lunes, 30 de marzo de 2009

Escalando en hielo en la Canal Roya


Hay quién me dice que por qué escalo, francamente, escalar bien es algo muy difícil, yo me considero un aprendiz básico y gracias, pero me encanta, disfruto escalando, en roca con cualquiera de sus opciones: bulder, rocódromo o clásica, y la otra opción hielo, me parece increíble poder trepar por una pared de hielo, pero al final lo haces, piolets, buenos crampones, golpes al hielo y aseguramiento con tornillos, genial, que fantástico día pasamos esta última fiesta de San José.

Nos fuimos a la Canal Roya, en el Valle de Tena, y por detrás de esa impresionante mole que es el Anayet, Jonás, Miguel y yo.

Estuvimos todo el día, dejamos el vehículo en el parking de la estación de esquí de Formigal, empezamos a subir por las pistas antes de que las abriesen y, a primera hora estábamos allí, un hielo fenomenal para escalar (según los que mas saben) y además casi estábamos solos en la pared, al llegar una pareja y antes de irnos llegaron dos miembros de la Guardia Civil de Montaña a practicar ¡que máquinas!, ¡como subían!, fijándote en ellos cuanto se aprende.

Bueno pues una primera subida de treinta metros, reunión, otros treinta de subida en un segundo tramo con lo que completamos la vía Opera Prima, bajada en rapel y vuelta a subir por otra vía, la Canal Roya Wall, justo al lado, nuevo rapel de bajada, fotos, a recoger los materiales y otra hora de vuelta hasta el coche.

Parece nada, pero me dolía todo, es un esfuerzo muy brusco pero imponente, descargas toda la adrenalina que lleves.

Pues eso a esperar mas hielo y volver a intentarlo.


domingo, 29 de marzo de 2009

La Galana, el otro pico de Gredos


Es la segunda cumbre en altura (2565 metros, 20 menos que el Almanzor) de todo el Sistema Central, pero al tiempo, no es la más visitada, sigue siéndolo su cumbre vecina, el Almanzor (la próxima vez, con mas tiempo, haremos la subida a La Galana y la cresta hasta el Almanzor para bajar desde él), sin embargo, su ascensión es para mí, mucho mas atractiva. Tiene las mejores vistas de Gredos y su ascensión, además de pasar por lugares solitarios, tiene de todo, palas entretenidas, pedreras, praderas y hasta una divertidísima trepada final, sin olvidar un desnivel importante desde La Plataforma, de 1300 metros, con una dificultad típica de un recorrido alpino y una duración estimable, en total de ocho a nueve horas.

Aparcamos el coche a primerísima hora en La Plataforma y comenzamos la subida por la empedrada Trocha Real. Después el atravesar el Prado de las Pozas, da lugar a tomar el aliento antes de la subida definitiva a Los Barrerones. Desde este fantástico mirador sobre el Circo de Gredos, continuamos por el amplio y cómodo camino que se dirige a la laguna Grande, que una vez bordeada, te deja sin dificultad alguna, en el refugio Elola. Parada, saludos, un tentempie, información de la situación, y a comenzar la verdadera ascensión.

Tomamos una senda marcada con hitos que parece dirigirse hacia la Hoya Antón en diagonal ascendente pero que, tras pasar unas praderas abrigadas entre grandes bloques, gira bruscamente a la derecha para entrar en la Canal de los Geógrafos. A media subida, hay un estrechamiento que pasamos justo por la derecha del cauce, teniendo que trepar unos metros.

Desde ahí fuimos rodeando por la base del Ameal de Pablo hasta salir a una portilla desde donde vimos el Almanzor a la izquierda y la depresión del Venteadero delante. Tras rodearla por la derecha, flanqueando el Ameal de Pablo, llegamos a las lagunas y continuamos por la propia Portilla del Venteadero. Una vez en la cresta, nos dirigimos por lo alto de la misma hacia la derecha por una cuerda ancha y pedregosa hasta alcanzar el pie de la Galana. Unos hitos nos llevan hasta la pirámide de grandes bloques que rodeamos por la izquierda para salir a un rellano junto a la Muesca de la Galana. Para acceder a la misma, destrepamos unos metros nivel II+ por una placa muy fisurada.

Desde la horcada, bajamos unos pocos metros por la vertiente derecha hasta un giro que permite, por el otro lado y trepando por él, salir a la arista sur de la Galana, alcanzando la cumbre mediante una trepada aérea y entretenida de grado III por grandes bloques. Al final, por una impresionante cornisa estrecha e inclinada se llega a la cumbre, que no es más que un bloque sin apenas espacio para sentarse, pero con unas magníficas vistas sobre Cinco Lagunas y el cordal del Ameal de Pablo.

Y la bajada, por el mismo camino, eso sí, con una parada en el Venteadero (que bien saben los bocadillos y el queso que llevó Ricardo), con el susto que se llevó Félix cuando una piedra que se les escapó a unos escaladores en el Ameal de Pablo estuvo a punto de alcanzarle y con el fenomenal bañito en la laguna Esmeralda antes de llegar al Elola, nueva paradita y hasta la próxima, eso sí si todo el recorrido se hace en el día, que larga se hace la vuelta por Los Barrerones.

martes, 24 de marzo de 2009

Peña Telera, un montañón


Que montañón, en la cara Norte de la sierra de la Partacua, 1500 metros de subida desde Piedrafita de Jaca, aunque los primeros 100 metros los hicimos en el coche al subir por una pista forestal hasta llegar al cercano parking junto al parque faunístico de la Cuniacha.

La ascensión la hicimos por el corredor de la Gran Diagonal, corredor que tiene una subida de 700 metros aproximádamente, con nos desniveles máximos del 60 al 65%, la media es del 45%, con algunos pasos de nivel IV a IV+ y catalogado desde luego como dificultad AD+.

El descenso lo llevamos a cano por el llamado Paso Horizontal al este hasta el collado que hay entre Peña Telera y Peña Cachivirizas y continuando la bajada hacia el este hasta llegar al paso.

Este es un flanqueo muy aéreo y muy expuesto, ya que en caso de que las condiciones de la nieve no sean perfectas es mejor ser evitado por su gran peligrosidad. Una vez pasado el paso se llega a un collado entre la Peña Cachivirizas y la Corona del Mallo desde el cual por rampas que no exceden los 45-50º nos lleva de nuevo hasta las inmediaciones del ibón de Piedrafita y de aquí a la pista forestal que nos deja en el aparcamiento. Hay otras opciones de bajada pero con rapeles aunque parece ser que están equipados. No bajamos por esas otras opciones así que sólo puedo dar la información recibida.

Los tiempos, bueno, en total once horas y media desde coche hasta coche, con una parada en la cumbre para un pequeño tentempie y las fotos de rigor, además de las paradas necesarias para quitarnos y ponernos crampones, arneses, encordarnos, etc..., en suma dos horas de aproximación a la subida, cuatro horas de subida por el corredor y el acceso a la cumbre, cinco horas de bajada y media hora de paradas.

La ruta en sí se inicia en Piedrafita de Jaca, en cuyo albergue hemos pasado todo el fenomenal puente de San José, como antes dije tomamos el coche hasta el parking próximo, nos ahorramos así cuatro kilómetros de pateo y un pequeño desnivel, seguimos andando por la pista después de ponernos botas y polainas, pasamos cerca del refugio vivac de Peña Telera, cercano a un bonito arroyo. Bordeamos el ibón de Piedrafita y accedemos a un gran cono de nieve que precede el corredor

Remontamos el cono de nieve y continuamos progresando por el inicio del corredor ancho y de unos 40º de inclinación con los restos de un gran alud reciente. Llegamos a un punto a partir del cual el corredor se vuelve mucho más estrecho y empinado. Poca gente nos encontramos, sólo dos cordadas de dos personas cada una de ellas, esto indica que la dificultad que presenta, a pesar del maravilloso día que tenemos, lo haga tan selectivo. Sabemos que hay algunos puntos con pitones para montar reuniones, pero no se ven, están cubiertos por la gran cantidad de nieve caída este año.

Llegamos a un punto en que el corredor se divide en dos ramales. Subimos por el ramal de la derecha, grado III, antes de flanquear a la izquierda para retomar de nuevo el evidente corredor.

Después, dos resaltes importantes hasta el final del corredor. Y se llega a una zona espectacular del final del corredor, llamada el Mirador que se atraviesa en diagonal, con unas vistas y un patio increíble, encontraremos un corto y delicado resalte de unos 5 metros que puede resultar delicado, con grado IV+, antes de llegar al collado, desde el collado de salida del corredor puede subirse a la cima principal a 2765 metros buscando la línea evidente.

Y ya en la cumbre el Vignemale, el Midi d'Ossau, Collarada, Balaitous, Palas, etc.. Fotos, abrazos, un pequeño refrigerio, frío, a pesar del sol, mucho viento, así que, abajo por la opción del Paso Horizontal.

Descenderemos hacia el este por el collado que hay entre Peña Telera y Peña Cachivirizas y continuamos la bajada hacia el este hasta llegar al paso conocido como Paso Horizontal. Es muy aéreo y muy expuesto, en caso de caída no hay posibilidad de detención, pero bueno, despacio y clavando los piolets en la lateral llegamos a un collado entre la Peña Cachivirizas y la Corona del Mallo desde donde, por rampas de unos 45-50º bajamos de nuevo hasta las inmediaciones del ibón de Piedrafita y de aquí a la pista forestal.

martes, 17 de marzo de 2009

Monte Perdido y pico Escaleras


En mi primer intento, un 15 de agosto, desde Nerín tomamos el autobús 4X4 que nos llevó hasta la Brecha de Arazas, donde empezamos a caminar hasta Cuello Gordo en la mañana y ya cerca de la cumbre tuve que darme la vuelta, de repente, una de las mayores tormentas de granizo que recuerdo, tuvimos que aguantar siete horas de descenso bajo una impresionante tormenta hasta llegar a Nerín.

La segunda vez, al año siguiente, si que conseguí hacer cumbre, eso si, con bastante niebla acompañándonos casi todo el camino.

Salimos de Torla a las cinco de la mañana, después de dormir en el refugio, en un 4X4 que nos llevó hasta Ciarracils a 2200 metros y, desde allí empezamos a caminar hasta el refugio de Goriz donde llegamos en una hora y media aproximadamente con unas espectaculares vistas del valle de Ordesa desde las alturas.

En Goriz un tentempié y a continuar, los primeros rayos de luz iluminan el Cilindro de Marboré, hace algo de frío lo que nos lleva a subir rápido para intentar así entrar en calor. Tenemos que superar un par de rampas con algo más de pendiente pasada la Ciudad de Piedra.Llegamos al lago helado, a su izquierda el Cilindro de Marboré, a su derecha el Perdido. Ahora únicamente queda afrontar la famosa y peligrosa rampa de La Escupidera, que con la fama y currículum que tiene da miedo sólo el oír su nombre. Inicialmente se sube una pala de nieve sin peligro, pero superada esta, avanzamos sobre una rampa totalmente inclinada sobre nuestro lado derecho, que en caso de resbalón nos llevaría a un precipicio de más de cien metros de caída. Así que prestamos la máxima atención y lo subimos poco a poco. Así llegamos al hombro donde ya se gira a la derecha salvando los últimos metros de desnivel hasta la cima.

Cumbre del Monte Perdido (3.355m), impresionantes vistas a pesar de la niebla que nos rodea, lo celebramos, fotos de rigor y comenzamos la bajada hacia el otro pico del día, el Pico Escaleras.

Descendemos desde la cumbre del Perdido por la llamada Vía de las Escaleras llegando rápidamente a la primera chimenea que hay que destrepar, la segunda mas adelante, aunque mas fácil en teoría, se nos complica algo mas al tener un saldo de agua, bueno tiramos de cuerda y nos mojamos un poco. La tercera no tiene problemas, una

llanurita y una fácil subidita hasta Punta Escaleras donde tenemos una vista diferente de los Tres Sorores.

Nueva bajada hasta la Ciudad de Piedra y desde allí a Goriz, reponemos fuerzas y bajada a la pradera de Ordesa por las clavijas de Soaso junto a la Cola de Caballo y la larga, larguísima caminata hasta la pradera de Ordesa a tomar el autobús a Torla.

domingo, 15 de marzo de 2009

Belesar, un buen fin de semana en Gredos

Gredos era y, bueno aún sigue siéndolo en alguna medida, esa gran desconocida para mí, pero en estos dos últimos años he llevado a cabo una buena cantidad de actividades y cada vez me gusta más, tiene de todo, cercanía a mi casa, dificultades técnicas, montañas de buena dificultad, zonas de escalada en roca, en hielo, corredores, aristas, en fin todo lo que en montaña puede desearse.

La última actividad fue el pasado fin de semana de este Marzo del 2009 y fue excepcional, no hicimos lo que teníamos planeado, pero es igual, que gozada, pensábamos hacer desde Bohoyo hasta el refugio de Belesar el primer día y el segundo llegar al refugio Elola a través del collado del Venteadero y bajar a la plataforma y esto es lo que tuvimos que cambiar y volver a Bohoyo, no sin antes hacernos un par de cumbres.

Quedamos en Bohoyo con José María que es quien ya se conocía el camino y, por tanto, quién nos guiaría y así fue, arrancamos la subida con Jorge, Isabel (en plena forma), Periko (y sus rodillas), Edu, FJ, Paco y yo, dejamos los coches aparcados y arrancamos, cerca de 19 kilómetros de subida hasta el refugio de Belesar, al principio por caminos y, enseguida por nieve blanda que hacía muy dura la subida ya que constantemente nos hundíamos al andar, bueno dura para todos excepto para el máquina de José María, quien cada vez que le dejábamos abrir huella se nos iba, atrás se nos quedaban Periko y sus rodillas y FJ, llegamos al refugio ya casi de anochecida y ya había cuatro personas que habían retirado la nieve de la entrada ¡que cantidad de nieve!, el “refugio” si así se le puede llamar casi hundido, es una especia de choza donde, de mala manera pudimos pasar la noche los cuatro que ya habían llegado y nosotros, menos mal que el buen ambiente montañero predominó y nos hicimos hueco como pudimos.

La ruta la hicimos siguiendo con el coche, apenas entrados en el pueblo, nos desviamos hacia Navamediana, hay un puente sobre la Garganta del Bohoyo que nos referencia para en unos 500 metros más, tomar, hacia nuestra derecha, una pista de tierra hasta encontrar un panel informativo de la ruta, allí aparcamos, a 1160 metros de altura.

Empezamos a andar pasando una primera barrera canadiense para meternos entre un robledal, antes de llegar a la garganta propiamente dicha, ascendemos hacia la izquierda, pasamos dos curvas muy cerradas para enlazar con un sendero, llevamos algo menos de tres cuartos de hora de marcha.

Salimos del robledal, pasamos por delante del refugio de la Seca, para en unos minutos llegar a la Fuente de la Seca, pasamos después una puerta metálica y llegamos al refugio de la Redonda, otra fuente y llegamos a un amplio prado inclinado donde vemos el refugio de la Longuilla, seguimos el sendero hasta el refugio de Lanchón, ya a 1800 metros de altura, llevamos unas dos horas y tres cuartos de caminata. 

Seguimos, unos riscos nos hacen ganar altura po0r su izquierda, cruzamos el río de la garganta para subir por las losas graníticas. Después cruzamos de nuevo el río y llegamos a un buen pastizal, donde vemos, casi cubierto por la nieve el chozo del Belesar, estamos a 2140 metros de altura y hemos tardado unos minutos más de las cuatro horas.

La cena, espectacular, con el agua que obtuvimos en una cascadilla cercana (la fuente de los Serranos) José María llevó un cazo y un hornillo y preparó la sopa y la pasta, pobre, hasta tres veces los inútiles que estábamos a su alrededor dejamos derramar parte de nuestras sopas encima de él, paciencia tuvo de no terminar tirándonos el resto de las sopas a los demás. Charleta nocturna con los otros compañeros que nos indican que el Venteadero tiene malas cornisas de nieve con buen riesgo de aludes.

Después de la cena, a dormir, los cuatro que llegaron primero encima de dos repisas de madera y el resto apretados unos con otros en el suelo, pero aún así y todo, dormimos mejor de lo esperado, pocos ronquidos y la ausencia de otros ruidítos típicos facilitaron la labor.

A las seis y media de la mañana, diana y arriba, un precioso día soleado hizo que no necesitáramos los frontales al arrancar, la nieve esta muy bien, algo dura y nos ponemos los crampones. Llegamos al collado de Belesar, enfrente de la parte posterior de La Galana y vemos que la nieve forma peligrosas terrazas con el consiguiente riesgo de aludes, así que decidimos no cruzar hasta el Venteadero.

Por tanto Edu, Jorge y yo dejamos las mochilas antes del ascenso al Belesar, FJ se baja hacia el refugio y Periko e Isabel nos acompañan con sus mochilas hacia el pico del Belesar. Hacemos cumbre y mientras Periko e Isabel se van hacia el cercano Pico Meapoco, a donde ya han ido José María y Paco, nosotros nos bajamos a buscar a FJ a quién Jorge le ha indicado que nos espere dejándose ver, no le vemos y es que se ha bajado solo hasta el chozo del Belesar, bueno allí le vemos, nos juntamos con Periko e Isabel que ya bajan, comemos algo y empezamos la bajada. Enseguida vemos ya como José María y Paco llegan, los esperamos y bajamos.

Dura y larga bajada, en mi caso además, debido a la mala elección de botas que hice, creía que habría nieve desde mas abajo, me hacen unas buenas rozaduras , pero bueno son el pan nuestro de cada día, llegamos a los coches cada uno como puede, primero José María, lógico, después llego yo y, rápidamente, Isabel, después Jorge y Paco, como los últimos kilómetros de bajada discurren por una pista forestal, José María decide ir a buscarlos con el coche, en ese momento llega FJ y poco después José María baja con un destrozado Periko, Edu se niega a montar en el coche y baja con su mochila, si señor, así se hace.

Nos vamos hasta Hoyo del Espino con los coches y en el restaurante La Galana (¡que buen ambiente montañero!, allí nos encontramos con Jonás de TV+, con Raúl Lora, en fin hasta arriba), nos tomamos esa especie de mezcla de comida tardía, merienda y cena temprana y, claro consistente en los típicos huevos fritos con chorizo ¡viva el buen colesterol!.

Ver más fotos de la actividad.

jueves, 5 de marzo de 2009

Almanzor en Gredos


Como muchas otras veces, pisar una cumbre no se consigue en el primer intento y así me pasó también con el Almanzor, también llamado Plaza del Moro, Abi Amir Muhanmad (Almanzor) fue el primero en subirlo y por tanto, darle su nombre a este pico de leyenda.

La primera vez en invierno de 2008 lo intenté con mi amigo Ricardo que llevó a su perra Luna cuando aún era un poco cachorro, y después de subir el collado del Crampón y ya, cerca de la cumbre, en las últimas trepadas, la dejamos atada a una roca e intentamos la subida encordados, primero Ricardo que ya se conocía el camino y yo asegurando desde abajo, pero fue imposible, la perrita no dejaba de ladrar y temíamos que hasta pudiese ahogarse, por lo cual desistimos, bajada complicadilla por la pala de acceso al collado del Crampón por el estado de la nieve, al llevar yo mi cuerda de 60 metros. nos aseguramos en la primera parte de la bajada, es importante tener en cuenta que la bajada del collado del Crampón en verano es por una pedrera, pero en invierno es imprescindible el buen uso de crampones y piolets por su grado de desnivel.

La segunda, con algo de mejor tiempo, lo intenté en solitario y llegué a la cumbre.

Salí de casa a las cinco de la mañana con lo que a las siete estaba aparcando en la Plataforma a 1750 metros, mochila al hombro y caminata través de Los Barrerones a 2190 metros y después, bordeando la Laguna Grande (alguna vez anterior ya la atravesé pisando su superficie helada) hasta el refugio Elola a 1950 metros, donde ya no estaba Francis, saludos a Oscar, tentenpie y hacia arriba, hacia la cumbre a 2592 metros de altura, no sin antes admirar el magnífico Circo de Gredos.

Pocos, la verdad es que no subíamos muchos ese día, y coincidiendo conmigo sólo dos personas más, salimos del refugio y justo a su lado, en una pequeña esplanada, están unos indicadores de madera hacia el Almanzor, hacia La Galana, etc... Al principio la subida es cómoda por un camino bien señalizado con hitos, al frente tenemos el Cuchillar de las Navajas, a nuestra izquierda los Tres Hermanitos y la Portilla de los Machos. En poco mas de quince minutos estamos en otra esplanadita con varias charcas que se llenan con el agua de la Hoya del Ameal de Pablo. Dejamos a nuestra derecha el moro de la cuerda que separa la Hoya bdel Ameal y la Hoya Antón. Una enorme piedra aislada nos indicará que vamos por el buen camino. Enseguida los repechos que nos llevan hacia la Portilla Bermeja, a la que no llegaremos, no sólo son duros por el desnivel sino por la pedrera en que se convierten.

Llegamos al Nevero del Almanzor a 2270 metros de altura que antes permanecía todo el año, ahora sólo cuando en invierno nieva abundantemente. A su derecha sale la pala, aun más empinada y pedregosa que nos llevaría a la portilla del Crampón, dejando a nuestra izquierda la subida a la Portilla Bermeja.

Nosotros, sin embargo, subimos directos la pala izquierda hacia la Portilla Bermeja, pretendemos hacer en las zonas de cumbres una especie de ruta circular para contemplar mejor el Pico del Crampón y el Cuerno del Almanzor, en lugar de subir directos al collado del Crampón por su pala, vuelta por detrás, merece la pena, y llegada a la portilla del Crampón, trepada sencilla de grado II+ hasta la cima, fotos, buen día despejado, y como siempre asombrado p

or las vistas desde la cumbre, a un lado el Cuchillar de las Navajas, el Sagrao, el Casquerazo, Morezón etc. y al otro el Cuchillar de Ballesteros, La Galana, el Ameal de Pablo.

Destrepe y bajada por la pala de acceso directa a la portilla del Crampón, sin problemas llegada al refugio Elola, un caldito y de vuelta por el mismo camino.

Llegada a La Plataforma, que pesada se hace siempre la vuelta por los Barrerones, cambio de ropa en el coche y hacia Hoyos del Espino, me espera una suculenta cena con migas y huevos fritos con chorizo, me relamo imaginándolo, ha sido un día duro, con un recorrido agreste de 20 Kilómetros, pero me merece la pena, Gredos nunca me defrauda.

Ver más fotos ...


Fotos de la ascensión por la Cara Norte ...

domingo, 1 de marzo de 2009

Besiberri, costó conseguirlo


Llevo algún tiempo intentando escribir una crónica acerca del intento de subida al Besiberri en Septiembre del 2007 (una subida que me encantó a pesar de no hacer cumbre, pero que me ha dejado ese regustillo de querer volver a intentarlo) quiero redactarla y siempre que leo la crónica escrita en la web del grupo Haciendo Camino me doy cuenta de que es la mejor descripción de lo que nos pasó, así que me decido, venga va, copio lo allí escrito en la parte que corresponde al grupo que intentó la cumbre sur, dejo sin copiar lo referente a la cumbre norte y pondré más comentarios cuando la consiga subir, lo intentaré de nuevo.

La subida al Besiberri ha sido la primera ruta que Haciendo Camino organiza al Pirineo ilerdense. Esta montañota de dimensiones colosales está dentro del Parque Nacional de Aigüestortes, en su zona más al oeste, casi al límite con Huesca. Las dos formas normales de ascenderla son, por el valle Besiberri (por el oeste) y desde el embalse Cavallers (por el este).

Nosotros elegimos esta segunda opción. Para hacer la subida más ágil nos organizamos en dos grupos: uno que va a hacer el Besiberri Norte (3.015 m) y otro que va a hacer el Sur (3.024 m).

Y es que esta montaña tiene esas dos cumbres, separadas por una conocidísima arista de más de un kilómetro y algunos pasos de quitar el hipo. Ambas subidas son igual de exigentes en lo físico, pero en lo técnico la cumbre Norte es bastante más difícil. Vamos José María, Vincent, Carlos, Ángel F, Edu, Santi, Periko, Jorge, Isabel, Delfín, Miki y Fer. Nos hospedamos a pocos kilómetros del comienzo de la ruta, en el Hostal Pascual, en el Vall de Boí, Lérida, donde Ramón, Carmen y Sabina nos tratan de maravilla. Rápidamente nos enseñan nuestro nombre en catalán, como no podía ser menos: Fent Camí.

Sábado 30 de septiembre de 2006 desayunamos a las siete, algo tarde teniendo en cuenta la empresa que tenemos por delante.

Ramón ve en la tele la última previsión de tiempo para la zona y nos dice que el frente de nubes se desplaza hacia el oeste y el tiempo mejorará a lo largo del día. Ojalá acierte, porque la cosa no pinta demasiado bien.

Vamos en coche hasta el pie del embalseCavallers y poco antes de las ocho empezamos a andar. Fent Camí. Estamos a 1.740 m, con un día encapotado.

Hemos venido bien preparados con ropa de abrigo y agua, cuerdas, arneses, anillos de cinta, mosquetones, algún freno para asegurar y rapelar, GPS, pilas de repuesto, casco, mapas plastificados, frontales... todo lo que solemos llevar a este tipo de rutas, por lo que pueda pasar, que en alta montaña nunca se sabe.

Recorremos de sur a norte el inmenso embalse, lleno de agua. Kilómetro y medio por la orilla este. Ya en la cola giramos a la izquierda, cruzamos dos ríos por sendos puentes de madera y comenzamos la subida por el barranco del Riumalo, angosto valle con un arroyo cargado de agua y una sendita por la margen izquierda. Empieza a llover, fuerte, y nos ponemos ropa impermeable.

Subida empinada que hacemos a buen ritmo. En la cota 2.100 metros nos cruzamos con dos muchachotes que ya vienen de bajada. Nos dicen que pensaban hacer la arista, pero al haber tanta niebla sólo han llegado hasta el Estanyet de Malavesina y han preferido la retirada. Nos sorprende un poco, al ser tan temprano; será que más arriba se pone mucho peor. Nosotros seguimos avanzando como si tal cosa.

En la cota 2.250 metros el Riumalo se junta con otro arroyo que viene del suroeste, y es el punto elegido para separarnos los norteños (los que van a la cumbre Norte, Josema, Carlos y Vincent) de los sureños (los de la cumbre sur, es decir, los otros nueve). Despedidas efusivas, consejos mutuos de cuidarnos y cada grupo por su lado. (Pensábamos haber llevado unos walkies para estar comunicados ambos grupos, pero los olvidamos en los coches. Fallo tonto).

El otro grupo nos dirigimos hacia la cumbre sur, siguiendo el curso del arroyo. Llueve durante un buen rato y la niebla está cerrada. El GPS, hitos de piedra y el arroyo hace que no perdamos el rumbo. Unos 400 metros más adelante, en el momento de más lluvia, nos replanteamos la situación por si alguien quiere volverse a la vista de lo que estaba cayendo.

Jorge e Isabel no lo dudan. Delfín se apunta enseguida. Miki no sabe qué hacer pero al final se vuelve con ellos también. El resto continuamos.

Pasito a pasito vamos subiendo y algo antes de las doce ya estamos a más de 2.700 metros de altura. Hemos dejado a nuestra izquierda el arroyo y el tiempo mejora un poco. Lleva un rato sin llover y el viento mueve las nubes, de forma que a intervalos tenemos una visibilidad de doscientos o trescientos metros, y a ratos la visibilidad baja a cien metros. Nos fijamos como tiempo límite la una de la tarde para darnos la vuelta, estemos donde estemos.

Los hitos nos llevan cruzando una pedrera de bloques grandes que pasamos saltando de unos a otros. Avanzamos con lentitud. Llegamos a la cresta y en el GPS vemos que estamos justo encima del otro track, el que recorre la arista entre las cumbres. Es la una de la tarde pero al quedarnos únicamente doscientos metros en línea recta seguimos otro poco.

Llegamos a un nevero, con nieve muy blanda encima de piedras pequeñas, por lo que se avanza con dificultad al resbalar mucho. Ya por encima de los tres mil metros nos atascamos un poco en una trepada, y viendo que son la una y media, ya fuera del plazo previsto, decidimos dar media vuelta. Estamos a 3.006 m, a escasos veinte de la cumbre, pero no queremos que se nos eche la oscuridad encima.

Para evitar resbalones bajando la pala de nieve, sacamos la cuerda y nos ponemos los arneses. Montamos un anclaje con un anillo de cinta alrededor de una roca y bajamos asegurados. En la bajada vamos a seguir otro camino: no por la cresta sino por la vaguada del arroyo que nace del nevero.

Por debajo de los 2.800 metros ya no hay nada de nieve y el curso del arroyo es nuestra mejor referencia para el descenso. Muchos tramos andamos sobre piedras escuchando el ruido del agua bajo nuestros pies. Llegamos a un punto donde la inclinación aumenta y nos parece algo arriesgado bajar al estar la piedra mojada, por lo que decidimos montar un rápel, de unos veinte metros. Anclaje con un anillo de cinta alrededor de una piedra grande. Bajamos sin dificultad, en parte pisando la corriente de agua y en parte por el borde del río. Como ya venimos mojados, no nos importa y hasta nos divierte. Primero baja Periko, luego Santi, Edu y Ángel F, y Fer cierra el grupo. Seguidamente montamos otro rápel, ya que el terreno sigue igual de resbaladizo e inclinado. Este segundo -de unos quince metros- lo hacemos de una manera muy ágil. En ambos casos abandonamos el anillo de cinta y el maillón usado para el anclaje.

Seguimos bajando, rodeamos un estany por su orilla norte y llegamos a otro desnivel pronunciado, de unos doce metros. Lo más fácil -seguimos con los arneses puestos- es montar otro rápel, con el mismo sistema. En esta tercera ocasión la alternativa habría sido dar un rodeo grande, pero el rápel es lo más sencillo y rápido. También abandonamos el material del anclaje.

Por terreno ya más fácil avanzamos y nos juntamos con el camino que habíamos hecho a la subida. El tiempo ha mejorado y hace varias horas que no llueve. Llegamos al Riumalo y ya del tirón hasta abajo. Llegamos al embalse, donde han ido a esperarnos los norteños, lo recorremos de nuevo y llegamos a los coches cuando ya está oscureciendo.

De vuelta al hostal, llegamos cansados y contentos. Rica cena y larga charleta. Cada grupo cuenta al otro lo que ha hecho, las dificultades que ha tenido, por qué ninguno ha hecho cumbre, por qué los tres rápeles, lo que cada uno ha aprendido, y un montón de cosas más.


Y, al final, lo conseguí, una espinita menos

Viernes 15 de Mayo, fiesta de San Isidro en Madrid, a primera hora salimos hacia nuestro destino, el refugio Ventosa yCalvell  en la Alta Ribagorza a 2220 metros de altura, siete horas de conducir tranquilamente y en nuestra mente hacer un día el Pico Montardo de 2833 metros y el siguiente el Punta Alta de 3014 metros, para ello llegamos a los pies del embalse de Cavallers a 1700 metros, después de pasar Caldas de Boi, aparcamos los coches, cargamos con los petates y hacia el refugio, dos horas largas de ascensión, bien señalizada, atravesando riachuelos y arroyos tremendamente cargados por la gran cantidad de nieve que había caído, refugio ubicado por encima de la bonita laguna Negra.

Pero bueno los planes están para cambiarse y Periko nos indica que quiere hacer el Besiberri Norte, a mi no me parece buena idea, pero como estamos en grupo, a por ello y así, el primer día decidimos llevar a cabo la ilusión de Periko y dejar las otras opciones para otra vez.

Así lo hacemos y a las seis y media de la mañana, diana, a desayunar y a las siete en marcha, otros grupos salen delante de nosotros hacia el Besiberri Sur, en lugar de bajar hasta la cola del embalse de Cavallers pasamos por delante de la laguna de Travessani, bordeando las lagunas de los Monges y la de Tumeneia, según vamos subiendo, a mí sigue sin gustarme demasiado la idea, veo que en las crestas finales del Besiberri Norte, hay bastante nieve y hielo, llevamos una cuerda de 30 metros nada más, ya que la mía de 60 metros la dejamos en el coche porqué no pensábamos en hacer el Besiberri Norte, en las zonas altas del refugio la cantidad de nieve existente es muy grande y, por tanto, la aproximación lenta, en un momento nos encontramos con un agradabilísimo grupo de cinco personas de Rutas que nos dicen que van hacia el Besiberri Sur, pero que la gran vuelta que están dando es para hacer todo el circo anterior de los Besiberris, hablo con Periko y yo no veo factible cumbrear el norte hoy, así que decidimos que yo me uno al otro grupo y me voy hacia el Besiberri Sur y ellos (Periko, Albert y Edu) intentan hacer el norte, suerte compañeros, cuidadín y nos veremos en el refugio a la noche, nos comunicamos durante el resto del día por los walkis y así sabemos los unos de los otros.

En el camino, subida hacia el Besiberri Central, por una arista preciosa, lo dejamos a nuestra derecha y tomamos la arista que nos llevará a la base de la cumbre del Besiberri Sur, en plena arista nos detenemos porqué hay que hacer las fotos sí o sí, imprescindibles, que maravillas a un lado y a otro.

Llegando a la cumbre, veo, es una foto en mi mente, el punto exacto donde lo dejamos en septiembre del 2007, pensábamos en aquella ocasión que no nos quedaban más de una veintena de metros, por favor, es así, no nos quedaba nada mas, unos pocos metros más y nos hubiéramos encontrado con una anilla y un maillón fijos para poder rapelar en la bajada y enseguida la cumbre, pero bastante hicimos para nuestra poca experiencia en aquella ocasión y la tremenda lluvia y niebla que nos rodeaban, que buena decisión tomó Fer aquel día.

Bueno, llegada a la cumbre, y siempre se dice lo mismo que paisajes, no. en esta ocasión es diferente, las vistas, son, sencillamente impresionantes, pero hay que bajar que se nos acaba el tiempo, abrazos, emoción fotos y a descender.

En la bajada el güetre derecho se rompe y con la gran cantidad de nieve que hay y que ya está muy blanda me entra la nieve en la bota, siendo los pies casi al borde de la congelación, no paro de mover los dedos pero es una bajada interminable, nos salimos del camino tres veces, con lo que luego cuesta recuperarlo y la nieve está tan blanda que en una de las muchísimas veces que nos hundimos en ella, María José que se hunde hasta casi la cintura y el pie encajonado al fondo entre dos piedras, un buen rato para vaciar a su alrededor toda la nieve y poder liberarla.

Doce horas en total, con muy pocos descansos y llegada al refugio cuando ya ha empezado la cena, nos reciben con aplausos y una gran simpatía, mi pie derecho se recupera al quitar la bota empapada y los calcetines chorreantes.

Y el domingo, vuelta a Madrid, yo no puedo hacer nada sin güetres y sin crampones.

Qué gozada, por fin conseguí el Besiberri Sur, era una espínita muy, pero que muy clavada.




jueves, 26 de febrero de 2009

Mont Blanc, una cima obligada


Tres veces lo intenté, y al final lo conseguí, una montaña que siempre te guarda sorpresas con el tiempo. La primera vez, buen tiempo en Chamonix, imposible en la cumbre, quise subir por la ruta de los cuatromiles y no se podía seguir, solución, prácticas en la Mer de Glace.

Segunda intentona con HC y viento de más de cien kilómetros hora en la cumbre, nos vamos abajo y turismo por las ciudades de los alrededores, y es en la tercera intentona, en Agosto del 2008 con Africa y Luis cuando por fin lo conseguimos, aunque cambiando planes, como no podía ser de otra manera.

Fuimos en avión a Ginebra y ya, desde la ventanilla del avión me emocioné al ver la silueta del Mont Blanc en un día claro, Alpes, que espectacular cordillera. Alquilamos un vehículo y hacia Chamonix, nuestro centro de descanso en la Gite de la Tapia, muy bien. Aclimatación en Montenvers, en la Mer de Glace. Y en la plaza de Chamonix, en la información meteorológica, ¡no!, ¡otra vez no!, mala previsión de tiempo, no podremos subir el lunes, no por favor, no puede ser, tenemos reservadas plazas en el refugio de los Cósmicos la noche de domingo a lunes, queremos subir por los cuatromiles el lunes de madrugada, bueno, no hay problema, lo adelantamos y subimos el domingo, dormimos en Cósmicos la noche de sábado a domingo, pues tampoco, no puede ser, no hay plazas, no se puede subir, pues mira, da igual, subimos el sábado al refugio de Gouter, dormimos allí como podamos y hacemos la subida el domingo, ya, pero deberíamos aclimatar un poco más, no, no es posible, yo vengo bien desde Perú, así que lo intentamos como sea, ¿vale?.

Dicho y arriba, sábado por la mañana arrancamos desde el teleférico de Les Houches hacia el TMB del collado de Bellevue donde nos hacen la primera, venden tickets de más para el tren debido a la ingente cantidad de turistas que quieren subir hasta el

Nido del Aguila a 2372 metros, y tenemos que esperar, casi una hora al siguiente, y cuando llega, subir apretados unos a otros con la consabida pelea para poder acceder y no quedarte esperando al próximo.

Bueno, subimos en el teleférico desde las Houches hasta Bellevue 1.790 metros, cargamos las mochilas, guetres y a patear por la pedrera hasta la antigua barraca forestal des Rognes a 2708 metros de altitud por una senda perfectamente marcada y hasta donde llegan algunos senderistas algo mas preparados, poco mas allá a su derecha sigue la subida hasta el refugio del Tete Rousse, a 3167 metros, con alguna pequeña y fácil trepadita, enfrente del refugio nos ponemos los crampones y seguimos por la arista Payot sin cruzar al refugio, no es necesario. Hasta llegar al Gran Corredor, también llamado La Bolera con su cable donde asegurarte y que hay que cruzar lo mas rápido posible por el peligro de desprendimiento de piedras, por eso se llama la bolera, los bolos son las personas, las piedras se oyen al caer, siempre y cuando que no esté el listillo de turno que no para de gritar y no deja atender bien a los sonidos de las piedras, además hay que dejarse paso uno a otros en ambas direcciones.

Y a partir de este momento, trepada tras trepada, algunas de grado II, en algunos momentos con cables para asegurarse, seguimos hasta el refugio del Gouter a 3817 metros. Lo peor de la ascensión, un refugio sucio, mal atendido, maloliente, atestado de gente (bueno, es el precio por saber que sea como sea, podrás pasar la noche), caro, mala cena y por turnos y el descanso, que no dormir, en el suelo debajo de las mesas, en los bancos, encima de las mesas. Bueno dormir, dormir, no hay forma de pegar ojo, pero al menos reposas hasta la hora del desayuno, allá como a la una de la madrugada, Dios mío, nunca vi nada igual, la gente en la ventanilla de los desayunos a empujón limpio, al final conseguimos los nuestros, bueno lo de desayuno es un decir, pero los comimos, nos preparamos para la subida, crampones, piolet, frontales, bien abrigados, nos encordamos y, a eso de la una y media hacia arriba los tres, primero Luis, en medio Afri y yo cerrando cuerda .

Lista de frontales, tranquilo Luis, despacio y llegaremos los primeros, algunos nos pasan, sobre todo en la engañosa bajadita que hay después de la primera rampa, muy bien, hasta luego, ya os esperaremos en la cumbre y así es, tan rápido como iban y poco a poco se van parando, a nuestro ritmo los vamos pasando.

Llegamos al Dome del Gouter a 4300 metros, donde empieza otra suave bajadita y vemos los frontales de los que suben por la ruta de los cuatromiles, pasamos el refugio Vallot y nos encaminamos hacia la arista de los Bosses, poca, muy poca gente tenemos ya delante, se han ido quedando atrás, siempre es así, hay que arrancar lento y llegarás rápido, y ya, llegamos a la arista final y, sin problemas, a la cumbre.

Esperaba mas de la cumbre en sí, pequeña y, casi un pasillito pero las vistas, que espectaculares, son únicas y máxime en un día despejado como el que nos vino en suerte, fotos, risas, objetivo cumplido y a andar el camino desandado, la bajada en las aristas presenta sus pequeñas dificultades ya que la gente que hemos adelantado está subiendo y, en montaña, la preferencia siempre es para el que sube, así que tienes que apartarte como puedas de la arista y dejar paso a los que suben, esto hay que hacerlo con mucho cuidado, las aristas del Mont Blanc no son excesivamente difíciles pero son pasos que no perdonan un sólo error, hay que tener mucho cuidado.

En la bajada llegamos de nuevo al Gouter, un pequeño descanso, unas barritas energéticas y a seguir bajando hasta llegar a Chamonix, ahí sí, en ese momento sí, objetivo cumplido y a celebrarlo con unas fenomenales hamburguesas.

Bueno, por fin lo conseguí, tres intentos pero merece la pena, claro que si.

Lo intentaré otra vez, pero por la ruta de los cuatromiles. Por cierto, una anecdota, la ruta normal por el lado italiano fue encontrada en el 1890 por Achille Ratti (Pio XI)


miércoles, 25 de febrero de 2009

algo de rocódromo


Es verdad que hemos ido a multitud de rocódromos en Madrid, al aire libre, cubiertos, hemos practicado escalada en sitios sorprendentes: la Cuesta de La Vega, el muro de Sanjenjo, ... hemos ido a zonas clásicas, Patones, Vellón, Telégrafo, 

... pero un día dijimos de ir a un roco que no conocíamos en San Sebastián de los Reyes y allá que nos fuimos Fer, Periko y yo, y nos encantó, nos encontramos con mis amigos de TV+ que estaban preparando su viaje a Noruega a escalar en hielo.

Sábado por la mañana, y al llegar lo vimos, zona para hacer algo de bulder, zona de travesías, zona de vías con cuerda de grados bajos 4, 4- y 4+, zonas mas exigentes, 5, 5+, sextos, con fisuras, con diedros, con volados, zonas de paredes de granito también con todos los niveles y bien equipadas, todo en deportiva, pero que bien nos lo pasamos, bueno yo en la quinta vía sufrí un pequeño tirón en el tríceps y no quise seguir por precaución, pero Fer y Periko le dieron con ganas, sobre todo en el granito.

Que bien pasamos el sábado toda la mañana, nos dio tiempo a volver a comer en casa a cada uno de nosotros después de pegamos unos buenos tirones de antebrazos, además tiene buenas zonas para correr al lado del polideportivo.

Repetiremos

lunes, 23 de febrero de 2009

Un día de esquí en Candanchú


El año pasado esquié un día y hacia, puff, ¿cuantos?, ¿veinte?, ¿dieciocho?, ¿quince años que no esquiaba?, un montón, pero bien me animé, mejor dicho, mis amigos de Haciendo Camino (que gran idea Periko) me animaron y allá que nos fuimos, bueno, yo con mis miedos ya que Periko según los correos, para mí y para mas gente estaba claro que lo único que habías encontrado en el albergue, (que gran labor haces con cada salida que organizas) era una habitación para las tres chicas, otra para Edu y su pareja y otra para nosotros tres, es decir Angelito Vámonos (así le llama Felix), tú y yo, pero además, la impresión que daba era que teníamos sólo una cama, bueno que le vamos a hacer, pero ya que tenía que irme a Pamplona y volvía antes, intenté buscar alguna anulación en algún hotel y encontré una en el Reno (buen precio y gente amable, para otra vez que vayamos, que espero que así sea), ergo me perdí mas de una juerguecita en el último piso del albergue, pero bueno así estábamos todos mas anchos.

Viernes noche, buena cena en el refugio y a dormir, y el sábado a levantarse pronto, subían en hordas ya a las ocho y cuarto de la mañana y por favor ¿porqué tienen que subir a las pistas con esa histeria? ¿no se puede ir mas relajado?, si se llega igual, parece que les va la vida. Bien, llegada al parking de Candanchú y a por los forfait del día y a empezar, como siempre me he perdido, no os veo a ninguno ¿donde estáis?, pues que bien, ya llegareis, empiezo a esquiar por las pistas verdes de la zona de la Pista Grande y de Debutantes y, poco a poco me voy familiarizando con la nieve, cada vez que bajo os busco y no os veo, hasta que, mas o menos pasadas las diez me encuentran Chus (que maravilla, que bien esquía) y Francis (como siempre, humillándo a los mortales, el tío lleva tres clases en Benasque y ya se tira por cualquier pista, pero bueno hay que acostumbrarse, así lo hace en escalada, en bici, en fin hijo a ver si te da por el mús, seguro que eres el mejor compañero posible). Al grano, ya con ellos seguí por algunas azules, como la Pista del Nido y alguna mas, hasta que aparecen los demás, Jorge va sobrado y estuvo los dos días dándome consejos y temas que debía corregir, gracias Jorge me han servido de mucho y lo noto, con ellos subimos Tortiellas (la zona azul) y la descendimos muy bien, Chus, Sonso y yo nos fuimos a otras azules (y alguna roja fácil) de la Pista Grande, hasta que bajamos a ver a Paco, el hombre allí en las zonas de Debutantes con gran voluntad, pero bueno aprende a la velocidad de los humanos, no como su hijo que no, no es humano, lo reitero, y en la otra pista de cinta estaban Periko, Edu, su novia y Marga, vamos a ver Periko se esquía de pie, no tumbado, es decir alguna vez levántate ya verás como es mejor, aparece Angel DD (que estilazo esquiando, parece que no hace nada) y con Chus, Sonso, Fran y Jorge (un poco después se nos une Isabel) nos vamos hasta el Tobazo, cruzamos hasta la Tuca Blanca, y por allí una bajada y otra y otra, hasta que en un momento que no los veo me digo ale a por la roja y me tiro por la roja de la Tuca Blanca, todo bien hasta que una vez mas, inconsciente de mí, me digo: y ahora una de fuera pista, dicho y hecho, según bajo veo abajo del todo a Francis y a Chus que me están esperando, grito a Francis que me ve y sigo bajando, ale, trozo de nieve dura en un pie y de blanda en el otro, demasiado para mí, caida y me dejo llevar mas de veinte metros hacia abajo, bueno de algo hay que reírse, me calzo esquís, unos chavales me bajan los bastones que se quedaron mas arriba y, a seguir (lo del fuera de pista lo dejo para mas adelante ¿vale?) y así todo el día, Angel DD corrigiendo a Francis, Jorge ayudándome a mí, Chus a Sonso, no paramos de subir y bajar hasta cerca de las cinco de la tarde (sólo el tiempo de un bocadillito), que gran día, un sol esplendido y una temperatura maravillosa.

Atasco para bajar a Villanúa, ducha y a cenar en Canfranc, que maravillosa sorpresa nos preparó Jorge, esas patatas a la aragonesa estaban que se salían y que fenomenal atención de sus amigos del restaurante y en medio de la cena Angel DD que recibe un SMS: el Madrid ganó 6 a 1 y el Barsa perdió, botellita, y a bajar, en pocos coches y todos/as apretaditos/as, a dormir que el domingo, de nuevo a las ocho arriba, y lo mismo, desde primera hora y hasta la una los de abajo, en la zona de Debutantes, Periko ya entendió que se esquía de pie (máxime cuando bajo Angel DD y se puso con ellos a ayudarles) y nosotros, de nuevo en la Tuca Blanca.

Viajecito fenomenal a Madrid, sin atascos y con un fenomenal bocata en el restaurante de carretera que hay en la gasolinera de subida a Monrepós.

Que fenomenales fines de semana cuando vas con un buen grupo de amigos.

jueves, 19 de febrero de 2009

Grand Paradiso, un clásico en los Alpes



Es una preciosa ascensión, algo devaluada a veces, al servir como preparación y aclimatación para la ascensión al Mont Blanc.

El viaje desde Chamonix hasta el valle de Aosta ya es en sí diferente a todo, desde el paso por el gran túnel que atraviesa el Mont Blanc desde Chamonix hasta Italia, como el propio valle de Aosta, como la subida hasta Valsavarenche donde dejamos el coche y comimos, hay un aparcamiento bastante grande en la localidad de Pont, después de comer tomamos el material y, en marcha, salimos después de comer hacia el Refugio Vittorio Enmanuelle, con cerca de 750 metros de desnivel y algo mas de dos horas y media de ascensión , enfrente del aparcamiento hay un río con un pequeño puente y, al cruzarlo empieza una ancha pista, muy bien marcada y continuamos el curso contrario del río en la dirección de sus aguas durante unos veinte minutos, para después, tomar una senda que asciende hacia nuestra izquierda, la subida zigzaguea, se retuerce pero gana rápidamente altura, al cabo de otros cuarenta y cinco minutos la vegetación de hayedos y abetos empieza a desaparecer, llegamos a una cascada donde descansamos un rato para después remontar lo que nos queda de subida, llegamos a un rellano a 2300 metros, aquí el comino se hace menos tortuoso y aparecen las pedreras, ya tenemos delante nuestra el Puntal de la Tresenta y Cieroforomo, pero el Grand Paradiso queda oculto y no lo veremos hasta iniciar la subida al día siguiente, seguimos, llegamos a un lago y, hay delante tenemos ya el refugio, nos desprendemos de las mochilas, tomamos habitación, muy buenas, máximo seis literas, baños limpios, una de las fachadas sirve de entrenamiento, la atención en el refugio muy buena, te sientes bien, eso sí no es nada barato, pero está bastante bien una vez colocado todo el equipo nos relajamos y descansamos fuera del refugio disfrutando del paisaje, hasta la hora de la cena, cena fantástica para ser en un refugio, recuerdo esa piernecita de cordero a la toscana, que delicia, charla con unos españoles que hoy no han podido hacer cumbre por la niebla, pero mañana lo intentarán otra vez, a ver si hay suerte y, a dormir, mañana será un día duro.

Levantada a las cuatro de la mañana, el ritual de preparación del equipo, como en todos los refugios todos a la vez después de un buen desayuno, frontales y crampones ya puestos, a pocos metro del refugio ya empieza la nieve, para que pararse después, nos los ponemos ya y poco después, aún de noche iniciamos la ascensión, con los frontales a pleno esfuerzo, no se ve nada, solo la típica fila de luces serpenteando delante y detrás, perfecto no hay perdida, donde van las luces es el camino, primero por una pedrera bastante incómoda, sobre todo por que llevamos ya los crampones y se mezcla nieve y piedras, desde luego todos los que vienen detrás de nosotros siguieron nuestra elección y vienen con los crampones, eso sí poco después vemos que hicimos una buena elección, empezamos a adelantar a los grupos que se paran a ponerse los crampones.

Poco después cruzamos el río y es en este punto donde empezamos a ascender y tomar una especie de montículo a nuestra derecho y seguir por el cerca de otra media hora, esta bien marcado con pisadas y algunos hitos que sobresalen de la nieve, la luz del amanecer empieza a iluminarnos y vemos como estamos llegando a un contrafuerte en frente nuestra, hay que ver un sendero que sale a nuestra izquierda y que asciende para salvar el contrafuerte, la subida es empinada pero se sube bien una vez arriba llegamos a un rellano donde, descansamos , comemos algo y sorpresa. al volver la vista atrás podemos admirar el Mont Blanc perfectamente iluminado por el sol de la amanecida, hoy tenemos suerte, no hay ni una nube, ni niebla, a ponerse crema solar que aquí pega, seguimos, alcanzamos una loma y vemos al frente la gran masa de hielo que cae como un río desde arriba, ya vemos el glaciar y el collado del Grand Paradiso, nuevo descanso, baritas energéticas por retomar fuerzas, nos encordamos en largo ya que aquí todo el recorrido es a través de hielo, es un glaciar, continuamos por el glaciar para remontarlo, con palas muy empinadas y grietas que impresionan, aunque el camino está bien marcado en el hielo y vemos gente delante y detrás, llegamos a los 3300 metros, salvamos varias palas para afrontar la parte baja del serac del Gran Paradiso, una pala mas empinada y, sin problemas llegamos al collado del Grand Paradiso a 3900 metros, sólo nos quedan otros 180 metros pero ya vamos despacio por la altura, muy despacio, para llevar bien la respiración.

Desde el collado, las vistas son inmensas y en frente vemos brillar la piedra de la Virgen del espolón final del Paradiso, admiramos el paisaje, nuevamente bebemos algo, comemos unas galletitas, hacemos unas fotos y seguimos penosamente hacia la cumbre, ahora subimos una pala de unos 120 metros, ya se hace dura, pero una vez salvada la misma aunque todavía queda un ratin para llegar, sólo hay que salvar otros 40 metros de desnivel, llegamos a la base de la cumbre, base por que la cumbre es esta, la Virgen está un poco más arriba, y dependiendo de la cantidad de gente, de las condiciones climatológicas, del estado de la nieve, etc.. puede ser peligroso subir, ya que la virgen se encuentra en un espolón rocoso, que hay que pasar y está muy expuesto y las caídas son mortales de necesidad, aunque la pared está equipada con anclajes para chapar con mosquetones y pasar la cuerda con seguridad, ha

cía buen tiempo pero había gente que decidió no pasar, una vez pasada la pared, dos metros de trepada y ya estás en la muy pequeña cumbre, fotos rápidas al lado de la Madonna y a bajar para dejar paso a otros que esperan y, en la base de la cumbre mas fotos de las limpias vistas de los Alpes en todas las direcciones.

La bajada por el mismo camino pero eso sí, con muchísimo cuidado y encordados y, al final que buenísimas cervecitas en el refugio Vittorio Enmanuelle, un pequeño descanso y, a por el coche donde llegamos casi anocheciendo, a conducir hasta Chamonix y una superhamburguesa de premio.



sábado, 14 de febrero de 2009

Mulhacén por el Alto del Chorrillo


Hablamos de la máxima cima de la península, por tanto es una cumbre obligada para cualquier montañero, en mi caso, así fue la primera vez que la subí, la segunda cumplía otra función que era la de aclimatar en altura una noche antes de hacer un intento en el Mont Blanc.

En mi segunda ascensión, ya que lo que pretendíamos era pasar la noche en altura para aclimatar, dejamos los coches en el área recreativa de la Hoya del Portillo, a unos 2.150 metros de altitud en la pista que sube de Capileira a la sierra.

Cuenta con aparcamiento y una barrera que impide el paso de vehículos más allá, subimos por la pista usando sus numerosos atajos, sobre todo los del cortafuegos, para así evitar el polvo de los autobuses que llegan hasta el alto del Chorrillo y disfrutar algo más entre pinos y a través de los amplios prados. Hicimos un desnivel total, en subida de 1330 metros, sin dificultad alguna por pistas y caminos y al pasar el alto del Chorrillo, a 2700 metros de altitud, dos horas largas desde la Hoya del Portillo, aquí se divisan, acercándonos un poco al mirador de Trevélez, unas inmejorables vistas del pueblo de Trevélez, seguimos por la pista y, pasando el Alto del Chorrillo, enseguida vemos a nuestra izquierda una desviación hacia el refugio de Poqueira, unos metros más y  tomamos una desviación hacia la derecha por un camino, más modesto pero muy amplio y cómodo, que remonta hacia el norte por la Loma del Tanto. Gira a la derecha y se ensancha hacia la cota de los 3.100 metros, donde se denomina como la Loma del Mulhacén. Continuando por la misma, alcanzamos un vértice de cota 3.400, llamado Mulhacén II o Chico en algunos mapas. Durante el camino en mas de una ocasión nos encontramos con grupos de cabras montesas.

A partir de este punto, se acaba el camino pero la cumbre está ya muy cerca y la alcanzamos caminando por lo alto de la cresta, ancha y regular, con bastantes hitos, formada por grandes bloques muy asentados.


Y en la cumbre, tres horas desde el Alto del Chorrillo, cinco horas de subida en total para los 14 kilómetros de distancia desde la Hoya del Portillo, con su preciosa capillita, con sus inmejorables vistas, desde sus 3480 metros de altura estás viendo el nacimiento del Genil, el mar, y si el día es limpio hasta la cordillera del Atlas en Marruecos, eso sí, en la cumbre mucha gente.

Bajamos por la pedrera que nos lleva hasta la Laguna de la Caldera para pasar la noche en el refugio vivac que existe a 3060 metros, y en la bajada las inmejorables vistas de la Alcazaba, de la cara norte del Mulhacen, etc..., como llegamos pronto pudimos elegir un poco de buena zona para dormir, y hacer una partidita de mus, pero a la noche el refugio estaba hasta la bandera de gente apretados unos contra otros.

Al día siguiente bajada directa y rápida por la pista, hasta los coches y un buen desayuno a media mañana en Capileira antes de emprender el retorno a Madrid.

Esta ascensión tiene otras dos alternativas, la primera, quizá la más común, desde Capileira pasando por el refugio Poqueira, llegar hasta el vivac de la Caldera y subida por la pedrera que hoy hemos bajado, esta actividad la he hecho en el 2014, y la otra desde Sierra Nevada, pasando por la base del Veleta en la Carihuela.

viernes, 6 de febrero de 2009

Perdiguero, nieve papa y bajada en helicóptero ...



Buenos y malos recuerdos de este Perdiguero, lo hicimos, la primera vez, con el grupo de Haciendo Camino como preparación para ascender el Mont Blanc, en esa primavera tan peligrosa y sorprendente en Pirineos, sorprendente hasta el extremo de que cuando subíamos nos encontramos con dos que bajaban haciendo esquí de travesía, nos gritan ¡¡¡Donde vais !!!, ¡¡¡ al Perdiguero !!!, ¡¡¡ Cuidado con al nieve que esta muy blanduzca !!!, ¡¡¡ Si y vosotros también con los esquís!!!, ¡¡¡ No os preocupéis, bajamos por Remuñé !!! Y, de repente, me digo, esa voz la conozco, ¡¡¡ Oye, tú no serás Jonás!!!!, ¡¡¡ si, anda y tú eres Ángel !!!, ¡¡¡ Si!!!, ¡¡¡ Que sorpresa, tened cuidado que la nieve está muy blanda !!! ...

Y dicho y hecho, hacemos cumbre y al bajar, metí la pierna entre dos piedras cubiertas por la nieve y averia, mis gritos se oian hasta en el ....., rápidamente Santi baja y me mira la pierna, me pone una rodillera, intento bajar pero no puedo, cada paso es un grito, sacamos una manta térmica y llamamos al 112 pidiendo un helicóptero, se quedan conmigo, no hay forma de que baje ninguno de los dos, que buenísimos compañeros, yo no soy capaz de seguir, hay otro accidente con un posible fallecido y nos dicen que tardaran, da igual, no puedo hacer nada, se quedan conmigo, ya estamos nerviosos, al final vemos al helicóptero, pero ellos a nosotros no, vuelta a llamarles, están son nuestras coordenadas, ellos dicen dejaros en paz de coordenadas, ¿donde estáis?, otra vez se lo decimos, enseguida vuelven, esta vez si nos ven, increíbles los chicos de la Guardia Civil, casi se tiran desde el helicóptero para ayudar, me toman en volandas, no, tus compañeros no caben en el helicóptero, pues entonces no, yo no bajo, sin ellos no bajo, se está haciendo de noche, y ellos enseguida no te preocupes, volvemos a por ellos, si, si en algún momento me he quejado por alguna multa en carretera, estos son diferentes, que gente mas encantadora, increíbles, me llevan a Benasque y si, claro que si, suben de inmediato a por mis compañeros y los bajan, enseguida están conmigo, bueno, una fisura en la cabeza del peroné un esguince de ligamentos y un desplazamiento del menisco, poco precio para la satisfacción de esa belleza de Pirineos y el conocer a gente tan encantadora como estos guardias civiles, mis felicitaciones, sois fantásticos.

Pero bueno, el relato, Periko, Santi, Albert, Kankis y yo partimos el día anterior hacia Pirineos, ya todo empezó de manera sorprendente el día anterior cuando practicando algo de rappel con Albert y Kankis nos dejamos el teléfono conectado y asustamos a Cristina con nuestras conversaciones, que si te dejas la cuerda atrás, que si te caes, etc..., simples conversaciones de prácticas pero que asustaron a la pobre Cristina al no saberlo.

Y al día siguiente, a las cinco de la mañana, arriba y hacia la cumbre, en la montaña siempre se debe comenzar muy pronto. Cuando la nieve aún es firme y los crampones agarran bien.

El pico Perdiguero es una cumbre de los Pirineos, situada entre Aragón y el Alto Garona, como frontera divisoria entre España y Francia. Su cumbre fue alcanzada por primera vez en 1817 por Friedrich Parrot. Tiene una altitud de 3.221 metros sobre el nivel del mar y su situación debe indicarse desde Benasque con un desnivel de recorrido de 1635 metros.

Ubicamos el punto de partida desde el puente de Literola (1585 metros) pasado el cruce hacia los baños de Benasque, esta excursión se realiza por un valle abierto y por senderos que nos llevan hasta collados superiores. En verano se encuentran pastores con grandes rebaños de ovejas.

Para llegar allí, desde Benasque tomamos la carretera en dirección norte, hacia los Llanos del Hospital, pero unos pocos kilómetros antes de llegar, encontramos la típica placa junto a la carretera que nos indica el puente sobre el barranco de Literola. Es desde este punto desde donde comenzamos la ascensión desde las cinco de la mañana, después de pasar la noche en Benasque.

Cruzamos la carretera y tomamos el sendero que, indicando dirección a la cabaña de Literola, asciende muy rápidamente entre bosques de avellanos y abetos por la margen izquierda del río Literola, eso sí, con la oscuridad nos perdemos un par de veces pero son cortados del camino que enseguida se reencuentran y, enseguida recuperamos el sendero. En pocos minutos, dirección Oeste, salimos del bosque, donde encontramos un sesteadero de ganado hecho a piedra. Una vez bordeada por la derecha, la cuesta se nos va moderando y siempre por la misma margen, alcanzamos la llamada cabaña del Llosero, a 1725 metros en unos veinte minutos, llegamos a un pequeño collado, a unos dos mil metros de altitud, son las ocho y media de la mañana y la nieve ya esta sopa, por ello los tiempos son muy lentos, merece la pena echar un vistazo atrás y contemplar el Circo de Cregüeña. Ahora, el camino llanea sin ganar altura hasta un cruce de barrancos donde se asienta una pequeña cabaña y refugio llamada cabaña del Forcallo. No llegamos a ella, y no cruzamos un puentecito que nos llevaría a ella, si es así, nos habremos equivocado un poco antes, hay que seguir por la margen izquierda del Literola.

Después de observarla desde arriba giramos a la derecha (Norte) y ayudándonos de una serie de zig-zags entramos en el barranco de Literola, que hace como una especie de S, entonces paso junto al pico Perdigueret y rápidamente ganamos altura, hay que tirar de piolet en algunas palas.

Desde este punto empezamos a ver, de nuevo, el pico Perdiguero, el objetivo de hoy, estaremos cerca de hacer la mitad del recorrido.

Un poco mas tarde el barranco se estrecha, donde muy pronto alcanzamos el ibonet de Literola a unos dos mil quinientos metros de altura aproximadamente, una pequeña llanura, especie de circo que atravesamos hasta el fondo, donde nos encontramos con Jonás y un acompañante que bajan haciendo esquí de fondo.. A partir de aquí el camino se vuelve a empinar bruscamente, por lo que tendremos que ascender por la margen derecha, por las piedras, subiendo por una canal muy empinada hasta alcanzar el contrafuerte, ya con crampones a pesar de que la nieve esta muy blanda, aquí Kanquis nos abandona, os espero abajo, bueno pues bien, la bajada es fácil así que no tenemos inconveniente en dejarle solo.

Una vez pasado este tramo, tomamos dirección hacia el Lago Blanco del Lliterola, a 2740 metros de altura, una vez pasado, el comienzo de una pedrera monstruosa cubierta de nieve, pero solo a medias.

Esta parte final de la subida, hasta el collado superior del Literola, a 3050 metros, se nos hace un poco eterna, después hemos de atravesar por hasta dos falsas cumbres.

Después de un rato llegamos a la parte final donde tenemos mucho cuidado, hay una delicada arista, por lo aéreo, que atravesar y por ultimo, una última cuestecilla que nos llevará a la cumbre del Perdiguero. En la cima, abrazos y felicitaciones entre el grupo, además de conseguir llegar a la cumbre, hace un día estupendo para saborear de las vistas: Bardamina, Posstes, Bachimala, Perdido y su glaciar, Aneto, Madaleta, en fin, Pirineos aquí y allá.

Fotos, descanso, Albert que baja como una moto, detrás bajo yo, un poco mas atrás Santi y Periko, hacia abajo y cuando llevamos unos doscientos metros de bajada, ale, el accidente descrito y, después del rescate del helicóptero, desde aquí mi mas cordial felicitación y abrazo a la Guardia Civil de montaña, ojalá que podamos seguir contando con ellos muchos, muchos años.

Ver más fotos de la primera ascensión

Ya, en el 2014 he decidido volver a subir este pico, y si es posible bajarlo por mis medios, y así lo he acometido, el ascenso es el mismo hasta los 2500 metros del Ibón de Literola, lo bordeo  por su margen izquierda y me dirijo hacia la pedrera que forma la muralla del Perdiguero, en esta ocasión, en vez de tirarme hacia mi derecha como la vez anterior, sigo de frente, siguiendo las indicaciones de puntos rojos, con dirección al collado de Ubago, collado que se junta con la ruta de subida desde el Refugio del Turmo, en el GR-11, es una subida empinada, hay que echar manos en varias ocasiones, al llegar al collado de Ubago,  siguiendo la intuición más que los posibles hitos, me desvío hacia mi derecha para alcanzar el collado Superior de Literola a 3050 metros, desde aquí la ascensión por la pedrera a la cima es común con la ascensión anterior, y la bajada la hago por donde subí en la vez anterior.

Los tiempos en esta ocasión son más reales, una hora y veinte minutos hasta la desviación a la Cabaña del Forcallo, a 2000 metros, , dos horas y cuarenta minutos hasta los 2500 metros del la Laguna de Literola, cuatro horas hasta los 3050 metros del Collado Superior del Literola y media hora larga hasta la cima, total cuatro horas y tres cuartos desde los 1585 metros donde dejé el coche en la carretera hasta los 3221 de la cima, la bajada me llevó tres horas y media largas.