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lunes, 25 de octubre de 2021

Berlín y alrededores


Berlín,
ciudad con vida, sin duda, mi decepción, no pude visitar ninguno de sus famosos museos en la zona de La Isla de los Museos, por problemas de la pandemia las entradas tenían que sacarse con días de antelación por internet, fallo mío, me quedé con las ganas, sobre todo por el Museo Pérgamo, que quizá alberga una de las colecciones de arte antiguo a la altura de las del British o la del Louvre, sobre todo tenía ganas de ver la famosa Puerta de Babilonia y el busto de Nefertiti.

En cualquier caso Berlín merece la pena, la zona de Alexanderplatz y su pirulí de la Televisión, la zona Spandauer Vorstadt, lo que constituís el Barrio Judío en la zona de la RDA y sus patios interiores o su Sinagoga que en tiempos fue el templo judío mas grande de Alemania; los restos del famoso muro de Berlín, la pateada por la Isla De Los Museos aunque solo sea para verlos desde fuera; edificios  como el de Correos (Postfuhramt).

El recorrido a pie por la espectacular Avenida de los Tilos, la Puerta de Brademburgo, el monolito a la Victoria, el monumento al Holocausto que, a unos gusta y a otros no, cuestión de gustos, y ya puestos la zona comercial de Charlottenburg o el paseo por el parque Tiergarten terminando en las ruinas de la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm y ya, al final, camino del aeropuerto nuevo, al cruzar el río Spree la original escultura de los Molecule Man que flota en el río con un peso de 45 toneladas, hecha por el escultor americano  Jonathan Borofsky.

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Dresde, la capital de Sajonia conocida como la
Florencia del Elba, una ciudad que fue destruida absolutamente por los bombardeos aliados, cuando ya casi estaba terminada la guerra, ¿error?, ¿vandalismo?, ¿venganza?, el resultado una ciudad desolada y miles de civiles muertos, pero …. La restauración ha sido, y es aún, espectacular, una impresionante ciudad monumental

Ver las fotos de Dresde ….  

 



Postdam, una bella ciudad aledaña a Berlín en la que ya su acceso es evocador por el famoso Puente de los Espías, donde se hacían los intercambios entre occidentales y orientales, bueno, lo crucé andando, visité el palacio de SansSoucí, con unos buenos jardines y fuentes de estilo italiano, con un sorprendente molino histórico, también es sorprendente el palacio de Cecilienhof donde se celebró el reparto de Alemania entre las cuatro potencias vencedoras de la guerra, en fin, una tarde con paseo y cafetito por el barrio holandés de Postdam.

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Sachsenhausen,
campo de concentración que sustituyó en las afueras de la ciudad de Oranienburg que se encontraba en el mismísimo centro de esa ciudad, a la vista de todos los ciudadanos y donde los prisioneros eran obligados a hacer los trabajos municipales en la propia ciudad, el nuevo campo fue construido por los propios presos, pasó a ser gobernado por las SS y fue, en principio, campo de reclusión de los adversarios políticos y, al final de la guerra pasó a ser un campo de concentración soviético y ya, al caer el muro, se convirtió en monumento nacional del recuerdo.

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lunes, 23 de septiembre de 2019

Praga


Viaje familiar, fin de año en Praga, buena idea, una ciudad encantadora con una Monumental plaza de la Ciudad Vieja Medieval (Stare Mesto) espectacular, el corazón de Praga, una ciudad con el contraste  entre estrechos callejones con amplias avenidas, con la Iglesia gótica de Nuestra Señora de Tyn y sus características torres góticas, con la Casa de la Campana de Piedra,  con el edificio del Antiguo Ayuntamiento y su reloj astrólogico, una de las joyas de la ciudad, pero los paseos diurnos por Praga, por cualquiera de sus rincones con música, a pesar del frío, son espectaculares y no digamos los nocturnos, con cualquiera de sus bares o restaurantes con música, con sus innumerables conciertos (incluso en alguna iglesia), sobre todo en los fines de semana, o los mercadillos de fin de año, espectaculares.

En cualquier caso, un primer día por la Avenida Wenceslao y la plaza de la Ciudad Vieja, continuando por la zona judía (el barrio Josefov con un reloj en el Ayuntamiento Judío cuyas agujas giran al revé), con la sinagoga Vieja-Nueva, con la Sinagoga española, con el cementerio en el centro de la ciudad con cerca de 12.000 lápidas puestas unas encima de las otras, merece la pena un relax en el Café Kafka, a comer y darnos un relax en cualquiera de las ocho islas que hay en el río Moldava, por ejemplo en la isla de Kampa,  después el famoso y emblemático puente Carlos, al final del mismo la vieja noria Certovka, siguiendo por San Nicolás y sus cúpulas, Nuestra Señora de la Victoria (donde se guarda la escultura del Niño Jesús de Praga, escultura llegada desde España) y el Teatro Nacional para volver a terminar en la Avenida Wenceslao, hora de cenar.

Un segundo día para conocer la Catedral de San Vito, el Palacio Real, los jardines reales, para, después de comer no perdonar la visita y un paseíllo por el Callejón de Oro (en el número 22 vivía Kafka), junto al río Vitova (Moldava), que parte en dos la ciudad, el neorrenacentista Rudolfinum (la filarmónica checa) con la cervecería de Praga por excelencia, la U Rudolfina, no olvidemos que en Praga se consideran a sí mismos como la catedral de la cerveza.

Y otro paseíto al parque de Letná con unas magníficas vistas sobre Praga, desde donde dicen que se pueden contar hasta cien torres de la ciudad.


lunes, 16 de septiembre de 2019

Milán


Una ciudad que no está hecha para el turismo, si para vivir.

Se circula de maravilla, te respetan en los pasos de cebra si hay que pararse, sino no paran y nadie se enfada.

Hay bicis por todos lados sin necesidad de carril específico, que también los hay y hechos para circular con la bici y no para hacer inauguraciones,  y se respetan unos a otros.

Hay patinetes y no hay sensación de problemas. Aceras de asfalto cuestan la mitad que las nuestras y son geniales.

Tranvías del año de la polka que funcionan perfectamente y que dan un toque genial.

Ciudad cara pero con buenos salarios.  Hay camareros/as italianos.  Hay inmigración pero poca e integrada.

Los trenes de cercanías, muy buenos, no baratos, bueno, nada es barato en Milán, pero buenos, cómodos, bien informados, limpios y puntuales, los usé para ir al Lago Como ida y vuelta, mejor opción que cualquier alternativa de excursiones organizadas y sin complicación alguna.

El metro, igual, limpio, automático, en las líneas en que monté no llevan conductor, modernos, frecuentes y puntuales, el billete que usé es el de 90 minutos dos euros.

Los restaurantes muy caros, no tiene que dar vergüenza el pregunta cada precio antes de pedir porqué si no terminas saliendo cabreado en todos los sitios, sobre todo hay que preguntar por las bebidas (una copa de vino rosado, en muchos sitios te traen la copa ya servida en lugar de servírtela delante).

Los hoteles, caros y básicos y, recordad que en Milán hay que pagar el chantaje, huy perdón, el canon turístico, CINCO EUROS POR PERSONA Y NOCHE.

En cualquier caso, se vive genial, la gente se respeta, no hay caras de enfado.

Para ir y venir a/desde Malpensa, están los autobuses Terravisión que se toman (previa reserva por internet) en la misma puerta de salida de cada terminal, una hora larga en ir o en volver a Milán a la Estación Central, siete euros por trayecto, también está el tren Trenord, 13 euros trayecto, pero rápido y te deja en el centro, otras opciones son para osados.

Mis recorridos, pues el día de llegada, poco, dos horas largas de avión, una hora y cuarto de bus hasta el centro de Milán, el traslado desde la Estación Central hasta el hotel, el check-in, abrir las maletas, pues un paseo de relax en metro a conocer San Siro por fuera (otro ejemplo más de practicidad, un fabuloso estadio municipal para LOS equipos de la ciudad, no uno particular de cada uno), un spritz de aperitivo y a cenar, paseíto final de la primera tarde.

El sábado si, desayuno temprano, bajada andando por la Vía Corso Sempione, recorrido del bonito parque Sempione donde está el espectacular Castillo Sforzesco que visité más en detalle por la tarde, Calle Dante, una de las calles más comerciales de Milán y Plaza del Duomo, sacar las entradas para el Duomo, visita interior del Duomo y subida a la terraza por una angosta escalera de 251 escalones en subida y bajada al tiempo, después de otra nueva cola para cambiar la entrada ya que no me habían informado que con la primera no podía subir, en fin … ah y cuando se lo comento al de la escalera, pues no va el tío y me dice que con mi edad podía  pedir preferencia de paso para no esperar colas, pero me caguen … ¿porqué no lo decís?, venga va, vale … termino con la Catedral y, justo al lado no se puede perder la Gallería Vittorio Emanuelle, bueno un sitio donde mirar, y no comprar, la tienda que más me gustó fue la de Ferrari,  justo al lado la Plaza de la Scala con el teatro de la Scala, me encantó, la Vía Mercanti y, a comer …  por la tarde visita más en detalle del Castillo Sforcesco y paseo ya de compras por la zona de Montenapoleone y plaza de San

Babila, también en el centro, en “el cuadrilátero de la moda”, por la noche, para quitarme del centro y sus restaurantes excesivamente turísticos, cena directamente en la zona del Navigli.

Siguiente día muy ajetreado, visita al Cemitero Monumental, no es tan impresionante (en todos los sentidos) como el de La Recoleta en Buenos Airesm (), pero merece la pena, paseo hasta la estación de Trenord a través del Parque Sempione, visita a la Iglesia de Santa Maria delle Grazie, sólo para poder ver la Última  Cena de Leonardo y tren al lago Como, una hora, paseo alrededor del lago, comida en un restaurantito junto a la estación y vuelta a Milán, por la noche, una vez más a cenar a la zona del Navigli, con un ambientazo, ah y en el Navigli, los sábados es día de mercado

El Duomo, bueno, pues bajo mi opinión no he visto jamás una Catedral como esta, impresionante, el exterior (a pesar de que en este año 2019 está en revisión por fuera y no se puede ver bien), el interior impresionante, pero es más el empeño turístico que la empaña, esos grupos organizados que se te cuelan, esos precios, esa falta de información, pedí la entrada, pregunte por precios para tercera edad y me miraron con mala cara, no me informaron, entré y cuando pretendí subir a la terraza me dicen que mi entrada no lo cubre, volví a la taquilla y no me quisieron compensar lo de la otra entrada en el mismo día, muy desagradable, te cobran más si quieres subir en el ascensor en vez de a patita (251 escalones), me imagino que no todo el mundo puede subirlo a pie, bueno, pretenden la superexplotación, la entrada recomendable es la general con subida a pie a la terraza, 10€ en este 2019




jueves, 11 de julio de 2019

Roma


 Clásica escapada de fin de semana que nunca defrauda, aunque en esta ocasión, mes de junio la cantidad de turismo agolpado en Roma es brutal y me hace desmerecer la visita, francamente, hoy en día, desde el “cuarenta de mayo” hasta la segunda semana de septiembre, el turismo a determinadas capitales de Europa se hace desagradable.

No sólo la enorme cantidad de vuelos LowCost, ojo, entre los que me incluyo, pero sobre todo el nuevo turismo de macrocruceros, que llegan a un puerto (Ostia en este caso) y te sueltan miles de turistas de golpe que colapsan estas ciudades portuarias.

En cualquier caso, un primer día entre el vuelo, entre el traslado al hotel y luego un buen paseo, Plaza Venecia con el Vittoriano, los museos capitalinos, el Foro Imperial, el del Medievo, la columna de Trajano, el área sacra, el Teatro de Marcelo, Basilica Giulia, toda una tarde completa hasta la cena.

El segundo por San Pedro, el abarrotado lineal Museo Vaticano, el pleno en la Capilla Sixtina, San Pedro In Vincoli, el Moisés de Miguel Ángel y la comida en zona turística abarrotada, después el Coliseo, las Termas, Palatino, un spritz en la isla Tiverina y cena en el Trastevere, oh sorpresa, también abarrotado.

Una mañana dedicada a la Plaza España, La Trinitá Di Monti por la escalinata de subida desde Plaza de España, la Fontana Di Trevi donde no había ni un centímetro libre, Panteón, Plaza Navona y … adiós, adiós, ciao, ciao, mejor otra vez con más tranquilidad ¿enero?.



jueves, 4 de julio de 2019

Sur de Italia


Antes estuve en Roma, esta parte del Sur de Italia, con base en Nápoles, puede hacerse con alguno de los múltiples tours que desde allí se organizan, por ejemplo Special Tours, el recorrido que hice fue Nápoles, Caserta, Pompeya, Capri, Sorrento, Costa Amalfitana con Positano y Amalfi y Saleerno.

Bien, lugares de mucha belleza y de amplio contenido cultural e histórico, pero con sus luces y sombras.

Nápoles, visita al centro histórico y poco más, sensación de inseguridad, gran suciedad, no me llenó, una noche ya vale.

Caserta, espectacular el Palacio tanto en el interior, merece la pena contratar un circuito guiado, como en el exterior y espectaculares sus jardines a los que conviene preparar una visita de hora y media para disfrutarlos, se pueden pasear a pie, en bici de alquiler a 4€ la hora a día de hoy o en microbuses que los recorren, merece la pena llegar hasta la cascada.

Capri, una belleza de isla, subir andando, comer en algún restaurante con vistas, patear sus callejuelas, bajar en el funicular y hacer la vuelta a la isla en los barcos que organizan sus circuitos desde el mismo puerto de Capri.

Pompeya, espectacular, paseas por una verdadera ciudad romana del siglo I, muy bien conservada después de que Carlos III por entonces Rey de Nápoles, financiase el inicio de las excavaciones.

Sorrento, donde pararse a comer y recorrer sus calles a las que merece la pena dedicar una jornada.

Después la costa Amalfitana, por una estrecha carretera que, en sesenta kilómetros tiene 1600 cerradas curvas, con constantes maniobras de los pequeños autobus

es y furgonetas, llegada a Positano, precioso pueblo de costa donde abandono el autobús para hacer la mayor parte del recorrido, hasta Amalfi, en barco.

Nuevamente autobús para llegar a Salerno, otra bonita ciudad mediterránea y, una jornada más para recorrer la Cueva del Ángel que, como cueva no va más allá, pero que tiene la diferencia de un pequeño lago interior que se recorre en barca y ya, para terminar, las ruinas de Paestum a las que merece la pena dedicar otra media jornada.

No esperemos playas donde descansar, acantilados donde están las residencias de fortunas y que ves desde lejos y, las pocas playas que podamos encontrar, pequeñas y de arena volcánica.

Todo es caro en comparación con los precios de España y, sobre todo, las cervezas y las comidas.



jueves, 7 de febrero de 2019

Rovaniemi


Viaje a primeros de diciembre, pensando en la carta para Papá Noel, antes de Nochebuena, pero en la primera semana aún no estaba muy bien de nieve y nos perdimos alguna actividad por esa falta de nieve, mejor a partir del 15.

Vuelo con corta escala en Helsinki, un aeropuerto que para el tránsito que tiene es pequeño y donde es complicado encontrar un sitio donde comer o cenar, todo muy lleno.

Llegada a Rovaniemi, en el aeropuerto ya se respira el ambiente de Papá Noel pensando en los niños.

El complejo de Santa Claus Holiday Village, que es donde vamos a pasar estos días está muy cerca del aeropuerto y a unos 8 kilómetros de Rovaniemi, no es importante, Rovaniemi no tiene nada especial.

En Santa Claus Village no hay problema con los desplazamientos, todo está muy a mano, se puede ir andando, (bueno tirando del trineo con el peque, en cada cabaña te dejan un par de trineos para los peques y no se separan de él), de todas formas para desplazamientos algo más distantes hay autobuses, pero no merecen la pena, caros y, para viajar más de uno merece la pena un taxi.

Las cabañas fenomenales, bien equipadas incluso con sauna individual, pero con el detalle de que la limpieza tendrías que pagarla aparte, bueno un detalle guarro siempre lo hay.

Las actividades, todas muy buenas, muy bien pensadas para los niños, inolvidables para ellos, la primera de ellas en el Santa Park, espectacular, una gruta enorme, todo el día en ella, la oficina de Santa Claus, la fábrica de juguetes, la oficina de Correos de Papá Noel, el espectacular Show Dance, el tren mágico, el hotel de hielo, la escuela de Elfos, etc… todo el día y se te hace corto, fenomenal …
Nos perdimos el Snowman World y sus actividades sobre la nieve, por eso, por no haber muchas nieves, una lástima.

El bosque de los Sueños (Joulukka), espectacular, en autobús a un bosque, por la noche, llegada a la casa de Papá Noel, a través del bosque con los elfos, los niños alucinan.

Motos de nieve para niños y para mayores en un parque cerrado y una tarde a través de bosque.
Paseos en trineos de perros huskies y de renos

Y ya el último día, la gran sorpresa, viene Papá Noel a visitarnos en nuestra cabaña … inolvidable.



jueves, 14 de junio de 2018

Etna


Un viaje de turismo a Sicilia, del que mi mayor ilusión era la subida al Etna, fácil técnicamente,  pero absurdamente complicada por la ¿organización? alrededor de la subida.


El volcán Etna se encuentra situado en el noreste de Sicilia, a más o menos una hora en coche desde Catania por el sur y lo mismo desde Taormina desde el norte, en el caso de hacerlo en autobús desde/hacia Catania hay que contar con dos horas. En la subida por la vertiente sur, el punto de arranque, por tanto, es la zona del refugio Sapienza (más parece un parque temático). Existen otras zonas de subida con menos turismo pero, también, espectaculares, como la ruta por el bosque Galvarina, por el oeste o, en caso de acceder por el norte, la subida a través del Monte Spagnolo desde el Plano Provenzale. Yo, no tenía otra opción, así que lo hice por la zona más común, desde el refugio Sapienza.

Subí desde Catania, en autobús, los de línea salen junto a la estación de tren de Catania y aquí está el principal problema, los horarios, el primero hacia el refugio sale a las 08:15 y el último (o único) de bajada sale de la zona del refugio Sapienza a las 16:30, con lo cual la posibilidad de subir y bajar a pie, en el día, desde la base del Sapienza es casi imposible, máxime teniendo en cuenta que el de subida tarda cerca de dos horas en llegar al Sapienza, no es caro, ida y vuelta 7€.

Es importante saber que esta ascensión se puede referenciar en cuatro puntos importantes:

1º) El refugio Sapienza se encuentra en una zona de restaurantes y tiendas en la altura de 1900 metros. Desde aquí dos opciones, tomar el Funivía que asciende hasta el segundo punto o subir andando por las pistas de esquí, dos horas largas. Ahora bien, si lo único que se pretende es ver el paisaje volcánico, podemos quedarnos en esta zona, se puede patear los alrededores con un par de cráteres inactivos, que se pueden ver y acceder a buenas vistas de Catania y de los cráteres.

2º) La terminal alta del Funivía, a 2500 metros de altura, donde también, justo detrás de la estación, hay otro cráter inactivo.

3º) La ya inexistente Torre del Filósofo, digo inexistente porqué ha sido totalmente tapada por las cenizas y lavas del volcán. Es el punto más alto al que se puede acceder sin guía ¿o no?, también aquí hay unas zonas donde se puede patear un poquito.

4º) De aquí sale la ruta, bien evidente hacia el cráter central, cota de los 3330 metros. Es el punto más alto del volcán y que, además, sigue activo. Te indican, no lo tengo tan claro, que, desde los 2920 metros hay que subir con guía y dicen que pueden multarte (lo dicen los guías), porqué es ilegal subir sólo y que te pueden multar, no quise investigar más, aunque no lo tengo nada claro.

En cualquier caso, lo normal de una zona turística a la que se le quiere sacar el máximo de beneficio, no hay ninguna señal de prohibición y el camino tanto de subida como el de bajada no representan problema técnico alguno, quizá el de bajada más empinado y con mucha ceniza, pero bueno, bajas clavando tacones y no hay mayor problema.

Pero bueno, la subida desde el Sapienza hasta la terminal del Funivía, a 2500 metros, dos horas  largas andando, o veinte minutos en el funicular es fea, torretas del funicular, cables, pistas de esquí  feas, pista de vacas para subir, bastante empinada en algunos puntos, vale ... cuando llegas arriba empieza la parte más fea aún, varias pistas para autobuses, una pol

vareda insoportable de los horrendos 4x4 que suben hasta la cota de la Torre del Filosofo (el refugio ya no existe, está tapado por los restos de lava), a pesar de que hay una senda paralela a pocos metros de la pista de los autobuses, en total 4 horas largas más o menos, sin parar desde el Sapienza hasta la cota de 2920 metros.

Subir hasta aquí utilizando el Funivía y el 4x4 sale por 64€ ida y vuelta, carísimo, si contratas ir en un grupo de guías son 85€ con estos transportes incluidos excepto la bajada hasta el Funivía, la única ventaja es que si no llevas equipo te lo prestan los guías sin coste adicional.


Desde aquí hasta el cráter del Bocca Nuova, dos horas con paradas, hay que llevar botas y ropa de abrigo, la bajada es por un canchal de cenizas donde hay que bajar clavando tacones, arriba muchas fumarolas, mucho olor a azufre y el espectáculo de la Bocca Nuova impresiona.

Las fotos de la actividad ... 

Las fotos del viaje a Sicilia ... 


martes, 12 de junio de 2018

Sicilia


Unas fenomenales vacaciones en Sicilia, culturalmente inmejorable, la gastronomía italiana formidable, por supuesto en los restaurantes, porqué en los hoteles ... puff, que baja calidad tienen tanto en la restauración como en la parte de habitaciones y servicios, pero conociéndolo espero volver.

La subida al volcán Etna,  me hacía mucha ilusión.

Quizá el recorrido fue excesivo, pienso que debería haber recorrido menos sitios y los que visité haberlos conocido más a fondo, pero esto siempre ocurre en casi todos los viajes a sitios desconocidos, que una vez realizados los mejorarías en una segunda opción.

Catania, me encantó la ciudad, su plaza del Duomo o del Elefante, su Catedral a pesar de que en esta visita estaba repleta de colchones de unas familias que, al parecer, no se mueven de allí hasta que no les den casa gratis, el mercado del pescado, la plaza de la Universidad, la vía Vittorio Enmanuelle, la iglesia de Santa Agata con unas impresionantes vistas de toda la ciudad desde el exterior de su cúpula.

La Villa Romana del Casale en Piazza Armerina, recuperada después de haber sido tapada por tierras, visita un tanto angustiosa por la cantidad de gente que se acumula dentro, pero que es imprescindible.

Cefalú con su barrio pesquero, su bonita playa, su catedral normanda.

Palermo, la capital de Sicilia con su capilla Palatina, con buenos restaurantes en la zona de las Cuatro Esquinas, un paseo por las calles de Palermo hasta llegar a la zona del puerto, al lado Monreale con su espectacular catedral árabe-normanda.

La medieval Erice, al lado del mar, pero a 700 metros de altura, el templo de Segesta, el espectacular valle de los templos en Agrigente.

Noto, sólo una calle, pero espectacular.

Pero me quedo con Siracusa, sus restos arqueológicos, el impresionante Santuario cónico de la Madonna della Lacrime y la espectacular zona de la isla de Ortigia, donde me quedo con la fontana de Aretusa y, a su alrededor, los múltiples chiringuitos donde comer, aunque yo hice más comidas en el mercado pesquero, buenas ostras con un vinito espumante, en suma no es un sitio donde mantener un régimen de comidas.




sábado, 3 de junio de 2017

Camino de Santiago francés a pie

Parte del Camino ya lo hice en bicicleta hace poco, vi cumplidos mis deseos en aquella ocasión y ahora toca volver, esta vez a pie.

Sin dejar de remarcar la belleza del epílogo hasta Finisterre, totalmente recomendable, o otras opciones posteriores como, por ejemplo el Camino de Santiago Portugués.

De la PRIMERA ETAPA, desde Saint Jean de Pied de Port a Roncesvalles dicen que es una de las más duras, si, quizá, tiene 25,9 kms. un desnivel lineal positivo de 1265 metros que se convierten en 1500 por los repechos de subida y bajada, una bajada final a Roncesvalles de 480 metros  que, si no vas bien preparado te va a cargar los cuádriceps y las rodillas y, algo menos de siete horas, los problemas ... que te pilla en frío y que la noche a pasar en Saint Jean te recuerda lo mala, sucia  y cara que es la hostelería francesa

Hice el viaje en tren a Pamplona y desde Pamplona a Saint Jean en autobús, 23€  y dos horas.

A la llegada a Roncesvalles, una posada, un albergue y el Hotel Roncesvalles, caro para lo que da, no me acordé y recomiendo planificar unos minutos más de caminata y seguir hasta Burguete, a dos kilómetros por una fácil senda.

La SEGUNDA ETAPA, de 21,5 kms., la comencé en Roncesvalles, etapa que te hace descansar del día anterior, algunos repechitos suaves y cortos, y al final una bajada
empinada hasta Zubiri, cinco horas y me empezó a llover, si no y si hubiese empezado en Burguete, hubiese seguido hasta Larrasoaña.

La TERCERA ETAPA, ya desde Zubiri, 20,4 Kms., me dejó en Pamplona, siempre una maravilla de ciudad, podría, merece la pena pasear por Pamplona, encantadora ciudad, no es larga, llegué a Pamplona antes de mediodía, comida y, en lugar de dar por finalizada la etapa aquí, ya, de buena tarde, me hice el agradable paseo, a través de la zona Universitaria hasta la bonita Cizur Menor (muy recomendable su albergue M.Roncal), otros 4,9 Kms.

La CUARTA ETAPA, 24 Kms con un desnivel hasta el Puerto del Perdón de 300 metros, mientras se pasa por Zariquiegui, bajada a Uterga y Muruzábal, aquí intenté ver la capilla templaria de Eunate, no llegué, me lié y seguí hacia Obanos y Puente la Reina, muy lleno y decidí no terminar la etapa aquí, seguí hasta Cirauqui, pasando por Mañeru.

Empecé la QUINTA ETAPA, por tanto , en Cirauqui la comencé hasta Los Arcos, un calor tremendo entre Villamayor de Monjardín y Los Arcos, 12 kms. sin nada, bueno sí, una fuente a escasos dos kilómetros de la salida de Villamayor de Monjardín un pequeño coche con un toldo que vende refrescos y frutas a la mitad del camino a Los Arcos, hay que hacerlos bien preparados por el calor.

Y la SEXTA ETAPA, desde Los Arcos hasta Logroño, desde Viana a Logroño, 10,6 Kms. sin nada. parar en Logroño es  innegociable, no sigo, me paro en Logroño, hay que disfrutar de ese paraíso de las tapas, comí y cené en base a tapas y no desayune con tapas, al salir al día siguiente porqué estaban cerrados los bares a las seis de la mañana, que si noooo ... Bien, hasta aquí todas las guías te dan SIETE etapas, he reducido una.

Para lo que es mi SÉPTIMA ETAPA, de Logroño a Nájera, 28,3 Kms barajé la idea de hacer etapas más largas de lo recomendado, pero el hecho de que los finales de etapa, en algunas opciones fuesen de cerca de los 12 Kms.,  a mediodía, me hizo desistir en parte, así que en esta ocasión hice lo previsto y terminé en Nájera, me encantó Navarrete y me gustó muchísimo el estar una tarde en Nájera, aunque me quedé con las ganas de hacer una escapada hasta el cercano monasterio de Valvanera, muy recomendable.

En esta mi OCTAVA ETAPA, fui desde Nájera a Grañón en lugar de Santo Domingo de la Calzada, bien es cierto que ya conocía Santo Domingo y que merece la pena, si no se conoce pararse una tarde a visitarlo, Grañón nada, y hago un inciso, algunos propietarios de servicios en el Camino deberían empezar a pensarse si están actuando de cara al futuro, cosas como intentan pegarte el palo en cualquier cosa (vi un caso en que en un supermercado querían cobrar a un inglés CINCO euros por una naranja), no admitir el pago con tarjeta de crédito, en casas rurales, en pensiones y otros hospedajes, menús denominados como "del peregrino", a 14€, no entregar ni un sólo recibo de lo que tienes que pagar por adelantado, en fin ...

NOVENA ETAPA desde Grañón a Villafranca de Montes de Oca. Hasta Belorado, etapa llana, pequeños pueblos con todo cerrado a primera hora, ninguna posibilidad de tomar algún café si el día anterior no te habías organizado algo. Merece la pena hacer un breve recorrido por Belorado, más o menos todo se ve en el paso por la ruta del Camino, salvo las ruinas del castillo, hay que salirse un poco y subir hasta ellas y, para ver la Plaza Mayor, también hay que salirse unos pocos metros del Camino, Tosantos, Villambistia y Espinosa del Camino, tres pueblecitos a pasar, hasta llegar a Villafranca de Montes de Oca, albergues, hotelitos y restaurantes.

La DÉCIMA ETAPA comienza con una tenaz subida desde Villafranca de Montes de Oca, una agradable área de descanso a pocos kilómetros llamada de Mojapán, hasta San Juan de Ortega es largo, casi doce kilómetros por una zona de bonitos bosques, siguiendo un amplio cortafuegos, la subida se acaba en el Puerto de La Pedraja, donde hay un Monumento a los Caídos, estos, por lo que se ve, del bando opuesto a los del Valle de los Caídos. En San Juan de Ortega, el bonito Monasterio y buena parada, bajo hasta Agés y sigo hasta Atapuerca, puedo seguir más, pero me apetece dedicar la tarde a conocer las excavaciones, he reservado entrar en un tour, muy cómodo, te vienen a buscar en autobús y te vuelven a traer, muy interesante.

La UNDÉCIMA ETAPA, desde Atapuerca hasta Burgos, poco de relevante, salvo indicar que, al llegar a Burgos, puedes acceder por la N120, la nacional de Logroño o por la zona industrial , bien hay indicaciones del camino para ambas y yo, me equivoqué y elegí la más fea, la de la zona industrial, donde se ve el desastre de la crisis, que cantidad de naves abandonadas y empresas cerradas, Burgos una maravilla, desde mediodía, todo el día, de visita por Burgos. Para dormir decidí ir a las afueras de Burgos, hacia la zona universitaria, así me quité algo más de un par de kilómetros para el día siguiente y, además, hay en la zona varios hotelitos asequibles y hostel, sin olvidar piscina y polideportivo universitario, bueno con este calor.

Fue la DUODÉCIMA ETAPA, la que recomiendan hacer desde Burgos hasta Hontanas, 31 kms, yo seguí hasta Castrojeriz, 9,3 kms. más, bueno ya había hecho la mitad del camino hasta Villalbilla, la salida de Burgos, bordeando el río Arlanzón. No se pasa por Villalbilla, queda a nuestra derecha y lejos, eso sí, en la indicación de Villalbilla hay una buena y agradecible fuente, el camino continúa feo, al lado de la autopista y de la carretera, hasta Tardajos, enseguida Rabé de las Calzadas, pequeño y bonito pueblo, Hornillos del Camino y, 10 kims. más para llegar a Hontanas, pueblo muy de albergues y hoteles del Camino, bueno, ya aquí me he acostumbrado a pedir precio de todo antes de pedir, demasiadas sorpresas, a la entrada de Hontanas una buena fuente al lado de la pequeña Ermita de Santa Brigida, ¿me paro aquí o sigo?, venga, un poco más, el Convento de San Antón, en ruinas, en medio de la carretera y, enseguida Castrojeriz, una buena piscina y una sensación de moribundez de este pueblo, poco espíritu, poca chispa, poco de todo ... Bueno, 37 kms. de etapa, no está nada mal.

Y si mi undécima ha sido larga, la DUODÉCIMA no se queda atrás, cerca de 46 kms. me he metido con este calor, nada aconsejable, por supuesto, pero en cada pueblo después de pasar Frómista, me he ido diciendo, ale, al siguiente que es corta la distancia.

DECIMOTERCERA ETAPA, desde Castrojeriz hasta Itero de la Vega, un páramo de cerca de 11 kms. con la subida a la planicie de Mostelares, 140 metros de ascensión, menos mal que lo hago amaneciendo, sino sería durillo. Itero de la Vega y, después, el canal del Pisuerga, Boadilla del Camino donde se cruza con el Camino Lebaniego y, enseguida, el espectacular Canal de Castilla, que ya me hice en bici en su día. Espectacular Frómista, merece la pena pararse allí a dar un paseo, a partir de aquí una sucesión de pueblos, Población de Campos, Revenga de Campos, Villarmentero y Villarcazar, para llegar a Carrión de los Condes, donde si decido quedarme

La DECIMOCUARTA ETAPA, desde Carrión de los Condes hasta Calzadilla de la Cueza, 17,2 kms. de la más absoluta nada, sol implacable, hay que hacerlo antes del mediodía en verano, nada salvo un pequeño chiringuito a pocos kilómetros de Carrión, el camino a la salida de Carrión, pegado a la carretera N120 y parte de la carretera en muchas ocasiones, poco después se convierte en los restos de la Vía Aquitania y, enseguida, en la Cañada Real Leonesa, así, atravesando pueblecitos Lédigos, Terradillos de los templarios, Moratinos, San Nicolás, hasta el límite con Palencia donde, una vez más junto a la carretera, se distingue ya Sahagún, a donde llego después de 39,5 kms de etapa, otra ciudad en total decadencia ¿envejecimiento?, ¿falta de ilusiones?, ¿acomodaticio? ...

Empiezo temprano la DECIMOQUINTA ETAPA desde Sahagún hasta Mansilla de las Mulas, 36,6 kilómetros de más paramo, dejando a nuestra derecha, al otro lado de la autopista Calzada del Coto y atravesando por Bercianos, el Burgo Ranero y Reliegos, entre medias la anécdota de rompérseme una de las zapatillas y tener que ponerme las chanclas para poder llegar, no hay zapatero para reparar en Mansilla de las Mulas, sólo una tienda de deportes con un surtido bastante limitado, en fin a apañarme con lo que hay.

DECIMOSEXTA ETAPA, desde Mansilla de las Mulas hasta Virgen del Camino, se podría hacer más en esta etapa, yo hice 30,1 kms., hasta León muy cerca de la carretera, pero merece la pena quedarse en León y darse una vuelta, así que fui hasta León, lo visité (Catedral, San Isidoro, Gaudí, San Marcos, etc.), comí en el Barrio Húmedo, dejé pasar un poco las horas de sol y salí hacia Virgen del Camino, por detrás de San Marcos, hasta Trobajo, en realidad un barrio de León y llegando a Virgen del Camino a través de una fea zona industrial, sitio que recuerdo hace años con restaurantes con unas excelentes marisquerías, hoy en día ya no.

DECIMOSÉPTIMA ETAPA desde Virgen del Camino hasta Astorga, 40,4 Kms. sol a placer, salgo a las seis de la mañana, fenomenal Hospital de Órbigo, fenomenal final de etapa sino me hubiese quedado en León, buenos albergues, bellísimo sitio en suma, el resto sol, sol y más sol, sobre todo los últimos ocho kilómetros. Astorga, una maravilla a visitar y bien.

La DECIMOOCTAVA ETAPA ya es una paliza en si  por el sol de mediodía y por el desnivel acumulado de más de 700 metros de subida, 36,1 kilómetros desde Astorga hasta llegar a El Acebo, al principio tres pueblecitos pequeños, típicos del Camino (Murias, Santa Catalina, El Ganso), hasta llegar a Rabanal del Camino, es sólo una calle, pero es una calle larga y totalmente dedicada al Camino, es una buena elección para hacer el final de etapa, después la subida hasta la Cruz del Ferro pasando por Foncebadón y bajando por algo que se llama Manjarín que no deja de ser más que unas ruinas abandonadas, el Acebo, otro típico pueblo del Camino, calle larga, con muchos y buenos albergues y hostales y a su salida un enorme y moderno albergue con piscina y un servicio que a mí no me gustó, me quedé, usé la piscina

DECIMONOVENA ETAPA, desde El Acebo, salí muy prontito, la primera parte, de 15,8 kilómetros hasta Ponferrada, en bajada, cometí el error de, al salir de Riego de Ambrós tomar la indicación del Camino que va por el interior, mucha vuelta, mejor seguir un rato por la carretera, Riego de Ambrós, bonito, turístico, pequeño, Molinaseca, una preciosidad y Ponferrada, obligatorio, sin duda la visita al Castillo y el barrio viejo a mediodía, parada a comer y a seguir ya, a partir de las cinco hasta Villafranca del Bierzo, 25,1 kilómetros, que me llevan a una etapa de 40,9 kilómetros en total, pasando por pueblos como Columbrianos, Fuentes Nuevas, Camponaraya y Cacabelos, el único con más servicios.

Etapa VIGÉSIMA, desde Villafranca hasta O'Cebreiro, que mal, lo peor del Camino, todos los sitios van a ver como te la juegan, mala comida, malos sitios para dormir, precios altos, la típica mentalidad de que, "bueno el que viene hoy es de paso", ya, pero luego lo decimos, te paras porque acabas de hacerte un desnivel positivo de más de 800 metros y llevas 30 kilómetros y los siguientes serán una bajada y otra subida, muy bonita la subida desde Vega de Valcarce y muy bonita la noche en Villafranca del Bierzo.

VIGÉSIMOPRIMERA ETAPA desde O'Cebreiro, de donde salgo pronto, al principio bajada, Liñares, Hospital, un cafetito y tiene, aunque lo vi desde fuera un aparente buen refugio, la subida a Poio y bajada hasta Samos, pasando por vatios pueblecitos, el único que tiene mejores servicios es Triacastela, en Samos el Monasterio es una preciosidad (365 ventanas), comí en la salida de Samos y continué hasta Sarria después de hacerme 37,4 kilómetros.

Aquí, en la VIGÉSIMOSEGUNDA ETAPA ya empezó el caos, coincidente con el puente de Agosto, mellares de caminantes (peregrinos pocos) buscando hacerse el Camino desde Sarria hasta Santiago y así conseguir la Compostelana, en fin. Yo seguí hasta Portomarín, 23,7 kilómetros, a su salida un cuestón,  largo y con desnivel, paciencia  hasta llegar a Eirexe, otros 15,2 kilómetros, pero me decidí después de un breve descanso y me tiré otros 7,5 kilómetros hasta Palas de Rei, en su entrada un buen sitio, habitación para mi solito, ya la necesitaba, buena cena y a dormir.

Salí pronto para hacer la VIGÉSIMOTERCERA ETAPA hasta PEDROUSO, 46,6 kilómetros, muy duros, mucha subida y bajada rompepiernas, sobre todo desde ARZÚA y muy cabreante que tengas que cruzar constantemente la carretera nacional por desviaciones absurdas para pasar por delante de un albergue, en lugar de que te lo señalicen. En Pedrouzo el caos, ni una habitación, ni una cama, afortunadamente encontré, en una llamada Pensión Maribel, una gran amabilidad y la solución al tema de la pernocta.

La última y VIGÉSIMOCUARTA ETAPA, desde Pedrouzo hasta Santiago, 20,9 kilómetros hasta la catedral, hasta arriba de gente, todos los sitios del Camino llenos y, la sorpresa final, al llegar a la Catedral, la cola para la compostelana de más de tres horas, sin tren para volver en varios días, sin autobuses, sin sitios donde dormir, un poco más de previsión no vendría mal, encontré unos jovenes de Requena, encantadores, me ofrecieron volver con ellos en su coche hasta Madrid, les estaré eternamente agradecido, pero no pude ir a dar el abrazo al Apóstol, mi principal objetivo de este viaje por la cola que había, en fin volveré un fin de semana simplemente para cumplir con ese propósito.

Mis conclusiones del Camino a pie,  pueblos medianamente grandes en franca decadencia, sobre todo en la zona desde Burgos hasta León, que viven pensando en que nadie invierte allí ¿y sus habitantes por qué no lo hacen ellos?, pueblos que malviven del Camino, un Camino que se está convirtiendo en una estafa de algunos comerciantes, raro que te den un ticket, en algunos casos ni aunque lo pidas, tremenda cantidad de sitios donde no admiten el pago con tarjetas, precios exorbitados en muchos puntos, 2017 en Burgos con menús del peregrino a 15 euros, la cena típica del peregrino en casi todos los sitios, pasta, pollo y flan o natillas, mínimo 9,50€. En el fondo subyace una mentalidad de que el que viene hoy no vendrá mañana y no piensan en que no va a venir, pero va a hablar a su vuelta y lo peor, sin duda, bajo mi opinión O'Cebreiro. Pero eso sí, después de la experiencia volveré a hacerlo, lo que significa el Camino, lo que ves en el Camino, las gentes que conoces y lo que sientes en el Camino compensa con creces esos otros sinsabores.







sábado, 7 de mayo de 2016

Edimburgo

Ya he llevado a cabo varios viajes a ciudades europeas basándome en una colección de guías de turismo de como conocer una determinada ciudad en 48 horas, Edimburgo es una de ellas y a por ello.

La verdad es que este tipo de viajes de hoy para mañana, además de conseguir unos precios de vuelos sorprendentemente baratos tienen el encanto de ser un poco a la aventura con la mochila, así que, a por ello.

En realidad han sido 4 días de viaje, uno para ir, hospedarme, salir a cenar, dos para patear Edimburgo y uno más para volver pronto, vuelta que podía haberla hecho en el tercer día, pero bueno.

He dividido el recorrido en cuatro recorridos, el primero por la ciudad vieja, todo un laberinto de callejones empedrados, con la visita al Castillo, merece la pena aunque no es barato, la Sala de la Corona, la explanada del Castillo, la capilla de Saint Margaret, Royal Mille, St. Mary's street, comida en uno de los chiringuitos de Grassmarket, barrio de lúgubre pasado y de cosmopolita actualidad y de múltiples terracillas a nada que sale un resquicio de sol (mejor para cenar, sobre todo en fin de semana) y, para bajar la comida (no me gustan nada las comidas británicas) paseo hasta una montañita volcánica (350 metros de desnivel, mucho viento arriba, unas fenomenales vistas de toda la ciudad), llamada Arthur's Seat, en el grande y céntrico Holyrood Park.

El segundo es por la Ciudad Vieja, junto al paseo de la mañana, tiendas de anticuarios a visitar, antiguas librerías, cementerios con buena carga morbosa, museos diferentes como el del bisturí, y al final, cena en otro chiringuito de Grassmarket, definitivamente mañana le daré a la comida italiana, la británica no me gusta nada, de nuevo un whisky en George Street.

Ya el segundo día, mi tercer paseo fue el centro, centro, los jardines de Princes Street, la Galería Nacional, todas las tiendas de Princes Street, el Fruit Market , la zona monumental de Calton Hill y sus miradores, el Parlamento escocés, comida en un italiano, los jardines botánicos, Stockbridge, hotel, ducha y a cenar, no quiero repetir italianos y recuerdo haber pasado por delante de un sitio llamada Café Andaluz, allá que me voy a cenar, camareros españoles, me recomiendan una tapa de patatas con una salsa, una ración de adobo y unos chopitos rebozados, vino y adelante, al terminar llamo a la camarera y se lo digo, mira, el mejor sitio de Edimburgo, sin duda, ahora bien, si en España ponéis este adobo y estos chopitos os detiene la Guardia Civil, por favor ...

En resumen, una bonita ciudad a visitar, algo triste con lluvia, no muy buena comida, pero bueno esto es así en toda Inglaterra, que le vamos a hacer.

Todos los días algo de lluvia, bueno esto es Escocia, este viaje puede ampliarse con un recorrido por las tierras altas, el lago Ness, etc., pero sólo planee ver la ciudad y objetivo conseguido.


Y un nuevo viaje en 2026 conociendo sitios que se me pasaron en el primer viaje, y visitando St.Andrews, la cuna del golf ....




martes, 27 de enero de 2015

Venecia en 48 horas

Sigo dándole caña a la colección de libros que compre hace dos años acerca de turismo rápido por ciudades europeas en 48 horas, esta vez le ha tocado el turno a Venecia, parada obligada cada vez que voy a esquiar a Dolomitas.

Al principio no te das cuenta, pero hay un momento en que eres consciente de que estás en una ciudad sin tráfico rodado, sólo los autobuses de línea que llegan a la ciudad, a la Piazzale Roma, además de la fenomenal red de transbordadoras municipales que representan el transporte colectivo.

Los hoteles deberían tener una estrella menos de la que indican, pero bueno son todos así, hay que saberlo es algo bastante normal en Italia, tomé uno cerca de la Plaza de San Marcos, una hora tarda el transbordador desde el aeropuerto hasta la parada de Plaza de San Marcos, por tanto lo primero que hice fue ir a la Galería de la Academia, quizá una de las pinacotecas mayores el mundo, no se ve en una tarde, sin duda, pero bueno no tenía más tiempo, pequeña caminata para llegar a la increíble Basílica de Santa María de la Salute, vuelta hasta el centro y a pasear por la Plaza de San Marcos (cafetito en el café Cuadri, imprescindible, pero cinco euros) y sus alrededores, plaza de San Marcos y su Basílica es curioso pero la Plaza de San Marcos es la única que lleva el apelativo Piazza, las restantes se denominan Campo, Palacio Ducal, Puente del Sospiri, la subida al Campanile, Torre dell´Orologio, Plaza de San Pedro, Puente Rialto, el más famoso de Venecia, y el paseo por sus estrechas callejuelas, cena temprana (espaguettis con almejas, para chuparse los dedos) y nuevo paseo por la Biblioteca Sansoviniana, Campanile, Opera, Arsenale, San Giorgio Maggiore, Santa Maria della Salute, Campo de Santa Margherita con su diario mercado matinal, Campo de San Nicolo con su iglesia, Campo de San Bernabé de forma rectangular, etc...

Al día siguiente empecé la mañana paseando por el mercado de la zona de Rialto zona de tiendas en la Strada Nuova,  y como no, paseíto por la comercial Vía Garibaldi llena de tiendas y bares, después tomé el vaporetto para ir a Cannaregio, en la zona norte del Gran Canal, bajada paseando hasta el gueto judío, después transbordador municipal desde San Zaccaría, cerca de Plaza de San Marcos hasta la Isla de Torcello, y visita a la Basílica de Santa María dell'Assunta.

De nuevo el transbordador hasta la isla de Murano y ver sus fabricas de cristal, desde aquí el transbordador al aeropuerto donde me esperaban los compañeros del Club Alpino para subir en el bus a Dolomitas, no tuve tiempo de visitar la isla de San Michele, sorprendente, una isla que es sólo un cementerio.

De nuevo el transbordador hasta la isla de Murano y ver sus fabricas de cristal, desde aquí el transbordador al aeropuerto donde me esperaban los compañeros del Club Alpino para subir en el bus a Dolomitas.


martes, 11 de noviembre de 2014

Por las calas de Ibiza

Es otra forma diferente de visitar Ibiza, recorrerse las innumerables calas a patita, trekkings bien señalizados algunos, poco o nada otros, pero con la posibilidad de descubrir sitios sorprendentes, de darte unos bañitos en solitario en los lugares más recónditos.

Puntos de salida e información tanto en el mismo Ibiza con Figueretes, Salinas, Caballets o desde Santa Eulalia a Cala Llonga, Sol d'enSerra, desde San Antonio hacia Caló d'en Moró, cala Gració, cala Gracioneta, cala Salada o por la zona d'en Xinxo, Pinet, Port des Torrent, Cala Bassa, Cala Comte, cala Corral, cala Tarida.

Una semana de sorpresas por el día y por la noche ibicenca, sin duda, no es necesario ir en el masificado agosto para pasarlo bien.



martes, 13 de mayo de 2014

El Camino de Santiago en bicicleta

Por fin, después de varios momentos en que pensaba en hacer el Camino de Santiago, tanto a pie como en bici, decidimos hacerlo en bici, nos organizamos para salir un domingo en tren  media distancia de Madrid a León, donde admiten bicicletas, aunque un número limitado, por lo que tuvimos que obtener el billete con tiempo, para la vuelta organizamos la facturación de lasbicicletas desde Santiago a través de Bicigrino y así volvernos en tren tranquilamente, es conveniente ver la web, donde encontraremosm todo tipo de descripciones, lista de albergues, talleres, etc.

Preparé la bici, revisión, compra de alforjas y un transportín y, por supuesto un estudio a fondo de los materiales a llevar, lo mínimo posible, y repartiéndonos herramientas, botiquín, etc. para no duplicar nada.

Bien, el domingo salimos en tren a mediodía, perfectos los colgantes donde enganchar las bicis en el tren, llegamos a León puntuales, un recorrido por el centro, Catedral, Barrio Húmedo, etc... en la bici, buscamos el albergue Ademar San Francisco de Asís, correcto, no había mucha gente, así que nos dieron una habitación para nosotros dos y nos fuimos a cenar a un sitio que nos recomendaron, El Abanico en pleno Barrio Húmedo, cene un fuerte bacalao al ajo arriero y lo pené toda la noche.

Las etapas, la primera nos llevará desde León hasta Santa Catalina de Somoza  diez kilómetros más allá del objetivo inicial que era Astorga, nos levantamos a las siete de la mañana, desayuno en una cafetería justo enfrente del albergue, paseíllo con la bici por San Isidoro, San Marcos y cruzamos el puente de San Marcos sobre el río Bernesga, justo a la izquierda del Hostal según lo vemos de frente, ya desde aquí muy buenas indicaciones del Camino de Santiago, llegamos a Virgen del Camino, pronto, muy pronto, tanto que no pudimos entrar.

En esta primera etapa, el camino discurre siempre pegado a la carretera nacional, así hasta llegar a Hospital de Orbigo, parada típica en un fenomenal sitio, no tiene perdida, se para todo el mundo allí, en pleno centro de la ciudad, refresco y a seguir, cruzamos el puente de piedras sobre el Orbigo.

Justo a la salida de Hospital de Orbigo, dos opciones bien indicadas, a la izquierda el camino transcurre pegado a la carretera, a la derecha hacia Villares de Orbigo, quizá sea mejor la opción de la izquierda para ir con la bicicleta, la que elegimos, posiblemente sea mejor para caminantes, una pedrera continua, con subidas y bajadas y con un error nuestro al equivocarnos, bueno media hora de ida y vuelta nos costó el despiste y una parada al encontrarnos con alguien que regala fruta a los peregrinos, así nos lo indicó, pero en realidad vive de la voluntad que se le deja. En fin, ambas opciones se juntan en el Crucero de San Toribio, abajo Astorga, nuestro objetivo de hoy, nos paramos a comer algo y decidimos seguir, aún no llueve, pero se anuncia lluvias por las tardes, lo que nos quitemos hoy no lo pedaleamos mañana , y la etapa, salvo la desviación por Villares e Orbigo, ha sido bastante plana, llegamos hasta Santa Catalina de Somoza a 975 metros de altura, desde Astorga por buenas pistas forestales, nos hemos quitado 170 metros de desnivel, aunque suave, pero nos los hemos quitado para mañana, nos paramos en el albergue El Caminante, muy bien, buena cena, buen albergue, las bicis bien guardadas, estiramientos y ducha.

Segunda etapa desde Santa Catalina de Somoza, hasta Villafranca del Bierzo, mientras que la etapa de ayer fue bastante llana, la de hoy ya es más dura por la subida a la Cruz del Ferro, desayunamos pronto, hoy hace frío por la mañana, cafetito en el primer pueblo, El Ganso, estamos ascendiendo desde el primer pedaleo, llegamos a Rabanal del Camino, típico pueblo de parada de peregrinos, desde aquí nos quedan 8,5 kilómetros de ascensión hasta la Cruz de Ferro, la hacemos por la carretera, la pista que va al lado de ella es una pedrera constante hasta llegar a Foncebadón, donde empiezan las rampas más duras, o sea plato pequeño piñón grande, al llegar a la Cruz es costumbre depositar una piedra y pedir un deseo, no conocíamos la costumbre, estamos a 1530 metros de altura, en el paso de la Maragatería a El Bierzo, comienza una bajada y creemos que ya se ha terminado lo duro de hoy, no, inmediatamente otro repecho de otros cien metros hasta Manjarín, bajada y fenomenal bocadillo en el Acebo, continuamos la bajada  hasta Molinaseca con su puente romano y sus típicas calles y desde allí ,llaneamos 8 kilómetros hasta Ponferrada y su castillo templario, la salida de Ponferrada es caótica, larga, fea, por una carretera con mucha circulación, hasta llegar a Cacabelos, que cruzamos por su calle principal, seguimos por carretera , una buena subida hasta Pieros, dos kilómetros más y nos salimos de la carretera para tomar un camino rompepiernas, constantes subidas y bajas hasta llegar a Villafranca del Bierzo, etapa dura, Villafranca una maravilla que visitar, dormimos en el albergue de la Piedra, buena cena en una terraza de la plaza Mayor a cubierto de la lluvia y a dormir.

La tercera etapa nos comenzó bajo la lluvia, desde Villafranca del Bierzo, en plena zona del Bierzo,  a 500 metros de altura, hasta Samos a 700 metros, la primera  parte, hasta Herrerías, se hace por la antigua carretera Nacional, eso sí, se ha hecho una separación muy segura entre la antigua carretera, con muy poca circulación, y la zona de peregrinos, Pereje, Trabadelo, La Portela, aquí abandonamos la carretera que nos llevaría hasta Piedrafita y tomamos un desvío hacia nuestra izquierda para realizar una bella y dura ascensión por Ambasmestas, Vega del Valcarce, Ruitelán, hasta llegar a Herrerías, más de 20 kilómetros siempre en subida hacia O'Cebreiro, desde donde aún nos quedan otros 12 para alcanzar los 1300 metros de altura de O'Cebreriro, a medio camino, en La Faba, un descanso para desayunar, en la cima parece que el tiempo ha mejorado algo, no nos llueve y hay algunos momentos de un reconfortante sol, pero alcanzamos el puerto, han sido 800 metros de desnivel, seguimos por la carretera, una suave bajada y subida hasta el Puerto de San Roque, bajada y ..., pues no, aún no, queda subir el Puerto del Poio a 1335 metros, aquí sí, aquí ya empieza la bajada hacia Triacastela, Fer tira por el camino paralelo a la carretera, yo me decido por la carretera, una larga y relajante bajada, en Triacastela comida y ¿qué hacemos, paramos o seguimos?, seguimos hasta Samos, 12 kilómetros más, merece la pena, una preciosidad de ciudad, no dormimos en el albergue municipal, en habitaciones de 70 personas, preferimos un albergue más pequeñito, justo enfrente, muy bueno, paseo por Samos, cena y a dormir.

Para la cuarta etapa hay que cargarse de fuerza y paciencia, dura, quizá la que más, de Samos a Melide, por un continuo sube y baja, salimos de Samos por la carretera para ir alternando caminos, paralelas con la carretera y tramos en carretera constantemente arriba y abajo hasta Sarria, cafetito  en el valle del Sarria y a subir, dura subida, todo por caminos hasta llegar a Parrocha donde por una fuerte bajada llegamos al puente sobre el río Miño en Portiomarín, pocas vistas, todo nublado y bajo la llovizna, a partir de aquí una durísima y constante subida por caminos bastante repletos de barro y de bastante pendiente hasta llegar a Hospital de la Cruz, nos paramos en el alto del

Rosario, donde nos paramos a meternos unos buenos macarrones y recuperar fuerzas, hacemos la bajada bajo la lluvia hasta Palas de Rei, nos paramos en uno de los muchos albergues que hay a su entrada y así nos libramos de una buena granizada, en duda estamos de quedarnos o seguir, al final decidimos seguir, en la bici ya están agotadas las pastillas de freno, los 15 kilómetros que nos quedan hasta Melide se hacen interminables, buen albergue, reparación de los frenos de la bicicleta, compra de nuevas zapatillas, las que llevamos han caducado, cena en el famoso Ezequiel, pulpo y bacalao a la gallega, exquisitos y a dormir.

Y nos llega la quinta y última etapa, Melide Santiago, 53 kilómetros  bajo la lluvia constante en un tupido bosque, en un constante sube y baja, en un constante rompepiernas, así hasta llegar a Arzúa, cafetito del día, esta vez con un estupendo bocata de tortilla con jamón y tomate y con una marcha matinal increíble, más sube y baja hasta llegar al borde del aeropuerto de Lavacolla, creemos que ya el final está cercano, aún queda el Monte do Gozo, llueve a fondo no hay visibilidad, seguimos a Santiago y llegamos a la Catedral, por fin, objetivo conseguido, llueve a cantaros, da igual, la satisfacción es total, gestionamos la credencial, gestionamos el envío de las bicis de vuelta a casa a través de Bicigrino, cena, tren nocturno y a casa.