se me olvidan, una ciudad moderna, limpia, cómoda, me gusta.

Preparamos los dos 4x4 y salimos en dirección a Copiapó, 12 horas, los 4x4 muy cargados, sólo en agua cerca de 300 litros y nos faltó. Autovía hasta Coquimbo y después carretera, poco a poco el paisaje cambia el verde inicial al del desierto, dormimos en Copiapó, una pequeña ciudad agrícola que ahora está viviendo entre la aventura de los mineros y el Dakar que viene. Y al día siguiente se acabaron los hoteles, por las pistas de tierra del desierto llegamos a una especie de oasis, por un pequeño riachuelo que nace allí mismo, en la zona llamada Valle Chico, a algo más de 2800 metros de altura, vemos restos de animales muertos por los ataques de los pumas , cena y a dormir en las tiendas. Uno de los 4x4 se ha estropeado y hay que bajarlo a ver que le pasa, los demás nos quedamos, desayunamos y, primera paliza, un monte cercano con un desnivel de 750 metros a subir y, al bajar, pocas veces más tendremos esta opción, a lavarnos en el río.

Con los dos 4x4, de nuevo, salimos hacia la laguna Santa Rosa, a 3800 metros, espectacular, si el anochecer es esplendido viendo como la luna sale a través de las montañas, reflejándose en el lago, la noche es única, un cielo limpio que nos permite ver todas las estrellas posibles, las nebulosas, en fin un espectáculo y el amanecer es increíble, se escucha el silencio, los flamencos del lago aún duermen, las familias de guanacos se acercan a pasar el día en el lago, hasta un zorro se nos acerca a la cabañita que tenemos como refugio, poco a poco pierde el miedo hasta que como de nuestra mano. Estamos solos en el desierto, subimos al pico Maricunga (o Siete Hermanos), a 4900 metros, ¡lo que cuesta caminar a esa altura!, bajamos y, sorpresa, ha llegado otro 4x4 con unos mejicanos que tienen una escuela de buceo en la Riviera Maya y quieren batir el record de buceo en altura en una laguna desconocida que dicen está a 6300 metros, buena gente y buena amistad con ellos, volveremos a vernos en Cancún, sin duda.

El viaje hacia la Laguna Verde a través de un interminable desierto es, por árido y duro, encantador, allí a 4200 metros en sus estanquitos del agua caliente de las termas nos relajamos y ¡nos lavamos!, el color de la laguna y de su salar es brutal, una maravilla.

Nos hemos quedado casi sin agua, la ciudad más cercana es Copiapó, a siete horas en el 4x4, nos bajamos dos a comprar algo, no me lo puedo creer, atascos en Copiapó, ahhhh, claro es Navidad y el consumismo también ha llegado aquí.

El siguiente paso es llegar al refugio que se ha construido junto a los restos del antiguo, y quemado, refugio Murray, a 4350 metros de altura, mal, está mal conservado, abandonado, bueno, pasamos la Nochebuena con sorpresa, ¡tenemos jamón, paletilla, vino tinto chileno y champán!, un lujo en el desierto.

El día de Navidad lo celebramos subiéndonos Barracas Blancas, a 5700 metros.
Por la noche llega Elías, un burgalés que se está recorriendo el desierto en una bici, toma ya ..., se acaba de hacer un desnivel de cerca de dos mil metros en el día, está destrozado.

Al día siguiente, palizón, el pico-volcán de San Francisco, a 6086 metros, junto al paso fronterizo del mismo nombre entre Chile y Argentina, un secarral, una subida durísima de 1400 metros de desnivel, un pasito pa´alante y otro p´atras, volvemos reventados, no recuerdo ni que cenamos, ni siquiera si cenamos, se que me metí en el saco y me olvidé del mundo.

La subida al refugio ¿? de la Universidad de Atacama a 5200 metros, hundiéndote en la arena del desierto al andar, pero, al llegar allí y poner las tiendas, la arena te entra hasta en las cejas, el frío por la noche de quince grados negativos es agotador, ¿agua? ¿y eso que es?, a por cierto cerca de allí pasa un arroyuelo de color tierra, procedente del deshielo que no se puede tocar ¡tiene arsénico!. Al día siguiente, Rodrigo, uno de los mejicanos se baja, tiene principio de mal de altura, dice que intentará volver pero no lo hace, su compañero Fer, al día siguiente en la cabaña C. Tejos a 5900 metros, se marea, se cae al suelo y hay que ayudarle a bajar de inmediato, tiene principio de edema pulmonar.

La Nochevieja la paso en Laguna Verde junto a los controladores de la laguna y los Carabineros del puesto cercano, ¡hasta marisco para cenar!, vino, champán y baño nocturno en una de las termas ¿que mas se puede pedir?.

Para finalizar bajada hasta el pueblo costero de Caldera, con una maravilla al lado que es Bahía Inglesa, aguas transparentes sobre una finísima arena blanca.

Bueno, genial.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Un paseo por Uruguay


Lunes final de septiembre, ya estoy en Montevideo (por cierto el nombre procede de la definición de el Monte Sexto de Este a Oeste, más en detalle Monte VI de E.O.), lluvia a mares, últimamente allá donde voy me llevo la lluvia, hace dos semanas a Gredos, la semana pasada al Midi D´Ossau, ahora aquí, me van a terminar pagando para que vaya allí donde haya sequía, bueno a lo que vamos, vuelo perfecto, he venido en Bussines ya que, aunque tenia vuelo en turista, al haber overbooking y tener la tarjeta Iberia Plus, a algunos nos han pasado a Bussines para dejar hueco en turista, genial.

Montevideo, aeropuerto bastante pequeño, cercano a la ciudad, aun así, los taxis una pasada de caros, cerca de treinta euros, y me consta que no ha dado vueltas, porque iba siguiendo el plano que llevo, llego al hotel NH y la primera discusión, bueno esta ya es frecuente, al entrar, déjenos una tarjeta de crédito, pues mire no, no en absoluto, lo que gaste lo pagare al final, no es que las normas del hotel son estas, bien, me da igual, tengo un documento con la reserva confirmada y o me dan la habitación o tenemos problemas, venga adelante.

He salido a conocer Montevideo, y coincide que hoy es el día del Patrimonio, esto quiere decir que a todos los edificios públicos se puede entrar sin pagar nada y además acceder a sitios que en días normales no puede hacerse, fantástico.

Varios paseos por Montevideo, Centro, La Ciudad Vieja, la Avenida 18 de Julio, el Barrio Sur, sensación, abandono del centro, muchos edificios en ruinas, o simplemente abandonados, mucho indigente durmiendo en las calles, mas de lo que yo me esperaba y además, elecciones políticas, por tanto mítines, manifestaciones, en fin, toda la parafernalia que acompaña a estos temas.

Al final me fui a comer al. Mercado del Puerto, precioso, lleno de restaurantes, todos con su parrilla y ¿cual elegir?, de repente lo veo "Cabaña Verónica", no me lo puedo creer, acabo de venir de Asturias, bueno pues son cántabros, de Potes, entablo charla con los dueños, amabilísimos, la carne fenomenal, en suma, un sitio recomendable.

La tarde, la tarde en la Rambla del Parque Rodo, por supuesto a cubierto a tomar un mate con churros (rellenos de dulce de leche) y después quiero cenar una parrillada de marisco, cuando vuelva voy a tener que hacer un par de maratones seguidas para quitarme el sobrepeso, pero merece la pena.

Y así como el primer día el resto, no voy a detallarlos pero he recorrido toda la zona sureste de Uruguay desde Montevideo hasta Chuy, frontera con Brasil, adonde he pasado unas horas y desde luego todas las ciudades, Aiguá, San Carlos, Rocha, La Paloma, La Pedrera, Chuy, están bastante más limpias y cuidadas que Montevideo.

He visitado los campos agrarios, que era mi verdadero objetivo del viaje, pero las zonas de playa son increíbles, cuidadas, limpias, ordenadas, sin aglomeración de construcciones, relajantes en suma, Piriápolis, Punta del Este, La Paloma, etc.., son preciosas, no muy caras, y sorprendente las casas no tienen ni verjas ni rejas, libres, tránquilidad absoluta.

Las lagunas limpias, cuidadas, bonitas Los Sauces, Los Castillos, Rocha, etc...

lunes, 22 de junio de 2009

San Pedro de Atacama ¿Desierto o paraíso para la vista?


¿Que decir?, vengo atónito de lo que he visto en el desierto de Atacama ¿que puedo destacar? ¿Las Lagunas Cejar? ¿las vistas de los Andes antes de empezar las nevadas en las cumbres del Licáncabur, del Sairecabur, del Láscar, del ...?, ¿hablo de los pueblecitos como Machuca, como Toconao, como Socaire, como el propio San Pedro?, ¿o de los valles como la Cordillera de la Sal, como el valle de la Muerte, como el valle de la Luna?, ¿o de las lagunas Cejar o Miscanti o Miñiques?, ¿quizá de los salares?, ¿de los flamencos?.

Han sido unos días increíbles, eso sí, que nadie espere comodidades, frío, frío intenso en las noches y calor, mucho calor en los días, polvo en las calles, restaurantes básicos y sitios para dormir con lo indispensable (por ponerlos bien). Se trata de un entorno mochilero y no turístico, aunque, a veces los indígenas se disparan con los precios a niveles de turismo de maletas de marca, pero bueno, debe ser que a veces no controlan los límites. Pero a mí me ha merecido la pena, pensaba hacer alguna ascensión por la zona, y al final no tuve ni tiempo.


miércoles, 7 de enero de 2009

Aconcagua: frío, viento, el desierto en la altura


Medio primero y segundo día, 24 horas de viaje, justas, desde mi casa en Pozuelo hasta el hotel en Mendoza. Qué cansancio. Pero bueno, es lo esperado.

He hecho los dos vuelos con Aerolíneas Argentinas. El vuelo desde Madrid a Buenos Aires, puntual, más los veinte minutos de rodadura por las pistas de Barajas, maldurmiendo en turista, qué mala cena y qué peor desayuno. Llegada a Buenos Aires en doce horas y media, media hora de espera a la bolsa y viaje a Aeroparque, el otro aeropuerto. Increíble: TRECE DÓLARES UN COLECTIVO; hace un año, el mismo TRES DOLARES Y PICO. Estos argentinos cuando se lanzan, se lanzan. Eso sí, me he parado en el centro de Buenos Aires a tomar un capuchino, es una ciudad única, maravillosa, cada día me gusta más, tiene una vida especial. Hora y media de vuelo a Mendoza con cuarenta minutos de retraso. Mendoza, espectacular, una ciudad tranquila, perfectamente habitable (1.500.000 de habitantes), con una particularidad: la increíble canalización de aguas por acequias en todas las calles, creadas por sus fundadores los indios huarpe, lo que le da una frondosidad de arboles en todo momento. Es más, no se puede cortar ni un árbol, antes se cambia la ubicación de un posible edificio que talar un árbol. Unos parques preciosos, ni un solo atasco y, a 900 metros de altura, una temperatura en verano (ahora) de 28 grados e inviernos nada fríos.

Para más, coincido con la llegada del Dakar a esta misma ciudad. He visitado el parque cerrado y mañana no los veré salir ya que parten a las cuatro de la mañana y quiero dormir algo.

Nos hemos reunido con el guía para repasar el material y planear la ascensión y he cenado un asado de tira, qué maravilla. Bueno, me voy a dormir, que mañana tengo que ir a pagar los permisos de ascensión.

Tercer día dedicado en su mañana a las últimas compras y, sobre todo, a pasar los complicados trámites de los permisos de ascensión por el Aconcagua. Una vamos a decir no mala noticia: al llegar nos informamos de que cuatro andinistas italianos y su guía habían muerto en una grieta. Al final, después de 48 horas han rescatado a tres, dentro de lo malo... Mañana partimos a Penitentes, allí estaremos un día.

4º día: Previsto para llegar a la estación de esquí de Penitentes desde Mendoza, en un pequeño colectivo de montaña, viejo como él solo.

Después de 2 horas de viaje llegamos a Uspallata, un pueblo que estuvo destinado al tren con Chile y ahora se dedica a la gente que accede a los Andes. Al salir de este pueblo vemos el último árbol que nos encontraremos en el resto del viaje, compramos agua y llegamos a la estación de esquí de Penitentes, donde dejo una bolsa con las cosas que no usaré en la ascensión. Comemos y, para aclimatar, subo por las pistas de esquí (ahora sin nieve) hasta los 3200 metros, me quedo un rato arriba y bajo a dormir. Nos llegan las noticias de que ha muerto un inglés de un infarto cerca de la cumbre del Aconcagua.

5º día: Salimos de la estación de esquí de Penitentes a 2950 metros en 4x4 hacia el control de entrada a la zona del Aconcagua, pasamos por el Puente del Inca, otra estación de esquí que, al igual que en Penitentes parece esos típicos sitios de las películas americanas en las que en pleno desierto ves una larga carretera transitada por enormes camiones y donde hay una gasolinera, un motel y poco más, además del viento. Después de registrarnos en el control de los rangers de Horcones comenzamos a andar hacia el campamento de Confluencia a 3400 metros, donde pasaremos nuestra primera noche en tienda de campaña. El primer puente por el que pasamos sirvió para el rodaje de parte de la película "Siete años en el Tibet"<7>.

Los horcones, que dan nombre a esta zona, son unos pequeños pajarillos con el pecho amarillo o rojizo que inclusive se posan por tu mano para comer las miguillas que les des, simpatiquísimos.

En Confluencia, después de una corta caminata, comemos y colocamos las tiendas. Necesito andar algo más y me doy una caminata de unas dos horas con Jarno, un jovencísimo y fuerte compañero de viaje que pocos días después cumpliría sus 23 años. Después a estirar.

6º día: Dentro de la aclimatación a la altura y de los días qu

e estaremos en el Campamento de Confluencia nos iremos por la ruta alternativa hasta Plaza de Francia (4050 metros de altura), desde donde hay unas excelentes vistas de la pared sur del Aconcagua. Es inigualable, desértico (es la montaña más desértica que he conocido), pero de una grandeza excepcional. Todo es grande, todo es inmenso y destaco la coloración: es como un arcoiris de piedras, verdes, ocres, marrones, blancas... Después el glaciar sur del Aconcagua y, como todo, inmenso. Volvemos a Confluencia, no hay cobertura, sólo las típicas conexiones con Internet vía satélite, desde donde te quieren dar el gran palo, me niego. ¿Para cuándo pondrán unas antenas de telefonía móvil que no cuestan tanto y quitan a estos especuladores?

7º día: Dejamos Confluencia y la simpatiquísima Verónica, una chica encantadora que nos ha preparado unas cenas y comidas buenísimas y nos vamos a Plaza de Mulas a 4350 metros. Más de 7 horas hacia arriba pasando por lo que llaman Playa Ancha, que no es más que un tremendo pedregal producido por las aguas del deshielo de los glaciares del Aconcagua y donde el sol aplana a cualquiera. Pero sin embargo, tiene un encanto especial con el enorme arcoiris de colores de las piedras.

Llegamos a Cuesta Brava. Son doscientos metros de desnivel antes de llegar a Plaza de Mulas, donde se han despeñado algunas mulas y donde algunos argentinos la denominan la cuesta de la madre que... Pero bueno, llegamos, comemos y a descansar.

8º día: Aclimatación en Plaza de Mulas (Campo Base) y descanso, al tiempo de pasar el pertinente control médico: todo NO bien, es decir, tensión 128-75, pulsaciones 66, oxigenación en altura 89%, pero una imponente bronquitis con placas en la garganta hacen que me den fortísimos antibióticos (me destrozan, me agotan). Para mantener subo los primeros 200 metros del acceso a campo 1 y me voy a un refugio cercano al campamento, donde en el comedor encuentro la banderita de HC que dejó José María. Al lado de Xouxou pongo mis iniciales y hago la foto de rigor.

Las noches se empiezan a hacer interminables dentro de la tienda de campaña. Se cena muy pronto, hacia las ocho, y se desayuna muy tarde, mas allá de las ocho y media. A eso sumemos los cinco litros de agua que hay que beber al día (potabilizada del río cercano) y nos dará la cantidad de veces que hay que salir de la tienda en las noches.

9º día: Para aclimatar subimos al cercano Cerro Bonete, 5004 metros, que es una pedrera en toda su longitud. Salimos del campo base hacia el refugio y hacia su derecha sale un empinadísimo camino, muy resbaladizo, atravesamos varias zonas de penitentes (esa forma tan peculiar de producirse el deshielo en la zona andina) alcanzamos su cumbre en 3 horas largas. Eso sí, según subimos cada vez vemos mejores y más impresionantes detalles de la cara oeste del Aconcagua.

La última parte de la ascensión es algo mas expuesta y hay que tirar un poco de manos, pero siempre dentro de unos niveles de facilidad. Al llegar a la cumbre, el Aconcagua a un lado, a otro el Catedral, el Dedos, el Tolosa, innumerables...

Nos dividimos en grupos y en el primero, divertidísimo, bajamos deslizándonos por las pedreras y corriendo, en 1 hora y 10 minutos. A lavar la ropa y a prepararnos para mañana.

10º día: Para preparar la subida final subimos hacia el campo 1, cargados con la primera parte del material a instalar. Me sigue doliendo la garganta, la mucosidad es constante, he vuelto a ir al médico del Campo Base que me dice siga con los antibióticos, me da por pensar que no me van a dejar subir, pero bueno.

Cargamos las mochilas hasta arriba y comenzamos a andar. Subida dura al principio y al final y algo más suave en el intermedio. Llegamos, comemos, montamos los materiales y tiendas que llevamos y alguno propone llegar hasta la cota de los 5000 antes de bajar. Dicho y hecho. Delante de nosotros suben 3 miembros del ejército a unos 100-150 metros. De repente un grito brutal y una persona, solitaria, que se cae: una gran piedra desprendida le alcanza en el pecho. Pela, nuestro guía nos pide permiso para ir a ayudarle, cómo no, por supuesto; eso sí, llevamos un médico en el grupo que en momento alguno se ha ofrecido a ayudar a nadie y que aquí tampoco lo hace. Le ayudan a respirar, un soldado saca una camilla plegable y deciden bajarle, el Pela baja ayudando, alguno toma la mochila del herido y la baja, nosotros nos bajamos por otro camino también de piedras. A unos 100 metros del campo base el herido fallece. El médico ¿dónde está? El Pela me abraza al ver que estoy a punto de saltar. Las dos caras de la humanidad.

11º día: Sin olvidar el anterior, descanso y aclimatación en el campo base. Preparamos las mochilas para mañana, separando lo que necesitamos en altura y lo que dejamos aquí. Vuelvo al médico por la tarde y me dice que aún no estoy bien curado, pero que, si quiero, puedo intentar subir, pero que recuerde la cantidad de fuerzas perdidas con la bronquitis.

A la tarde y, como todos los días en el campo base, nos cae una copiosa nevada que deja un precioso paisaje pero un frío increíble. Al dormir dejo el reloj fuera del saco para ver la temperatura y alcanzamos los 7 negativos dentro de la tienda.

12º día en que empezamos la ascensión, ya desde campo base hasta campo 1 (Canadá) a 4950 metros, es decir 600 metros de desnivel, llegamos, instalamos el resto del equipaje, yo llevo mi tienda ya que es individual, 5 kilos y medio más y aquí ya cambia mas aún la forma de estar, no desayunamos hasta las nueve y media que sale el sol y cenamos hacia las seis de la tarde, el resto en la tienda, por falta de cuidado he dejado la bolsita de pilas de repuesto, al dormir, fuera de mi saco y se han descargado, o sea que no puedo usar el frontal para leer algo y tengo que conservarlo como pueda, hasta el final, que largas se hacen las noches.

13º día: Frío, frío intenso por la noche, el guía nos dice que más de lo normal. Desayunamos y vamos hacia el campo 2 a 5425 metros (Nido de Cóndores), con 16.5 kilos en la espalda. Mucho viento en la subida y cada vez cuesta más cualquier esfuerzo. Los pasito a pasito que vamos dando son agotadores.

Por cierto, una más y van... ¿qué pasa este año? Sigue sin aparecer el andinista francés que está desaparecido desde hace unos días, es desmoralizante.

Lavar los cacharros de l

a comida con nieve, hervir nieve para tener agua, instalar las tiendas sobre nieve y por las mañanas quitar la que las ha cubierto, en fin tareas habituales.

Una chica americana, Catherine, que se baja ya, nos regala un pequeño ajedrez de bolsillo que lleva y al que le falta un alfil de las blancas ¡qué maravilla!, César (el peruano) y yo nos frotamos las manos: podemos jugar con algo.

14º día: Subimos a campo 3 (Cólera, 5950 metros, hay otro al lado que se llama Berlín). Por radio nos anuncian que el tiempo arriba no será excesivamente ventoso pero que las temperaturas estarán 20 grados negativos y que las ventanas de tiempo despejado no serán superiores a unas pocas horas. Instalamos el campo 3 y a dormir horas y horas.

15º día: No se puede subir a cumbre, todo el día en campo 3 Cólera. Sigue nevando, mañana veremos.

16º día: A las 4 de la mañana Ulises nos dice que por radio le han indicado que hay una ventana de buen tiempo para subir. Está todo nevado pero podremos intentarlo. Me levanto con las placas de la garganta sangrando. El médico, ¡ohhh!, me mira, tengo algunas décimas de fiebre, pero voy. Subo bien pero hay un momento ya, en los 6600 metros, en que la mente me abandona, no me da más fuerzas, y si la mente no te empuja, el cuerpo no hace nada y me decido a no seguir. No sé, han pasado tantas cosas que la ilusión de hacer cumbre me ha abandonado, me da igual hacerla que no. ¿Necesito el ego de decir que he hecho cumbre? Pues no lo sé, pero ahora mismo quiero bajar. Los poquísimos que quedan en la subida me dicen que siga, que estoy fuerte, que puedo hacerlo, pero es que NO QUIERO SEGUIIIIR..., pero bueno, al final subida hacia un pequeño collado para después llegar hasta Piedras Negras a 6200 metros de altitud, otro repecho que lleva hasta el ¿refugio? De Independencia, en muy mal estado, a 6400 metros, aquí confluye la otra ruta por el Glaciar de Los Polacos, enseguida la Puerta del Viento, donde a veces es imposible seguir, una suave caminata hasta llegar a La Canaleta a 6650 metros, un descanso y a alimentarse un poco, La Canaleta con su 40% de desnivel y con el peligro de piedras que caigan de los que van delante, al final, el llamado El Filo que nos deja en la amplia cima final del Aconcagua

Bajada hasta campo 3 y, a pesar de que los quedaron en campo 3 me lo desaconsejan, digo que me voy, que me bajo, que tengo cuatro objetivos: una ducha de media hora, un bife de chorizo con una botella de malbec, una terraza tranquila y unas sábanas limpias con un buen colchón. Algunos se juntan a mí y con toda la carga de siempre, mis famosos 16,5 

kilos, tiro hacia abajo, hacia el campo base. En la bajada me encuentro con Óscar el californiano-mejicano. Llegamos bajo una copiosa nevada y nos instalamos. Él no hizo cumbre se tuvo que bajar seguido por unos italianos que ya no sabían ni dónde estaban y qué estaban pensando en hacer una gruta y quedarse a dormir.

17º día: Óscar y yo tiramos hacia la civilización, recogemos el resto de nuestras pertenencias, nos enteramos de que un rumano con el que coincidimos pierde los diez dedos de los pies, congelados, bajamos la cuesta Brava, llegamos al campamento de Confluencia con la mejor sonrisa de Verónica que nos prepara bebida y unos sandwiches. Seguimos andando hasta el control de los rangers, donde nos espera un 4x4 que nos lleva hasta Mendoza, y a cumplir mis cuatro sueños.

Y la cuestión es ¿lo he disfrutado?...

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domingo, 4 de enero de 2009

Antártida, una fantasía de viaje

He estado en el pabellón del Jardín Botánico de Madrid viendo la exposición "Atrapados en el Hielo" donde, con fotografías y filmaciones originales, se recrea la legendaria expedición de Shackleton a la Antártida en 1914, una epopeya que duró más de dos años y en la que no murió ninguno de los 28 expedicionarios a pesar de las duras condiciones climatológicas.

En aquella exposición había una amplia serie de fotografías que impactaban por su elevada calidad. Fueron tomadas por Frank Hurley, el fotógrafo "oficial" de la expedición y gracias a ellas tenemos una especie de diario visual de aquellos meses de supervivencia en condiciones extremas. En esas fotografías podemos apreciar no sólo los inmensos paisajes de las latitudes antárticas sino a un grupo de seres humanos que lucha por mantenerse con vida en medio del hielo, del frío, de la soledad y todo ello con un gran ánimo, baste como ejemplo la anécdota de que al salón del barco le llamaban el Ritz. Todas las fotos son de una enorme belleza, por el contraste de los grandes hielos con la pequeñez de los marineros, por la luz antártica y todas hechas jugando con el blanco y el negro.

Una gran cantidad de material fotográfico y cinematográfico de Hurley y del álbum de fotos que montó a bordo -167 instantáneas en blanco y negro-, y que supo captar la belleza y la fuerza del impresionante mundo del hielo que rodeaba y que finalmente destruyó el barco, así como la heroica lucha diaria de la tripulación por sobrevivir.

"Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de oscuridad completa. Peligro constante. No es seguro volver con vida". Con este anuncio, el británico Enrest Shackleton reclutó la tripulación con la que partió rumbo a la Antártida en agosto de 1914, pocos días antes de estallar la I Guerra Mundial.

Leí este texto en un museo de Ushuaia en mi viaje a la Antártida en 2007 y me impactó, desde entonces sigo todo lo que me llega acerca de Shackleton con bastante interés, fruto de mi admiración por una persona que nos demostró algo que hoy en día cada vez tenemos mas perdido, la fuerza de cumplir con la promesa de volver que dio a su tripulación y lo que eso significa.

El explorador británico pretendía atravesar la Antártida a pie por primera vez y, de hecho, la suya fue la última aventura de la época heroica de las exploraciones polares.

Consciente de la repercusión que había tenido la documentación gráfica de exploraciones marítimas anteriores, Shackleton fundó la compañía TransAntartic Film Sindicate Ltd., con cuyos derechos quería financiar parte de la expedición.

Por este motivo, el fotógrafo australiano Frank Hurley formaba parte de la tripulación del barco Endurance ("resistencia", en inglés) y se ocupó de documentar todo el viaje.

Pero el Endurance acabó literalmente atrapado y destrozado entre los hielos antárticos y lo que se había planteado como una exploración geográfica, propia del espíritu aventurero de la época, devino en toda una gesta en la que afloraron los mejores valores del ser humano. La tripulación al completo logró sobrevivir cuatro meses en las latitudes australes hasta ser rescatada por marinos chilenos, gracias al épico viaje de más de 1300 km. que hicieron en un pequeño bote Shackleton y otros cinco marinos en busca de ayuda.

Puede verse un mayor detalle de la historia de Shackleton en:

Un pequeño y simpático video tomado en la Antártida


Y no puedo por menos que dedicar esta actividad a la memoria de Javier, ese gran amigo y vecino que, cada vez que podía, me iba a buscar a sudamérica con su "cayuco aéreo".

Perú Huayhuash, turismo, trekking, ascensión.


Situada en los Andes peruanos, la pequeña cordillera del Huayhuash, sólo unos 25 kilómetros de longitud en su área principal, pero con unas seis cumbres de más de 6000 metros, de sus veinte en total, destacan el Huascarán de 6768 metros, el Yerupajá con sus 6634 metros, o el famoso Siulá con sus 6336 metros, famoso por la novela "Tocando el Vacio", pero en mi opinión, su mayor belleza se la dan los lagos glaciares de un intenso color turquesa, como el Jaruacocha, como el Carhuacocha, etc...

El circuito del Huayhuash es posiblemente uno de los más espectaculares trekking que puede hacerse en el mundo. Hicimos más de 200 kilómetros salvando desniveles muy fuertes con alturas de más de 5000 metros. Además es un terreno salvaje y solitario como.

El recorrido que yo hice fue como sigue:

El primer día tomamos un cómodo autobús nocturno desde los cero metros de altura de Lima hasta Huaraz, en un viaje de cerca de 9 horas, por cotas de altura cercanas a los 4000 metros

El segundo día dedicado a la aclimatación, con una bonita caminata, de unas dos horas y media, hasta la Laguna de Churup 4450 metros, al pie del pico del mismo nombre., pasando por el pueblo de Pitec, y otros pintorescos pueblecitos como Nueva Florida, Unchus y Llupa. Cerca de una hora en la laguna para facilitar la aclimatación.

El tercer día arrancamos la ruta por el llamado Callejón del Huaylas, hasta llegar a la laguna Conococha, a 4050 metros, aquí ya vemos la cordillera del Huayhuash, detrás nuestro queda la Cordillera Blanca, llegamos a los 3400 metros del pueblo de Chiquián y bajamos a Llamac, a 3250 metros, pasamos por pueblecitos como Pocpa, hasta llegar a Cuartelhuain

El cuarto día, ya más en forma, lo dedicamos a llegar a la laguna de Mitucocha, a 4100 metros de altura, durante las seis horas de caminata hemos visto nevados como el Rondoy de 6095 metros, como el Ninashanca, hemos cruzado el paso de Cacanampunta a 4350 metros de altura

Nuestro quinto día, también de seis horas, pasa por el pueblo de Janca, el paso de Carhuac a 4650 metros, vemos los picos de Toro, los Yerupajá chico y grande, los Jirishanca chico y grande, el Carnicero, impresionante, dormimos en la laguna de Carhuacocha

Otro nuevo día, el sexto, arrancamos de la laguna de Carhuacocha, como siempre un frío intenso y en cuanto sale el sol, inmediatamente el calorcillo, hasta que se va el sol por la tarde, que, en pocos minutos nos deja un frío tremendo, esta etapa es especial, larga, cerca de ocho horas, pasamos por los 4850 metros del paso del famoso Siulá, lagos y picos que ya vimos ayer, pero que ahora los observamos desde la otra cara, así hasta llegar a Huayhuash, donde tenemos el campamento de hoy, es increíble que, caminando rápido, sin embargo los porteadores, no se sabe cómo nos adelantan por otros caminos y tienen tiempo de prepararnos las tiendas y el té de bienvenida, hoy, además hemos estado practicando en montar en los caballos de rescate que tenemos.

Séptimo día, otras seis horas, pasamos por el paso del Portachuelo a 4750 metros, veremos picos como el Carnicero, una vez más, Puscanturpa, Milipo , Cuyoc y llegada a la laguna Viconga, a 4400 metros, al lado unas aguas termales de Atuscancha donde nos damos un relajante baño.

Para el octavo día, el segundo paso más alto del trek, el Cuyoc a 5000 metros con vistas a la zona sur del Huayhuash, pasamos por el glaciar del Puscanturpa,  con picos como el Cuyoc, los Puscanturpa, Trapecio, Sarapo, los Siulá, etc..., descendemos a dormir a Cuyocpampa, a 4500 metros, una mula se ha doblado una pata, asistimos a como los muleros intentan, sin éxito, arreglársela

Salimos hacia el Paso de San Antonio, el más alto a 5050 metros, es el noveno día de actividad, nos cae una buena nevada, bajamos a la impresionante laguna Jurao, hacemos el campamento en un campo de futbol, en Calinca

Décimo día, de Calinca a Huayllapa a 3500 metros, nos acostamos pronto, maña nos espera un día especial, la ascensión al Diablo Mudo.

Undécimo día, el objetivo es la laguna de Jahuacocha a 4100 metros, puede hacerse por trek de seis horas o subiendo el Diablo Mudo a 5570 metros, he elegido la segunda opción, nos hemos levantado a las tres de la mañana, una bellísima ascensión, con sus rapeles ¡en la ascensión!, no es difícil aunque si durilla, pero merece la pena.

Y el duodécimo día, final, salida desde el campamento de la laguna de Jahuacocha, subida hacia la Pampa de Llamac a 4300 metros y aquí tomamos un sorprendente bus de ¿línea?, con sus gallinas y todo, sentado en el pasillo central, hasta llegar, en unas cuatro interminables horas al pueblo de Llamac a 3250 metros, aquí nos espera un 4x4 que nos devuelve a Huaraz.

Además de haber hecho un muy bonito trekking, lo hemos aderezamos con la ascensión final al Diablo Mudo a más de 5500 metros.
Y como colofón un precioso recorrido turístico por Perú.

Ver el vídeo del viaje

Las fotos del viaje turístico por Perú ...

Las fotos del trekking por el Huayhuash  ...

Un alud en el Yerupahá: